fbpx
Ethan Russel

Y al final…los Beatles y su separación, 50 años después

Hace cincuenta años, los Beatles tuvieron la separación más famosa del rock. Un vistazo al dolor, la hermandad y por qué su música aún es relevante

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Es la triste mañana de un lunes en enero de 1969, y los Beatles están intentando regresar a donde alguna vez pertenecieron. El proyecto Get Back parecía la idea perfecta: los cuatro chicos y sus instrumentos, todos listos para llegar al estudio, volver a sus raíces y sobre todo, crear grandes canciones; tal como estaban acostumbrados. John, Paul, George y Ringo habían agendado un show especial en directo para el 18 de enero, su primer concierto en años. Ellos practicarían un par de semanas, cara a cara. Lo han hecho muchas veces, no es nada nuevo para ellos.

La buena noticia: Paul vino hoy, al igual que Ringo. También vino el equipo de grabación, estas sesiones están siendo filmadas para que los Beatles puedan mostrar media hora de sus ensayos antes de su concierto en directo. Así que aquí están todos, listos para darle su dosis de Beatles al mundo. O al menos Paul y Ringo están. ¿Alguno sabe algo de John, Yoko y George?

Con George hay un pequeño problema: Se fue de la banda. Pasó el viernes pasado, con las cámaras rodando, y mientras les enseñaba una nueva canción titulada All Things Must Pass.

John, bajo los efectos de su nueva adicción a la heroína, se burló abiertamente de George. Harrison finalmente explotó, diciendo: “Nos vemos en los clubes”. John no se tomó sus palabras en serio. “Creo que si George no viene el lunes o el martes, le pediremos a Eric Clapton que toque”, dice. “El punto es, si George se va, ¿queremos seguir con los Beatles? Yo sí. Deberíamos conseguir nuevos miembros y continuar”, dice Lennon.

Pero es lunes y todavía no ha llegado George. Tampoco John y mucho menos Yoko. Paul Y Ringo están matando el tiempo mientras tocan el éxito de radio Build Me Up Buttercup, pero se reúnen para hablar de la crisis, quejándose de la constante presencia de Yoko Ono. Sorprendentemente, el que sale a defenderla es Paul. A él le encantan las historias de amor, por Dios, es Paul McCartney. Él sabe lo mucho que significa ese romance para su amigo más antiguo, cercano y cruel. “No está mal”, insiste. “Ellos quieren seguir juntos, así que no hay lío, dejen a los dos tórtolos tranquilos”.

TOMORROW NEVER KNOWS: Los Beatles tocan mientras los graban para el proyecto Get Back. Estaban atrapados en el estudio Twickenham de filmación, en vez del cómodo y familiar Abbey Road. Linda Mccartney

Paul se ríe al pensar qué opinarán las futuras generaciones sobre este suceso, los Beatles, la banda de rock & roll más grande de todos los tiempos, el equipo creativo más legendario del mundo, desmoronándose por algo tan trivial. Incluso en una mañana tan sombría de invierno como esta, Paul se ríe a carcajadas.

“Va a ser algo muy cómico en 50 años. ‘¡Se acabó la banda porque Yoko se sentó en un amplificador!’”.

Paul no estaba equivocado. Cincuenta años después, la gente sigue obsesionada con la ruptura de los Beatles. Es la historia favorita sobre el desmoronamiento. Así como Fleetwood Mac con Rumours, Let It Be simboliza todo el concepto de ruptura. Los Beatles son el último arquetipo de los amigos que trabajan, crean y hacen música juntos, mientras inevitablemente se destruyen entre sí.

Todos sabemos cómo terminó la historia: El especial en directo nunca sucedió. En vez de eso, los Beatles tocaron su famoso concierto de despedida en la terraza de las oficinas de Apple Records en Londres, hasta que la policía les ordenó que se detuvieran. Más tarde, ese mismo año, ellos compusieron una obra maestra más, Abbey Road, mientras que las cintas de Get Back se llenaban de polvo. Allen Klein, el nuevo mánager de la banda, publicó el material del proyecto como una película y la renombró como Let It Be, junto con un álbum del mismo nombre. El filme se estrenó en mayo de 1970, unas semanas después de que Paul anunciara la ruptura de la banda. Phil Spector convierte las cintas en una banda sonora deficiente y los cuatro integrantes se negaron a asistir al estreno. Tiempo después, John escribe una canción llamada God en la que dice: “Yo no creo en los Beatles”. Desde ese momento, los cuatro chicos de Liverpool no volvieron a estar en una habitación al mismo tiempo.

El mundo ha dedicado los últimos 50 años a coleccionar las historias que ya son cliché: John y Paul estaban peleando, Yoko y Paul también, John y Yoko se convirtieron en drogadictos, los ejecutivos, las drogas y las esposas los separaron, todas las cosas tienen su tiempo, el sueño se acabó.

Pero como la mayoría de las historias de los Beatles, la realidad es mucho más complicada cuando comienzas a mirar los detalles. Es la historia de cuatro amigos que intentan seguir juntos durante tiempos oscuros y confusos, mientras buscan una manera de brillar en el futuro. Como todo el mundo, John, Paul, George y Ringo fueron testigos del fin de los Beatles sin saber cómo detenerlo. Ninguno de ellos imaginó que realmente sería el final.

¿Cómo lograron condensar tantas emociones crudas en sus canciones, cuando no podían comunicarse de otra manera? Ese siempre ha sido el gran misterio detrás del fin de los Beatles. En su momento más oscuro, ¿cómo crearon música que le ofreció una esperanza a tanta gente en tiempos difíciles? En 2020, esta pregunta tiene un nuevo significado.

