7 cosas que no sabías sobre Friday I’m in Love, de The Cure

Cambios de tono, temores de plagio y otros factores que jugaron en la creación de la “tonta canción pop” de Robert Smith y compañía.

POR JORDAN RUNTAGH | 21 Apr de 2017


La canción fúnebre más oscura suena alegre comparada con el apocalipsis gótico que es el disco Disintegration, de The Cure. Este álbum de 1998 se completó en medio de unas circunstancias tan tensas que el frontman Robert Smith se preguntaba seriamente si sería el último disco de la banda. Cuando lograron seguir adelante, luego de una serie de cambios personales, Smith y compañía emprendieron su nuevo proyecto con una mirada cuidadosamente optimista.

Wish fue lanzado en 1992 y se convirtió en la cima comercial del grupo; es una diversa colección de canciones de acceso instantáneo que combinan la habilidad de Smith para crear letras densas con algunas de las armonías más melodiosas del grupo. Aunque aparecen algunas nubes negras (hay que ver la angustiosa balada Apart y el drama épico From the Edge of the Deep Green Sea), el álbum está lleno de un tono optimista. High es un dulce musical y Doing the Unstuck muestra una letra poco característica de The Cure “¡Saca el pesimismo!/ ¡Saca la tristeza!/ ¡arranca las páginas con malas noticias!”.

Entre las principales canciones del álbum está Friday I’m in Love, una pegajosa canción pop que desborda de exuberancia. Ésta se convirtió en una de las canciones del grupo que llegaron a los primeros lugares en las listas, así como una de los singles más identificables de su carrera de más de 40 años.

A pesar del tono alegre del álbum en comparación con los otros, Smith rechazaba cualquier sugerencia de ser (¡oh no!) feliz. “Di ‘menos triste’. En general, sigo siendo desdichado”, insistió ante la revista Spin después del lanzamiento de Wish. “Creo que, si de letras se trata, sólo hay dos canciones en el nuevo álbum que son depresivas, entonces creo que no estaba tan desdichado en ese momento; pero lo soy, en realidad. Es esa misma esencia de desesperación que nunca se va”. Tal vez es apropiado que el siguiente disco de la banda se llame Mood Swings (cambios de ánimo).

El LP más amigable de The Cure hasta ahora también fue uno de los más vendidos, al debutar como número 2 en las listas Billboard. Hasta hoy, Wish sigue siendo esencial en el catálogo de la banda y uno de sus trabajos más queridos por el público. En honor a su aniversario número 25, damos un vistazo a algunos hechos fascinantes del single más exitoso del álbum, Friday I’m in Love.

1. La canción fue grabada en la mansión rural Tudor, propiedad de Richard Branson.

El magnate de Virgin Records compró la enorme propiedad llamada Shipton Manor en 1970, e instaló un estudio de grabación de última tecnología para artistas en ascenso de su disquera. Ubicada cerca de Oxford, a una hora de Londres, las instalaciones se volvieron populares entre una variedad de artistas importantes. Antes del final de la década, el estudio Manor había alojado a Queen, Van Morrison, John Cale y Gene Simmons, entre otros.

Irónicamente, este impresionante pedigree del rock & roll detuvo a Smith: “Este lugar simbolizaba para mí todo lo que estaba mal con la música a mediados de los 70”, contó Smith a Spin desde el estudio, cuando la banda estaba terminando de grabar a principios de 1992. “Es como ‘Oh no, vas a ir a Manor y te van a embrujar y vas a terminar viviendo un año allá’. Pero cuando llegas aquí, te das cuenta de que la mentalidad de la gente que grabó aquí le dio esa reputación. Nosotros visitamos 12 o 13 estudios residenciales alrededor del país. Éste no era el mejor, pero tenía el mejor ambiente. Eso muestra nuestras intenciones desde un comienzo”.

The Cure tomó un enfoque particular a la decoración del estudio durante su estadía. En las paredes pegaron frases de Wordsworth, Dickinson y otros autores, así como recortes de revistas con objetos casuales y caricaturas hechas por ellos que rayaban en lo pornográfico. Una decoración notable era Mary’s Manor Mad Chart, una lista de los empleados y residentes de la mansión, ordenados “en orden de inestabilidad mental”, dibujado por Mary Poole, la esposa de Smith: “Todos votamos y tuvimos una premiación”, dijo Smith a Q en 1992, “Fue muy conmovedor”.

