El acto final de los Cranberries

por DAVID BROWNE | 17 Apr de 2019


Posteado el 17 Apr de 2019 - 12:15 PM



Todo parecía normal cuando los Cranberries se reunieron a trabajar en un nuevo álbum en Londres la primavera pasada. La banda irlandesa comenzaba los días trabajando en los arreglos; algo que siempre hacían antes de que la cantante Dolores O’Riordan llegara horas después para incluir su voz. “Generalmente, Dolores oía lo que habíamos hecho y luego la dejábamos hacer su parte”, dice el bajista Fergus Lawler. “Por eso, en la noches, mirábamos el pasillo a ver si quizá entraba. Pero luego nos dábamos cuenta de que eso no ocurriría”.

Pocos meses antes, en enero de 2018, O’Riordan fue encontrada sin vida en la tina de una habitación de un hotel de Londres a los 46 años. Una investigación posterior arrojaría que la causa de su muerte se debía a un ahogamiento por consumo excesivo de alcohol; el alcohol en su cuerpo registraba más de cuatro veces el límite legal para conducir. Los forenses británicos lo consideraron un “trágico accidente”. Fue un final repentino para una cantante cuya fragilidad emocional y voz de sirena cautivaron a una generación en los 90 y a millones de fans que permanecieron fieles a la banda, incluso después de que no lanzaran más éxitos.

O’Riordan había luchado contra el alcoholismo y padecía desorden bipolar, pero aparentemente estaba mejor. “Algunos días parecía sufrir, pero otros se veía fuerte y llena de energía”, dice Lawler. “Definitivamente no esperaba algo así. Ella estaba trabajando en su salud mental y estaba mejorando. Creo que esto fue un accidente”. O’Riordan dejó canciones y demos, y con la aprobación de su familia, los miembros restantes de la banda trabajaron ese material hasta convertirlo en un álbum, titulado In the End.

De la mano de su productor de vieja data, Stephen Street, se sentaron a tocar acompañados por la voz de O’Riordan; algo que podía ser un poco inquietante. “Era extraño oírla a través de los audífonos”, dice el baterista Mike Hogan. “A veces había momentos en los que se detenía y se podía oír hablando”.

Como O’Riordan no había grabado las voces finales –por lo cual había una que otra palabra perdida ocasionalmente–, la banda recurrió a Johanna Cranitch, una de las coristas de los Cranberries, para llenar los espacios. No fue Fácil. Lawler recuerda haberse descompuesto al escuchar Lost, una canción particularmente conmovedora. “Cuando la estábamos escuchando el último día simplemente no pude evitar la tristeza”.

A diferencia de muchos álbumes póstumos, In the End se siente como una obra completa, con canciones en las que O’Riordan se dirige a sus hijos (A Place I Know) y escapa de su dolor interno (Catch me If You Can). “Me da la impresión de que ella podía ver futuro”, dice Lawler. “Hay temas muy conmovedores, más aún ahora que está muerta”. La madre de O’Riordan, Eileen, dijo que estaba “encantada” de que se hiciera el álbum, pero que no ha sido capaz de oírlo. “Aún no me siento lista para escuchar nada”, comenta.

Los miembros restantes no tienen planes de salir de gira con otra cantante ni de hacer un concierto tributo. “Mucha gente me ha sugerido tonterías como, por ejemplo, que contratemos otra cantante”, dice el guitarrista Noel Hogan. “Tal vez piensan que están siendo amables. Pero eso no lo contemplaremos jamás. Pienso que la banda ya logró mucho, y creo que vamos a retirarnos por lo alto con este álbum”.


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