Bárbara y otras tres

A la luz de esta inquietante cinta biográfica recordamos otras maravillas.

POR RODRIGO TORRIJOS | 21 Sep de 2018


Nos fascinan las historias de ascenso y nos seduce el dramatismo de la caída. Tal vez en esta morbosa adulación se explique el encantamiento que los biopics ejercen sobre las audiencias. Constantemente nos enfrentamos a cintas (y hasta telenovelas) que aplican la formula gravitacional simple del “sube y baja”, con información impertinente, que resulta interesante para los fans zalameros y chismosos, sin embargo se observa poca reflexión sobre los procesos artísticos, el desarrollo no solo de una carrera sino la gestación de la obra artística como forma de relacionarse con la existencia.

En el amplio panorama de las cintas biográficas sobresalen algunas, con suficiente coraje para elevarse a la estatura de quien retratan. Con el estreno de la sorprendente Bárbara, de Mathieu Amalric, sobre la diosa de la canción francesa, no pudimos evitar celebrar tres que no deberían pasar inadvertidas. Ya que en esta temporada se avecina una tormenta de biografías filmadas donde habrá de todo, Freddy Mercury, Laurel & Hardy, Nico de Velvet Underground, Diego Maradona, Elton John, Ol’ Dirty Bastard y hasta Gustavo Cerati están en preparación.

Barbara (2018) Mathieu Amalric

Todo el dispositivo se hace evidente en la quinta cinta dirigida por el actor Mathieu Almaric. Si bien lo recordamos como interprete, por cintas como Quantum of Solace, El gran hotel Budapest y La escafandra y la mariposa, deberíamos empezar a apreciarlo como el magnífico “regidor” tras las sólidas e inteligentes La chambre bleue, Tournée y Le stade de Wimbledon. En su primer biopic se mete en la cabeza de la actriz encargada de encarar a Barbara en una película, a través de ella logra proyectar la búsqueda de alguien que necesita alcanzar la esencia del personaje publico y la comprensión de la persona.

Im Not There (2017) Todd Haynes

Varios actores encarnan a Bob Dylan, en esta interpretación poética, que nos e limita a la linealidad del ciclo vital. Gira en los espirales de quien se ha presentado siempre como un enigma, respetando la esencia del autor, haciendo una obra salvaje y libre.

Mishima: Una vida en cuatro capítulos (1985)

Paul Schraeder

El guionista de Taxi Driver se atrevió a dirigir la que podrían ser tres cintas diferentes, unidas por un personaje magnifico. El escritor Yuki Mishima, a quien su fama de “caudillo fascista anacrónico”, le valió la condena de la historia, pese a esto Schraeder se mide sin juicios y desarrolla tres mecanismos narrativos diferentes para recorrer el legado de Mishima; en blanco y negro cuenta su último día de vida, usando decorados teatrales pone en escena “su obra”, su historia de origen juega con las voces y los diálogos en la cabeza del joven autor. Posar su vista sobre un sujeto tan complejo le valido a Schrader y a los distribuidores amenazas de muerte.

Marie Antoinette (2006)

Sofía Coppola

Sofía Coppola logra tender un puente entre la lejana figura histórica y sus propios intereses. Amrie Antoinette se une a su filmografía racias a una hábil y sensible exploración de la rebeldía y la feminidad. Sabe jugar con el tiempo y deliberadamente dispara una banda sonora apropiadamente anacrónica.

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