Tal vez el toque decorativo más llamativo fue en un enorme mural que Branson había encargado para la galería, el cual mostraba a Boy George, Bono, Phil Collins y otros miembros de la realeza del pop británico vestidos con llamativos trajes renacentistas. A la banda este cuadro le parecía “grotesco”, y alegremente lo desfiguraron al reemplazar el pelo largo de Collins con una cabeza calva más adecuada.

Foto: Paul Harris/Getty
Foto: Paul Harris/Getty


2. Robert Smith estaba obsesionado con que había robado la progresión de acordes.

Smith no podía creer que —igual que la, aparente, composición sin esfuerzo de Yesterday, de Paul McCartney— al parecer había sacado Friday I’m in Love de la nada: “Quiero decir, Friday I’m in Love no es la obra de un genio, fue una canción casi calculada”, admitió a NME en 2008. “Es una progresión de acordes muy buena, no podía creer que nadie más la hubiera usado y le pregunté a tanta gente en ese momento. De todas maneras estaba paranoico: ‘me debo haber robado esto de algún lado, no es posible que yo lo haya inventado”.

Al igual que McCartney, Smith buscó a sus amigos con inclinaciones musicales para ver si podían ayudarlo a encontrar de dónde había salido la melodía. “Le pregunté a todos mis conocidos— a todos. Llamaba a la gente y les cantaba la canción y decía ‘¿Has oído esto antes? ¿Cómo se llama? Y me decían ‘No, no, nunca la he oído’. En el mismo álbum había canciones con las que me esclavicé y en ese momento pensaba que eran muchísimo mejores, pero Friday es probablemente la canción estrella del álbum”.

3. A Smith le pareció más difícil componer canciones “tontas” que las emotivas.

El cantante no se caracteriza por su visión alegre de la vida, lo que hace que canciones descaradamente optimistas como Friday I’m in Love sean únicas en el canon de The Cure. “Friday I’m in Love es una canción pop tonta, pero de hecho es excelente, porque es muy absurda”, dijo a Spin, “es tan fuera de lugar: muy optimista y realmente allá en el país de la felicidad. Es bueno tener ese contrapeso”.

Irónicamente, las “canciones pop tontas” fueron más difíciles de escribir para Smith. “Canciones verdaderamente tontas son mucho más difíciles de componer que mis desahogos emocionales”, continuó, “gasté cientos de páginas tratando de dar con las palabras para este álbum. Tienes que encontrar algo que no sea desagradable: una simpleza e ingenuidad que comuniquen algo. Hay una tontería que se quiebra. Siempre hemos hecho canciones pop. Es sólo que algunas veces son muy tristes, casi desesperadas”.

El concepto lírico, como muchas cosas grandiosas, llegó en una visita al bar: “Me encontré con el grupo afuera de un pub cerca al estudio, y era viernes por la tarde”, dijo en 1997, “Había estado pensando ‘¿Alguien habrá hablado sobre los días de la semana? Y me sentí muy bien con [la idea], y escribí esta canción en el camino”.

Al menos algunos de los versos provienen directamente de su corazón: “Dando vueltas y vueltas/ siempre das un gran bocado/ es una visión hermosa/ verte en la cocina en la mitad de la noche”. Se rumora que se refiere a encontrarse con su esposa Mary en la cocina a media noche.

4. La canción se aceleró en el disco por un descuido técnico.

Originalmente, Friday I’m in Love estaba en Re mayor, pero por un descuido la versión en el disco se aceleró un cuarto de tono. “Ese fue un accidente”, admitió Smith ante Guitar Player en septiembre de 1992. “Estaba jugando con la [consola de tonos] de varias velocidades y se me olvidó apagarla”. Por suerte, le gustó el efecto que resultó. “Toda la sensación cambió, y el que sea la única canción de Wish que no está en tono de concierto realmente la destaca y la hace sonar diferente. Después de trabajar en el álbum por meses, escuchar algo un cuarto de tono diferente hace que tu cerebro dé un paso atrás”.

