Festival de Toronto: Guasón y las lágrimas de un payaso

La actuación de Joaquin Phoenix es impactante por el momento que estamos viviendo, pero, ¿qué intenta hacer esta película?

POR DAVID FEAR | 11 Sep de 2019

<p><span> Joaquin Phoenix en </span><i>Guasón</i><span>. </span><i><b>Niko Tavernise</b></i></p>

Joaquin Phoenix en Guasón. Niko Tavernise


“¿Soy yo o las cosas están cada vez más locas allá afuera?”. Esa es una pregunta que Arthur Fleck le hace a la trabajadora social de su caso. Las calles están llenas de basura. Las noticias hablan de plagas de “súper ratas” y olas de crímenes. No puedes estar en la calle con una peluca de payaso sin que un grupo de punketos te golpeen. Algún día vendrá la verdadera lluvia y se llevará toda la podredumbre. Mientras tanto, Fleck tiene que recorrer esta pesadilla con su medicina para tratar su condición que, entre otros síntomas, lo hace reír sin control en los peores momentos.

También tiene su humor. La mamá de Arthur dice que su hijo nació en este mundo endemoniado para poner sonrisas en la gente. Así que decide ser comediante. Lo único que necesita son algunos chistes.

Bienvenidos a Guasón, la versión de Todd Phillips de este icónico personaje. Olvídense los Guasones del pasado, o del caótico y brillante que estuvo en el Caballero de la Noche. Arthur Fleck es el antihéroe para esta época, aunque en la pantalla se vea algo antiguo. Ciudad Gótica es horrorosa, llena de grafitis, como cuando los presidentes abandonaban las grandes ciudades. (Por cierto, la historia sucede en 1981). Es una sociedad llevada al límite, no hay control y la gente festeja la fama antes que la educación, los gritos en lugar de la risa. Y acá hay un payaso que ya no se lo aguanta más.

Es interesante ver a Joaquin Phoenix sonreír a través del llanto, con la cara pintada y una sola lágrima dañando su maquillaje. La película tiene a uno de los grandes actores de su generación interpretando al némesis de Batman con un sello único, como casi todo lo que ha hecho. Su compromiso es del 110%. Este Fleck es genuinamente triste, un tipo raro que vive con su mamá (Frances Conroy) y no entiende las convenciones sociales. Sus compañeros del mundo de la comedia lo apoyan, pero también le tienen lástima. Uno de ellos le da un arma para que se proteja. Durante un viaje en metro en la noche, cuando unos ejecutivos de Wall Street lo molestan, Fleck encuentra su llamado.

También hay un interés amoroso en Sophie (Zazie Beetz), la vecina de Arthur, y una figura paternal no muy real en Murray Franklin, un presentador de televisión interpretado por Robert De Niro. Cualquier parecido con The King of Comedy de Jerry Langford no es coincidencia. Las influencias de Guasón son claras en la pantalla.

Phoenix, obviamente, es la chispa de todo. Los que no están interesados en ver a este personaje una vez más, deberían pensarlo dos veces. Detrás de los ojos de Arthur hay agonía y tristeza, una bomba de tiempo volátil, esa es la especialidad del actor. Guasón le da a este monstruo un escenario para mostrar su ira, y te hace creer que hay algo más profundo detrás. También podrías pensar que es Phoenix exagerando la escena de la cárcel en The Master. Quienes vayan al cine van a quedar impactados con esa actuación. También pensarán en sus otros grandes trabajos, como You Were Never Really Here, Inherent Vice o Two Lovers.

“¿Por qué tan serio?”, preguntó un hombre alguna vez. Guasón pregunta algo más pertinente hoy en día: “¿Qué es lo chistoso?”. El mundo en la pantalla se incendia, y el mundo afuera también. “¡Ya nadie es educado!”, se lamenta Fleck, antes de cometer un acto de violencia nihilista. ¿Eso lo normal hoy en día? Te hace pensar sobre el mundo gritando, mientras nadie escucha.

Y aunque entrega algunas respuestas, no queda claro el porqué. ¿Por qué utilizar a este personaje a través de este lente? Claro, es conocido en todo el mundo, será un éxito, funciona como un símbolo de lo que pasa ahora, pero sigue siendo el mismo Guasón detrás de todo esto. A pesar de los premios, entre más te la tomes en serio, es más fácil que te conviertas en el chiste.

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