Thriller: Bailando hacia la eternidad

Cómo Michael Jackson y Quincy Jones produjeron el disco más vendido de la historia

POR ALAN LIGHT | 30 Nov de 2018

<p><b>En la cima.</b> Michael en el Victory Tour de los Jackson. Los Ángeles, 1984.</p>

En la cima. Michael en el Victory Tour de los Jackson. Los Ángeles, 1984.


Tal vez que las bocinas del estudio estallaran en llamas no fue casualidad. Eran los últimos días de octubre de 1982, y un batallón de músicos y técnicos trabajaban sin parar en los Westlake Recording Studios en Los Ángeles, poniendo los toques finales en el álbum de Michael Jackson. El disco era la esperada secuela de Off the Wall, de 1979, lanzamiento que lo había establecido como una superestrella. De hecho, el primer sencillo del disco ya había sido lanzado —The Girl Is Mine, un cautivador dueto con Paul McCartney— y sumaba presión a la tarea de terminar la producción. La canción que Jackson y su equipo completaban mostraría el más ambicioso y radical logro del disco, el corte que terminó dando sentido al proyecto.

“Cuando estábamos terminando Beat It, lo hacíamos simultáneamente en tres estudios”, recuerda Quincy Jones, quien produjo las sesiones. “Teníamos a Eddie Van Halen en uno; Michael estaba en otro cantando una de las partes a través de un tubo de cartón; y estábamos mezclando en otro. Trabajamos cinco días y cinco noches, no dormimos. En algún momento, ¡las bocinas se sobrecalentaron y se incendiaron!”.

Un mes después fue lanzado Thriller, y la música jamás volvió a ser la misma. El disco alcanzó el Número Uno en febrero de 1983, rompiendo el récord de modo estrepitoso al permanecer ahí durante 37 semanas; vendió alrededor de 50 millones de copias en todo el mundo. En la escena actual de caída en la ventas y la fragmentación de públicos, es casi imposible imaginar la manera como este disco pudo dominar y unir a una cultura entera.

Hoy, cuando Jones habla sobre Thriller, señala —teniendo la precaución de aclarar que no busca minimizar la labor de Jackson— que crear un disco clásico requiere un gran equipo de cerebros trabajando. “Michael no creó Thriller”, dice. “Se requiere un equipo para crear un álbum. Escribió cuatro canciones, cantó con todo lo que tenía, pero no lo concibió, ese no es el modo en que funciona un disco”. Jones le da un crédito particular a las colaboraciones del ingeniero Bruce Swedien y del compositor Rod Temperton, quien escribió los éxitos Always and Forever y Boogie Nights, ya que en ese momento era miembro del grupo multirracial de R&B, Heatwave. Se había convertido en uno de los colaboradores más confiables de Jones, aportando tres canciones para Off the Wall, incluyendo Rock With You y el tema que da título al disco.

Michael había empezado a trabajar en Thriller en el estudio de grabación de su casa en Encino, California, durante los días que siguieron al estreno de Off the Wall, disco que lo establecía firmemente como un gran ícono pop. Estaba decidido, absolutamente enfocado en la idea de que crearía no solo algo que igualara, o incluso superara a Off the Wall, sino un disco en donde cada canción habría de convertirse en un sencillo exitoso.

La composición de Jackson que abrió con las sesiones de grabación para Thriller (en el librillo de la edición especial de 2001 se menciona que comenzaron el miércoles 14 de abril de 1982 al mediodía) fue The Girl Is Mine, en la cual Jackson compartía voces con Paul McCartney.

Primero, Jackson y Jones visitaron a McCartney en su rancho de Tucson, Arizona, pasaron un par de días ensayando y participando de la obsesión de ambos intérpretes con las caricaturas. “Cuando me acerqué a Paul”, escribiría Jackson en Moonwalk, autobiografía de 1988, “quería pagar el favor que él me había hecho al aportar Girlfriend para Off the Wall”.

McCartney, sin embargo, expresó algo de intranquilidad dado el tono ligero de la canción. “Podrías decir que es superficial”, admite. “Cuando lo hablé con Michael, me explicó que realmente no iba por algo profundo, sino por el ritmo, por el sentimiento”.