5. Es la primera canción en que aparece Perry Bamonte, que había sido promovido de roadie a miembro de la banda.

El status del baterista, tecladista y miembro fundador, Laurence “Lol” Tolhurst, en la banda había empezado a decaer hacia mediados de los ochenta por sus problemas de adicción, que empeoraban rápidamente, y para el momento en que lanzaron Disintegration, sus créditos en el álbum se habían reducido a “otros instrumentos”. Roger O’Donell lo reemplazó brevemente en el teclado, antes de que la banda contratara al técnico de guitarra, Perry Bamonte, para que ocupara el puesto de manera permanente. Además del teclado, el roadie recién ascendido tocó la guitarra en Wish, y le añadió al álbum su sonido guitarrístico.

Friday I’m in Love está llena de guitarras brillantes al estilo de The Byrds y cuenta con una guitarra líder muy aguda en el puente. “Me ha tomado un largo tiempo acostumbrarme a tener solos de guitarra en nuestras canciones: antes los aborrecía”, dijo Smith a Guitar Player, en 1992, “No me gustaba la idea aburrida de pararme al frente y decir ‘¡Mírenme!’ Pero ahora no me molesta, porque se adapta a lo que estamos haciendo musicalmente. En el pasado habría sido tonto incluir un solo de guitarra solamente porque alguien quería tocar uno, pero sería igual de tonto no hacerlo si eso es lo que la canción necesita para ser más emocionante”.

6. Solo se necesitaron dos horas para grabar el video de la canción y contiene homenajes a los pioneros del cine mudo.



The Cure tuvo una larga y fructífera relación colaborativa con el cineasta Tim Pope, quien dirigió más de 35 videos novedosos para la banda, comenzando con Let’s Go to Bed, de 1982. El trabajo de Pope en Friday I’m in Love es una alegre expresión de caos controlado. Escenas de la banda en un escenario con juguetes gigantes se intercalan con imágenes en las que aparecen tocando, mientras que escenarios teatrales antiguos cambian aparentemente al azar. “Había cámaras grabando continuamente: sólo jugando”, describió Bamonte en una entrevista con MTV en el set en 1992, “Había mucha utilería y cosas pasando, escenarios cambiantes. Y nosotros divirtiéndonos”. De acuerdo con Pope, varios de los extraños instrumentos eran de la casa de los papás de Smith.

Por lo general, el trabajo de Pope requería grabaciones largas y arduas, pero Friday I’m in Love fue un asunto mucho más sencillo. Cuando Smith nombró el video como uno de sus tres favoritos en una entrevista de 1997, Pope rápidamente señaló que la grabación tomó solo dos horas: “¡Y por eso lo disfrutaste!”. Dejando de lado la brevedad, la extravagancia del video refleja el éxtasis de la música. “Fue tan divertido hacerlo, y sí capturó la canción perfectamente”, continuó Smith “tal vez están entrelazados”.

El video de Friday I’m in Love incluye guiños sutiles a los pioneros del cine mudo. Un personaje vestido como Oliver Hardy —del dúo de comedia Laurel y Hardy— se pasea por el escenario y la utilería planetaria es un tributo al film corto de 1907, El eclipse del sol en plenilunio, de Georges Méliès. El propio Pope hace un cameo en el video; aparece como un director sobre un caballo de madera que grita “¡Corte!” con un megáfono.

7. Robert Smith tiene una relación complicada con la canción y a veces la odia.

La popularidad de Friday I’m in Love fue un arma de doble filo para The Cure. Muchos de los que conocieron la banda a través de MTV, donde el video estaba en rotación constante, erróneamente creían que era una banda pop de la Nueva Era, lo que llevó a Smith a denunciar a sus nuevos devotos: “Las personas a las que les gusta Friday I’m in Love en realidad no son fans de The Cure”, declaró a Musikexpress en el año 2000, “Ellos nos son los que compran mis discos”.

La fama sería especialmente agotadora para Smith, quien desconfiaba tanto de hacer giras que convenció a la disquera de tener una inexistente fobia a los aviones, para limitar sus compromisos. “Habíamos pasado tanto tiempo tratando de hacernos famosos. [Cuando] pasó, sin embargo, me pareció muy incómodo”, le dijo a EW en 2007, “Por un largo tiempo, no me gustaban algunas canciones porque pensaba ‘Tienes la culpa, maldita. Tú me hiciste popular’. Friday I’m in Love es el ejemplo perfecto”. A pesar de su compleja relación, Smith también se ha referido a ella como “uno de mis tres singles favoritos de The Cure”.

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