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50 grandes álbumes de los 90. Segunda Parte (25-1)

Repasamos una década gloriosa para el rock, el pop y el hip hop

POR ROLLING STONE | 22 May de 2019

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​Paul Bergen /Red Ferns /getty images


Vivimos el último año de la segunda década de este siglo, y 20 años atrás se acercaba el final de los noventa, una década fascinante y llena de música maravillosa. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, estamos recordando los más grandes discos de aquella etapa que dejó tantas huellas antes de que el internet, el mp3, las descargas, el auto-tune y el streaming llegaran para cambiarlo todo.

Fueron los años dorados de MTV, del grunge y la explosión del rap, el trip hop y Achtung Baby. Los tiempos de la Guerra del Golfo, la caída de la Cortina de Hierro y la reunificación alemana, la aparición de Windows 95, el primer mamífero clonado y el escándalo Clinton-Lewinsky.

Desde Nine Inch Nails y Björk, hasta Janet Jackson y los Stones, pasando por Nirvana, 2Pac, Buena Vista Social Club, Red Hot Chili Peppers y Alanis Morissette, los 90 llenaron nuestras casas de discos que nunca olvidaremos.

25. SUBLIME

SUBLIME

Gasoline Alley/MCA, julio de 1996

Uno de los éxitos más extraños de la década, Sublime salió a la luz poco después de la muerte del guitarrista y cantante Bradley Nowell, pero siguió produciendo éxito tras éxito, con el sonido ligero y amigable del pop californiano influenciado por el ska, dub, punk y folk. Estos reyes de Long Beach se vuelven descuidados, pero mantienen un ritmo acelerado, especialmente en la acústica What I Got, que de alguna manera mezcla a English Beat con The Grateful Dead. El éxito de Sublime fue un halago a la memoria de Nowell y un mayor halago a su sección rítmica.

24. PAVEMENT

SLANTED AND ENCHANTED

Matador, April 1992

Pavement canalizó el espíritu de Buddy Holly a través de la potencia de uno de los amplificadores de Lou Reed, y le dio millas de dimensión estilística a una escena de rock indie ávida de un poco de romance. Stephen Malkmus tenía las canciones para convertir su cinta casera de art punk lleno de guitarras sucias en una fantasía de chicas y chicos que soñaban en grande al fin del verano. Slanted and Enchanted es el sonido de unos muchachos de los suburbios a quienes les encantaba The Velvet Underground sin imaginar el significado de The Black Angel’s Death Song; y una vez Malkmus murmuró “sha la la” sin rastro alguno de ironía en Trigger Cut/Wounded-Kite at :17, las guitarras desafinadas nunca serían lo mismo.

23. THE SMASHING PUMPKINS

SIAMESE DREAM

Virgin, julio de1993

El jefe de los Pumpkins, Billy Corgan, llevó la idea de control de calidad hasta un punto obsesivo cuando decidió tocar él mismo la mayor parte de las líneas de guitarra y bajo del álbum; algo nada fácil para el guitarrista James Iha y la bajista D’Arcy. Pero Siamese Dream –producido por Butch Vig (Nevermind de Nirvana)– es la idea de Corgan de un disco lleno de rabia y psicodelia. La gloriosa expansión en el escenario de la banda en Silverfuck era la prueba de que Corgan no podía hacer todo solo. El hecho de que el álbum sea uno de los documentos más importantes del rock alternativo se debe a la acertada visión comercial de Corgan –la forma en que confeccionó la indulgencia confesional de Today y Disarm en un pop setentero pesado– y en el poder de la interpretación. No importa quién hizo qué.

22. JEFF BUCKLEY

GRACE

Columbia, agosto de 1994

Bendecido con un impresionante linaje (era hijo del ícono del folk pop sesentero Tim Buckley) y una voz de registro extenso y carácter profundo, Jeff Buckley fue maldecido con la mala racha de un perfeccionista. Había sufrido para hacer un segundo álbum y se estaba preparando para empezar de cero cuando se ahogó en un extraño accidente en Memphis en mayo de 1997, dejando a Grace como el único estudio álbum completado a satisfacción en su corta vida. Pero es un gran legado: la mezcla de guitarras arpegiadas y su canto melismático en Mojo Pin y Grace; la actitud sucia de la banda y las aterciopeladas Last Goodbye y So Real; la interpretación de Buckley de Hallelujah, de Cohen, la convierte en una oración delicada y personal. Un disco maravilloso con un título acertado y un artista con un talento excepcional que se fue demasiado pronto.

