El genuino y genial atrevimiento de Anitta

por DAVID VALDÉS | 28 Aug de 2019


Posteado el 28 Aug de 2019 - 10:40 AM



“Una vez solo había una persona viéndonos. ¡Una persona!”, recuerda Anitta y se ríe entre dientes. De pequeña se presentaba en las favelas, bailando, cantando y soñando encima de un par de petacos de cerveza que servían como su tarima. Su objetivo siempre fue claro: ser –y sentirse– una gran estrella para robarse el show. En ese momento parecía un juego, como un capricho divertido que no trascendería. Pero casi sin darse cuenta, esa niña juguetona, bromista y alegre se convirtió en la fotocopia de la artista brasileña más grande del mundo. Con una personalidad arrolladora, una sinceridad atrevida y una disciplina envidiable, Anitta se formó para ser un referente femenino que rompe las barreras del lenguaje y sale de la zona de confort que agobia a la cultura carioca.

Sus padres siempre supieron que tenía un don artístico. Pedro, su abuelo materno, fue su mayor mentor. “[Mi abuelo] tocaba piano y me enseñaba, y ahí empecé a cantar en las iglesias con él. Todo lo que aprendí de música fue por él”, cuenta. Fuera de las parroquias, la pequeña también era una sensación. En las fiestas familiares se meneaba de arriba abajo y tiraba una pequeña sonrisa cuando notaba que la estaban grabando. “¡Miren! Era la única que podía sacudirlo”, grita y bromea mientras ve junto a su familia un video antiguo de una obra escolar, cuando apenas tenía cinco años. Esa confianza era una premonición de su futuro y no pasó mucho tiempo para que los reflectores giraran hacia ella.

OSADA Y EXITOSA "Los artistas [brasileños] tienen miedo de arriesgarse. ¿Pero yo? Yo no le tengo miedo a nada", sentencia sobre los cantantes que prefieren quedarse en el mercado local. CORTESÍA WARNER MUSIC COLOMBIA
OSADA Y EXITOSA “Los artistas [brasileños] tienen miedo de arriesgarse. ¿Pero yo? Yo no le tengo miedo a nada”, sentencia sobre los cantantes que prefieren quedarse en el mercado local. CORTESÍA WARNER MUSIC COLOMBIA


Al igual que Dua Lipa, Justin Bieber, Ed Sheeran y Shawn Mendes, Anitta despegó con un video que publicó en YouTube. Usando un desodorante como si fuera su micrófono, puso una cámara en un cuarto de su casa (que “se caía a pedazos”, confiesa), se paró frente al lente y comenzó a cantar, como si estuviera en una audición de un programa de televisión. Su encanto era evidente mientras bailaba, daba vueltas y proyectaba una alegría contagiosa. De pronto, Furacão 2000 (la marca más grande de funk brasilero) la contactó porque quería conocerla. Unos días después, estaba firmando su primer contrato.

El funk en Brasil tiene una historia parecida al reguetón en Latinoamérica. Es un género que nació en las calles de los barrios populares, por eso es criticado y muchas veces visto por encima del hombro. “Me decían maleducada y tonta por hacer funk. Criticar así la música es muy vacío. Hay que comprender la historia de vida de los artistas para entender su cultura”, reclama.

KISSES, SU APUESTA TRILINGÜE En su último álbum, Anitta canta en inglés, portugués y español; otra de las razones de su internacionalización. FOTOGRAFÍA CORTESÍA WARNER MUSIC COLOMBIA
KISSES, SU APUESTA TRILINGÜE En su último álbum, Anitta canta en inglés, portugués y español; otra de las razones de su internacionalización. FOTOGRAFÍA CORTESÍA WARNER MUSIC COLOMBIA


A pesar de cargar con el estigma y las críticas, solo tuvo ojos para su carrera y le apuntó a la cima. Meiga e Abusada, Show das Poderosas y Na Batida fueron sus primeros éxitos, con letras honestas y siempre fieles a lo que ella quería proyectar: el respeto hacia las mujeres, la libertad y el poder femenino. “A mí no me importa nada. Yo decido con mi cuerpo lo que quiero. Habrá más libertad a medida que las mujeres asuman lo que quieren ser y no les importe lo que vayan a decir”, asegura, con un español fluido y confiado. “A veces hago cosas a propósito para causar controversia y que la gente hable y discuta, justamente para que quien quiera ser soltera y salir con otra ropa, lo haga”.

Más allá del significado de sus letras y el género en el que se consagró, hubo un factor, un punto de quiebre, que diferenció a Anitta de sus colegas brasileños. Ella no se conformó con “solo pegar” en su propio país. Si uno lo piensa bien, ¿para qué salir de un mercado tan amplio, fuerte y consolidado? ¿Para qué saltar al vacío, cuando tienes a tu disposición a una población con más de 200 millones de personas y un territorio casi del mismo tamaño que Europa? Las barreras del lenguaje y la zona de confort acogen a los músicos brasileños, pero para ella nunca fue suficiente. “Yo pienso fuera de la caja. En Brasil es muy difícil y la última vez [que alguien se internacionalizó] fue Roberto Carlos. Los artistas tienen miedo de arriesgar algo muy grande que ya tienen en su país”, sentencia. “¿Pero yo? Yo no le tengo miedo a nada. Y si pasa algo malo, ¡yo vuelvo y hago otra cosa! Errar es el mejor camino para aprender”.

