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Álbumes falsos y manipulaciones digitales: los problemas del streaming

Dos supuestos discos de Beyoncé aparecieron en plataformas digitales, eludiendo los controles de estos servicios

POR AMY X. WANG | 31 Jan de 2019

<p>Hasta Beyoncé ha sido víctima de álbumes falsos en Internet.<b> </b><i>Raven </i><i>Varona/Parkwood/PictureGroup/Shutterstock</i></p>

Hasta Beyoncé ha sido víctima de álbumes falsos en Internet. Raven Varona/Parkwood/PictureGroup/Shutterstock


Mientras todo el mundo estaba disfrutando de sus vacaciones de final y principio de año, hubo un curioso hecho que no llamó la atención, aunque debería: Beyoncé lanzó dos álbumes bajo otro nombre, que terminaron siendo demos y lanzamientos viejos. Después se supo que la estrella pop ni siquiera los había hecho.

Los dos discos, publicado por “Queen Carter”, estuvieron en Spotify y Apple Music por un día, suficiente tiempo para que los fanáticos de Beyoncé causaron revuelo en redes sociales. Unos días antes, SZA también había “lanzado” nueva música bajo el nombre “Sister Solana”, aunque terminaron siendo demos robados. Los temas de ambas cantantes fueron lanzados a través de Soundrop y habían sido subidos por diferentes cuentas. La empresa asegura estar trabajando con las autoridades para investigar “el posible robo de propiedad intelectual”.

“Hemos identificado quién fue y cómo entró a nuestro sistema”, le contó Zach “Pony” Domer de Soundrop a ROLLING STONE. “No sabemos cómo obtuvo el contenido, pero hasta donde tengo entendido, estas viejas grabaciones han estado rotando por foros en Internet y han sido compartidas antes, pero como no eran oficiales, no habían sido identificadas. El usuario utilizó datos falsos, información confidencial y mintió”.

Robar demos es una cosa (se presume que la misma persona o grupo estuvo detrás de ambos lanzamientos), pero que lleguen este tipo de grabaciones a los usuarios de Spotify y Apple Music es otro cuento.

“Esto ocurre todo el tiempo”, revela Larry Miller, director del programa de negocios musicales de la Escuela de Música Steinhardt de la Universidad de Nueva York. “Solo que la gente no se entera porque no suele suceder con los artistas grandes. Debido a los cambios en la distribución de la música y las nuevas tecnologías, es más probable que pasen este tipo de situaciones”.

La música falsa es un subproducto de la caótica industria musical, y es un tema que se ha agrandado con las plataformas streaming. Spotify consigue las canciones a través de distribuidores, que suelen ser grandes disqueras o sellos independientes. Pero es imposible revisar los millones de tracks que llegan al sistema. Al mismo tiempo, la compañía está tratando de potenciar su programa Spotify for Artists, que ofrece una distribución directa con la plataforma.

Mientras tanto, los sellos y los otros componentes de la industria están luchando para mantenerse al ritmo de hoy en día (la producción, la distribución y las regalías). Por ese afán de entregarle a los fanáticos los temas, muchas canciones no son examinadas o terminan en la página de otro artista. “Son problemas técnicos muy difíciles de solucionar, en especial porque las plataformas quieren ser más abiertas”, asegura Miller.

Estos inconvenientes también pueden afectar a la industria musical donde más le duele: el bolsillo. “Los puntos de control no están funcionando”, dice Dae Bogan, fundador de TuneRegistry y experto en licencias musicales. “Es preocupante que estén pasando álbumes falsos y lo peor es que afectan el valor de otros trabajos. Como las regalías no llegan por cada stream, sino por las reproducciones acumuladas de un lanzamiento, la gente puede asumir que Beyoncé lanzó algo nuevo, migrar a su cuenta y afectar las reproducciones de otros”.

También está el tema de los usuarios falsos y las streaming farms o bots que se dedican a reproducir canciones todo el tiempo. En febrero del año pasado, Music Business Worldwide informó que un negocio fraudulento en Bulgaria había recaudado un millón de dólares en regalías de Spotify, después de subir música falsa y crear 1.200 cuentas en la plataforma que se dedicaban a “escuchar” esos temas, generando miles de dólares al mes.

Las plataformas streaming han dicho que ahora tienen equipos especializados que se dedican a analizar actividades sospechosas. Pero no es suficiente. En este punto, una estrella pop puede ayudar a que un museo rompa sus récords de asistencia, pero no puede controlar su propia música.

“El tema de los discos falsos de Beyoncé muestra una falla en el sistema”, dice Bogan. Las streaming farms solo buscan dinero, pero no está claro qué hay detrás de las filtraciones de Beyoncé y SZA, lo cual complica la situación. “Si fuera un artista más pequeño, podría ser una táctica para poder salir en las noticias. Hubiera servido”.

Lo que demuestran estos álbumes falsos de Beyoncé es que es sencillo publicar cosas en nombre de otro, y seguramente sucederá de nuevo. “Cuando tienen estos problemas con los datos, sumados a personas que quieren molestar al sistema, el resultado es este”, explica Bogan.

Domer tiene una idea similar. “Los sellos y distribuidores independientes han abierto el camino para que cientos de músicos que no tenían estas oportunidades, pero hay contenidos, como estos, que vienen de todos lados”, comenta. “Este es un gran problema en la industria y estamos decididos a combatirlo. Requiere de humanos para resolverlo. Tenemos equipos para ayudar, pero no todos tienen los mismos recursos”.

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