21. RADIOHEAD

THE BENDS

Capitol, April 1995

De acuerdo con el libreto, Radiohead debía desaparecer luego del golpe de suerte de su éxito Creep, dejando buenos recuerdos de su famoso hook de guitarra y del trémolo en la voz de Thom Yorke. Pero The Bends dejó perplejo a todo el mundo con su gloria psicodélica y llevó a Radiohead a convertirse en dioses del art-rock británico como los de los 70. La depresiva balada Fake Plastic Trees apareció en Clueless, en la que Alicia Silverstone cataloga memorablemente a la banda como “rock quejumbroso”. En canciones épicas y distópicas como High and Dry, la voz de Yorke compite con la heroica guitarra de Jonny Greenwood. U2 le hubiera vendido crack a algunas monjas para hacer este álbum.

20. LIZ PHAIR

EXILE IN GUYVILLE

Matador, June 1993

En palabras inmortales de Mick Jagger, el cambio ha llegado. Liz Phair dominó el rock indie con Exile in Guyville, en el que lanzaba frases graciosas y de conquista, obscenidades y confesiones. Podía hacer reír y romper el corazón en una misma canción, sonando íntima y sin revelar del todo sus secretos. Los murmullos de Phair se sumergían en un remolino de guitarras y percusión, mientras que las melodías les quedaban a los oyentes en la cabeza durante el verano. Fuck and Run es el mayor éxito de Phair, pero Exile contiene un éxito tras otro: la acústica y escalofriante Glory, el tenue brillo de Never Said y la alucinante Stratford-on-Guy.

19. RED HOT CHILI PEPPERS

BLOOD SUGAR SEX MAGIK

Warner Bros., septiembre de 1991

A los Chilli Peppers les tomó siete años, cuatro álbumes y cambios de alineación para saborear la perfecta esquizofrenia capturada en Blood Sugar Sex Magik, el álbum cuatro veces platino de la banda de Los Ángeles. Producido por Rick Rubin con el chasquido del hip hop de James Bown y toques que evocan a Led Zeppelin II, Blood Sugar se debate entre la arrogancia de Give It Away y Suck My Kiss y la luminosa emotividad del Top 10 del junkie blues de Anthony Kiedis, Under the Bridge. El cambio constante de extremos no solo logra retratar perfectamente los altibajos de la vida en una ciudad construida sobre ilusiones, sino también la lucha de los Chili Peppers para vencer sus peores excesos. Un álbum de drama honesto… y se puede poguear con él.

18 R.E.M.

AUTOMATIC FOR THE PEOPLE

Warner Bros., octubre de 1992

Automatic for the People –llamado así gracias a un eslogan de un restaurante de comida negra en Athens, Georgia– es una fiesta de pop gótico sureño combinada con finos matices de Pet Sounds de los Beach Boys y acompañamientos que evocan a Abbey Road de los Beatles. La rareza del disco es cálida y de carácter lúdico –Star Me Kitten, un delicioso homenaje a I’m Not in Love de 10cc; Man on the Moon, el boyante tributo de Michael Sipe al fallecido comediante Andy Kaufman– y las baladas lentas y reflexivas como Everybody Hurts brillan con un optimismo ganado con dificultad. En los 80 R.E.M. había llevado el rock underground al mainstream e incidido en artistas de la talla de Cobain (quien se declaraba un gran fan). En el boom del rock alternativo, R.E.M. trató de demostrar que la melodía podía ser tan pesada como el grunge y, en el proceso, logró uno de los mejores álbumes estadounidenses de pop de la década.

