El legado de Elkin Ramírez sigue sonando a todo volumen

Tras la muerte del cantante, Kraken siguió adelante, pero también nació Titán, un grupo compuesto por los integrantes originales de la banda

POR SANTIAGO ANDRADE | 05 Oct de 2018

<p>Andrés Leiva, guitarrista de Kraken/ Elkin Ramírez/ Gonzalo Vásquez, baterista de Titán.</p>

Andrés Leiva, guitarrista de Kraken/ Elkin Ramírez/ Gonzalo Vásquez, baterista de Titán.


La muerte de Elkin Ramírez el 29 de enero de 2017 fue un golpe muy fuerte para todos los rockeros colombianos. Su voz estuvo presente en la mente de los fanáticos del rock desde mediados de los 80 hasta que falleció, marcando al menos a tres generaciones de aficionados y convirtiéndose en una de las figuras más respetadas no solo en el mundo de las guitarras eléctricas, sino de la música en Colombia.

Tras su partida, los seguidores de Kraken se preguntaban si la banda seguiría o si era el fin del camino. Pero no solo sucedió lo primero, sino que los integrantes originales del grupo se reencontraron y formaron Titán.

Hugo Restrepo (guitarrista) y Jorge Atehortúa (bajista) fueron los primeros integrantes de Kraken. Luego entró Gonzalo Vásquez en la batería. Jairo Álvarez cantaba con ellos y solían tocar covers de Iron Maiden, AC/DC, Def Leppard, entre otros. Un día, Jaime Tobón, amigo de la banda, invitó a Elkin a un ensayo, aunque Jairo ya les había hablado de él.

“Nosotros no pensábamos en Elkin para que fuera integrante. Era como si usted tuviera una banda y de repente sabe que Bruce Dickinson los va a ir a ver para que les dé un consejo”, recuerda Hugo. “Él tenía cierta fama y nosotros éramos niños de 15 años”. Unos días después del ensayo le preguntó al cantante si quería ser parte de la banda. Para sorpresa de todos, aceptó la propuesta.

El 22 de septiembre de 1984 Kraken hizo su primer concierto en el teatro Lux en Manrique. Luego grabaron Todo hombre es una historia, “La canción que construyó todo”, comenta Jorge. Ese fue el primer tema que llevaron a las emisoras y el primero que grabaron con Codiscos. Además, abre Kraken I, el disco de 1987 con el que el grupo cogió fuerza, aunque se vio afectado por la violencia de la época en

Medellín.“A Elkin lo amenazaron varias veces”, dice Hugo. Kraken tenía que buscar auditorios y, a través del voz a voz, los fanáticos se enteraban que habrían puntos de la ciudad donde se parqueaban buses que después los dejaban en el lugar del concierto. Pero la gente no sabía a dónde iba. Confiaban a ciegas en lo que pasara. En otra ocasión, llegó tanto público al Teatro Carlos Vieco, que decenas de personas se quedaron afuera. Empezaron a tirar piedras y a pelear. “La policía comenzó a evacuar y un policía encontró a alguien armando unos tacos de dinamita debajo del escenario. Era de ese grado”, confiesa Jorge.

Para Kraken II llegó Jaime Ochoa en los teclados y el éxito de Vestido de cristal llevó al grupo a otro nivel. Kraken III sería el último disco de Gonzalo y Jaime. Hugo se quedaría por un álbum más y Jorge hasta Kraken V. Cada uno se dedicó a diferentes proyectos. El guitarrista lleva 27 años con la academia de música Solo Rock, mientras que el bajista trabajó en una empresa de consultoría. Ninguno de los dos hizo parte de otra banda

En la segunda mitad de los 90, Kraken tuvo varios integrantes y publicó Una leyenda del rock. Después Elkin se mudó a Bogotá para seguir con el proyecto. Pero hasta 2004 empezó a coger forma la banda que lo acompañó hasta el final. Ese año entró Luis Ramírez, bajista, tras presentar una audición.

“Quizás no dimensionaba lo que era la agrupación. Hay una extraña sensación de lejanía cuando uno se acerca a la banda sin estar involucrado”, recuerda Luis. “Fue impresionante encontrarme con un Elkin que era una persona con una cantidad de proyectos. Cambió mi manera de percibir el grupo”.

