Josetxu de Piperrak: “El que toque punk para ganar, pierde”

Después de presentarse por primera vez en Colombia junto a la Riber Rock Band, el cantante de Navarra conversó con ROLLING STONE

POR DAVID VALDÉS | 04 Dec de 2018

<p>Josetxu, el líder y cantante de Piperrak, se presentó por primera vez en Colombia el pasado 23 de noviembre.</p>

Josetxu, el líder y cantante de Piperrak, se presentó por primera vez en Colombia el pasado 23 de noviembre.


Policía, chamber, disturbios y punks furiosos. Así se resume la primera noche de Josetxu, el líder de Piperrak, en Bogotá. En un local atestado de punks de todas las edades se presentó por primera vez en la capital el cantante de Navarra junto a la Riber Rock Band.

A pesar del calor infernal, el olor a nicotina y la altura de Bogotá de 2.600 metros sobre el nivel del mar, su voz estaba intacta. Josetxu descargó con rabia esas letras que cruzaron las fronteras e impactaron, tanto a España como a Latinoamérica. Casi 25 años después del lanzamiento de Arde Ribera, su álbum debut y el más icónico de su carrera, Josetxu asegura que nunca se imaginó tal éxito. “Los himnos los hizo la gente, no el grupo. No somos virtuosos, cualquiera que sepa de música se puede dar cuenta que no es nada del otro mundo”, confiesa. “Pero es bonito que la gente nos cuente que después de escuchar Kualkier día se quiere comer el mundo. Ni siquiera pensé que esa [canción] fuera a ser la más escuchada. Hay mejores”.

Aunque fueron los dueños de los escenarios después de la oleada del rock radical vasco (Eskorbuto, Vulpes, M.C.D., La Polla Records), nunca subsistieron de la música. Josetxu, al comienzo de su carrera con Piperrak, ya vivía en un apartamento y tenía un hijo a sus 22 años; es decir, necesitaba sostenerse con un sueldo fijo y la música sería su hobby. “El que esté tocando punk por querer ganar algo, pierde. No se puede. Una semana antes de lanzar Arde Ribera entré a un taller de chapas como soldador. Hasta el día de hoy, sigo trabajando ahí”, comenta.

Josetxu también sabe que los tiempos han cambiado, la música y la “peña” no es la misma de antes, y acepta que la tecnología lo sigue atropellando en sus nuevas y múltiples formas. Ahora cualquiera puede grabar un riff de guitarra, una batería y ser escuchado al otro lado del mundo. En los 90, en Navarra, el rollo era distinto. “Nos dedicábamos a sacar discos y vender. Ahora no se venden discos y hay muchos medios más. Nosotros solo conectábamos a un ampli la voz, la guitarra y el bajo, y eso era todo. Ahora ni siquiera tienen que cantar bien y solo se puede vender tocando conciertos”. Y los conciertos también han cambiado. A Josetxu, como lo han expresado Jack White, Bruce Dickinson y Corey Taylor, no le gusta que el público viva pegado al celular en las presentaciones y no lo vivan como antes. La gente pogueaba más, tenía una experiencia personal y sentía las canciones y sus mensajes. “Para los conciertos se llenaba de carteles el pueblo de al lado y así se sabía que tocábamos. Ahora la gente ni se entera de las bandas que se presentarán”, asegura.

Obvio, el cambio no solo afectó a la música, al público y los alrededores de la escena. Las generaciones, las intenciones en el mundo, las motivaciones y la búsqueda por la verdad se han quedado atrás. “Cada vez son más conformistas. Se quejan, pero no se mueven y muchos han tirado la toalla. Los chavales ya no están en las calles y se manifiestan a través de la red y creen que es suficiente, pero no lo es”, reclama. A pesar de manifestarse hace más de 20 años, las cosas siguen igual “o peor” que antes. Aunque la indiferencia de la gente sea cada vez mayor, Josetxu sigue teniendo esperanza de que las personas cambien y por eso siguen componiendo canciones.

De hecho, hace un par de meses lanzó junto a la Riber Rock Band Gritando otra vez, un nuevo álbum que no tiene nada que envidiarle al punk de antaño. Igual a los sencillos de Sex Pistols, Bad Religion o Eskorbuto, es triste que sus temas de protesta, guerra y corrupción sigan vigentes.

Los oriundos de País Vasco no le dan descanso a la crítica y no descarrilaron su discurso. Reclamaron por la libertad de expresión, la opresión contra los inmigrantes, las guerras en Oriente y la trágica situación de Palestina, que este año cumple 30 años desde su Declaración de Independencia. “Las palabras no matan a nadie. A veces les falta [al Estado] justificaciones para encerrar a alguien. Hay bastante mierda en el mundo y esa es la esencia del disco”, reveló Jose, el guitarrista de la banda.

Josetxu, a pesar de la muerte de Rufo –el baterista de Piperrak– y la disolución total de la banda, sigue con la frente en alto y todavía corea como si estuviera en sus veintes. Para él es increíble que Arde Ribera cumpla 25 años, pero es más increíble que las gargantas se sigan rompiendo al son de sus temas.

Aunque Piperrak y el punk vasco no van a llegar a ser lo mismo que antes, las letras se mantendrán imperantes por su universalidad.

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