“En la canción, nos peleamos por una chica”, dijo Jackson, “y funcionó maravillosamente”.

El guitarrista de Toto, Steve Lukather, quien había recibido una llamada del mismo Jackson para tocar en varias de las canciones de Thriller (en cuyo proceso insultó al cantante y le colgó varias veces pensando que se trataba de una broma), recuerda la sesión de The Girl Is Mine con total claridad. “El dueto con McCartney era una locura”, dice. “Te puedes imaginar el alboroto que había entre Michael, Quincy y McCartney, con toda la gente, el staff y el personal de seguridad. Nunca llegamos hasta la cabina de control. [El productor de The Beatles] George Martin y [el ingeniero de The Beatles] Geoff Emerick estaban ahí... Dick Clark. Fue muy intenso”.

Aunque se encuentra lejos de ser el mejor momento en Thriller, The Girl Is Mine tiene un desenfadado encanto, y Jackson supo inmediatamente lo que haría con la canción, llamándolo “el primer sencillo más obvio”. En Moonwalk escribió que “realmente no tuvimos otra opción. Cuando tienes dos grandes nombres participando en una canción, tiene que ser lanzada primero o es tocada hasta el cansancio y se quema. Queríamos acabar con ese asunto de antemano”.

Para la disquera de Jackson, la canción representaba la oportunidad de desarrollar una estrategia global para Thriller, algo que pasaría a la historia. “Intentamos pensar en un espectro más amplio para Michael”, dijo Don Dempsey, el entonces vicepresidente de Epic Records, en 1984. “Veíamos cierto interés por Michael fuera de Estados Unidos, y pensamos que una de las maneras de darle el impulso necesario era dar a conocer el dueto con Paul McCartney” (aún así, Jones apunta que había cierta renuencia, dado el romance interracial que se sugiere en la canción. “A la gente de la radio realmente no le gustaba la idea de que Paul y Michael pelearan por la misma chica, y algunas estaciones no querían programarla”, dice).

EN PERFECTA ARMONÍA Cuando el Victory Tour hizo una parada en Dallas, durante julio de 1984, Eddie Van Halen hizo una aparición sorpresa, recreando el solo que toca en Beat It.
EN PERFECTA ARMONÍA Cuando el Victory Tour hizo una parada en Dallas, durante julio de 1984, Eddie Van Halen hizo una aparición sorpresa, recreando el solo que toca en Beat It.


Los instintos de Jackson resultaron correctos: la canción llegó al número dos de las listas pop y al Número Uno en la lista R&B. No solo se trataba de la primera ocasión en la que un Beatle llegaba al primer lugar de la lista R&B, pero la canción desbancó a Sexual Healing, el avasallador regreso de Marvin Gaye, otrora compañero de Michael en Motown.

Mientras The Girl Is Mine conquistaba el mercado, Jackson continuaba grabando el disco. Jones y él escucharon cientos de canciones tratando de encontrar el rango y el equilibrio que darían como resultado el álbum con el que soñaban.

Editaron Wanna Be Startin’ Somethin’, una canción que Jackson comenzó a escribir durante el periodo de Off the Wall. Su desfachatado ritmo y hábiles arreglos son lo más cercano al disco previo, lo cual bien pudo haber sido la razón por la cual fue elegido como el tema que abre el álbum. Sin embargo, había un nuevo tono en las letras de Jackson, un dejo de miedo y paranoia.

El otro rasgo memorable de la canción era el cántico africano en el tramo final, una ligera variación de Soul Makossa, proto hit disco de Manu Dibango, saxofonista camerunés, lanzado en 1972. “Michael lo escuchó y le gustó”, dice Jones. “Le dije: ‘Michael, ese es el disco de Manu Dibango’, y él dijo: ‘¡Pero lo necesito!’” (Dibango no fue acreditado como compositor, pero después llegaron a un arreglo financiero).

Entre otras de las canciones editadas durante la fase temprana de Thriller estaban la cadenciosa Baby Be Mine de Rod Temperton (la cual, apunta Jones, tiene una melodía similar al jazz progresivo de John Coltrane) y otra de las canciones de Temperton, que comenzó a ser bosquejada bajo el inocuo título de Starlight.