Por ese mismo coraje, Anitta logró el momento cumbre y mundial de su carrera cuando la llamaron para protagonizar la inauguración de los Juegos Olímpicos 2016 junto a los icónicos Caetano Veloso y Gilberto Gil. En medio de una horda de bailarines, decorados con colores vivos y disfraces carnavalescos, los tres interpretaron el clásico Isso Aqui, O Que É. El himno que celebra la alegría nacional, su tradición fiestera y el pasar las penas al ritmo de samba, quedó en boca del mundo entero. Por esa época, la oriunda de Río de Janeiro también era furor en redes sociales. El quadradinho, un baile parecido al twerking, se volvió su paso característico y sus fans replicaban sus movimientos en cientos de miles de videos en Instagram. Hashtags, alcance orgánico y corazones por doquier; una estrategia viral, sin querer queriendo. De pronto, Anitta era en un fenómeno mundial. Y así, el mainstream la comenzó a acoger y las puertas se abrieron de par en par.

Unos meses después, llegó a trabajar con quien se transformó en su socio más grande en la música: J Balvin. Downtown, su primer sencillo juntos, registra 388 millones de reproducciones en Spotify y 430 millones de visitas en YouTube. El reguetonero se convirtió en uno de sus mejores amigos y en una inspiración; se conectaron desde el primer día. “Mis amigos me dicen que yo soy J Balvin, pero con falda. Creo que la única diferencia entre él y yo es que yo hablo más mierda. Pero en la actitud y en los pensamientos somos igualitos. Por eso trabajamos tan bien”, confiesa. Al colombiano también le atribuye el consejo más valioso que le han dado en su carrera. “Me enseñó a no tener miedo. No parece, pero a veces tengo miedo de la gente que no conozco. Tengo miedo de su reacción al decir las cosas. Pero ahora sí mando pa’l carajo lo que necesite”.

NADA LE QUEDA GRANDE La brasileña se presentó en la final de la Copa América 2019 y en la apertura de los Juegos Olímpicos de Río 2016. FOTOGRAFÍA CORTESÍA WARNER MUSIC COLOMBIA
NADA LE QUEDA GRANDE La brasileña se presentó en la final de la Copa América 2019 y en la apertura de los Juegos Olímpicos de Río 2016. FOTOGRAFÍA CORTESÍA WARNER MUSIC COLOMBIA


A pesar de su grandeza, Anitta no es arrogante y trata a todos por igual. Con unos minutos de conversación ya te sientes cercano a ella porque no le da pena contar historias íntimas o ser completamente franca. “¿Y cómo mantienes esa energía y ese carisma las 24 horas del día, entrevista tras entrevista?”. “Fingimos, así de fácil”, responde sin pena. Esa autenticidad la ha llevado hasta donde está, siendo la cantante brasileña más escuchada en todo el mundo, la cara del carnaval de Salvador Bahía en los últimos años y el ejemplo femenino más libertino de Latinoamérica. “La gente no puede creer que Brasil tenga una artista de estas dimensiones”, cuenta Sergio Affonso, el presidente de Warner Music Brasil, quien asegura que nunca había visto cifras como las de Anitta. Y su tiquete a los ritmos internacionales fue casi natural. Para muchos, la razón de su éxito recae sobre darle un toque pop al funk brasilero y ser la primera que giró la manija internacional para cantar en otros idiomas.

Su último álbum es una demostración de que no le tiene miedo a ser versátil musicalmente, ni cerrarse a un solo público. Kisses, su cuarto LP, es una mezcla trilingüe entre pop, jazz, funk y reggaetón, y cuenta con colaboraciones difíciles de aglomerar; un salpicón entre Becky G, Alesso, Snoop Dogg, Caetano Veloso, Mambo Kingz y Swae Lee. Anitta repitió hasta 50 veces sus grabaciones en el estudio para tener un acento perfecto, tanto en inglés como en español. “Eso es lo más difícil y no me gusta que quede con acento. Debo tener una persona nativa para que corrija”, asegura. Y nadie le reclama porque, a fin de cuentas, su obsesión con la perfección ha rendido frutos.

Tan solo unas semanas después de haberse presentado en la final de la Copa América junto a Pedro Capó, a Anitta le da risa y alegría cómo han surgido las cosas. Cómo pasó de cantar en las favelas a cantar en el estadio Maracaná (con capacidad de más de 87 mil personas), cómo pasó de dormir amontonados en un cuarto con su papá, su mamá y su hermano a tener una mansión como casa, y cómo sus sueños se moldearon al atacar la raíz del miedo y la inseguridad para cruzar las fronteras y ser una estrella mundial. Cuando le pregunto qué más queda por hacer, responde que una colaboración con Drake. Y aunque se emociona, parece que tuviera un secreto de su futuro entre manos. Amanecerá y veremos.

SU COMPAÑÍA, SU ARMA SECRETA A lo largo de su carrera, Anitta ha trabajado junto a gigantes como Caetano Veloso, J Balvin, Prince Royce, Alesso y Snoo Dogg. FOTOGRAFÍA CORTESÍA WARNER MUSIC COLOMBIA
SU COMPAÑÍA, SU ARMA SECRETA A lo largo de su carrera, Anitta ha trabajado junto a gigantes como Caetano Veloso, J Balvin, Prince Royce, Alesso y Snoo Dogg. FOTOGRAFÍA CORTESÍA WARNER MUSIC COLOMBIA

Deja tu opinión sobre el articulo: