“El metal es como Terminator, no lo puedes matar”, Dave Ellefson (Megadeth)

El bajista de la legendaria banda habla sobre la religión, el rap, sus proyectos paralelos y la gira que lo traerá a Latinoamérica en pocas semanas

POR RICARDO DURÁN | 07 Nov de 2019

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En vivo con Megadeth. Más que la mano derecha de Dave Mustaine, Ellefson es todo un ícono del metal. Fotografía por Stephanie Cabral / megadeth.com


Dave Ellefson no es solo un gran bajista y un personaje muy carismático que se ganó un lugar en la historia con sus poderosas líneas de bajo en Peace Sells… a mediados de los 80. También es un tipo supremamente inquieto que constantemente trabaja en proyectos musicales y emprendimientos por fuera de la banda que lo lanzó al estrellato. Un sello disquero, una marca de café, una productora de cine, varios libros y un montón de grabaciones en las que explora sus propios caminos, demuestran que es mucho más que el bajista que acompaña a Dave Mustaine.

En estos días anda promocionando la segunda parte de su biografía en medio de su propia gira Basstory, que lo llevará a México, Brasil, Ecuador, Colombia, Perú, Chile y Paraguay. ROLLING STONE habló hace poco con él, y esto fue lo que dijo:

¿Por qué decidiste tocar el bajo cuando estabas empezando?

El bajo me escogió a mí. No veo otra forma de explicarlo. No estoy seguro de por qué llegó a mí… En mi juventud, en los 70, fueron los años que más me influenciaron. Fue una gran época para la música. En los 50 se introdujeron la guitarra eléctrica y el rock & roll; los 60 fueron una locura y se expandieron los límites; pero ya en los 70 hubo un refinamiento en la guitarra eléctrica, en la amplificación, se hacían discos que sonaban mejor. Y fue una gran época para crecer porque siento que me influenciaron cosas maravillosas. Y el bajo eléctrico fue simplemente un instrumento que oí. Primero vi a Gene Simmons [KISS] tocándolo, eso lo hacía cool, a Tom Hamilton [Aerosmith] y a otras bandas… Por alguna razón el bajo parecía un instrumento muy cool.

Estás promocionando tu segundo libro. Cuéntanos un poco acerca de esta secuela de My Life With Deth.

More Life With Deth, creo que el título lo dice todo [risas]. Es una continuación. Mi primera biografía My Life With Deth salió en 2013 y han ocurrido muchas cosas desde ese entonces. Ese libro lo terminé de escribir en 2012, y desde 2012 hasta 2019 ha habido mucha actividad: los shows de The Big 4 [Megadeth, Anthrax, Slayer y Metallica], Megadeth ganó un Grammy… Pero también monté mi propio negocio, mi propia disquera, relancé Combat Records y mi propia marca de café. Ha ocurrido mucho entre todo eso, por eso creí que era un buen material para un nuevo libro.

Has escrito ya 3 libros, ¿qué clase de cosas te gusta leer?

Me gusta leer exactamente este tipo de libros. Soy fan de las biografías de rockstars, me gusta leer acerca de las vidas de la gente. Eso es lo que me gusta leer del género de no ficción; cuando leo ficción me gustan los libros que usualmente encuentro en los aeropuertos, libros de John Grisham, Michael Crichton, cosas por el estilo.

Fuiste criado como cristiano, ¿sientes que en algún punto la música de Megadeth ha chocado con tus creencias religiosas?

No, no creo que la música de Megadeth choque con eso. Creo que hay algunas cosas de la primera época… pero para ser franco yo no era un cristiano practicante en aquellos días cuando comenzamos la banda [risas]. Pero cuando logré la sobriedad en 1990 continué mi camino en la fe… No creo que la música de Megadeth esté en conflicto con eso, sin embargo hubo otras cosas de las que me tuve que alejar, no tanto a nivel teológico a causa de las letras, sino más bien en cuanto al estilo de vida de la banda, el alcohol y las drogas…

¿Cómo te ha ayudado la religión al afrontar los desafíos de la vida?

Honestamente, ingresé a un programa de recuperación de 12 pasos en 1990, cuando me estaba desintoxicando, y ese fue el giro que cambió mi vida. Gracias a eso volví a mis creencias religiosas luteranas. Pero eso ocurrió porque me desintoxiqué, la religión no me desintoxicó, yo logré la sobriedad y eso me llevó de nuevo a la teología luterana.

Muchos fans viven apegados a la época en que Nick Menza y Marty Friedman eran parte de Megadeth, ¿qué recuerdos especiales tienes de aquellos años?

Vaya… fue la primera vez que fuimos a Suramérica, exploramos nuevos países: Nueva Zelanda, Australia, tuvimos un enorme éxito en Japón. Fue un periodo muy divertido y extremadamente creativo, lleno de recompensas. Trabajábamos juntos como equipo, como banda. Y creo que eso es lo que le gusta a la gente. Fue una época fantástica para la banda. Y como resultado no solo oyes las increíbles canciones que escribimos, sino que percibes que todos estábamos conectados y nos sentíamos parte de eso. Cuando oigo las canciones recuerdo el proceso que tuvimos para crear esos discos. En Rust in Peace primero estábamos Dave y yo, y luego Nick… y Marty se unió a la banda justo antes de que grabáramos el álbum, pero su contribución en los solos de guitarra en ese disco es impresionante, son increíbles. Eso fijó las bases para Countdown to Extintion y para lo que vino después.

