LA REINA Aretha Franklin 1942-2018

Fue una niña traumatizada, un prodigio del góspel y un icono de los derechos civiles. Ella, una de las grandes cantantes estadounidenses, canalizó un mundo de dolor a través de un sonido propio. Sin embargo, hasta el final ella fue todo un misterio.

POR MIKAL GILMORE | 18 Oct de 2018

<p>La voz Franklin sobre el escenario en 1970</p>

La voz Franklin sobre el escenario en 1970


“Pienso en Aretha como en Nuestra Señora de los Dolores”, comentó una vez Jerry Wexler sobre Aretha Franklin. En 1967, Wexler —productor de Atlantic Records— ayudó a la cantante a alcanzar un incomparable nivel en el soul. “Sus ojos son increíbles, son resplandecientes y ocultan un dolor inexplicable. Sus depresiones podían ser tan profundas como el mar. No conozco las causas de su pesar, pero la angustia envuelve a Aretha como la gloría de su aura musical”.

A veces la tristeza en los ojos de la cantante se confundía con timidez. Así fue como un grupo de músicos blancos la vio en una primera reunión el 24 de enero de 1967, en los estudios FAME de Muscle Shoals, Alabama. Wexler pensó que el estilo sureño del soul podría sacar lo mejor del talento poco conocido de la joven Aretha de 24 años; aunque ella había estado grabando discos desde 1956. Estos eran músicos de sesión experimentados: la mayoría había tocado con Wilson Pickett a petición de Wexler. Aretha no entró a FAME con la reputación de una cantante de soul, y ciertamente no era arrogante, como algunos consideraban a Pickett. “Y de repente”, dijo el compositor de FAME, Dan Penn, “ella camina hasta el piano, se sienta y la observo. Aretha mira a su alrededor pensando ‘Nadie me mira’. Y con todo el talento que tenía, comienza a tocar una melodía desconocida. Fue como si una campana empezara a sonar. Todos los músicos en la habitación dejaron lo que estaban haciendo, tomaron sus instrumentos y se unieron”.

Ese día y esa noche fueron los más memorables en la carrera de Aretha Franklin; un triunfo musical sin precedentes y casi se convierte en un desastre. Franklin tuvo poco que decir sobre los hechos; aunque generalmente se mostraba reservada. Así mismo, hay quienes recuerdan a Franklin como todo menos tímida. Mavis Staples —quien estuvo de gira con Franklin durante sus años adolescentes en el góspel— pensaba que Franklin hacía maldades cuando no estaba bajo el ojo público: “Una vez se escondió detrás de un árbol para golpear a su hermana en la cabeza con un bate de béisbol… Aretha era dura”.

Lo que quiere decir que Aretha Franklin era paradójica, y lo aprendió a una temprana edad. Desde su niñez, vio tanto el sufrimiento como la gloria. Su madre la abandonó cuando tenía seis años; tuvo bebés muy joven; se casó con un hombre que controló su carrera y la maltrató públicamente; se volvió una superestrella y luego vivió muchos años de indiferencia por parte de quienes alguna vez la alabaron. Y entonces fue testigo de muchos fallecimientos: primero el de su madre; luego el de su padre, quien permaneció en coma durante años tras recibir unos disparos; y finalmente, la muerte de sus tres hermanos, todos por cáncer.

La voz de Aretha Franklin —alimentada de góspel, blues y jazz— hizo la diferencia. La cuestión era cómo lo hizo. “Había cantantes de góspel llenos de espíritu”, dijo el escritor Peter Guralnick. “Ella trasmitió ese espíritu al ámbito secular… Ella tradujo ese sentimiento”. Y más que eso, la voz de Franklin le ayudó a definirse y superarse. Nadie se acercó a su nivel, aunque ella inspiró a otros artistas para que la siguieran; entre ellos Patti LaBelle, Gladys Knight, Natalie Cole, Chaka Khan, Whitney Houston, Alicia Keys y Beyoncé. Aretha tenía una voz que no solo era técnicamente impresionante, también era un instrumento natural y propio que declaraba sus verdades de una manera que le permitía sentirse cómoda. Hay quienes dicen que ella dudaba a veces de su voz, pero con algo tan atemorizante moviéndose a través de su cuerpo, su mente y su historia, ¿quién no estaría al mismo tiempo intimidado y orgulloso?

