Ximena Sariñana busca su flow

por SANTIAGO ANDRADE | 22 Jan de 2019


Posteado el 22 Jan de 2019 - 10:38 AM



Ximena Sariñana es una artista con distintas facetas que difieren mucho entre sí. En la canción que le entrega el título a su primer álbum, Mediocre de 2008, pasa de la tranquilidad a un grito en el que su garganta tiene una pequeña explosión que le da una fuerza inesperada al tema y suena a la perfección con la guitarra oscura del fondo. En Un error muestra un lado más calmado y melancólico, donde llena su voz de emociones en una balada con raíces de jazz.

Seis años más tarde lanzó No todo lo puedes dar. Acá se aleja del jazz y amplía la variedad de colores desde la producción. Durante la grabación en Sonic Ranch colaboró con John Congleton (quien ha producido y mezclado para St. Vincent y Lana Del Rey) y Swans, la banda de rock experimental. En este disco explora el funk y el pop moderno, con sintetizadores y tonos más brillantes.

Entre esos dos trabajos, Sariñana se fue a Estados Unidos y grabó un álbum en inglés, metiéndose en el electropop junto al productor Greg Kurstin, que recientemente ha trabajado con Adele, Foo Fighters y Paul McCartney. También grabó con el grupo de Omar Rodríguez (Mars Volta, At the Drive-In, Bosnian Rainbows), incluyendo el concierto en el Troubadour de Los Ángeles en 2010 (una presentación que todos deberían ver en YouTube).

El primer adelanto de su próximo disco fue ¿Qué tiene?, que sorprendió por su ritmo fiestero. “Algo como un reguetón para niñas”, le dice la mexicana, entre risas, a ROLLING STONE. Explica que le gusta apropiarse de los géneros y ahora está jugando con lo urbano. El segundo sencillo, Si tú te vas, sigue esa misma línea. También nos contó acerca de su relación con Colombia en este nuevo trabajo, del concepto del álbum y del machismo en la música mexicana.

¿Qué tiene?, la primera canción que publicaste de tu próximo disco, la escribiste con Juan Pablo Vega, ¿cómo se dio esa colaboración?

Sí, con Juan Pablo y con los chicos de ICON Music. Tenía muchas ganas de trabajar con ICON, pero me daba miedo porque no sabía cómo iba a ser eso de meterme en un estudio con puros manes del mundo del reguetón. Y bueno, a lo mejor voy a llevar mi arma letal, que es Juan Pablo [risas]. La verdad es un tipo que maneja muchos idiomas y géneros, yo sabía que él iba a entender muy bien lo que estaba tratando de hacer, en dado caso de que no me entendieran. La verdad no sabía ni qué esperar.

Y cuando conocí a los sweetie sweetie de ICON, que son unos reyes, hubo una química entre los siete. Estuvo padrísimo. Creo que creamos algo de lo cual todos estábamos súper entusiasmados porque es distinto. No es un reguetón, pero tiene sus tintes. A mí me encantan las canciones que pueden sonar en fiestas. De repente crear algo que te gustaría escuchar cuando vas a un lugar o quieres hacer alguna cosa.

¿Piensas en eso cuando escribes?

Sí, en momentos. Así me pasó con Sin ti no puedo estar tan mal. Yo decía que quería hacer una canción de despecho, de “Yo puedo sin ti”, de girl power total. De las que ponía en mis playlists cuando cortaba con el galán. Me gusta mucho hacer ese tipo de canciones. Y esta es para eso, para la fiesta, el precopeo.

¿Con quién has colaborado para tu nuevo disco?

Con muchos colombianos y gente que viene de géneros muy distintos. Muchas mujeres también, hay bastantes featurings de chicas. Quería hacerlo porque es un disco muy femenino. Es muy directo en su manera de decir las cosas, es luminoso y trabajé mucho en mi relación con la feminidad. [NOTA: El álbum debe salir en marzo, y Ximena se ha negado a revelar los nombres de sus invitados]

Cortesía de Warner Music
Cortesía de Warner Music


Tus otros discos tienen un hilo conductor, ¿en este caso viene siendo la feminidad?