Los Beatles sintieron alivio al final de su concierto en la terraza. Lo puedes sentir en la voz de Paul cuando dice: “Gracias, Mo”, un saludo a las esposa de Ringo, Maureen, que los estaba vitoreando, su energía de fanática era más necesaria que nunca. Ellos tenían encima 56 horas de video, 200 horas de audio en cinta y 21 días de puro caos. Pero no podían aceptar la idea de que debían revisar todo ese material. Así como John lo admitió una vez: “No podía asumir la responsabilidad porque fue muy difícil lograrlo. Estábamos muy tristes en ese momento”.

La película de Let It Be se convirtió en una rareza de culto, estuvo disponible por muy poco tiempo. La vi en una función en Boston en los 80, junto a un público fumado que abucheaba cuando Yoko aparecía en pantalla. La película se veía sucia y barata. La vibra era mala, tanto en pantalla como entre la audiencia. Aunque el filme fue grabado un año antes de su separación, con el triunfo de Abbey Road en el medio, Let It Be parecía haber documentado su caída. Se convirtió en una lápida creada por accidente para los Beatles. Let It Be salió de las salas de cine rápidamente y se ha visto muy poco luego de 1970. La mayoría de los fans solo conocen el pequeño fragmento que apareció en Anthology, donde Paul y George discuten sobre una parte de guitarra. Pocas películas ha sido tan analizadas y discutidas por gente que jamás la ha visto.

John y Yoko finalmente la vieron en una sala de cine vacía en junio de 1970 en San Francisco, junto al fundador de Rolling Stone Jann S. Wenner y su esposa, Jane. Los cuatro compraron las boletas en la entrada y sin que nadie se diera cuenta de su presencia, se sentaron a ver la película. “Solo compramos las boletas y entramos”, dijo Wenner años después. “Creo que nadie se dio cuenta de quiénes éramos. Estaba vacío, fue una tarde entre semana. Así que estábamos nosotros cuatro sentados en el medio del teatro mientras veíamos esta cosa sobre la separación de los Beatles”. John no podía ocultar sus lágrimas. “Solo recuerdo salir del teatro, acurrucarnos, abrazarnos y lo triste que fue el momento”.

Peter Jackson, el director detrás de la trilogía de El señor de los anillos y del documental sobre la Primera Guerra Mundial Jamás llegarán a viejos, se metió a los archivos del proyecto Get Back para conseguir el resto de una historia para un documental de Disney que saldrá el próximo año. El director dijo: “Todo lo que creía saber ha cambiado”. The Beatles: Get Back, el documental de Jackson, no es un remake de Let It Be, será una película completamente nueva, que demostrará que Paul y Ringo no estaban mintiendo cuando dijeron que Let It Be solo mostraba la parte negativa de la historia.

BALLAD OF JOHN AND YOKO: Lennon y Ono saliendo de Gibraltar después de casarse. Él tomó el apellido de ella, convirtiéndose en John Ono Lennon, una decisión radical en 1969. Getty Images

El documental de Jackson promete ser puro amor y camaradería: John y Paul con guitarras acústicas mientras componen Two of Us, cuando John comienza a cantar Ob-La-Di, Ob-La-Da para hacer reír a su amigo, Paul guiando la primera versión de She Came in Through the Bathroom Window, con John gritando: “Get a job, gob!” luego de cada frase. La banda pasándolo muy bien mientras tocan su clásico de 1965 Help!, medio en broma, pero también abordando la desesperación adulta del tema. Los ves escribiendo canciones que terminaron en Abbey Road o en álbumes en solitario, como cuando John y Paul crearon el clásico de Imagine, Gimme Some Truth. Se nota la intención en sus caras, el contacto visual, la energía colectiva que viven mientras tocan, hay más espíritu de equipo en los Beatles de lo que imaginarías por su reputación.

Cuando los Beatles sobrevivientes le pidieron a Jackson que se metiera en el proyecto, él no estaba seguro de qué se trataba. “Soy fan de los Beatles hace mucho tiempo, y la verdad no lo estaba buscando”, dice. “Pensé: ‘Y si lo que hemos visto fue lo que ellos dejaron que viéramos, ¿qué pasa en las otras 55 horas que no vimos?’. Cuando fui a Apple estaba muy nervioso. Pensé: ‘Debería estar emocionado, pero me aterroriza lo que estoy a punto de ver’”.

Como la mayoría de fans, él asociaba Let It Be con tiempos difíciles. “Aunque Let It Be no fue filmado con la separación en mente”, dice Jackson. “Se filmó 14 meses antes de eso. Solo puedo imaginar que si fuiste al cine en mayo de 1970 y justo acabas de escuchar que los Beatles se separaron, seguramente viste la película con un sesgo particular. Creo que eso hizo que se considerara como el filme de la ruptura. Pero en realidad no es un largometraje de separación en lo absoluto”.

Por supuesto, Paul y Ringo han dicho que disfrutaron mucho las sesiones de Get Back y que las peleas fueron lo único que se mostró en la película. ¿Podrían tener ellos la razón sobre Get Back y nosotros no? Como siempre en los realities, todo está en la edición.

Giles Martin, quien produjo recientemente las ediciones de aniversario de Sgt. Pepper, Abbey Road y del White Album, tiene un nombre para los aficionados de los Beatles, los llama “la brigada de sandalias con medias”. Jackson admite con orgullo que es un miembro de esa tribu. “Yo compraba ediciones piratas desde finales de los 70. Encontré seis bootlegs de las sesiones de Get Back en vinilo, eran como nueve acetatos en una caja, y aún los tengo”. Pero esas ediciones no lo prepararon para la historia que encontró en los archivos. “Desde mi perspectiva de fan, al ver las 56 horas de filmación, obtuve una sensación de que el grupo quería hacer algo diferente pero no tenía a dónde ir”, dice Jackson. “Nunca quisieron repetirse, no querían hacer Sgt. Pepper 2. Incluso hay conversaciones grabadas en las que dicen: ‘Tal vez si volvemos a ser la banda del Cavern Club…’. Ellos han hecho discos complejos. Han hecho discos sencillos. Alcanzas a percibir que no se quieren separar. Es la sensación más fuerte que sentí. Son una banda en movimiento sin saber a dónde ir”.

Hay una escena muy graciosa donde el director Michael Lindsay-Hogg menciona por primera vez la idea de convertir el material de ensayo en una película. Todos comienzan a discutir (obviamente) si funciona técnicamente o no. Fue grabado para la televisión de los 60, el filme de 16 mm fue ampliado a 35mm para las pantallas de cine, por eso Let It Be, se ve tan desgastado. (Luego de la restauración, el material de Get Back se ve realmente como los Beatles). Paul discute que el filme se verá de mala calidad en los teatros. George responde: “¡Si no les gusta, son estúpidos!”. Los cuatro Beatles compartían una genuina arrogancia. De tal manera que eso fue lo que los ayudaba a mantenerse juntos a través de sus altibajos. Sin ese nivel de arrogancia, no hay manera de que una aventura como Get Back pudiera suceder en primera instancia.

Cuando los Beatles transformaron todo con  Rubber Soul, Revolver, y Sgt. Pepper, estaban llenos de energía colaborativa. Sgt. Pepper, fue la última vez que los cuatro chicos de Liverpool se enfrentaron solos contra el mundo, publicado justo antes de que su manager original Brian Epstein muriera. Hasta la muerte de Epstein eran cuatro almas gemelas que querían pasar su tiempo libre juntos, incluso cuando no estaban trabajando. “La mayoría de personas no se nos acercaba”, dijo Lennon en 1967, en la biografía de Hunter Davies. “Nosotros casi nunca nos comunicábamos con otra gente. No es que no conociéramos personas nuevas, solo que no había necesidad de comunicarse. Nos entendíamos entre nosotros. No importaba lo demás”. Cuando dejaron de hacer giras después de Revolver, intentaron tomarse un descanso de tres meses, pero se extrañaron mucho entre sí. Como dijo John: “No estuve con nadie más que me cayera bien”.

Epstein había sido su fan más grande, su porrista. Nada para los Beatles fue igual. “Hemos estado muy negativos desde que el Sr. Epstein falleció”, dijo Paul en las sesiones de Get Back. “Es por eso que a todos nos fastidia un poco la banda”. El experimento Get Back, la loca idea de un show en vivo donde estaban muy oxidados para tocar, donde la confianza era la única cosa que podía hacer que surgieran canciones de la nada, vino únicamente del amor que sentían los Beatles cuando estaban juntos. Pasaron cinco duros meses haciendo el White Album, pero como la edición del aniversario número 50 mostró, todo ese caos produjo su música más increíble, más de la que podían incluir en un álbum doble.

Para marzo de 1969, los cuatro ya estaban casados, tres eran papás. Todos estaban intentando construir su vida como adultos y tener a la banda entre todo eso, pero no había ningún modelo a seguir. George se la pasaba con Bob Dylan y Eric Clapton, estrellas que lo trataban con el respeto que no le daban sus compañeros de banda.


“Nunca quisieron repetirse, no querían hacer Sgt. Pepper 2. Incluso hay conversaciones grabadas en las que dicen: ‘Tal vez si volvemos a ser la banda del Cavern Club…’”.


A comienzos de 1968, John y Paul hicieron una rápida visita a Nueva York para anunciar su nueva empresa Apple Corps, pasaron por The Tonight Show para hablar incómodamente con el presentador Joe Garagiola y la diva de Hollywood Tallulah Bankhead, quienes no sabían nada sobre ellos. (Garagiola intentó hacerlos hablar sobre cricket). Hay un momento revelador donde Garagiola pregunta: “¿Los cuatro son así de unidos?”, John y Paul lo miran como si fuera de otro planeta y John responde: “Somos amigos cercanos, tú sabes”.

Pero tan solo en un par de semanas, John había puesto su vida al revés. Tuvo una larga noche con Yoko Ono grabando su álbum experimental Two Virgins, y luego consumando su amor al amanecer. Cuando los Beatles se reunieron para las sesiones del Álbum Blanco, se sorprendieron al ver a Yoko a su lado en el estudio, y después de esto, todo lo que tuviera que ver con John tendría que hacerse mediante ella. Ese primer día, se unió a la banda para tocar Revolution 1. A pesar de que la gente decía que era una artista visual, primero fue música, compositora de formación clásica que había colaborado con leyendas como John Cage, La Monte Young y Ornette Coleman antes de comenzar a salir con John. No era alguien que esperara su turno para decir lo que pensaba y no tenía ningún interés en respetar, o al menos conocer, los límites del cuarteto. “Yoko era ingenua. Entró y esperaba unirse a ellos como lo harías con cualquier otro grupo”, le dijo John a Rolling Stone.

Two Virgins fue publicado en noviembre de 1968 y sigue siendo uno de los álbumes más infames y ofensivos de la historia, no por las canciones (no hay ninguna) sino por la portada de la pareja posando de frente, completamente desnudos. “Para nosotros era natural estar desnudos si hacíamos un disco juntos. Claro, nunca me había visto así en una fotografía”. Paul contribuyó con la frase “Cuando dos grandes santos se encuentran, es una experiencia de humildad”.

El 18 de octubre de ese año, John y Yoko fueron arrestados por el escuadrón de drogas de Scotland Yard (la policía metropolitana de Londres). Poco después, ella sufrió un aborto espontáneo. El Álbum Blanco fue aclamado por todo el mundo, pero devastada por su pérdida, la pareja comenzó a consumir heroína.

