League of Legends y por qué considera que él es un deportista

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Cotopaco y la multimillonaria industria de los eSports

El colombiano nos cuenta cómo vive un jugador profesional del videojuego League of Legends y por qué considera que él es un deportista

POR DAVID VALDÉS | 13 Mar de 2019

<p>FOTOGRAFÍA Cortesía Infinity eSports</p>

FOTOGRAFÍA Cortesía Infinity eSports


“Entre salarios, los premios de los torneos, patrocinadores y regalías puedes ganar uno o dos millones de euros al año”, explicó Ocelote, un jugador profesional de España del videojuego League of Legends (LoL). Eso traduce a un poco más de 3.500 millones de pesos colombianos anuales. Si somos un poco más específicos, 300 millones mensuales o 10 millones diarios o, para que sea más alarmante, casi medio millón de pesos por hora. Así de grande es la industria de los eSports (deportes electrónicos). Es una cachetada de cifras para cualquier escéptico que todavía no imagina la cantidad de personas y de dinero que se mueve en esto.

Obviamente, las cifras en Europa, la inversión y el público son mucho mayores, pero la industria está creciendo tan rápido en Latinoamérica que esos números ya no sorprenden. Cuando le hablamos al jugador colombiano Sergio Silva –alias Cotopaco– sobre estas cifras, responde: “Sí, en Europa y Norteamérica se gana muchísimo dinero. Ellos ganan el cuádruple que nosotros. El sueldo nuestro es bastante bueno… una familia entera puede vivir con eso perfectamente”.

Cotopaco comenzó a jugar LoL a los 13 años, solo por diversión, y todos los días estudiaba y aprendía más. “LoL va cambiando constantemente y debes adaptarte. Analizar por qué un personaje es más débil que otro o en qué cambiaron”, afirma. Poco a poco fue creciendo en conocimiento y horas de juego. Disputaba algunos torneos y conocía personas en línea mientras jugaba, hasta que un día un equipo apostó por su talento. “Desde antes yo le avisé a mis papás que yo quería esto [ser profesional], pero no me ponían mucho cuidado”, confiesa.

El club Infinity Esports de Costa Rica lo quería como jugador y lo contactó para que fuera a México, donde estaba radicada la gaming house (las oficinas del equipo). “Mis papás quedaron en shock cuando les conté. Al principio no me apoyaron. Pensaban que me iba a tirar mi carrera, que no era verdad o que me estaban secuestrando [risas]”, recuerda. Sus padres leyeron el contrato, hablaron con el dueño del equipo, conocieron por videollamada la casa donde viviría su hijo y vieron su entusiasmo. Ahí se convencieron de que todo era real. Cotopaco estaba estudiando Ingeniería de Software en Neiva, Huila, pero tuvo que dejar la universidad para poder hacer lo que más le apasionaba: jugar LoL.

De ahí en adelante, su vida cambió. Compartía la gaming house con seis jugadores más, un entrenador, un mánager y un analista. En la casa entrenan individualmente y como equipo, se reúnen para analizar sus errores y planean estrategias. Como cualquier equipo de cualquier deporte en las instalaciones de una liga o un club. “Es prácticamente una oficina donde trabajas y vives. Te dan salario, comida, pasajes, estadía… todo”, cuenta el colombiano de 20 años.

EN LA NUCA DEL SUPERBOWL Casi 100 millones de espectadores únicos vieron la final del Mundial de LoL 2018, una cifra astronómica que supera las de muchos otros deportes.
EN LA NUCA DEL SUPERBOWL Casi 100 millones de espectadores únicos vieron la final del Mundial de LoL 2018, una cifra astronómica que supera las de muchos otros deportes. CORTESÍA prensa Infinity Esports


Aunque era conocido por la comunidad nacional del juego, unos meses después Cotopaco se convirtió en el gamer colombiano más importante de LoL. Infinity Esports ganó el torneo de la región Norte, consiguieron un cupo al Mundial, y luego se coronaron campeones de toda Latinoamérica en la gran final. Cotopaco era el primer colombiano en poder jugar un Mundial.

“De por sí, que un latinoamericano lo logre es difícil. Nuestra cultura no está enfocada en el gaming porque somos tercermundistas”, asegura Sandra “LoboMolotov” Herrera, coordinadora de comunidad de La Grieta, una organización que se dedica a impulsar jugadores colombianos a la profesionalización y hablar del juego. “Explicarle a un papá que su hijo no está perdiendo el tiempo es complicado. La filosofía de las familias es difícil”.

Antes de la competición, Cotopaco entrenó día y noche. Se levantaba a las 10 de la mañana, hacía ejercicio una hora y desde las 11:00 a.m. se enfocaba en LoL tres horas jugando solo y siete horas con su equipo. Al final, la intensidad valió la pena.

