Aterciopelados y su resistencia musical

Hablamos con la banda colombiana sobre Claroscura, el disco con el que busca luchar contra la homogeneización en la música y escapar de la nostalgia

POR SANTIAGO ANDRADE | 30 May de 2018

<p>Aterciopelados quiere que su público se olvide por un rato de <i>Bolero falaz </i>y <i>Baracunatana </i>para que escuche con atención el sonido actual de la banda. <i>Cortesía Sony Music</i>.</p>

Aterciopelados quiere que su público se olvide por un rato de Bolero falaz y Baracunatana para que escuche con atención el sonido actual de la banda. Cortesía Sony Music.


Tuvieron que pasar 10 años para Andrea Echeverri y Héctor Buitrago se unieran para sacar un nuevo álbum de estudio. Después de enfocarse en sus proyectos solistas, reunirse en Rock al Parque y publicar Reluciente, Rechinante y Aterciopelado, su primer trabajo en vivo, Ruiseñora y ConEctor regresan con Claroscura.

El disco fue producido por el argentino Cachorro López, aquel bajista de Los Abuelos de la Nada, y Héctor. “Creo que nunca había trabajado con un productor como Cachorro”, recuerda Andrea en entrevista con ROLLING STONE. “Muchos de nuestro productores no se metían con las canciones. Él sí lo hacía un poco. Fue difícil pero el resultado es muy chévere”.

Claroscura tiene 12 canciones nuevas más el tributo a Juan Gabriel, He venido a pedirte perdón. La artista chilena Ana Tijoux y Jorge Celedón participan en un par de temas. “Habían composiciones de hace cinco o seis años, canciones cuando Aterciopelados apenas se reunió, de la última época, de Andrea y mías”, comenta Héctor. Ahí exploraban diferentes temáticas, por eso el álbum tiene cosas sobre ecología, lo ancestral, lo feminista y algo más personal. “Hay una que se llama Vieja. Es sentir la vida, el paso del tiempo y la decadencia del cuerpo”, explica Andrea entre risas.

Aterciopelados busca que su público se olvide por un rato de Bolero falaz y Baracunatana para que escuche con atención el sonido actual de la banda. “Cero nostálgicos”, dice Andrea. “Porque uno está emocionado en inventar una canción hoy, que sea chévere y la gente la oiga aquí y ahora”. Sin embargo, tampoco niega la importancia que han tenido en la carrera del grupo clásicos como Florecita rockera. “Uno sabe que lo que hizo ahora no lo podría hacer sin todo ese kilometraje”.

A pesar de esa búsqueda por separarse un poco del pasado, tampoco querían caer en la misma forma de componer de hoy en día. Les dijeron que trabajaran con Mauricio Rengifo –“Mr. Despacito”, como dice Andrea– pero la banda se negó. Para ella, “Escribir canciones es convencerse de un mundo propio y defenderlo a toda costa, sobre todo en la industria de ahora”, donde 20 personas escriben un tema. Se reúnen especialistas de ritmos, de rimas y de armonías, “Pero no hay un Bob Dylan, algo que usted diga: ‘¡Esto es de este man!’. Y eso es lo que estamos intentando hacer”.

Para Héctor, esto ha llevado a una homogeneización musical. “Yo creo que los grupos que tienen mucho por decir, terminan hablando de cosas que no son ni de ellos, ni del otro, sino que se diluye. Se convierte en un laboratorio donde están siempre los compositores de hits y se pierde la esencia de los artistas”. Pero no todo es negativo. Andrea confiesa que pueden pasar cosas interesantes y que le fue muy bien trabajando con Juan Pablo Villamizar. Que otra persona le dé una mirada al trabajo, ayuda a esclarecer las ideas y el camino.

Cortesía Sony Music.
Cortesía Sony Music.

Ese choque entre escapar de la nostalgia y al mismo tiempo alejarse de la forma de trabajar de hoy en día es una muestra de lo que es Claroscura. Es la ironía y la contradicción, la búsqueda de algo nuevo que sorprenda el público y que ponga a Aterciopelados en un mapa musical más allá de una banda icónica del rock nacional. Es un grupo actual, que sigue haciendo canciones relevantes, con mensajes claros.

El público de los 90 está esperando el disco y los conoce, aunque Héctor cree que hay una generación que ha oído hablar de Aterciopelados, pero que “en realidad no nos ubican. Tenemos un interrogante sobre cómo lo va a recibir la gente que está en este mundo donde todo es inmediato, está lo urbano y los otros géneros. Hay que esperar a ver cómo reaccionan”.

El primer sencillo del disco, Play, fue solo un abrebocas de Claroscura. El sonido del álbum no va exclusivamente por ese lado, pero también se aleja de El dorado y La pipa de la paz. Hay rock, cumbia, electrónica y sonidos andinos, aunque en ningún momento la balanza se inclina totalmente hacia uno de estos lados. Héctor y Andrea tienen una larga historia detrás, aunque eso ya está en el pasado. Esto es Aterciopelados 2018 y es hora de escuchar lo que tienen que decir ahora.

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