En algún momento, el compositor británico notó el amor de Jackson por las películas de horror, por lo que ajustó las letras para darles una sensación más oscura. Fue entonces cuando Starlight se convirtió en Thriller, y fue trabajada con arreglos más dramáticos. La canción encontraba un equilibrio entre la narrativa al estilo de Broadway y un vibrante e irresistible beat que convocaba a la pista de baile. “Siempre visualicé una parte recitada al final”, dijo Temperton en una entrevista incluida en el relanzamiento en CD de Thriller, “pero realmente no sabía qué hacer con eso”. Resultó que la esposa de Jones, Peggy Lipton, conocía al legendario actor de películas de horror, Vincent Price.

GRAN NOCHE Jackson con Quincy Jones durante los Premios Grammy de 1984, cuando Jackson ganó ocho premios, batiendo un récord.
GRAN NOCHE Jackson con Quincy Jones durante los Premios Grammy de 1984, cuando Jackson ganó ocho premios, batiendo un récord.


“La idea era que él recitara algo similar a lo que hacía en películas de horror”, dijo Temperton. “La noche anterior a la sesión, Quincy me llamó y me dijo: ‘Estoy un poco asustado. Tal vez sea mejor que escribas algo para él’”. Temperton escribió el texto escalofriante que cierra la canción mientras esperaba al taxi que lo llevaría, y en el camino escribió otros dos versos. “Rod escribió un discurso a lo Edgar Allan Poe que le quedó genial”, dijo Jones, “y Vincent realmente lo entendió bien. Lo hizo en dos tomas”.

El guitarrista Lukather recuerda la intensidad de Jackson durante la gestación del disco. “Michael sabía lo que quería”, dice. “Cuando comenzaba a bailar con ciertos ritmos, sabíamos que estábamos tocando lo correcto. No estaba, digamos, haciendo el moonwalk por el lugar, pero sus manos y pies captaban el ritmo, y él y Quincy estaban en onda. Eso creaba otro tipo de vibra, te hacía querer lograr lo máximo. Era un excelente ambiente de trabajo”.

La canción que causó el debate más acalorado durante las sesiones para Thriller resultó ser el tema central del disco. Como revela el demo incluido en la reedición de 2001, Jackson tenía muy claro lo que perseguía con la cadencia de Billie Jean –una de las cuatro canciones que aportó para el disco– desde un comienzo.

Pero Jones argumentaba que la introducción instrumental era muy larga. “Podríamos recortar esa intro”, dijo Jones. “Pero él me dijo: ‘Esa es la mejor parte, es lo que me hace querer bailar’. Y cuando Michael Jackson te dice que eso es lo que le provoca bailar, bueno, el resto de nosotros tenemos que cerrar la boca”.

El baterista Ndugu Chancler fue traído para darle un impacto adicional a lo que ya era en sí un beat masivo. “Michael siempre supo cómo quería que sonara”, dijo Chancler en una ocasión. “Originalmente, la idea era tener solamente una máquina de ritmos. Entonces yo toqué una batería en vivo sobre la pista”. A fin de agregar otra capa de “dulzura auditiva”, el jazzista Tom Scott toca un solo (no acreditado) en un singular instrumento llamado lyricon, que resulta hilvanarse con la canción.

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Jackson saluda a sus fans londinenses tras la presentación de su figura de cera en Madame Tussauds, 1985.

Y entonces llegamos a las letras: Billie Jean es una escalofriante historia sobre ser falsamente acusado y vivir en el miedo, una advertencia de ser cuidadoso con lo que se hace, porque las mentiras pronto se convierten en verdades. Éstas eran emociones que nadie había escuchado al “chico maravilla”. “Advertí que estaba haciendo un esfuerzo consciente para cambiar su imagen”, escribió la madre de Michael, Katherine, en su libro, My Family, The Jacksons. “Creo que pensó que su imagen era demasiado bonachona”.

