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The Metallica Blacklist es un tributo extraordinario para un enigmático clásico: El Black Album

Artistas como Miley Cyrus y Juanes crearon su propia versión de temas icónicos para esta rendición del aclamado LP de los 90’s
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Para el aniversario número 30 del álbum, 53 artistas brillaron para dar una nueva vida a canciones que marcaron una nueva era en el rock.
Getty Images

Metallica

The Metallica Blacklist

Gracias a Nevermind de Nirvana, para muchos fans, 1991 fue el año de la ruptura del punk. Para otros, fue el año del éxito pastoral de R.E.M., Out of Time; de la epopeya tecnófila de U2: Achtung Baby o los 152 minutos de Guns ‘n’ Roses en Use Your Illusion I y II.

Pero para muchos más fans del rock (y del pop), 1991 fue el año en que todo el mundo tuvo o fue expuesto a las maravillas del  Black Album de Metallica. Gracias a su producción elegante y a una composición ajustada, éxitos como Enter Sandman y Nothing Else Matters llevaron el thrash metal, acogido por la agrupación, a un público que acababa de superar a Vanilla Ice.

Ahora, con motivo del 30 aniversario del álbum, 53 artistas se salen con la suya en The Metallica Blacklist, una colección de homenaje a este disco profundamente omnipresente. (El lanzamiento coincide con una nueva y enorme remasterización de lujo del LP).

Este número de artistas haciendo covers de tan pocas canciones significa que unos cuantos actos inmortalizan sus propias versiones de los temas. Cherry Glazzer versiona My Friend of Misery como un rígido rock de guitarra perteneciente a la New Wave, mientras que Kamasi Washington la convierte en una fusión eléctrica sorprendentemente genial con la cantante Patrice Quinn, que reelabora la letra de James Hetfield en algo para el Village Vanguard. Weezer por su parte, reinventó Enter Sandman la cual suena, bueno…exactamente como Weezer versionando Enter Sandman (por otra parte, nadie, incluyendo a Ghost, Juanes y Mac DeMarco, pisó un terreno desconocido para dicho tema). Jason Isbell y los 400 Unit convierten Sad But True en un rave-up de raíces, mientras que St. Vincent crea una brumosa rareza electro-rock con ella.