Al enterarse de la muerte de Franklin a causa de un cáncer de páncreas a sus 76 años, Barack y Michelle Obama dieron una declaración: “Aretha ayudó a definir lo que son los EE.UU., en su voz podíamos sentir nuestra historia, nuestro poder y dolor, nuestra oscuridad y nuestra luz, nuestra búsqueda de redención y el respeto ganado con tanto esfuerzo”.

El difunto pianista Billy Preston —quien comenzó en el góspel y tocó con Franklin, los Beatles y los Rolling Stones—, lo puso en palabras más crudas: “[Aretha] puede cantar toda clase de canciones que no están a su nivel. Puede actuar como diva y hacer que el mundo se detenga. Pero en una noche cualquiera, cuando esa dama se sienta al piano y se entrega en cuerpo y alma a una canción, ella puede hacer que te aterres. Y lo sabrás, jurarás que ella es la mejor cantante que hanacido en este maldito país”.

Ella le dio valor a la gente que estaba siendo perseguida y golpeada, salvó muchas vidas. Y probablemente salvó su vida propia, durante el mayor tiempo posible.

Para entender a Aretha Franklin es necesario conocer a su padre. El reverendo Clarence LaVaughn Franklin poseía un estilo encantador conocido como the squall; el blusero Bobby “Blue” Bland lo reconoció como una influencia en su propio trabajo vocal, y la manera en que hablaba tuvo una profunda influencia en su hija. Pero Aretha y su padre compartieron algo más que un don. Ambos tenían seguridad en sí mismos, eran ambiciosos, orgullosos e incluso autoritarios, y ambos se dedicaron a dejar su huella en la historia. Su padre la había criado para ser importante.

Él nació en 1915 en Mississippi, sus padres eran agricultores que recogían algodón para terratenientes blancos. Su padre abandonó a su esposa e hijo cuando Clarence tenía cuatro años, y su madre se casó con Henry Franklin, que también era agricultor. El muchacho no quería ser granjero, y a los 18 ya era pastor bautista y en 1936 se casó con Barbara Siggers en Memphis. Barbara era una talentosa pianista y según el libro de Mark Bego Aretha Franklin: The Queen of Soul, “como cantante de góspel, Barbara Siggers estaba al mismo nivel de Mahalia Jackson y Clara Ward”.

En 1939, Clarence consiguió su propio púlpito en la iglesia bautista misionera New Salem de Memphis, donde comenzó a crear su legendario estilo de predicar. Después de ser ministro en Buffalo, Nueva York, los Franklin se mudaron a Detroit a mediados de 1946; la iglesia bautista New Bethel quería que fuera su nuevo pastor. Para ese momento la pareja tenía cuatro hijos: Erma (nacida en Shelby, Mississippi, 1938), Cecil (Memphis, 1940), Aretha (Memphis, 25 de marzo de 1942) y Carolyn (Memphis, 1944). Barbara tenía a Vaughn, un hijo de un matrimonio anterior, y Clarence tuvo una hija fuera del matrimonio, Carl Ellan Kelley, con una feligresa de 12 años en Memphis. La familia se instaló en una mansión del East Boston Boulevard. En Detroit ocurrieron milagros y desastres; ambos esenciales para la formación de Aretha Franklin.

En Detroit, Clarence ayudó a desarrollar lo que se conocería como la teología de la liberación negra, y se volvió amigo y colega de Martin Luther King. Allí declaró ante su parroquia: “Somos negros y no es porque estemos malditos, porque ser negro no es una maldición… [La gente blanca] los condicionó de esa manera como un medio para alcanzar un fin, para hacerlos sentir inferiores”. Aretha escuchó todo eso y el sentido implícito de esas palabras inspiró lo que cantó y la forma en que lo hizo.

Clarence comenzó a grabar una serie de discos con sermones a comienzos de los 50 —más de 70 en total— y eventualmente le alquiló los discos a la discográfica Chess Records; lo llamaban “el hombre con la voz del millón de dólares”. Él fue inflexible en su fe, pero también era mundano; vestía trajes elegantes y manejaba Cadillacs. También había rumores sobre él; uno involucraba a la cantante de góspel Clara Ward, con quien tuvo un romance durante años. Dos años después de haberse mudado a Detroit, Barbara empacó todo y, junto a su hijo Vaughn, volvió a Buffalo. Erma le dijo al biógrafo David Ritz en Respect: The Life of Aretha Franklin, “Sabía que la relación de mis padres era tormentosa y que mi padre tenía un carácter violento. Nunca vi que le pegara a mi madre, pero todos sabíamos que no era bueno provocar la ira de papi”.