En medio de la confusión de 1968, hubo un momento de lucidez: Hey Jude, una canción que Paul compuso para una visita a la exesposa e hijo de John, yendo a ver cómo se encontraban luego de la dolorosa separación. A Cynthia le llevó una rosa roja, un gesto dulce que ella recordaría por el resto de su vida. A Julian, quien tenía cinco años, le regaló una canción. Hey Jude se convirtió en el más grande éxito de los Beatles. La tocaron en la BBC, rodeados de fans alrededor del piano, quienes la elevaron a un clímax (ese sería su mayor acercamiento con un público en vivo en años). Get Back fue un intento de recrear la calidez de ese momento, en el mismo estudio de televisión con el mismo director, Michael Lindsay-Hogg.

Pero las sesiones fueron difíciles desde el principio. Por un lado, los autos iban a recogerlos al amanecer y a ninguno de ellos le gustaba levantarse temprano. George luego reclamaría: “Tengo que levantarme a las 8:00 de la mañana para tocar mi guitarra”. John y Yoko estaban fuera de sí por los narcóticos. En vez de Abbey Road, su propio club privado en el que desataban su caos artístico las 24 horas del día, estuvieron rodeados de extraños con cámaras en los estudios Twickenham. Allí hubo muchas risas pero también peleas desagradables. Paul manifestó sentir “los horrores todas las mañanas a las 9:00, cuando recibo mi tostada y el té”.

Llegaron con buenas canciones. En el primer día, John llevó Don’t Let Me Down y Dig a Pony, mientras que George tenía All Things Must Pass. Paul trabajó en Everybody Had a Hard Year y la convirtió en I’ve Got a Feeling. Get Back fue un manifiesto político que defendía a los inmigrantes pakistaníes, un tema que fue importante en Inglaterra luego de la campaña antiinmigración del político racista Enoch Powell. El bajista ya había desatado una controversia con Ob-La-Di, Ob-La-Da, una oda a la vida familiar de los inmigrantes de la India (fue la canción más política del Álbum Blanco). Más adelante probaron canciones que harían parte de su siguiente disco, Abbey Road: Something, Her Majesty y Oh! Darling.

MONEYMAN: Lennon y Ono con Allen Klein en 1969. Klein llevaba años en el negocio, y había forjado una reputación dudosa, pero se ganó a Lennon casi de inmediato. McCartney era más escéptico: “No es tan bueno”. Foto por C. Maher-Daily Express-Hulton Archive/Getty Images

Pero a los pocos días, Paul y George ya estaban discutiendo por la parte de la guitarra. Paul le reclamó: “Siempre siento que te estoy molestando”, a lo que George contestó: “Tocaré lo que quieras que toque, o no tocaré nada si no quieres que lo haga. Lo que sea que te guste, lo haré”.

Teniendo en cuenta las peleas entre estrellas de rock, esta estuvo bastante tranquila. Pero las cámaras la empeoraron. Al día siguiente George dijo: “No quiero que presenten ninguna de mis canciones en el programa porque saldrán como la mierda. Sonarán como si fuera por compromiso. Quizás deberíamos divorciarnos”. Paul murmuró: “Bueno, eso dije en la última reunión. Cada vez está más cerca”.

Los ánimos mejoraron tan pronto como se trasladaron a Apple. Invitaron al teclista Billy Preston para tranquilizarse. Tal como lo aprendieron cuando Eric Clapton participó en el Álbum Blanco, se comportaban mejor frente a un invitado. La primera vez en la que Preston estuvo con ellos, tocaron Don’t Let Me Down, con John gritando con su tono de predicador falso: “¡Esta tarde tuve una visión!”. Después de un solo de piano, manifestó: “Yo digo ‘tómalo’, ¡y él lo hace! Nos estás dando un empujón, Bill”. George agregó: “Hemos estado haciendo esto por días y semanas, ahogándonos”. Ambos abogaron por hacer que el teclista fuera un Beatle de tiempo completo, pero Paul negó con la cabeza. “Con cuatro es suficientemente malo”.

Los Beatles discutieron sin parar sobre cómo aterrizar este proyecto. Sabían que no estaría listo a tiempo para la presentación que habían planeado para el 18 de enero. Pero, ¿dónde se supone que tocarían estas canciones nuevas? ¿En una iglesia? ¿Un hospital? ¿Un barco? John comentó en tono de burla: “Me está gustando la idea de un manicomio”. Se dieron cuenta de que la respuesta estaba justo encima de ellos, sobre el techo. Su concierto en la terraza fue su primer show en vivo en más de dos años, y el último. Nadie pensó que allí haría tanto frío, es por eso por lo que John y Ringo utilizaron los abrigos de sus parejas. Incluso se sorprendieron por lo bien que sonaron en el último minuto de I’ve Got a Feeling. John no pudo contener un: “¡Mierda, sí!”.

Como era usual, querían seguir adelante. John tenía una nueva figura en su vida con la que estaba entusiasmado. De hecho, impulsivamente, le dio por escrito el poder absoluto de sus negocios a este desconocido, tan solo unas pocas horas después de haberlo conocido. No podía esperar a que los demás conocieran a su nuevo representante: Allen Klein.

Luego de la muerte de Brian Epstein, cuatro neoyorkinos entraron en el círculo íntimo de los Beatles: Yoko Ono, una artista avant-garde nacida en Tokio; Linda Eastman, una fotógrafa; Allen Klein, un empresario; y Phil Spector, un productor excéntrico. Por más distintos que fueran, todos tenían confianza. Ninguno de ellos se sentía intimidado por la banda ni por las costumbres británicas. Sus diferencias atraían al cuarteto de Liverpool y esto hizo que confiar en ellos fuera más fácil. Los cuatro tuvieron un gran impacto en la química de los Beatles. Klein es el menos conocido de ellos, pero podría decirse que fue el que jugó un mayor papel en su disolución.

