El pop latino hace sus propias reglas

Un año después de Despacito muchos artistas están teniendo éxito al ceñirse a sus raíces culturales

POR ELIAS LEIGHT | 19 Sep de 2018


El debut I Like It de Cardi B, fue una carta de amor a sus raíces dominicanas y neoyorquinas. La canción, producida por el veterano reguetonero Marco “Tainy” Masís, mezcla beats de trap y boogaloo, un estilo de baile de inmigrantes hispanos en la Nueva York de los 60. Años atrás, I like It podría haber sido una parte divertida de la historia local, del tipo de canciones que uno escucharía en el Bronx. Pero en 2018, parece natural que sea aspirante a canción del verano y una sensación global.

I Like It es una fusión intercultural impecable, con potentes versos en español del rapero puertorriqueño Bad Bunny, y el reguetonero J Balvin. El precursor de este éxito bilingüe fue la canción del verano de 2017: Despacito de Luis Fonsi, Daddy Yankee y Justin Bieber, una de las 19 canciones de cantantes hispanohablantes que llegaron a la lista Hot 100. En la primera mitad de 2018, 12 canciones llegaron a la lista. A medida que la tendencia crece, estas canciones hacen menos concesiones al pop estadounidense, mientras incorporan nuevos sonidos y voces en sus grooves.

Los mejores artistas de pop latino ya no necesitan a colaboradores angloparlantes para que sus canciones lleguen a las listas. Está el remix de Te Boté, una pieza de reguetón original de Nio García, Casper Magico y Darell. Te Boté es intransigente; dura casi siete minutos y está llena de versos vengativos, cantados en español. Y, aun así, llegó al Top 40.

El pop latino ahora tiene menos obstáculos, así que le es más fácil cambiar de formas inesperadas. Otro nuevo éxito es X de Nicky Jam y J Balvin. Con casi mil millones de visitas en YouTube, es una maravilla que rinde homenaje al funk brasileño del dance. El baile funk es una visión de toda Latinoamérica. No tiene nada en común con el pop mainstream anglo, pero X llegó a los EE. UU. y llegó a Número 41.

No hay mujeres en Te Boté, ni en X, pues el pop latino ha sido un espacio dominado por hombres. Pero una mayor exposición podría afectar el machismo en la música. En junio, la lujuriosa Sin Pijama de Becky G y Natti Natasha, debutó en el Hot 10 y fue uno de los dos singles latinos femeninos que llegaron a la lista desde 2015. Y una de las voces más prometedoras es la cantante colombiana Karol G con el creciente éxito Mi Cama, una declaración de independencia con humor.

En el pasado, los hits con toque latino, a menudo eran novedades. La mayoría de estadounidenses nunca supieron si bailaban al ritmo de la obra de un gran artista (Pérez Prado, con su canción de 1949, Mambo #5), o de un éxito casual (La Macarena de Los del Río). En los 90, cuando los artistas latinos lograron llegar al mainstream en EE. UU., el pop anglo dictó las reglas del compromiso: el mayor éxito de Marc Anthony, You Sang to Me, es una balada en inglés, bastante distinta a su usual salsa. Ahora, este tipo de conciliaciones parecen viejas.

¿Qué significa esto para el futuro? A medida que la naturaleza del streaming rompe fronteras e impulsa a las marcas y productores a pensar en los EE. UU. como parte de un mercado global, los artistas latinos estarán menos inclinados a hacer concesiones a una audiencia (blanca) de pop mainstream. Los días de novedad para los éxitos latinos podrían terminar pronto, motivo de celebración para los fans de I Like It.

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