COTOPACO PIENSA EN GRANDE "Ahora mi meta es ser el mejor del mundo", confiesa, después de ir a su primer Mundial.
COTOPACO PIENSA EN GRANDE “Ahora mi meta es ser el mejor del mundo”, confiesa, después de ir a su primer Mundial. CORTESÍA prensa Infinity Esports


La edición de 2018 del Mundial se disputó en Corea del Sur con 24 equipos de 14 ligas. Aunque Infinity no pasó a la fase final, dieron un buen rendimiento y lograron una gran visibilidad. “Nos dimos cuenta de que nuestro nivel era muy parejo con las demás regiones. Yo veía muy por encima a Corea y a China y sí lo están, pero no tanto. Los podemos alcanzar”, cree Cotopaco, que regresó contento por cómo representaron a América Latina. “Ahora mi meta es ser el mejor del mundo. No es tan fácil, pero es algo que quiero lograr”, asegura. “Es más difícil volverse profesional aquí que en otros países, porque en Colombia no hay muchos eventos, por lo menos cuando yo era profesional”. Afortunadamente, eso cambiará desde 2019.

El paso más grande de los eSports en Colombia ocurrió el pasado 14 de enero. La Liga de Videojuegos Profesional (LVP) en Colombia anunció junto a Riot Games, la desarrolladora de LoL, la creación de la Golden League, la primera liga de LoL en el país. La Golden League consta de ocho clubes de diferentes regiones y tendrá en su primer año dos torneos, uno de apertura y otro de clausura. Los premios superan los 40 mil dólares y todas las partidas se transmitirán por Twitch, la plataforma de streaming más grande del mundo. El esfuerzo detrás de este avance fue gigantesco y prácticamente a ciegas. La Golden League llegó gracias al éxito del Circuito Nacional Colombia de 2018 (será la segunda división, de ahora en adelante), que fue el más popular en Latinoamérica con una audiencia de 80 mil espectadores únicos y la participación de más de 360 equipos.

CORTESÍA prensa Lol Esports
CORTESÍA prensa Lol Esports


Para Camilo Lizarazo, coordinador de comunicaciones de LVP Colombia, lo más importante para que esta nueva competición se consolide es que los jugadores se apropien de su trabajo. “No se pueden quedar quietos. Tienen que moverse por redes sociales, buscar marcas que los patrocinen, ser streamers y aceptar que son profesionales”, asegura Lizarazo. “A Cotopaco ya todo el mundo lo conoce y tiene presencia en Latinoamérica. Este año esperamos que salgan más Cotopacos”. Herrera cree que el futuro de Colombia en los videojuegos tiene que estar más enfocado en la comunidad. “Necesitamos solidaridad entre todos por un mismo fin. No solo centrarse en las competencias, sino en los talentos de la comunidad, el fan art y el cosplay. Al final, nosotros somos los que le damos un poco de fama al asunto”, afirma.

Aunque las cosas no cambiarán de la noche a la mañana, con algo se empieza. La LVP Colombia proyecta que para 2020 cuatro equipos tengan sus propias gaming houses y que su foco no solo sea LoL sino también otros juegos como Counter Strike: Global Offensive, Clash Royale y FIFA. Un gran ejemplo y modelo a seguir es España, donde los eSports son el segundo deporte más visto en el país, por encima de la NBA y la Fórmula 1. David García, country mánager de LVP Colombia, asegura que la meta principal es que los eSports en estén en el TOP 3 de audiencias tradicionales en nuestro país.

CORTESÍA prensa Lol Esports
CORTESÍA prensa Lol Esports

Para ello, el deporte del siglo XXI –como lo llaman algunos– debe eliminar estigmas y lograr la profesionalización de sus jugadores. Ahora los jugadores no tienen que sacrificar su carrera profesional, distanciarse de las familias o sacar de su propio bolsillo para financiar su sueño. Cotopaco, quien vivió eso, le envió un mensaje a todos los que todavía no lo consideran un trabajo: “Nosotros no estamos jugando todo el día y ya. Estamos pensando por qué hacer las cosas y analizamos a los rivales. Los tiempos cambian y hay que tener la mente abierta para entender por qué es un deporte”. Herrera añadió: “Claro que es un deporte. Exige una continuidad y un esfuerzo físico y mental”. Gústele o no, como lo dijo Cotopaco, los tiempos cambian, igual que las profesiones y sus aplicaciones. Hoy hay una industria creciente en el mundo y no se detendrá, por más detractores que tenga. Los gamers seguirán llenando estadios, ganando millones y haciendo lo que aman.

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