Más que una banda, Elkin terminó encontrando una familia con quien compartir su gran proyecto de vida. El grupo actual lo acompañó por más de 10 años y no se limitó a un espacio laboral. Hacían asados, sus familias se conocían. Luis explica que “eso fortaleció el vínculo, lo cual ayudó a mantener unida a la agrupación” tras la muerte del vocalista.

La primera grabación de Kraken después de Huella y camino, el disco en vivo de 2002, y con Andrés Leiva como guitarrista, Rubén Gelvez en el teclado y Luis de bajista (que lo acompañaron hasta el final), fue Kraken Filarmónico, junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Ese formato también se presentaría en Rock al Parque 2005 en uno de los shows más recordados en la historia del festival. En 2009 la banda publicaría Humana Deshumanización, su primer álbum de estudio en 10 años, y en 2016 Kraken VI,

el último trabajo con Elkin.“Lo grabó, murió y no pudo hacerse el lanzamiento del álbum, el cual creemos está cargado de una emocionalidad muy grande en la historia de la agrupación”, dice Luis sobre el disco. Al referirse a lo que sucedió dentro de Kraken tras el fallecimiento de Elkin, afirma que era muy importante “entender lo que nos pasaba por encima de lo musical, era saber qué nos pasaba como familia”.

Por su parte, los integrantes originales de Kraken habían tomado su propio camino. “Jorge y yo no nos veíamos hace 25 años”, dice Hugo. Él recuerda el día que murió Elkin. Se enteró en la mañana “y a las tres de la tarde, después de muchísimo tiempo, estábamos todos juntos en el velorio. Eso trajo un terremoto emocional impresionante que duró muchos meses”. Hicieron un ensayo y se dieron cuenta de que tocar juntos les hacía bien. “Nadie lo planeó. Se dio como un agradecimiento a lo que nos dio la vida”, complemente Jorge.

Pero Kraken va más allá de los músicos. Elkin le contó a Luis y el resto de la banda que el proyecto estaba por encima de él. Que quería que trascendiera y no muriera. El cantante tuvo el mismo compromiso con las composiciones de 1984 y las de 2016. Aunque era su cara y su voz, lo movían las ganas de lograr que la banda fuera más grande que cualquier individuo.

“Que el proyecto no frenara era uno de los deseos expresos de Elkin”, confiesa Luis, “por eso era importantísimo que nosotros continuáramos”. Siguieron con Roxana Restrepo como vocalista, aunque no buscaron una copia de Elkin. Ella tiene su propio estilo. “Queríamos una persona que tuviese el respeto para entender que esto no le pertenece a ninguno de nosotros. Yo diría que es patrimonio y nos acercamos con respeto”.

Jorge, Hugo, Gonzalo y Jaime formaron Titán “para agradecerle a la vida que nos volvió a juntar y la amistad entre nosotros”, dice el bajista. Ya se han presentado en un tributo sinfónico a Elkin en el Teatro Pablo Tobón de Medellín y en un concierto en Bogotá. “La gente de nuestra edad, entre 40 y 50 años, está feliz de vernos juntos otra vez”, comenta el guitarrista. Pero también han sido insultados en redes sociales.

Luis y compañía tampoco se han quedado atrás a la hora de recibir puteadas por Internet. “Creo que quienes apoyan el proceso ven a Kraken más allá del mero proveedor de diversión”, explica. “Pero seguimos de manera honesta”.

La realidad es que ambas bandas hacen parte de la historia grande del rock colombiano. En los dos grupos está el espíritu de Elkin y un legado que vale la pena proteger. “Siento que Kraken es la una única banda independiente que se logró mantener por 30 años. Acabarla ahorita, es terminar con muchas cosas que implica el rock independiente en términos de fe”, comenta Luis.

Para Titán, a pesar de la carga histórica de sus integrantes, es un camino que apenas comienzan con el vocalista Pedro Pablo Arias. Luis no tiene ningún inconveniente y afirma que “la gente puede escuchar las agrupaciones sin ninguna problema… No hay ningún raye en que ellos estén tocando”. Para Kraken, con el peso de ese nombre, también es un recorrido desconocido sin su voz insignia. Pero ambos grupos mantendrán viva la historia de Elkin, las canciones que escribió y continuarán componiendo música nueva para que el rock siga dando de qué hablar en Colombia.

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