El reto detrás de Succession y la familia más poderosa de la televisión

Jeremy Strong nos contó sobre los complicado que ha sido interpretar a Kendall Roy

POR ROLLING STONE | 02 Sep de 2019

<p>Jeremy Strong como Kendall Roy. <i>Cortesía HBO</i></p>

Jeremy Strong como Kendall Roy. Cortesía HBO


En el fondo, muchas de las grandes series de la televisión cuenta su historia alrededor del poder. Game of Thrones duró ocho temporadas para saber quien se quedaba con el Trono de Hierro, mientras que Breaking Bad mostró cómo el poder cambió a Walter White. Succession, que se encuentra en la mitad de su segunda temporada, sigue esa misma línea a través de la familia Roy, los dueños de unos de los conglomerados de medios más grandes del mundo.

Jeremy Strong es uno de sus protagonistas al interpretar a Kendall Roy, uno de los hijos de Logan Roy (Brian Cox) en una familia disfuncional en las que todos quieren quedarse con la silla del fundador de Waystar Royco. Hablamos con el actor sobre el éxito de la serie y los retos para actuar como Kendall.

¿Cómo te sentiste grabando la segunda temporada?

A mí trabajar me da energía, pero también fue agotador. Creo que es porque siento el peso en el personaje y en mi trabajo como actor, sobre todo por cómo terminó la temporada pasada. Eso se convirtió en la base de todo lo que ahora estamos viendo.

Volví a leer Crimen y castigo antes de empezar a trabajar en esta temporada, y Jesse [Armstrong, creador y guionista de Succession] estuvo mandándome algunos artículos sobre personas que habían pasado por las mismas experiencias que mi personaje. Hablaban de los traumas que tenían y de esa sensación de haber cruzado un punto de no retorno en su forma de ser humanos.

Eso es lo que hace tan interesante a Crimen y castigo, la idea sobre lo que hizo Raskolnikov y su exilio del resto de la humanidad. Eso es lo que crea ese muro a su alrededor, entre él y todo lo que puede ser bueno. Y ya no puede ir al otro lado.

Eso fue difícil de personificar, y siempre estuvo en el fondo de cualquier escena. No es algo de lo que hablamos todo el tiempo, pero, para mí, siempre está ahí. Ese sufrimiento es agotador.

Hablando de la primera temporada, ¿cómo fue la grabación del penúltimo episodio?

Eso fue todo un reto. Grabar por una o dos semanas una secuencia de 10 o 20 minutos en la que, de algún modo, tenía que mantener esa nota todo el tiempo. Tenía que estar así, en crisis. Y las escenas que vienen después, que estoy con mi padre. Toda esa presión fue real. El colapso, después abrirse y sacarlo todo, todo eso fue muy real.

¿Sientes lástima por Kendall?

Cuando leí los guiones de la segunda temporada, sí sentía que todo esto era muy difícil para él. No la ha pasado bien. Me parece que ha sufrido mucho, le han dado duro, y no sabe cómo lidiar con todo eso. Cuando su padre no esté, puede ser igual de despiadado. Lo que pasa es que la actitud de su papá no permite que Kendall asuma su poder. Pero creo que lo va a lograr.

También es mucho más sensible e introspectivo, que no es algo que caracterice a la familia Roy. Pero sí pienso que Kendall es sensible. No tuvo una mamá mientras crecía, y el único idioma que conoce su padre es el de la fuerza. Me siento un poco mal por él.

¿Qué tan difícil ha sido interpretar todas las capas de tu personaje?

Eso es lo mejor. Como actor, uno siempre está buscando material para entender las experiencias y las emociones. Sí, ha sido un reto enorme, pero ha sido un proceso. Al principio lo vemos rapeando, dándose ánimo y es un poco tonto. Después da tantas vueltas, su identidad se forma en esos momentos de adversidad. Ese ha sido el gran regalo que me ha dado esta serie, y el gran reto.

Yo soy muy distinto a Kendall, venimos de lugares totalmente diferentes. Pero yo veo esta historia como el arquetipo de la ambición, y ahí me siento identificado. La frustración a pesar de la ambición, el deseo de demostrar lo que uno vale pero, al mismo tiempo, no sentirse bien con uno mismo o estar lleno de dudas.

Una vez leí una entrevista con Lachlan Murdoch que decía: “No es fácil despertarse, ir a trabajar y mostrar una confianza que puede que no exista. Pero hay que hacerlo. Hay que vivir de acuerdo al rol que te han asignado”. Eso es algo que entiendo, porque tengo que vivir con estas expectativas.

¿Por qué crees que la serie ha sido tan exitosa?

Por Jesse Armstrong, por su corazón y su alma. Cuando hablas con él lo entiendes. Es muy decente, pero también tiene un gran sentido del humor. Además es muy inteligente y es muy bueno leyenda a la gente. Es bastante profundo. Él es la razón detrás del éxito.

También creo que el público ha estado esperando algo verdadero, no que solo haga ruido. Me parece que con esta serie nos hemos comprometido a eso. Intentamos contar una historia honesta sobre estas personas, sobre los problemas familiares y el individuo.

En la vida hay dos motivaciones: el amor y el poder. Este show es sobre ambas, que a veces chocan y otras veces se cruzan. Y si la gran motivación es el poder, ahí puede nacer algo tóxico. En una familia como esta, que tiene tanto poder, esa toxicidad puede ser muy peligrosa. Lo que pasa con muchas familias poderosas hoy en día…

¿Te cuesta trabajo controlarte en las escenas donde hay más improvisación?

Bueno, por ahora mi personaje no es tan volátil y chistoso como Roman. Kendall es bastante serio. No es que no tenga sentido del humor, sino que se inclina por la seriedad. En un libro leí que James Murdoch se amarra los zapatos con nudos muy apretados. Son esas pequeñas cosas que hacen que entiendas algo mucho más grande.

Kendall quiere tener el control. Es adicto, y algo que hace para no caer en el caos total es mantener el control. Podría perder la cabeza rápidamente. Su adicción se ha convertido en una adicción al poder y al control.

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