¿Qué te inspira para desarrollar proyectos como Sleeping Giants, F5 o Altitudes & Attitude?

Creo que todos esos proyectos son algo diferente a lo que hago en Megadeth, por eso tienen un atractivo, porque tienen un sonido diferente. No estoy tratando de replicar el rol que desempeño en Megadeth. Entonces lo que la gente me ve haciendo cuando no estoy con la banda es algo distinto, y eso es lo que les gusta. Por ejemplo, Altitudes & Attitude tiene un sonido muy distinto a Megadeth o a Anthrax. Frank [Bello] y yo asumimos papeles distintos, él se convierte en el vocalista y yo me convierto en guitarrista y compositor de un modo totalmente distinto a lo que hacemos en nuestras bandas. Y ocurre lo mismo con Sleeping Giants, aunque algunas de las canciones son pesadas, no son puro metal, tienen intensidad… por eso quería incluir algunos demos de F5, porque hay algo muy especial en las versiones de esos demos, sentí que había una faceta de la banda que a los fans les gustaría oír, porque era un lado muy orgánico de los comienzos de esa banda antes de embarcarnos en el proceso de grabarlas para una disquera.

En Sleeping Giants grabaste con DMC, de Run-DMC ¿qué tanto te interesa el rap?

Yo veo al rap como la versión afroamericana del heavy metal. Es extremo, es su voz, es su forma de expresar lo que nosotros los anglosajones expresamos a través del heavy metal. Es algo de un barrio diferente al que crecí, y lo aprecio mucho. Fue muy divertido trabajar con Darryl porque Run-DMC es uno de los primeros grupos exitosos de rap, junto con Grandmaster Flash, y ese tipo de cosas que me gustaban.

Es probable que en 2020 tengamos un nuevo álbum de Megadeth, ¿crees que tendrá el estilo clásico de la banda o habrá algo de experimentación?

Es difícil saberlo. Íbamos muy adelantados en la composición, pero tuvimos que interrumpir debido al cáncer de Dave, entonces me reservo los comentarios, porque una vez nos reunamos de nuevo y comencemos a trabajar en el álbum, la temática vendrá de un lugar oscuro, se adentrará en una parte muy desconocida de la vida, luego del tratamiento de Dave. Entonces pienso que la música que saldrá de eso será inspirada, al menos en parte, por la experiencia que ha vivido Dave.

Los nuevos álbumes de Slipknot y de Tool han tenido un enorme éxito este año, ¿crees que el metal está rescatando o recuperando algo de la relevancia que parecía perdida?

Creo que el metal en realidad nunca ha sufrido. El metal por su naturaleza es una forma extrema de rock & roll, por lo tanto nunca estuvo en el mainstream. Es como unirse a un club de motociclistas. Por su naturaleza, son como los parias. Es como la generación perdida que encuentra una voz conjunta. Y creo que esa es la belleza de la música extrema; de toda, ya sea el rap o el metal… Por eso creo que cuando el metal es popular generalmente ocurre en una época en que una sociedad se une por fuera del radar, pero luego llega al radar, y la gente dice: ‘vaya, eso es genial, me encanta, quiero investigar esto más a fondo’.

De un momento a otro se vuelve muy popular porque a la gente le gusta. Eso se remonta a cuando yo era chico: Cheap Trick, AC/DC, KISS… eran pequeñas bandas de culto, y después se volvieron muy populares. Con Megadeth, Slayer, Metallica y Anthrax sucedió lo mismo, The Big 4. Nosotros éramos bandas de culto y, de repente, nos volvimos muy exitosos. Y creo que detrás de esto han surgido grandes bandas como Lamb of God, y en el caso de las mujeres Lzzi Hale de Halestorm, Alissa [White-Gluz] de Arch Enemy… ella apoya un movimiento muy importante para las mujeres. Estamos en un momento muy interesante en el mundo en el que las mujeres están aprovechando una coyuntura de empoderamiento. Hay bastantes artistas femeninas en este momento, y eso es genial, es muy rock & roll que una mujer esté mano a mano con los hombres. Creo que el metal nunca muere, simplemente evoluciona. El metal es como Terminator, no lo puedes matar [risas].

Finalmente, ¿qué nos puedes contar de tu Basstory Tour?

Todos los Basstory Tours son diferentes. El que voy a llevar a Suramérica es similar al que hice en Europa. Viajaré solo, hablaré con el público y tocaré, habrá sesiones de preguntas y respuestas, también tocaré con músicos de apoyo y dejaré que el público dicte lo que quiere que se haga. Y eso es la parte divertida, la parte creativa de Basstory.

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