La droga y la paz: Palabras capitales

Colombia según quienes compiten por la Alcaldía de Bogotá

POR ROLLING STONE | 17 Oct de 2019

<p><b>UNA CAMPAÑA MUY INTENSA:</b> Más allá de estas imágenes en las que los candidatos comparten con su gente, estos meses han estado llenos de ataques durísimos que determinarán el resultado.</p>

UNA CAMPAÑA MUY INTENSA: Más allá de estas imágenes en las que los candidatos comparten con su gente, estos meses han estado llenos de ataques durísimos que determinarán el resultado.


Tres de los cuatro aspirantes al segundo cargo más importante del país visitaron las oficinas de ROLLING STONE y respondieron a varias preguntas. Al cierre de esta edición el candidato Miguel Uribe -apoyado por los cristianos, el Centro Democrático y los partidos Liberal y Conservador- no había aceptado la invitación de la revista.

El pasado censo de 2018 indica que Colombia cuenta con casi 48 millones de habitantes, mientras el área metropolitana de Bogotá tiene casi 10 millones. Esto implica que más o menos una quinta parte de las personas que viven en Colombia se encuentran ubicadas en la capital y sus alrededores. En ese orden de ideas, lo que pasa en Bogotá es fundamental para todo el país; es causa y consecuencia de nuestra realidad.

Por eso hablamos con quienes aspiran a gobernar la ciudad y resaltamos lo que dijeron en términos generales sobre dos aspectos que impactan la vida de la nación.

Su perspectiva ante las drogas y el consumo en espacios públicos

Claudia López

“El consumo de drogas y alcohol es un problema de salud pública; el 85 % del consumo en Bogotá es recreativo, y no tiene problemas de adicción, ni mucho menos de delincuencia. Pero hay un 15 % que es problemático porque es adictivo, le hace daño a la persona y a su familia, y además termina vinculado con problemas de seguridad. Las normas de Colombia, todas, desde 2002, prohíben el consumo y el uso de sustancia psicoactivas y de alcohol en espacios públicos, eso hay que mantenerlo y hay que cuidarlo. Los jíbaros no pueden estar al acecho de los niños en los colegios, a los niños hay que cuidarlos porque el negocio de los jíbaros es tratar de inducir desde más temprana edad a la adicción.

Pero ahí hay un problema de salud pública, yo lo que espero no es que un policía me traiga a la brava a un muchacho que tiene problemas de alcohol. El gobierno de Duque, como el de Peñalosa, cree que es prohibiendo y a palo como se resuelven los problemas sociales. Yo creo que hay dos tipos de problemas distintos: donde hay inicios de consumo problemático porque va a tener adicción o va a tener mezclas con delincuencia, los primeros que deberían reaccionar son los papás, los amigos, los maestros, con ellos hay que ir. Los entornos escolares y parques hay que mantenerlos libres de droga; como senadora voté a favor las normas del Código de Policía que obligan a tener libre de alcohol y de drogas el espacio público, porque primero hay que proteger la vida de los niños y de los jóvenes, y esos espacios son para la familia, para el arte, para la cultura y el deporte, no para el consumo.

Lo otro es el narcotráfico y las estructuras de crimen organizado, que no son un problema social, son un problema delincuencial. Cada política para cada política: la política social y de prevención para los jóvenes que están en riesgo de adicción o de caer víctimas de la delincuencia. Y contra las estructuras de crimen organizado: eficacia, inteligencia, intervención y desarticulación con fuerza pública, seguridad y justicia”.


Hollman Morris

“La mirada nuestra al consumo de sustancias es la de un asunto de salud pública, ahí está nuestro marco. No es represión, es salud pública, y eso tiene que ver con educación, pedagogía y prevención. Si estamos hablando de una policía para la convivencia y para la prevención, es una policía que dialoga con la familia del consumidor, con el consumidor, con los vecinos del barrio. La administración provee los CAMAD (Centros de Atención Medica a Drogodependientes) y se crean las rutas de desintoxicación.

En los estratos cinco y seis el consumidor de sustancias va a una clínica, en los sectores populares el calabozo se convierte en la clínica, y el policía en el terapeuta. Eso es lo que no puede pasar, sobre todo en los sectores populares, que es donde más nuestros pelados están consumiendo, y también donde más los están reprimiendo y los están matando por la empresa criminal del narcotráfico. Hay que quitárselos a las garras del narcotráfico, pero se los quitamos con pedagogía y prevención.

Detrás del tema de consumo y de ollas alrededor de los colegios en la ciudad de Bogotá está la empresa criminal del Clan del Golfo; si nosotros no golpeamos ahí, lo que terminamos haciendo son decretos chimbos de consumo en los espacios públicos para llenar las cárceles de consumidores de sustancias y distraer a nuestros policías y nuestros organismos de seguridad persiguiendo al consumidor, dejando libres a los grandes traficantes. Allí es donde está la aberración de esta política”.

