Fobia a todo (dar)

La banda mexicana celebra tres décadas de una historia extraña y discontinua que ha construido un legado comparable con el de Café Tacvba, Maldita Vecindad y Caifanes

POR ROLLING STONE | 09 Nov de 2018


Paco Huidobro, guitarrista y compositor principal de Fobia, asegura que The Sugarcubes (la banda que hizo famosa a Björk) es “un grupo que se parece a Fobia en muchísimos aspectos”, específicamente en el hecho de no encajar. Las dos bandas aparecieron más o menos en la misma época y ambas hicieron música excepcional que muchos definieron como adelantada a su tiempo.

Otra similitud que señala el guitarrista tiene que ver con “lo colorido”, una expresión que describe perfectamente la obra de Fobia, particularmente en los discos fundamentales que lanzaron en los 90. Funk, rock & roll, electrónica, samples, psicodelia, letras interesantes, diversas y divertidas, DJ’s amenazados, pequeños microbios, revoluciones, un demonio y un crucifijo, moscas y gusanos bendecidos; todo eso nos entregaron los mexicanos en la cumbre de su creatividad. Cuando en los tiempos gloriosos de MTV Latino (y poco antes de su llegada al primer Rock al Parque) recibimos sus dos primeros discos, la cosa parecía clara: podíamos decir que sonaban como The Cure pero nadie más sonaba como Fobia.

El grupo empezó a finales de los 80, cuando Paco y el cantante Leonardo de Lozanne se conocieron después de un concierto de Las In- sólitas Imágenes de Aurora (banda que daría origen a Caifanes). A ellos se unieron Javier Ramírez, El Cha! (bajo), Iñaki Vázquez (teclados), y el baterista Gabriel Kuri, para hacer parte de la primera formación, que con el tiempo solo sufriría grandes cambios detrás de los tambores y platillos.

Hablando con Rolling Stone el guitarrista recuerda la inspiración de los comienzos y asegura que “el primer disco de The Cure fue una gran influencia”. Love and Rockets, Bauhaus, XTC, The Smiths, Simple Minds y otros tantos, mostraron un camino que con el tiempo fue abriéndose más allá del post punk. “Decidí hacer el grupo básicamente porque todo lo que escuchaban mis compañeros en la ‘prepa’ se me hacía bastante feo”, dijo en el documental que acompaña el disco en vivo XX (2007).

Empezamos conociéndolos con Fobia, un álbum que traía El microbito, un hit que llegó a ser censurado por esta inocente insinuación: “Haré una alberca en tu ombliguito pa’meterme a nadar, y si me voy más abajito, nadie me sacará...”. Dios ben- diga a los gusanos imaginaba un más allá entre el miedo y la inocencia, y El crucifijo hacía un guiño enorme a Robert Smith para que la melancolía y el desamor se transformaran en algo verdaderamente místico.

“Cuando hago un disco siempre me gusta mantener un hilo conductor, pero no necesariamente algo muy concreto; son ciertos retratos de cosas, de momentos de mi vida”, asegura el guitarrista. “El primer disco tenía muy cercana la infancia, lo escribí teniendo 17 o 18 años, y se va mi imaginación hacia las criaturas: hay moscas, hay iguanas, hay gusanos, está El microbito… como que todo tiene personajes que estarían en mi jardín, no sé cómo explicarlo [...] a partir de cada una de esas criaturas se desarrolla un tema diferente”.

Luego vendría Mundo feliz, que se enfoca en lugares: “hay un viaje hacia el cosmos, hay un viaje bajo el agua, hay una parada en el infierno, y tiene un mundo feliz”; sus protagonistas son los escenarios y no los personajes. En Leche, su tercer disco, Fobia arriesgó musicalmente con montones de exploraciones sorprendentes y una confianza mucho mayor en la interpretación de sus instrumentos y el manejo de las máquinas. La infancia estaba cada vez más lejos, y Paco confiesa que allí hablaba básicamente sobre sexo. La explosión creativa dio origen a un disco vanguardista, retorcido y refrescante, tal vez demasiado para su época.


En 1995 Fobia llegó a Colombia para ofrecer un par de conciertos en el marco del primer Rock al Parque. Eso fue pocos meses antes de que lanzaran Amor chiquito, y la banda usaba unos extraños uniformes verdes de súper héroes y parecían clones caseros de Flash. “Precisamente ahora estaba abriendo el clóset y aquí está, aquí lo tengo en este momento”, dice Paco entre risas. “No sé cómo podíamos estar una hora y media con esas cosas”. Fobia siempre ha dado mucha importancia a los componentes visuales (portadas, escenarios, videoclips y vestuario) como parte de sus mecanismos de expresión.

