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Thundercat renueva el funk con bajos de Supersaiyajin

Hablamos con el músico sobre su álbum más reciente y su afición al anime
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Thundercat con una camiseta de Mac Miller.

Fotografía por The1point8

Thundercat y el bajo son uno con el universo. Solo hace falta escuchar su último disco como solista, It Is What It Is, para entenderlo. Al inicio se siente ese funk espacial de Parliament con el que George Clinton llenó de afrofuturismo su música a mediados de los 70 en trabajos como Mothership Connection. Pero acá hay más jazz, más saxofón, más superpoderes. Es una galaxia sonora donde el talento es evidente.

Stephen Lee Bruner es fanático de Jaco Pastorius y Bootsy Collins, dos magos de las cuatro cuerdas. Fue gracias a ellos que decidió jugársela por ese sonido grave, ese instrumento largo y muchas veces menospreciado. “Cambió la forma en que la gente veía el rol del bajista en la música”, dice cuando se le pregunta por la importancia de Pastorius en la evolución del bajo. “Sus melodías y armonías eran únicas. Eso terminó moldeando las técnicas y el modo en que la gente toca el instrumento hoy en día”.

Al hablar de sus influencias también destaca a Collins y al teclista de Parliament-Funkadelic, Bernie Worrell (ambos tocaron en Mothership Connection). Ese p-funk “es lo que formó la idea con la que procesaba las líneas de bajo, la idea de una línea de bajo. El trabajo de Bernie Worrell en el piano era maravilloso, pero lo que hacía con los bajos en el teclado era incomparable, hoy en día lo sigue siendo”.

Es un músico de pocas palabras. Son de esos que prefieren hablar con su música y sus instrumentos (y pocos hablan así el bajo). Y es que en It Is What It Is dice bastante. Es una muestra de ese sentido del humor tan peculiar (Dragonball Durag), de la fiesta y las noches enlagunadas con sus compinches (I Love Louis Cole), de lo importante que es dejar de vivir con miedo (Black Qualls), y de lo que es extrañar a un amigo, en este caso, específicamente a Mac Miller (Fair Chance).

Es que Thundercat era muy cercano al rapero de Pittsburgh que falleció en 2018. Trabajó con él en su mixtape Faces y en los discos GO:OD AM, Swimming y Circles (este último se lanzó tras la muerte de Miller). En realidad, no fue hasta que Mac dejó este mundo que It Is What It Is comenzó a tomar forma.

Miller murió en septiembre y el primer sencillo, King of the Hill, salió un mes después. “La verdad, al comienzo ni estaba muy seguro de meter la canción en el disco, eso lo decidí después. En mi cabeza estaba haciendo música para seguir adelante”, confiesa el músico.

Thundercat ha estado por todos lados con sus bajos. Cuando apenas era un adolescente entró a la banda de hardcore punk Suicidal Tendencias, tocó con Erykah Badu en sus dos discos de New Amerykah, ha colaborado varias veces con Flying Lotus, estuvo junto a Kendrick Lamar en el gran To Pimp a Butterfly y ha sido bajista de Kali Uchis, Childish Gambino y Janelle Monaé.

“Para ser honesto, el proyecto más difícil ha sido este último”, revela Thundercat. “Los cambios que tuve en la vida mientras estaba trabajando en el álbum fueron gigantescos, mucho más drásticos de lo que estoy acostumbrado. Por momentos era un desorden emocional y no encontraba una salida. Menos mal que Flying Lotus estuvo a mí lado para ayudarme”.

Pero su inspiración no viene únicamente de los momentos difíciles. Es también un gran fanático del anime. En Dragonball Durag habla de cómo coquetea con mujeres mientras usa una bandana de Dragon Ball Z, y en su cuenta de Twitter suele hablar de Evangelion, Akira y otros programas. “Me parece que la animación y la ilustración son cosas muy meticulosas, y es inspirador ver a alguien que se toma su tiempo para hacer su arte”, explica. “Es algo que me ha inspirado desde que era un niño”.

No importa si tiene un bajo de cuatro, cinco o seis cuerdas, Thundercat hace magia y lo maneja a la perfección. Hay una parte suya que sigue teniendo ese lado infantil, que busca descubrir nuevas cosas y romper los límites de un instrumento que muchas veces es opacado. Él le da protagonismo con creces. Grandes artistas como Lamar y Badu lo saben, lo han visto y en sus discos se siente. El legado de Pastorius y de Collins, el p-funk psicodélico de George Clinton y los teclados de Worrell fueron fundamentales para definir el sonido de los 70. Ahora, Thundercat toma todo eso y lo lleva a la actualidad, con un funk Supersaiyajin parido en las entrañas del siglo XXI.