Carlos Fernando Galán

“Hay zonas que hay que proteger; hay que prohibir el consumo [de alcohol y sustancias psicoactivas] en los espacios donde hay niños, en los parques, alrededor de los colegios, en los entornos de los colegios, en el transporte público. Es fundamental proteger esas zonas, que sean sanas para los niños. Ahora bien, yo creo que la política del manejo del consumo de sustancias psicoactivas tiene que ser inteligente; en ese sentido creo que es fundamental entender que ya la ley en Colombia dice que el consumo es un problema de salud pública y debe ser tratado como tal, no perseguido como un delincuente el consumidor. Y creo que hay que diseñar una oferta pública para que los consumidores problemáticos puedan recibir una atención y puedan salir de su adicción.

Hoy en Colombia, para que una persona con un problema de adicción reciba atención tiene que ser rica, tiene que tener mucha plata, es muy costoso, tarda tiempo, es difícil, es complejo. Teniendo en cuenta eso, tenemos que generar una oferta pública para que las personas que tienen un problema de adicción y son de bajos ingresos, puedan acceder a ella y puedan salir de su consumo problemático.

Me parece que [el decreto del presidente Iván Duque sobre la dosis mínima] responde a unas inquietudes que tiene la ciudadanía en el territorio, pero si nos dedicamos a perseguir a una persona que va a consumir droga en la calle no vamos a enfrentar de manera efectiva el narcotráfico. Tenemos que pensar en atacar los eslabones fuertes de la cadena del narcotráfico, a quienes venden droga, básicamente. Y hay que llegar con una oferta de salud pública a los consumidores”.


Su reacción ante el video en el que Iván Márquez, Santrich y El Paisa anunciaron su regreso a las armas

Claudia López

“Frustración, obviamente, mucha frustración. Que quienes insisten en usar las armas y la violencia quieran seguir siendo protagonistas de la historia de Colombia, ¡qué desesperación, 60 años tratando de salir de las FARC! Al fin salimos de las FARC con unos acuerdos pírricos por unas tierras, unas garantías mínimas para que hagan política… ¡mejor que echen carreta a que echen bala! Nos quedó grande conquistar los territorios y ofrecer seguridad y justicia en las zonas más pobres de Colombia; es una desazón que sigamos enredados en esa página del pasado. Yo hago parte de una generación que quiere construir el futuro de Colombia, que quiere educación, que quiere innovación, que quiere empleo y quiere conquistar el mundo, no seguir pensando en las FARC y en Santrich.

Tenemos que cuidarnos y cuidar a Bogotá, porque todos esos bandidos creen que se gradúan de criminales el día que ponen un petardo en Bogotá. Que nadie, ni un para, ni un cartel, ni Santrich y su nueva banda, crean que pueden hacer un atentado en Bogotá impunemente. A Bogotá hay que cuidarla, en eso no podemos bajar la guardia, ni podemos confiarnos. Pero tampoco podemos rendirnos a los violentos, rendirnos al pasado, a quienes creen que es explotando la división, el odio y la polarización, como vamos a resolver los muchos problemas que tenemos.

El arma más poderosa no es el fusil que tiene Iván Márquez en sus manos. El arma más poderosa es nuestra cédula, y tenemos que usarla en las urnas. Que nadie aquí tenga una excusa; ni la corrupción, ni la pobreza, ni la exclusión, ni la violencia de nadie para justificar que le tocó coger las armas. A nadie le toca, uno escoge la vida que uno quiere”.

Hollman Morris

Lágrimas, hasta el día de hoy. Mi vida ha estado ligada a jugármela por la paz de este país; yo he sido víctima de dos exilios, dos arrestos arbitrarios y una posible desaparición, todo por creer en una cultura de paz y derechos humanos. Mi hija mayor nació en el exilio, lejos del afecto y la ternura de sus abuelos. El día que nació Daniela juré que mi vida se la dedicaba a la consecución de la paz en este país. La tuvimos cerca. Hoy podemos decir que desmontamos uno de los aparatos de guerra más grandes del mundo, que eran las FARC. Que salvamos a muchos de esos jóvenes guerrilleros, mujeres y hombres, los salvamos de la guerra y el Estado colombiano les hizo la promesa de cumplirles sus sueños. Al Estado colombiano en manos de Iván Duque le ha quedado grande cumplirle a los guerrilleros de las FARC que creyeron, lo único que piden unos es ser artistas, otros escoltas, pero lejos de la guerra.

Lamentablemente este país, producto de engaños, votó por hacer trizas los acuerdos de paz, y ahí tienen su puta guerra otra vez.


Carlos Fernando Galán

“Evidentemente es una frustración que estas personas que decían estar comprometidas con la paz, demuestren de esa forma que nunca lo estuvieron. Pero creo que es una oportunidad; no se sabía si este gobierno iba a implementar el acuerdo de paz o no, si lo iba a echar para atrás o no, yo creo que con esto quedó clara la posibilidad de que el gobierno asuma un liderazgo en la implementación del acuerdo y garantizar las condiciones a los que sí han cumplido. Yo creo que a alguien como Timochenko, que ha demostrado su compromiso con el acuerdo de paz, hay que darle todas las garantías. Y a los miembros de la guerrilla de rango medio y bajo, que han demostrado eso y están en las zonas, hay que darles todas las garantías. Pero a esos personajes que están en el video, como Santrich, pues ya no hay duda de que no tenían ningún interés, hay que perseguirlos y llevarlos ante la justicia”.

RELACIONADOS

La droga y la paz: Palabras capitales
Vér

Deja tu opinión sobre el articulo: