Estéreo Picnic 2019, un balance más que positivo

La inolvidable presentación de Niche fue solo uno de los momentos inolvidables de un festival que celebró una década por todo lo alto

POR RICARDO DURÁN | 08 Apr de 2019

<p>A lo largo de su show el Grupo Niche recordó a Jairo Varela, su fundador (Fotografía tomada de las redes de Páramo Presenta)</p>

A lo largo de su show el Grupo Niche recordó a Jairo Varela, su fundador (Fotografía tomada de las redes de Páramo Presenta)


Estéreo Picnic estrenó casa con una notable mejoría en términos logísticos y un cartel que desde el primer momento fue noticia. La inclusión de Niche en su nómina puso a todo el mundo a hablar, y la orquesta de Jairo Varela superó enormemente las expectativas ante una cantidad de público que nadie habría imaginado. Su concierto fue indudablemente uno de los momentos más emotivos del fin de semana, con miles y miles de personas que cantaban y bailaban un repertorio de éxitos abrumador.

En la primera jornada los artistas nacionales (Mabiland, Alcolirykoz, Esteman, Rap Bang Club) confirmaron que la importante presencia de proyectos colombianos tenía todo el sentido del mundo en el festival. Algunos criticaron el show de Interpol, pero la verdad es que los neoyorquinos hicieron un show sin fisuras, ofreciendo exactamente lo que la gente ama en ellos, que no son una banda de grandes sorpresas.

Luego estuvo Twenty One Pilots, que llevaron a un público muy importante para un show en el que la música es más bien secundaria, con un espectáculo grandilocuente que conecta muy bien con la gente, que no parecía preocupada al ver que Tyler Joseph y Josh Dun dedican más tiempo a interactuar con la audiencia que a tocar sus instrumentos.

Antes de Interpol, los Alcolirykoz habían triunfado mientras cumplían uno de esos sueños que difícilmente llegan a soñarse: tocar en una tarima que estaba a punto de ser pisada por Kendrick Lamar. El hombre de Compton confirmó las razones por las cuales es uno de los artistas más importantes de la actualidad global, ocupando un lugar que nadie en la historia del rap había logrado conquistar. No importa si a usted no le gusta, tampoco si no entiende el concepto o las letras de Lamar, su presencia, sus flows, su actitud, su discurso y contundencia deben ponerlo a pensar en el poder que todavía tiene la música. Kendrick no hace canciones para tres meses, él hace música para la historia.

El sábado hubo también grandes presentaciones colombianas a cargo de TSH Sudaca, Mitú y Pedrina, entre otros. Sin embargo, aquella noche todo iba a ser para Niche. Las palabras sobran para describir lo que significó el hecho de ver a tanta gente disfrutando de un artista local en un escenario que ha tenido la presencia de enormes figuras globales que no han conseguido la convocatoria, conexión y emotividad que alcanzó la orquesta del maestro Jairo Varela. Un hit tras otro, un clásico tras otro, y muchos momentos que quedarán en la memoria, a pesar de las cantidades navegables de alcohol que humectaban las gargantas. Simplemente inolvidable.

Después de Niche vino Underworld con la difícil tarea de reemplazar a The Prodigy, pero lo hicieron con muchísima altura en un show que –obviamente- alcanzó su punto más alto con Born Slippy, el clásico que recordamos en la banda sonora de Trainspotting.

Underworld nos hizo recordar a Mark Renton con 'Born Slippy' (Páramo Presenta)
Underworld nos hizo recordar a Mark Renton con ‘Born Slippy’ (Páramo Presenta)

Las puertas se abrieron el domingo con tres bandas nacionales que convocaron más público del que se podía imaginar, y ofrecieron espectáculos claramente convincentes: Montaña, Arrabalero y Nicolás y los Fumadores. Bajo Tierra regresó a Bogotá (por decirlo de alguna manera) tras muchos años, y sonó con la misma fuerza que los paisas derrochaban en sus gloriosos años noventa.

The 1975 no fue precisamente memorable, y Sam Smith (una especie de George Michael del siglo XXI) lo hizo supremamente bien, dando exactamente lo que su público esperaba. St. Vincent y Foals dieron espectáculos llenos de fuerza en escenarios que se quedaron pequeños ante una tremenda avalancha de gente. Philippakis y sus amigos ya son como de la casa, y aprovecharon a fondo esa condición.

Uno de los shows sorprendentes de la jornada estuvo en manos del español Carlos Sadness, que –contrario a lo que su nombre podría sugerir- prendió una buena fiesta con sus canciones alegres y fiesteras, cantadas a gritos por una muy buena cantidad de asistentes que profesaron auténtica devoción por el cantautor.

Los Arctic Monkeys, como era de esperarse, llenaron a reventar el escenario principal. Su sonido potente, complejo e hipnótico, con guiños progresivos y psicodélicos, embrujó a sus fanáticos. Sin embargo, unos cuantos miles no se mostraron tan convencidos por un show que terminó cayendo en el letargo, y se fueron a otras tarimas cuando aún quedaban unos 40 minutos de los Monkeys.

En términos de un balance general, el festival fue un éxito rotundo, y las cifras oficiales superan los 80 mil espectadores. El cambio de sede fue un gran acierto en términos logísticos; las salidas y las entradas fueron más cómodas y sencillas que nunca.

Montaña, una de las grandes propuestas nacionales que estuvo en el FEP (Páramo Presenta)
Montaña, una de las grandes propuestas nacionales que estuvo en el FEP (Páramo Presenta)

El clima fue otro gran aliado, y las temibles lluvias que se esperaban, solo amenazaron con fuerza al comienzo de la primera jornada.

Para resumir: Niche majestuoso, un muy buen clima, y una casa mucho más cómoda. La cosa salió mejor de lo que se esperaba, y hay que decirlo.

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