17. JAY Z

REASONABLE DOUBT

Roc-a-Fella/Priority, junio de 1996

“El estudio fue como un diván de psiquiatra para mí”, le dijo Jay Z a ROLLING STONE, y su debut está lleno de sueños de estafador y de lamentos. Aunque en ese momento aún no era un hombre fiestero, Reasonable Doubt se trata de un chico de esquina inventando nuevos niveles de destreza lírica. Cuando salió el álbum, el centro de gravedad del hip hop se había trasladado de la Costa Oeste a la Costa Este.

16. METALLICA

METALLICA

Elektra, agosto de 1991

Cuando salió el álbum los metaleros pusieron el grito en el cielo afirmando que la banda se había vendido: Metallica se había molestado en escribir canciones, no solo fogosos temas de 10 minutos en contra de la injusticia. Pero con la desaceleración de los tempos, el paso a ritmos primitivos y la elección de una presencia más sólida sobre la simple velocidad en los riffs, Metallica hizo un disco duradero de madurez violenta que se convirtió en el álbum de metal más grande de la década. Pero no hay que dejarse engañar por la orquestación y los gruñidos reflexivos de James Hetfield en Nothing Else Mattesr: Metallica no se convirtió en una banda tonta de power ballads; simplemente creó baladas con poder.

15. LUCINDA WILLIAMS

CAR WHEELS ON A GRAVEL ROAD

Mercury, junio de 1998

No es que las interpretaciones de Car Wheels on a Gravel Road no sean estupendas, de hecho, lo son. Pero es que cuando uno empieza con canciones que impresionan tanto, es difícil equivocarse. Lucinda Williams había hecho un gran trabajo antes, pero aquí se consolidó. Desde la primera canción, la nostálgica Right in Time, hasta el funk country surrealista de Joy, la cantante recorre fácilmente diversos estilos y temas con autoridad. Uno no llega a los cuarenta y tantos años sin tener nada que contar, y las historias de Williams se narran con gran detalle.

14. SNOOP DOGG

DOGGYSTYLE

Death Row/Interscope, noviembre de 1993

Con la mente en su dinero y su dinero en la mente, Snoop llegó desde el oeste a chalequear a los Estados Unidos, y su estilo relajado y arrastrado fue un truco muy divertido con el que se salió con la suya. El G-funk de Dr. Dre es un acompañamiento perfecto para las rimas de Snoop, tan relajadas y perezosas como un perro en la tarde. Doggystyle tiene una racha seria de remordimiento gánster que habla de asesinatos y misoginia, pero también ofrece canciones caricaturescas y joviales como Who Am I (What’s My Name)? y Doggy Dogg World. Gin and Juice es un viaje atemporal a la tradición de Fun, Fun, Fun, The Twist y Bust a Move. Son las seis de la mañana, los locos siguen bailando y la fiesta casera continúa hasta que llegue mamá.

13. BEASTIE BOYS

ILL COMMUNICATION

Capitol/EMI, mayo de 1994

Ill Communication pule un poco la mezcolanza de Check your Head; los Beastie pasan del hardcore punk thrash a partes calmadas con matices jazzeros para crear un álbum que tiene más acción que John Woo y más hits que Rod Carew. Los Boys se relajan con sus instrumentos, especialmente en la reflexiva Transitions. Pero las canciones más fiesteras son las que hacen el álbum: Sure Shot lleva a otro nivel un sample de flauta; Get it Together toma un desvío; y Sabotage es una carne cruda servida en un plato de metal a la que ni siquiera los aficionados de Sabbath se pueden resistir.

12. TOM PETTY

WILDFLOWERS

Warner Bros., noviembre de 1994

En un momento en el que la mayoría de los veteranos de rock estaban estancados, Tom Petty y el productor Rick Rubin hicieron Wildflowers, el álbum más sólido y orgánico de la carrera de Petty. En comparación con las texturas resbaladizas del trabajo de Petty con Jeff Lynne en Full Moon Fever de 1989, e Into the Great Wide Open de 1991, el material de este álbum cuenta con una gracia atemporal y una sutileza folk que se pueden percibir en la inquietante canción homónima al álbum, en la pieza de stoner rock You Don’t Know How It Feels, y en la delicadeza orquestal de Wake Up Time.