Amor chiquito –producido por Gustavo Santaolalla y lanzado en 1995– se concentró en el “enajenamiento” relacionado con el amor, la política y las expectativas de una generación. Este disco vio la llegada de Jorge “Chiquis” Amaro como reemplazo de Gabriel Kuri, y tuvo mucha mayor difusión gracias a MTV, ayudando a que la banda regresara a Colombia para un show junto a 1280 Almas en el Palacio de los Deportes de Bogotá. Huidobro no pudo venir por culpa de una hepatitis, y fue reemplazado temporalmente por Lino Nava, de La Lupita, otra de las grandes bandas de México en los 90. “Chiquis” ya había salido de la banda y su lugar fue ocupado por Jay de la Cueva. Vivo, Descontrol, Hipnotízame y Revolución sin manos fueron los temas que más se destacaron en ese disco que, de alguna manera puso fin a un gran ciclo. Amor chiquito fue su disco más vendido, pero Paco lo ha calificado como “un desastre”. Los fans no lo veíamos con tanta claridad, pero algo insinuaba que la magia empezaba a perderse. Las reglas del juego habían cambiado, y el juego mismo perdió parte de su retorcida alegría.

El videoclip de Hipnotízame, con el protagonismo exagerado de Leonardo (un galán de voz enorme y gran carisma), fue un presagio de lo que vendría. En 1997 lanzaron Fobia On Ice, un fantástico disco en vivo que cerraba una etapa, y dos años más tarde el cantante estaba lanzando un disco como solista, empezando un ciclo más bien intrascendente. La cosa entraba en pausa.

Las diferencias conceptuales entre Leonardo y Paco habían sido evidentes: “Yo siempre he tenido la visión de que Fobia tenía que haber sido un grupo masivo, y Paco siempre creído que debíamos ser un grupo underground”, dijo Leonardo en el mismo documental de XX. Algunos integrantes de Fobia también estaban echando a andar Moderatto, una banda de parodia que nunca fue chistosa y parecía reflejar el estado de confusión reinante; era como una risa nerviosa que jamás fue contagiosa.

2004 trajo Wow 87-04, un recopilatorio, y en 2005 llegó Rosa Venus, que tampoco alcanzó los picos creativos de los 90, y tuvo un impacto menor a nivel internacional. En 2009 estuvieron por Bogotá presentándose junto a Superlitio, y en 2011 volverían para Rock al Parque, compartiendo cartel con gente como Julieta Venegas, Toreros Muertos, Cultura Profética, Choquibtown y Bomba Estéreo.

En medio de años confusos, y con la banda reducida al dúo conformado por Huidobro y de Lozanne, apareció Destruye hogares (2012), un disco oscuro que Paco ha definido como “un punto final”.

La intermitencia terminó por convertirse en un elemento fundamental en la historia de la banda; el guitarrista insiste en que nunca le ha interesado ser una celebridad como Leonardo, quien ha actuado y presentado programas como Miembros al aire, que se ha visto en toda América Latina. “Sí hay una química cuando tocamos, pero en cuestiones personales y de carrera cada uno tiene un objetivo muy diferente”, señala Paco. “Para mí el objetivo siempre va a ser elaborar un disco como si fuera una pintura enorme, y una vez que está terminada ya no es mi problema si se vende o no, si suena en el radio o no, y creo que a los demás sí les importaba mucho eso, tenían cierta necesidad de popularizar el asunto”.

Cada uno ha trabajado en montones de proyectos distintos que terminan siendo válvulas de escape que permiten la existencia de una gira de celebración como la que han venido adelantando por todo México en recintos de gran capacidad. Este aniversario de 30 años también nos recuerda que la intermitencia y el conflicto son imprescindibles en la historia de Fobia.

“A nosotros siempre nos ha costado mucho trabajo estar de acuerdo, somos cinco personas muy complicadas y muy diferentes”, dice Leonardo al respecto. “No puede existir de otra manera este grupo, todos tenemos una idea diferente de a dónde quiere ir la banda, nunca hemos estado de acuerdo. Seguimos sin estar de acuerdo”.

De cualquier modo, esas dinámicas internas nunca han sido obstáculo para que en vivo Fobia sea siempre una banda poderosísima, desplegando un montón de canciones muy importantes para la historia del rock latinoamericano. El paso del tiempo y los conflictos entre los músicos no tienen forma de borrar sus huellas, y si esta gira es la última para la banda, ellos y nosotros sabremos que ha valido la pena.

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