Es uno, si no es el más fuerte de todo el disco. Ya tengo muchas ganas de que lo escuchen porque está muy bueno el concepto y el nombre. Son de esos títulos que salen y dices, “Híjole, no sé si ya está muy chicky”. Como ¿Qué tiene?, que dice “vale madre, no sé bailar, ¿y qué?”. Me sentía así, no sé bien cómo lo iban a percibir, el nombre es un poco similar. Es un guiño a la historia musical en México.

Musicalmente, ¿qué sonidos tiene este nuevo disco?

Definitivamente me fui por sonidos muy urbanos y no me refiero exclusivamente al reguetón, porque también hay dancehall, hay R&B, hay hip hop. Son géneros con los cuales no había experimentado, todo obviamente llevado a lo que es mi mundo.

¿Y rapeas?

No [risas]. Todavía no. Pero casi. Aprendí mucho. Por ejemplo, en ¿Qué tiene? hay una parte en el formato de la tiradera. El segundo verso es un tiro, “De la noche de anoche tengo varias lagunas”, es como un rap, pero cantado. Hay de eso [risas].

Aunque me gustaría. Es una ciencia que no logro crackear del todo. Hay algo de la rítmica, de la manera de fluir que no he podido. Hace poco estuve con una chica, que hace una de las colaboraciones del disco, tiene toda esa escuela y ese flow. Es muy interesante ver cómo construyen sus frases. Cosas que hasta me costaba trabajo estudiar. Trabajan mucho con el ritmo. Hay un flow que yo no tengo [risas].

En alguna entrevista dijiste que en todos tus discos hay algo de los Beatles. ¿Hay algo acá que tenga esa influencia?

Sí, sí que la hay, definitivamente. Hay una canción en particular, que escribí con Juan Pablo, que más que Beatles me fui por una onda de tributo a banda ochentera tipo 10cc, los de I’m Not In Love. One hit wonder total, pero la producción es una locura porque la hicieron en los principios del sampling y son puras voces. Pusieron en cada uno de los canales una voz distinta. Imagínate lo que fue mezclar eso, loquísimo.

Hace poco hablaba con Eruca Sativa, una banda de Argentina, y ellas me contaban del machismo en el rock argentino. ¿Hay machismo en la industria musical en México?

Por supuesto que lo hay. Ahora, yo no lo he vivido tan cerca porque mi experiencia con la gente que trabajo es una relación muy positiva. Me han apoyado con mi carrera y mis decisiones porque he tenido muy claro hacia dónde voy. Pero siento que el público nos pone a todas en una misma bolsa. Y creo que es solo por el hecho de ser mujeres. Entonces dicen que Natalia Lafourcade, Julieta Venegas, Carla Morrison y Mon Laferte son lo mismo. Yo de repente digo, a ver, ahí hay electrónica, balada, con folclor mexicano y salsa. ¿Por qué? Es que ninguna de nosotras canta el pop latino más tradicional, que tiene un sonido muy particular en las voces, muy estilizado. Como no cantamos así, entonces todas sonamos igual.

Yo no me pongo a comparar a Café Tacvba, Fobia y La Maldita Vecindad, no. Yo no digo eso del rock mexicano, no cantan nada parecido. Pero podría meterlos en la misma bolsa porque son bandas de hombres.

En algún momento trabajaste con Greenpeace, ¿cómo está la consciencia ambiental en México?

Creo que hay un montón de artistas y organizaciones que estamos haciendo todo lo posible, pero al final, México es un país muy rico, con muchísima biodiversidad y está pasando lo mismo que en todo el mundo. Con el cambio climático y la sobreexplotación de recursos. Me pega mucho ver los niveles de destrucción. Me aterra pensar en el ritmo al que están desapareciendo las especies y las consecuencias que eso va a tener en nuestro mundo. Es una causa que me apasiona bastante y estoy tratando de prestar mi voz para ese tipo de cosas.


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