Klein tenía mucha experiencia y había trabajado con artistas como Sam Cooke, sin embargo, había ganado una mala reputación. Había tenido a los Rolling Stones bajo su control, y se largó con su repertorio. Pero Mick Jagger, tal vez sin escrúpulos sobre el destino de sus rivales, se negó a advertirles. De acuerdo con Paul, él dijo: “Está bien si les gusta este tipo de cosas”, lavándose las manos y contribuyendo a definir su destino. “En realidad, fue Mick quien nos presentó. Había escuchado todos estos rumores horribles sobre él, pero nunca pude relacionarlos con el hecho de que los Stones parecían seguir y seguir a su lado y nadie nunca les dijo nada. Mick no es de los que se quedan callados, así que comencé a pensar que todo estaría bien”, le confesó John a Wenner en 1970.

John y Yoko conocieron a Klein en el hotel Dorchester en Londres. John, al siempre estar en la búsqueda de una figura paterna, quedó encantado. Tal como lo mencionó: “Cualquiera que me conociera bien, sin siquiera haberse relacionado conmigo, tenía que ser un tipo al que le pudiera permitir que cuidara de mí”. Incluso Klein debió sorprenderse con lo fácil que fue convencerlo de que firmara por el trabajo de su vida. Una vez obtuvo esa firma, la banda ya estaba condenada.

A DAY IN THE LIFE: Ringo en su finca en Surrey, en 1969, antes de venderle la propiedad a Stephen Stills. Getty Images

Paul desconfió de él desde un principio. “No firmé con Allen Klein porque no me cae bien y no creo que sea lo ideal para mí, por más que les agrade a los otros tres”, le aseguró a Rolling Stone. El bajista quería contratar a su suegro, Lee Eastman, lo que era inaceptable para el resto de la banda, que firmó con Klein. John se enfureció por su reticencia a seguirle la corriente. “Se estaba haciendo el difícil, como una jodida niña”. Las sospechas de Paul serían validadas a principios de los 70, cuando sus compañeros demandaron a Allen Klein (también fue a la cárcel por evasión de impuestos). “Al final, nos deshicimos de Klein. Nos costó una pequeña fortuna”, comentó Ringo en Anthology.

Sin embargo, el empresario ya se había metido entre los Beatles. En el verano de 1967, se habían reunido con el Maharishi y dos años después, pasaron mucho tiempo con abogados y contadores. Así como le dijo Lennon a Rolling Stone en 1970, “Acaba de llegar el momento en el que Paul diría: ‘Habla con mi abogado, no quiero hablar más de negocios’, lo que significaba, ‘Voy a alejarme y voy a joderte’”.

Paul y Linda se casaron en 1969. Harrison y Pattie Boyd llegaron a la fiesta justo después de salir de la estación de policía, a donde habían sido llevados por los mismos oficiales que habían atrapado a John y a Yoko. Así como John, George aseguró que los policías traían sus propias drogas. Se ofendió cuando dijeron que habían encontrado marihuana en su clóset, dentro de una media, “Soy organizado. No me gusta el desorden. Guardo los discos en el estante de los discos, el té en la caja del té, y la marihuana en la caja de marihuana”.

Cuando John y Yoko se casaron, él tomó el apellido de ella, convirtiéndose en John Ono Lennon, una decisión radical en 1969. Pero Paul y él no eran como otras estrellas de rock comunes y corrientes que se casaban: sus nuevas esposas eran adultas independientes, artistas con carreras propias, mujeres que ya se habían casado, divorciado y tenido hijos. No había muchas estrellas de su generación con esa idea visionaria sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Sin embargo, deseaban explorar nuevos modelos de monogamia, fuera del nuevo patriarcado hippie. Cuando Mick opinó sobre Yoko y Linda (a Paul le encantaba citar a Mick) dijo: “Yo no tendría a mi mujer en la banda”. Esa era exactamente la mentalidad de la que John y Paul querían escapar.

Ambos se juntaron para un sencillo, The Ballad of John and Yoko, no sería la primera ni la última vez en la que John se pasaría de la raya comparándose con Jesús. La grabaron como un dúo, John en la guitarra y Paul en la batería, mientras que el resto se encontraba fuera de la ciudad. En la toma que se publicó en la edición especial de Abbey Road en 2019, comienzan con una broma emotiva. John dice: “Un poco más rápido, Ringo”, y Paul contesta: “Está bien, George”. La parte instrumental proviene de The Honeymoon Song, una vieja canción que los Beatles solían tocar en sus días del Cavern Club. Es un chiste interno entre los dos, y sabían que iba a pasar desapercibido para sus millones de fanáticos, incluidas Yoko y Linda. Es una muestra conmovedora del amor que sentían por su banda y sus compañeros.

Pero mientras John y Yoko estaban en su luna de miel en Ámsterdam, haciendo su encamada por la paz, se llevaron un duro golpe: el editor Dick James aprovechó de su ausencia para comenzar a vender sus canciones a Lew Grade sin darles la oportunidad de hacer una oferta. Fue una señal horrible para todos sus ideales hippies, los Beatles seguían siendo las presas de los cazadores más ruines de la industria de la música.


“Soy organizado. No me gusta el desorden. Guardo los discos en el estante de los discos, el té en la caja del té, y la marihuana en la caja de marihuana”. George Harrison.