11. OUTKAST

AQUEMINI

LaFace/Arista, septiembre de 1998

Con un bajo funk alegre y fiestero, salpicado de líneas sólidas de vientos, el tercer álbum de Outkast captura a Big Boi y a Andre 3000 como el coro de una iglesia en pleno. En temas como Rosa Parks y Skew It on the Bar-B, se revelan como un punto medio estilístico para el rap de las Costas Este y Oeste, mezclando el hip hop inteligente de A Tribe Called Quest o De La Soul con un funk que evoca a George Clinton. Con sus voces arrastradas, jerga de barrio y cascadas de palabras, dan fin a la discusión sobre la seriedad de los MC del sur. La reputación de Atlanta como el lugar más vanguardista del hip hop –la Long Island de los 90– quedó ratificada.

10. PAVEMENT

CROOKED RAIN, CROOKED RAIN

Matador, febrero de 1994

El segundo LP de Pavement es uno de los mejores momentos del indie rock de los 90 –una colección incesante de sonidos melódicos y brillantes, ligeramente destartalados, entre los que se encuentra su único y modesto hit, Cut your Hair. Pavement pasa del rock ruidoso (Unfair) al country rock (Range Life) a medida que su líder Stephen Malkmus se revela como un hombre astuto con un gran corazón.

9. BECK

ODELAY

Geffen, junio de 1996

El Woody Guthrie de Pizza Hut prueba que puede hacerlo todo en Odelay, mientras los Dust Brothers le dan un funky cold medina y preparan el escenario para que él se convierta en alguien real y dé un paso hacia el cambio. Beck muestra sus distintas facetas musicales, ya sea rasgando su guitarra folk en Ramshackle, rockeando el hip hop de Catskills en Where It’s At o echándole la culpa al bossa nova en Readymade. Odelay podría haber sido un intrascendente proyecto artístico, pero Beck se perdió en medio del jazz y en un flow refrescante hasta que su energía hace que todos los demás se queden cortos.

8. THE NOTORIOUS B.I.G.

READY TO DIE

Bad Boy/Arista, septiembre de 1994

Usted recuerda la primera vez que oyó a Biggie: apareció como un fumador crónico, le encantaban las Oreo y tomar jugo de pepinillos…era el hombre. Biggie repartió amor al estilo Brooklyn, hizo más que nadie por vivir el hip hop neoyorquino luego de años de dominio de la Costa Oeste, y Ready to Die resumió el sonido de lo cool de los 90. La visión es sombría, desde Suicidal Thoughts hasta la canción de amor que recita la frase “Juro por Dios, espero que muramos juntos”. Pero la voz de Biggie también es divertida y vuelve a traer el placer al hip hop. En Big Poppa, su idea de una velada romántica incluye un bistec de T-Bone, huevos con queso, y jugo de uva Welch mientras el jacuzzi se calienta.

7. NIRVANA

IN UTERO

DGC, septiembre de 1993

Los tracks básicos se grabaron en dos semanas; casi todas las voces de Cobain quedaron listas en siete horas. Si In Utero es un álbum que nació de una gran crisis –más que todo de la guerra personal del cantante con su abrumadora buena suerte– también se hizo con un enfoque claro. El gusto por la corrosión en la producción de Steve Albini no favorece canciones de drama moderado y en capas como Pennyroyal Tea (la mejor interpretación es la del Unplugged). Pero la aspereza de Albini fue perfecta para el extremismo que Cobain había plasmado en canciones más potentes y ruidosas como Serve the Servants, Scentless Apprentice y Very Ape. En las nostálgicas All Apoligies y Dumb, ambas adornadas con chelo, Cobain fue sincero con sus necesidades por lo grandioso y disminuyó las expectativas. Finalmente demostró que era incapaz de salirse de su contradicción; pero creó un furioso y espléndido arte a partir de ella

6. PEARL JAM

TEN

Epic, agosto de 1991

Cuando salió su álbum debut, Pearl Jam competía con Nirvana en un concurso de popularidad en el grunge; concurso que estaba destinada a perder. Sin embargo, Ten es un álbum casi perfecto: los trémolos agonizantes de la voz de Eddie Vedder y los impresionantes solos de guitarra de Mike McCready en Alive y Jeremy llevaron a ambas canciones a dar la pelea.

