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Greta Thunberg

La protesta contra el cambio climático de una adolescente solitaria se convirtió en un movimiento internacional

POR KATE ARONOFF | 15 Mar de 2019

<p>Thunberg en una reserva natural a las afueras de Estocolmo, en enero. FOTOGRAFÍA POR Anna Tärnhuvud</p>

Thunberg en una reserva natural a las afueras de Estocolmo, en enero. FOTOGRAFÍA POR Anna Tärnhuvud


En agosto pasado, al final de un verano que rompió récords en Suecia, Greta Thunberg –de 15 años en ese entonces–, decidió que no volvería al colegio. Frustrada por la falta de atención a la amenaza del calentamiento global –en especial por parte de los políticos que se encuentran en campaña–, se instaló a las afueras del Parlamento sueco con una botella de agua, una mochila llena de libros, pasabocas y un letrero casero que anunciaba su “Huelga Escolar por el Clima”. Se inspiró en los estudiantes que dejaron las aulas para protestar contra la violencia causada por armas en Parkland, Florida. “Traté de hacer que la gente me acompañara”, dice. “Pero a nadie le interesaba de verdad, entonces tuve que hacerlo por mi cuenta”.

Sin embargo, no estuvo sola mucho tiempo. Al final de la primera semana, los periódicos más importantes de Suecia ya estaban hablando de su huelga. Mientras los reporteros se acercaban y ella les entregaba volantes con el mensaje “A ustedes los adultos les importa un carajo mi futuro”, los simpatizantes acompañaban la protesta casera en su hora de almuerzo. Luego de tres semanas sin ir a clases, Thunberg finalmente regresó al colegio, aunque todavía hace la huelga todos los viernes.

Inesperadamente, hoy en día se ha convertido en la fundadora de un movimiento juvenil internacional. Desde el verano, cientos de estudiantes de cerca de 300 pueblos y ciudades, que van desde Australia hasta Uganda, pasando por Estados Unidos y Japón, se han unido a su protesta #FridaysForFuture. En Bélgica, a finales de enero, más de 30 mil estudiantes se salieron de clase. “Antes de comenzar no esperaba nada”, dice Thunberg. “Nunca me hubiera imaginado esta reacción. Es una locura”. Su estilo frentero de decir la verdad y su rostro angelical causaron furor en Internet luego de que hablara en las charlas del clima de la ONU el pasado diciembre en Polonia, en donde evocando a El traje nuevo del emperador, llamó la atención de una sala llena de estadistas y dignatarios, tres o cuatro veces mayores que ella, diciéndoles: “Ustedes no son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son. A los niños nos dejan incluso esa carga”.

El movimiento de Thunberg llega en medio de una arremetida de advertencias cada vez más graves acerca del clima. Recientemente, algunos científicos anunciaron que los océanos se están calentando un 40 % más rápido de lo que se pensaba anteriormente. En octubre, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático informó que las temperaturas globales podrían aumentar al temible punto de 1,5 C por encima de los niveles preindustriales en solo 12 años.

“Estamos viviendo en una época muy interesante y algo va a ocurrir”, dice Thunberg. “El cambio está en el horizonte, pero para poder ver ese cambio tenemos que cambiar nosotros también”. En casa, la adolescente convenció a sus padres de dejar de viajar en avión y de no comer carne. “Ellos volaban con frecuencia y eran grandes consumidores”, comenta. “Pero les hablé de la situación y comencé a mostrarles artículos y documentales. Uno no puede defender algo sin pasar a la acción. Y eso fue lo que hice”.

Thunberg tiene síndrome de Asperger, y le ha dado crédito a la neurodiversidad para su dedicación en este asunto. “Veo el mundo en una especie de blanco y negro”, comenta. “Todos dicen que no es un tema de blanco y negro, pero creo que sí lo es. O seguimos adelante como civilización o simplemente no seguimos”. Aunque le parece un poco extraña la repentina atención personal que ha recibido, comenta que: “Cuando escriban acerca de mí tienen que escribir sobre el cambio climático, y eso es positivo. En cinco años espero no estar trabajando en el clima, porque eso significaría que todo está mejor”, dice. “Pero probablemente lo estaré haciendo, al igual que mucha gente, debido al punto en el que nos encontramos. Hoy ya vemos las consecuencias, pero las veremos con más claridad en un futuro”.

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