El cuarteto se recuperó de Get Back con Abbey Road. Siempre ha sido su álbum más popular, principalmente porque es el más cálido. John y George escribieron canciones sobre el grupo, como si supieran que nunca tendrían la oportunidad de volver a escribir para él. Como era costumbre, George sabía que continuaría con sus dos canciones por disco. Pero obtuvo su revancha. Sus temas Here Comes the Sun y Something, impulsaron a John y Paul a escribir sus propias canciones.

Mientras Yoko se recuperaba de un accidente automovilístico, John tenía una cama de hospital en el estudio para que ella pudiera hacer comentarios y críticas. Una situación extraña, pero, ¿por qué discutir sobre eso? Los cuatro Beatles estaban haciendo un esfuerzo por llevársela bien. Ya estaban soñando con el éxito como solistas: Give Peace a Chance, el canto antiguerra que John y Yoko habían grabado en un hotel en Montreal, fue Número Dos en el Reino Unido; y Ringo se preparaba para su debut cinematográfico. Ya no veían los discos de los Beatles como la única forma de expresarse. De modo que tuvieron la suficiente confianza como para tomarse un descanso. Cuando tocaron I Want You (She’s So Heavy), sería la última vez en la que los cuatro tocarían juntos.

George hizo una música hermosa con el templo Templo Radha Krishna, produciendo su sencillo Hare Krishna Mantra. Cuando le preguntaron si llegaría al Número Uno, él respondió: “Más arriba que eso” (la canción llegó al puesto 12 en Reino Unido). John y Yoko hicieron una proyección en Londres de sus películas avant-garde, incluyendo el autorretrato de él, que no era nada más que un acercamiento de su pene. Ella expresó: “Los críticos no dirán nada”.

Cuando John le dijo a los demás: “Quiero el divorcio”, nadie se lo tomó muy en serio. No había sido el primero en utilizar esa palabra, George y Paul hablaron de “divorcio” durante las sesiones de Get Back. Le pidieron no mencionarlo públicamente todavía, esperando que solo fuera un capricho como en la reunión con Apple cuando se presentó drogado y dijo: “Soy Jesucristo, he regresado” (la respuesta de Ringo fue: “Está bien. La reunión queda aplazada. Vamos a almorzar”). Los Beatles tuvieron otro encuentro, grabado para la posteridad, en donde discutían sobre cómo se repartirían la composición de las canciones en discos futuros. Como lo mencionó George: “Hemos trabajado en algo que realmente sigue siendo un chiste. Tres canciones para John, Paul y yo, y dos para Ringo”.

Paul regresó a su granja en Escocia para cuidar de su hija recién nacida, y para tener un poco de paz y tranquilidad. No la pudo tener. El otoño de 1969 tuvo otro giro inesperado: el rumor de su muerte. Luego de que una estación de radio de Detroit pusiera el Álbum Blanco en reversa, los fans comenzaron a analizar los discos del grupo para obtener pistas sobre el fallecimiento de Paul en 1966. John llamó a la emisora para quejarse al aire: “Es el rumor más estúpido que he escuchado. Suena como el mismo tipo que hizo estallar mi comentario sobre Cristo”. Él, enfocado en promocionar Cold Turkey y Wedding Album, no tenía ánimos de hablar sobre el bajista. El ‘difunto’ tenía un buen sentido del humor al respecto, en la oficina de Apple comentó: “Probablemente sea la mejor publicidad que he tenido, y no tendré que hacer más que seguir vivo”. Pero en una historia de la revista Life sobre la controversia, Paul dijo: “Lo de los Beatles se acabó”. La frase se imprimió y nadie lo notó.

Quizás todo pudo ser diferente si se hubieran tomado un descanso, así como lo hicieron después de Revolver. Tenían un nuevo álbum grandioso (Abbey Road fue su mayor éxito comercial) y muchos proyectos en solitario. Tenían a sus esposas e hijos. Podían darse el lujo de descolgar el teléfono y desaparecer por un tiempo. Pero también tenían un nuevo representante y él necesitaba un nuevo disco. De manera que Get Back se convirtió en Let It Be, y los Beatles nunca se recuperaron.

AMAZED, MAYBE: Paul y Linda McCartney en Londres en su boda en 1969. Se les unen Heather, la hija de Linda de un matrimonio anterior, y Martha el perro ovejero de Paul. Trinity Mirror/Mirrorpix/Alamy

Cuando piensas en alguien que pueda encargarse de una situación tan tensa, piensas en alguien como Billy Preston, en el productor George Martin o incluso en Ringo Starr, alguien que pudiera animar a los demás y mantener la cabeza fría. Alguien que jugara en equipo y no estuviera encerrado en sí mismo, que no impusiera su ego. Un adulto. Un profesional. Un diplomático con paciencia, empatía y un gran sentido del tacto.Los Beatles llamaron a Phil Spector.

Spector no disparó un arma en el estudio, ni golpeó a nadie. Para los estándares de Phil Spector, él se estaba comportando muy bien. Pero invitarlo fue como un autosabotaje. A inicios de 1970, la última cosa que los Beatles necesitaban era que volvieran las discusiones del año pasado y la última persona que necesitaban era a Spector, quien manejaba el estudio como una pequeña dictadura. Era como invitar a Napoleón a invadir tu aldea, siempre y cuando dejara todo ordenado al irse.

Spector era el invitado de Klein pero John estaba de acuerdo. Él trabajó con Spector en su sencillo, lanzado en enero de 1970, Instant Karma y le gustó la forma en la que Phil se hizo cargo y grabó todo en un día; como John dijo: “la escribí para el desayuno, la grabé a la hora del almuerzo y para la cena ya la estábamos lanzando”. Instant Karma le permitió a John estar en el famoso programa Top of the Pops, una novedad para un Beatle en solitario. Yoko se sentó en un taburete como uno más de la banda pero en vez de tocar un instrumento, tejía.