Sin embargo, la canción estaba basada en hechos reales, aunque Jackson nunca lo reveló ni a sus más cercanos colaboradores, ni siquiera a Jones. Cuando Gerri Hirshey de ROLLING STONE notó una foto en un marco colocado en el comedor de Jackson, éste reconoció que ella era la Billie Jean verdadera; Hirshey la describió como “una chica adolescente negra de apariencia regular, posando, probablemente, para un anuario”. Jackson explicó que ella le había escrito argumentando que él era el padre de su hijo, y le mandó un arma e instrucciones sobre cuándo y cómo debía suicidarse. “Quiero memorizar su cara”, explicó, “en caso de que algún día la vea”.

En Moonwalk, Jackson cambió su versión, presuntamente para no alentar a futuros psicópatas. “Nunca hubo una Billie Jean real”, escribió. “La chica en la canción es una acumulación de gente que he conocido a lo largo de los años”. Incluso en 2001, Jones dijo que la persona de la que habla la canción era “una chica que trepó un muro… ¡lo acusó de ser el padre de uno de sus gemelos!”.

Al final, el equipo buscaba persuadir a Jones de que mantuviera el título original de Jackson. Casi fue lanzada bajo el título Not My Lover, porque el productor estaba preocupado de que la gente pensara que la canción hablaba del tenista Billie Jean King.

Con Billie Jean terminada, Jackson y Jones tenían listas nueve canciones. “Cuando concretamos nueve”, dice Jones, “las pusimos a prueba para ver si podían sostenerse por sí solas. Traté de ser tan objetivo como pude y tomé las cuatro más débiles de esas nueve para reemplazarlas. No eran débiles, eran canciones geniales, pero debía ser realista”.

“Llegamos a un punto en el que pensamos que ya todo había terminado”, recuerda el tecladista de Thriller, Greg Phillinganes. “Habíamos trabajado tan duro, y Quincy decía: ‘No está donde lo queremos’, y Michael, casi angustiado, decía: ‘¿Qué vamos a hacer ahora?’. Volvimos a planear todo”.

Una de las canciones recortadas era un tema ligero llamado Carousel, que vio la luz con el relanzamiento de Thriller en 2001.

“Toto [varios de sus miembros aparecen en gran parte de Thriller] mandó dos demos”, dijo Jones. “Estaban bien, pero dejaban la cinta correr, y al final había un largo silencio; además había un bosquejo de letra que resultaba muy básico… pero tenía un sabor maravilloso”. Jones mandó el demo al escritor John Bettis, quien respondió con una composición titulada Human Nature.

Al tiempo que el tema se desarrollaba, Lukather agregaba “muchos detalles extraños”, ganándose el crédito como arreglista. Jackson ofreció una suave interpretación, resultando en el momento de pop más puro de Thriller. Human Nature también se convirtió en un tema obligado en los shows del gigante del jazz Miles Davis durante sus últimos años.

Las partes y temas agregados a Thriller en las últimas etapas revelaron la táctica de Jackson y Jones. El cantante se preparaba para hacer el disco más grande de la historia. Como lo había dicho Jones, “Para tener impacto, necesitas ir directo a la yugular en cuatro, cinco, seis áreas diferentes: Rock, AC, R&B, soul”.

EN VIVO Jackson durante el Victory Tour.
EN VIVO Jackson durante el Victory Tour.


The Lady in My Life, de Temperton, una balada clásica al estilo de Sinatra, cerró el disco, proveyendo el toque perfecto. P.Y.T. (Pretty Young Thing) fue la única canción de Thriller en la que el productor fue acreditado como compositor, al lado del baladista soul James Ingram. Era lo más cercano al R&B contemporáneo, con las coquetas vocales de Jackson sobre tintineantes sintetizadores y jerga ochentera.

Pero tenían otro as bajo la manga. “He estado pensando que me gustaría escribir el tipo de canción de rock que yo mismo compraría”, describió Jackson. Jones dijo en 1984: “Estamos muy conscientes de que buscamos un rock & roll más blanco. Y cuando ‘Smelly’ [apodo de Jackson, después de que el cordial cantante usara la palabra para evitar describir una canción como ‘funky’] escribió Beat It, supo que era nitroglicerina”. Después, el productor declaró que el disco necesitaba “una canción como My Sharona, una versión blanca de esas cosas rock & roll”.