5. LAURYN HILL

THE MISEDUCATION OF LAURYN HILL

Ruffhouse/Columbia, agosto de 1998

Luego de cinco meses encerrada en Toba Gong Studios en Kingston, Jamaica, Lauryn Hill salió de la sombra de los Fugees para crear un impresionante documento musical que evoca a Stevie Wonder y Joni Mitchell, y que obviamente cuenta con su propio estilo. Canta y rapea; nos da baladas, temas rockeros y doo-wop; canta acerca del amor por los hombres, de su hijo, Zion, de su niñez de Nueva Jersey y (tal vez) de su exnovio Wyclef Jean. La cantante envuelve todo en un sonido crudo, completamente humano en el que se pueden escuchar guitarras pulsadas, agujas de vinilo y baquetas golpeando los platillos. Cuando alguien le pregunte qué es el hip hop soul, ponga a sonar Miseducation.

4. U2

ACHTUNG BABY

Island, noviembre de 1991

Fue una de las transformaciones de personalidad más extremas de todos los tiempos en el pop. La banda irlandesa de guitarras agudas y sermones de bar le dijo adiós a los 80– y a la sofocante ola de sinceridad– instalando sus equipos de grabación en la nueva Berlín y dándole la bienvenida a la ironía y al dance industrial. La música, más lenta que la de The Joshua Tree, es un funk corrosivo mezclado con una risa demente y una paranoia estremecedora. Sin embargo, el ruido del álbum y sus ecos son en realidad una especie de armadura protectora para el corazón desafiante de las letras de Bono (One, Ultra Violet [Light My Way]) y la verdadera lección de Achtung Baby: para apreciar las alegrías del cielo, a veces hay que dar un pequeño paseo por el infierno.

3. RADIOHEAD

OK COMPUTER

Capitol, July 1997

El progreso es una mierda, pero no se deje deprimir por las máquinas ni por sus amos: ese es el sencillo mensaje que plantea el confuso art rock de OK Computer. Considerado el The Dark Side of the Moon de la Era Informática, los cambios de métrica del álbum son bastante frágiles y los giros guitarrísticos son demasiado claustrofóbicos como para catalogarlo como space rock. En su lugar, Radiohead rompe la angustia del alma desolada y la rutina forzada con los cambios violentos de humor de Paranoid Android y las voces desesperadas de Thom Yorke en las nostálgicas y desgarradoras baladas Let Down y Lucky. OK Computer se convirtió en disco de platino un año después de su lanzamiento, ratificando que la inteligencia aún vendía.

2. DR. DRE

THE CHRONIC

Death Row/Interscope, diciembre de 1992

Hubo una época en la que Dr. Dre era uno más de N.W.A, Suge Knight era solo un guardaespaldas y Snoop Dogg no era una estrella. Luego apareció The Chronic y sacudió el universo radial del hip hop. El sonido se extrae del funk de George Clinton; las imágenes están vagamente inspiradas en los crímenes siniestros de El padrino; y todo está estructurado por un tipo alto y flaco de Long Beach, California, que relata historias del gueto y odas a la marihuana en un ligero canto con acento sureño que mantiene la actitud a pesar de todo. Era el MC más original desde Rakim, y los oyentes de costa a costa quedaron hipnotizados la primera vez que lo oyeron decir “Ain’t nuttin’ buh a G thang, bayyy-bay”.

1. NIRVANA

NEVERMIND

DGC, septiembre de 1991

El álbum que garantizó que los 90 no fueran un asco. Cada palabra y cada nota que Kurt Cobain escribió para Nevermind resuena ahora con un peso histórico: su absurda y triste muerte; los miles de grungeros que imitaron muy bien su dolor pero se quedaron cortos a la hora de hacer buena música. De hecho, la genialidad de Cobain –del baterista Dave Grohl y del bajista Krist Novoselic– estaba en el humor mordaz y en el voltaje de los Sex Pistols, Cheap Trick y AC/DC. Nevermind se basó en el descontento de una generación y se convirtió en el disco más importante para poguear de la década; además, demostró que el rock & roll, en su caótica madurez, todavía podía ser putamente glorioso y revolucionario.

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