George Martin y el ingeniero Glyn Johns gastaron todo 1969 dedicados a las cintas de Get Back, compilándolas en álbumes que la banda decía que eran impublicables. Pero Klein tenía una urgente necesidad de algo nuevo. Simplemente firmó en un nuevo y lucrativo acuerdo del que él mismo hizo parte. Como dijo Peter Jackson: “Klein necesitaba un álbum de los Beatles en el mercado, incluso si ya se habían separado. Obviamente, las cintas de Get Back eran el único material que podía lanzar”.

El productor estadounidense llegó a Abbey Road en marzo y comenzó a llenar las cintas en Let It Be con grabaciones sobrepuestas. Cuando llegó a The Long and Winding Road, encontró el demo de piano de Paul con John tocando torpemente el bajo. Spector decidió convertir la canción en un pegote cursi y lleno de orquestación, pero manteniendo el bajo mediocre de John. Sigue ahí en la grabación final, a los dos minutos puedes escuchar a Paul tratando de no reírse por interpretación de su compañero a mitad de la línea: “You left me standing here”. A Paul no le consultaron sobre lo que Spector estaba haciéndole a su canción. Él estaba a algunas manzanas de distancia en su casa en Cavendish Avenue, jugando con su nuevo equipo para grabar en casa, haciendo canciones con Linda. Estas eran más como maquetas acústicas con un estilo de balada clásica, y decidió lanzar las cintas en un álbum en solitario como una especie de burla ante la tardanza en la producción de Get Back.

Paul estaba encantado con la energía fresca y espontánea de sus grabaciones en solitario, con las ingeniosas pero alegres Every Night, Junk y That Would Be Something. Pero él planeaba lanzarlo la misma semana que Let It Be. Era un conflicto obvio, especialmente gracias a que Ringo iba a sacar su propio álbum, Sentimental Journey, cantando viejas canciones como Stardust, que creció escuchando en casa. Cómo él dijo: “lo hice por mi madre”.

La situación requería de una delicada negociación, no hace falta decir que nunca sucedió. El 31 de marzo, John y George mandaron a Ringo a la casa de Paul con una carta que decía en el sobre “De nosotros para ti”, en la que le pedían que retrasara su álbum. La carta acaba con: “Sentimos que haya terminado así, no es nada personal”. Y al final, George añadió “Hare Krishna”. Paul estaba indignado y Ringo, siempre pacífico, volvió y los convenció para que lo dejaran salirse con la suya.

MY SWEET LORD: Harrison junto a Ravi Shankar. El músico indio ayudo a que el británico se sumergiera en los sonidos de oriente. © Rex Features

Al siguiente día, Ringo estaba de vuelta en Abbey Road regrabando las baterías de Across the Universe, I Me Mine y The Long and Winding Road.  Las rabietas de Spector en el estudio incluso obligaron a Ringo a exigirle que se calmara.

Pero eso no es nada comparado con la rabia de Paul al escuchar el álbum. Como George Martin dijo: “Me puso furioso y puso a Paul incluso peor, porque no sabíamos qué pasaba hasta que ya estaba hecho. Fue a nuestras espaldas porque todo ocurrió cuando Allen Klein representaba a John”.

A medida que se acercaba la fecha de lanzamiento, Paul prepara un set de preguntas y respuestas donde anunciaba “la separación del grupo”. ¿Por qué? “Diferencias personales, musicales, de negocios pero más que todo porque necesitaba tiempo calidad con mi familia. ¿Temporal o permanente? No lo sé”. ¿Estaba planeando hacer música con los Beatles? “No”.

Paul le dio a Rolling Stone la primicia sobre ese comunicado de prensa, antes de que saliera en abril. “Estábamos haciendo un kit con el álbum, una cuestión de información”, le dijo a Jann Werner. “Pero no te voy a decir nada hasta que lo tengas en tus manos porque no voy a ser capaz de explicarlo, es mucho mejor que sea una sorpresa”.

Los otros Beatles no disfrutaron con la sorpresa. Nadie lo hizo. Paul dijo que estaba impactado cuando vio su comunicado de prensa en las primeras páginas de los periódicos alrededor del mundo. Él ha dicho cosas como esas antes, los cuatro lo han hecho, pero esta vez nadie hizo nada para negarlo. Lennon les dijo a los periodistas: “Estoy feliz por saber de Paul. Es bueno saber que esté vivo. Pero puedes decir que dije bromeando: ‘Él no se fue, yo lo despedí’”. George dio la respuesta más ingeniosa: “Parece que necesitamos un nuevo bajista”.

Pero el capítulo aún no se había acabado. Ninguno de ellos podía imaginarse una vida sin los Beatles, veían algunas de sus cosas como simples respuestas hacia la banda. Todavía no lo veían como el final. “No tengo idea de si los Beatles van a trabajar juntos otra vez o no”, dijo John. “Puede ser un renacer o la muerte. Ya veremos qué es. Probablemente sea un renacimiento”.

A estas alturas, la mayor parte de sus comunicaciones se dieron por medio de la prensa. Pero incluso si se estaban insultando los unos a los otros en público, ellos estaban hablando de la banda en presente. A los pocos días del anuncio de Paul, John le dijo a Werner: “Para mí, los Beatles no tienen futuro desde hace dos años”. Pero insistía en que eran los Beatles. “Es sencillo: porque no se puede salir con la suya, está causando un caos”, dijo John.  Por la forma en la que él lo veía, Paul no tenía permitido irse, era su banda después de todo: “Él solía enfadarse y Dios sabe que es cierto. Nunca aparecía cuando nos agendaban. Siempre fue igual, solo que ahora somos más grandes. Es el mismo juego de siempre”.