Beat It era evidencia del crecimiento en la composición de Jackson. Sus palabras son una condena a la violencia que no resulta simple o moralizante. Y el ritmo era excelente, con un sabor rockero convincente y natural. Para la sección rítmica, Jackson golpeó varias cajas del estudio (está listado en los créditos como “golpeador de cajas”). Pero fue Jones quien inspiró la idea de convocar al dios de la guitarra de ese momento, Eddie Van Halen. Fue de gran ayuda que la esposa de Eddie en ese entonces, la actriz Valerie Bertinelli, fuera amiga de Jackson.

Como sucedió anteriormente con Lukather, Van Halen se mostró incrédulo en un inicio, colgándole el teléfono a Jones en numerosas ocasiones antes de convencerse de que realmente se trataba del legendario productor. Rápidamente, el guitarrista se incorporó al proyecto y se rehusó a recibir dinero por la sesión: “Lo hice como un favor”, dijo.

Cuando Van Halen llegó a grabar el solo, Jones le dijo: “No voy a sentarme aquí a decirte lo que tienes que tocar, la razón por la que estás aquí es precisamente lo que tocas”. Lukather estaba trabajando en el track de Beat It, y cuando escuchó que Van Halen agregaría un solo, decidió ir con todo. “Cuando me dijeron que Eddie iba a tocar y que buscaban hacer un disco masivo, saqué los Marshalls y decidí crear una enorme barrera de sonido”, dice. “Quincy devolvió el track y le dijo: ‘Las guitarras son demasiado pesadas, nunca pondrán algo como esto en la radio de R&B’, así que fui a buscar Fenders pequeños y lo volvimos a hacer”.

UN ÉXITO CARITATIVO Jackson con Kim Carnes y Diana Ross durante el rodaje de We Are the World. Jackson coescribió el tema con Lionel Richie.
UN ÉXITO CARITATIVO Jackson con Kim Carnes y Diana Ross durante el rodaje de We Are the World. Jackson coescribió el tema con Lionel Richie.


Aún así, el sonido de Beat It era simplemente sorprendente tanto para escuchas de rock como de R&B. L.A. Reid, cabeza de Island Def Jam, recuerda haber estado totalmente sorprendido. “Hoy hacemos esas cosas llamadas mash-ups, ¿no?”, dice. “Es algo ciertamente único, pero no inusual. Pero en ese momento, Eddie Van Halen estaba en la cumbre y funcionó perfectamente en Beat It. No se sentía como un solo de guitarra en una canción de R&B. Era muy orgánico. La idea era, en sí, bastante inusual, pero los resultados no fueron forzados”.

Los overdubs de Beat It fueron las últimas partes que se grabaron en el proceso de Thriller. El equipo trabajó hasta las 9 a.m., Swedien se llevó las cintas para hacer el master y Jones se llevó a Jackson a su casa. “Lo acomodé en el sofá y le puse una cobija”, recuerda. “Después, al mediodía, tuvimos que volver para escuchar el master”.

Desafortunadamente, a estas alturas el disco no tenía la fuerza que esperaban. Era demasiado largo como para incluirlo todo en un LP normal y requería ritmos más delicados. Decidieron quitar uno de los versos en The Lady in My Life y acortaron la discutida introducción de Billie Jean. El tiempo corría, y optaron por volver a mezclar el disco entero (excepto The Girl Is Mine), trabajando en un tema cada día durante ocho días. El último día de mezcla fue el lunes 8 de noviembre de 1982. 22 días después, Thriller estaba disponible en las tiendas. Michael Jackson tenía 24 años.

Lo sorprendente, argumentó Gerri Hirshey en 1985, era que “Michael había predicho todo cuando lo conocí: el ardor de los medios, las altísimas cifras de ventas, el orden de los sencillos, que Billie Jean haría despegar al disco”.

Lo cual bien podría ser verdad. Pero, dice Jones, no hay manera de predecir el éxito de un disco. “No puedes explicar algo como eso”, dice. Admite, sin embargo, que hay una cosa de la que siempre puedes estar seguro: “Cuando un disco llega al Número Uno”, afirma Jones, “todo comienza por las canciones”.

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