Colombia underground: sonidos punk

El punk colombiano tiene una larga historia y hay grupos que siguen nadando contra la corriente para mantener vivo su espíritu

POR SANTIAGO ANDRADE Y CRISTHIAN LOZANO | 08 Oct de 2018

<p>Bestiärio, Raw Brigade, Los Maricas, Strike, Primer Régimen</p>

Bestiärio, Raw Brigade, Los Maricas, Strike, Primer Régimen


El punk en Colombia ha tenido agrupaciones icónicas desde los años 80 con bandas como I.R.A. en Medellín o los inicios de La Pestilencia en Bogotá. El movimiento tuvo más fuerza en la capital antioqueña y fue llevado a la pantalla grande por Victor Gaviria en Rodrigo D. No Futuro, la película de 1990 en la que muestra cómo los jóvenes, rodeados de violencia en la época de Pablo Escobar, encontraron en la música un escape. P-Ne, Mutantex, Pestes y Amén participaron en la banda sonora, que también tenía agrupaciones de metal como Blasfemia o Profanación.

En los 90 nacieron bandas de la talla de Polikarpa y sus viciosas, Fértil Miseria y Nadie, que impulsados por el auge del rock colombiano lograron armar un público que apoyó el sonido crudo y la actitud del “hazlo tú mismo”. Las recopilaciones de Punk Medallo mantenían vivo el espíritu punketo, que poco a poco también se fue mezclando con sonidos de ska gracias a bandas como Mojiganga o Doctor Krápula. Con la llegada del siglo XXI el pop-punk cogió fuerza, aunque agrupaciones como Chite o Triple X continuaban con un sonido más cercano a la dureza del garaje.

La historia del punk en Colombia continúa hasta el día de hoy y hay bandas que han conseguido un público en los escenarios pequeños del país, pero con mucho trabajo han llegado a tarimas cada vez más importantes. Incluso, a punta de autogestión ya han hecho giras internacionales y lanzado unos cuantos álbumes. Son propuestas que siguen ampliando el sonido, pero que no pierden la actitud que ha caracterizado al movimiento.

Bestiärio

El folk punk a nivel mundial tiene grandes representantes como Gogol Bordello o No Smoking Orchestra, la banda del cineasta Emir Kusturica. Pero el sonido de Bestiärio es más cercano a lo que hace Blackbird Raum. La banda bogotana no usa ni un instrumento eléctrico, pero con acordeón, contrabajo, banjo, bandolina y una tabla de lavar han puesto a poguear a cientos de personas en Rock al Parque.

Además le meten un toque colombiano, como el caso de Antipatria, una carranga en la que declaran, “Si esto es el orden, ¡prefiero el caos!”. El tema sirve como introducción a Fantasmas, donde “hablamos un poquito del postconflicto y sobre cómo, sin importar el bando, todos tenemos las manos manchadas de sangre, los fantasmas de la hipocresía nos persiguen”, dice la banda. Aparte de la música, Bestiärio también se ha esforzado por presentar trabajos visualmente atractivos. Las portadas de sus dos discos, Este Infierno y Malviaje, fueron diseñadas por Juan&Diego y están llenas de pequeñas detalles.

El grupo ha girado por Argentina, Brasil, México y Uruguay, entre autogestión y ayudado por colectivos, donde vendieron unos 500 discos. “Tal parece que hacer contracultura en el tercer mundo no es nada rentable, al menos para nosotros”, explica el grupo. Igualmente siguen adelante y suman casi un millón de reproducciones en YouTube.

Raw Brigade

Un concierto con 20 personas en Rat Trap. Una mamá luchando por sacar adelante a sus hijos. Una van llena de instrumentos con cuatro colombianos aventurándose en otro país. Eso es el hardcore punk para Raw Brigade, una banda que hace dos meses estuvo de gira por Estados Unidos. Para ellos fue un sueño hecho realidad tocar en el festival This is Hardcore, uno de los conciertos más importantes de la escena estadounidense.

Cristian, bajista de la banda, dice que en agosto de 2017 le escribieron al organizador del evento “como pa’ ver qué pasaba”. Dos meses después, por casualidades de la vida, revisaron el correo y se enteraron que tocarían ahí. En una semana compusieron el disco Kicking Your Face y el resto del año lo dedicaron a buscar fechas en todas las ciudades posibles para una gira que nació inesperadamente. Terminaron realizando 10 conciertos en Estados Unidos y a finales de octubre volverán para estar en el Latino America Edgefest.

Raw Brigade se opone a la muerte del punk, organizando eventos en casas culturales de Bogotá, esperando que este esfuerzo vaya más allá de los micrófonos y rompa las ataduras que ellos mismos han quebrado durante su trayectoria. De esta forma, seguirán tocando al mejor estilo de las bandas straight edge y noventeras de Nueva York.

Los Maricas

Desde sus dos EPs, El verano y El invierno, Los Maricas entregaron una ráfaga de riffs veloces y canciones cortas, mezcladas con temas rockeros más digeribles. En su primer LP, Escupiendo tulipanes, siguieron con esa idea, donde se pueden escuchar composiciones punketas como Libertad o Tiempo, junto al groove amigable de Ramen en Japón y la calma de Apulo.

“Es contracultura y va dirigido a un público más específico”, dice la banda sobre su música, “pero de a poco la gente va saliendo de sus zonas de confort y se abre a cosas diferentes. Esa es la idea, hacer evidente eso que parece marginal”. Este año el grupo tuvo seis fechas en México, incluyendo una presentación en el Festival Marvin, donde tocaron Buzzcocks y Gang of Four. En 2016 ya había tenido ocho conciertos en tierra azteca.

Sin embargo, el grupo critica la falta unidad en el rock colombiano, “Como que cada uno va por su lado, viendo cómo puede hacer las cosas mejor, pero cada uno por su cuenta”. Por eso han compartido escenario con otras agrupaciones locales, como Bestiärio y Las Yumbeñas, apoyándose entre ellos para sacar la música adelante.

Strike

Mezcle un poco de Backtrack con Madball, mensajes contestatarios con sangre nueva y, como resultado, tendrá Strike, una banda que comenzó en pequeños eventos en 2013 con una sola meta: demostrar que el “hazlo tú mismo” y el punk no son estáticos. Este quinteto bogotano, que lanzó en agosto su disco La fragilidad de su mundo, lo entrega todo en cada una de sus presentaciones para que poco a poco crezca el apoyo y el público.

Juan, bajista, dice que cada una de las personas que asiste a estos eventos tiene la posibilidad de transformar la realidad de este país. Por ese motivo hacen un llamado a la escena para resistir, a unirse cada vez más, así “las cicatrices que cargamos”, algún día podrán sanar.

Primer Régimen

Último testamento, el álbum que Primer Régimen publicó en abril de este año, suena a punk vieja escuela, en especial británico. Esta es la banda que seguramente más le gustara a los puristas del género. El disco abre con Terroristas: un bajo galopando, luego la batería entra con un ritmo de banda militar y después la guitarra, mientras Dino canta “Terrorista, psicótico asesino, con sed de poder” en el coro. Dura un poco menos de tres minutos y es el tema más largo.

En el disco nunca se detienen las críticas sociales y políticas. Hay mensajes para el estado, para la prensa, para la hipocresía de algunas organizaciones humanitarias, para los que mueren en las guerras y para los que creen que no hay futuro. El año pasado pusieron a poguear a europeos (en más de 10 conciertos) y canadienses con la velocidad de sus riffs. Este 2018 pasaron por Estados Unidos en una gira de 15 fechas.

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