Incluso George, que era el más inconforme del grupo, seguía hablando sobre su futuro. Hizo una entrevista de radio en Nueva York a inicios de mayo. Él se mantuvo calmado cuando le preguntaron sobre la pelea entre John y Paul. “Creo que solo están siendo unos cabrones”, él dijo. “Solo están jodiéndose el uno al otro, ¿sabes? Infantil, muy infantil”. Pero cuando llegaron al tema de los negocios, George se volvió corporativo y definió la resistencia de Paul ante Klein como “un problema personal que él tiene que superar”. ¿Por qué? “ La realidad es que él es minoría y nosotros somos una alianza”, explicó George. “Somos tres contra uno, y si no le gusta, es una lástima porque estamos tratando de hacer lo mejor para el grupo o para Apple como compañía. No estamos tratando de pensar en lo mejor para Paul y sus allegados”. Hablando como un ejecutivo de la compañía, George tenía una perspectiva optimista. “Desde mi punto de vista nunca hemos estado mejor”, dijo él no tan convencido. “Apple Films y Apple Records están en buena forma”.


“Son los iconos que son porque la música era muy buena. Y en las próximas décadas, nunca se apagará. Esa alegría,  esa alegría contagiosa ya es parte de la mente humana”.


George insistió que los Beatles seguían siendo una banda; solo necesitaban trabajar en solitario. “Creo que es bueno que hagamos nuestros propios álbumes. No queremos comprometernos. Paul quiere hacer las canciones como a él le parece, no quiere hacerlas como yo quiero y yo no quiero hacer canciones a su manera, en serio. Estoy seguro de que, cuando todos completemos uno o dos álbumes cada uno, se acabará esa novedad”. El mostró un esquema realista de cómo habría sido el futuro de los Beatles. Para él, esta era otra discusión que tenía solución, no muy diferente a las de los últimos diez años. “Todos tenemos que sacrificarnos un poco para ganar algo más grande y es una gran ganancia grabar juntos, musical, financiera e incluso espiritualmente. La música de los Beatles es algo muy grande. Creo que lo mínimo que podríamos hacer es sacrificar al menos tres meses del año, ya sabes, solo para hacer uno o dos álbumes. Creo que es muy egoísta si los Beatles no graban juntos”.

Ninguno de los Beatles se presentó al estreno de la película Let It Be en Londres el 20 de mayo de 1970, ni siquiera avisaron que no iban a asistir. Una gran multitud se reunió para verlos en Picadilly Circus, pero recibieron una extraña sorpresa en la alfombra roja: algunas de las exparejas de los Beatles, Cynthia Lennon y Jane Asher, el director de A Hard Day’s Night, Richard Lester, unos pocos Hare Krishnas, algunos de los Rolling Stones.  El equipo de Apple asistió pero ninguno sabía dónde estaban sus jefes, miraban alrededor buscando a la banda en vano y se sintieron culpables por participar. “Fue muy triste, horrible”, escribió el jefe de prensa Derek Taylor. “Los días posteriores al estreno, tenía el miedo a que alguno me preguntara ‘¿Fuiste al estreno?’”.

Ninguno de ellos preguntó. Los cuatro Beatles nunca se volvieron a reunir para ver la película o para escuchar el álbum. Los cuatro Beatles nunca se verían cara a cara otra vez.

Get Back por fin será lanzado a mitad de año de 2021, pero sigue sin tener un final feliz. Hay preguntas que siguen sin resolver sobre si la ruptura debió o no haber ocurrido o simplemente fue un bache temporal en la historia. “Todo lo que pasó con Let It Be, es solo un reflejo de esa época”, dijo Jackson. “Pero la película y las grabaciones del álbum, terminaron siendo lanzadas en mayo de 1970. Pasaron por las manos de Phil Spector, la llegada de Allen Kelin, y la separación de los Beatles; sigue siendo enero del 69 en la música, pero visto desde un filtro”.

Get Back retoma distintos puntos de vista de la misma situación. “Estos muchachos, cuando estaban juntos, no eran los Beatles”, dice Jackson. “No son los íconos que conocimos. Cuando están juntos, son cuatro personas que se conocieron desde que tenían 14 o 15 años. Hablan sobre Hamburgo, sobre el Cavern Club, sobre la unidad que tenían en el Top Ten Club. Ellos no están siendo entrevistados, solo son cuatro chicos que pasaron por esta experiencia”.

Eso incluye el momento cuando Paul dice que es una locura separarse porque Yoko estaba sentada en el amplificador. Cuando hablo de eso, Jackson sabe exactamente a lo que me refiero. Resulta que esa conversación fue captada en cámara. “Tenemos todo eso en la película”, dice Jackson. “Te diré una cosa, esa película es poderosa. Estaba al tanto del audio, una cosa es escuchar el diálogo, pero ver la emoción en sus caras cuando tienen esa conversación, es muy poderoso”.

Ese es, en última instancia, el mayor de los misterios de los Beatles, que ni Get Back ni ninguna otra película resolverán la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que hace que personas de todo el mundo, de todas las generaciones y de todas las culturas, se sigan viendo reflejados en esta historia, 50 años después del final? Jackson, que ha pasado toda su carrera trabajando con mitos culturales de gran escala, no puede explicarlo. “Son los iconos que son porque la música era muy buena. No soy musicólogo, no es mi especialidad. Pero todo lo que diré es que, no importa si son dos, cuatro u ocho pistas, hay mucha alegría en las canciones que tocaron. Y en las próximas décadas, nunca se apagará, nunca será borrada. Esa alegría, esa alegría contagiosa ya es parte de la mente humana”.