El equipo estrella En el estudio con varios colaboradores, incluyendo miembros de la banda de los estudios FAME en 1968
El equipo estrella En el estudio con varios colaboradores, incluyendo miembros de la banda de los estudios FAME en 1968


Aretha tenía seis años cuando Barbara se marchó. Durante las vacaciones de verano, Aretha, Erma, Carolyn y Cecil visitaban a su madre y a Vaughn en Buffalo, donde ambos vivían en lo que Aretha describía como un agradable barrio negro de clase media. Cecil diría más tarde: “Aunque Aretha adoraba a nuestro padre, le habría encantado vivir con mamá… pero papá dejó claro que no era posible”.

Las tres hermanas –Erma, Aretha y Carolyn– tenían un gran talento musical, pero Aretha, en particular, era prodigiosa. Clarence contrató un profesor de piano para puliera las habilidades de su hija, pero ella se escondía cuando el profesor llegaba. “Tocar de oído me ha permitido desarrollar un estilo característico y personal que atesoro y al que no renunciaré por nada ni nadie. Smokey Robinson, amigo de Cecil, le dijo a Ritz: “Había un piano de cola en la sala de Franklin… Aretha se sentaba y comenzaba a tocar acordes; grandes acordes…. Y estamos hablando de Detroit, donde había un gran talento musical. Aretha era de este mundo, pero también venía de otro mundo mágico y lejano que ninguno de nosotros lograba entender.

Clarence consideraba a Aretha la posible estrella de la familia. Ella se sentía halagada de tocar en veladas en su casa ante visitantes –en muchos casos célebres– como: Dinah Washington, Oscar Peterson, Nat Cole, Sarah Vaughan, Arthur Prysock Dorothy Dandridge, Ella Fitzgerald, Duke Ellington y la gran cantante de góspel Clara Ward. Fue esta última quien más animó a Aretha a convertirse en cantante. Aretha afirmó que tenía cerca de 10 años cuando cantó su primer solo, Jesus Be a Fence Around Me, en New Bethel, temblando de sobre una pequeña banca. Los feligreses quedaron sorprendidos con su forma de cantar, y así se lo hicieron saber a su padre.

En Buffalo, Barbara había venido sufriendo quebrantos de salud y, aunque era enfermera, nadie sabía cuál era el problema. El 7 de marzo de 1952, cuando regresaba a casa del colegio, Vaughn vio una ambulancia. Su abuela le dijo que su madre había muerto minutos antes por un infarto. En Detroit, Clarence reunió a los niños en la cocina y les dio la noticia. “Quedé en shock”, escribió Aretha en su libro From These Roots. “No puedo describir el dolor…. El dolor es a veces un tema privado, y el de los niños que pierden a su madre no se puede explicar”. Los niños viajaron a Buffalo para asistir al funeral; su padre no los acompañó.

“Déjame contarte acerca la clase de niña que era Aretha”, le dijo Ruth Bowen (que más tarde se convertiría en publicista de la cantante) a Ritz. “Era una niña traumatizada”. Al ver a Aretha en la iglesia de su padre, Bowen comentó: “Se veía como una niña perdida. Sus ojos eran tristes… Luego, cuando se levantó a cantar, dejó salir un gran sonido. Era un góspel lleno de blues. Un blues fuerte, hermoso y muy maduro. Luego de cantar se sentó y regresó a su pequeño mundo”. Su hermano Cecil lo pone de esta manera: “La inseguridad invadió su espíritu desde muy pequeña… Creo que siempre ha tenido esa inseguridad. De hecho, yo creo que eso la define; eso y su inmenso talento”.

Clarence LaVaughn Franklin Franklin le heredó a su Aretha orgullo, terquedad, fe y una especie de arrogancia. Barbara Siggers le dejó un vacío que tuvo que atravesar con grandeza para encontrar su voz. El padre era el Evangelio. Barbara era la fuente del blues, con toda su trascendencia y su tristeza. El blues es una forma de sentir dolor y de enfrentarlo, aceptando la vida como es, pero no dejándose derrumbar. Aretha Franklin tomó su dolor y lo convirtió en una voz que sacudió la tierra.

Aretha quedó embarazada a los 12 años, aunque esto no se convirtió en un drama familiar. “Papá no me juzgó ni me regañó”, escribió la cantante. “Cuando tenía cinco o seis meses de embarazo me salí del colegio. Mi familia me apoyó en todo”. El 28 de enero de 1955 dio a luz a su primer hijo, Clarence. Aretha siempre se negó a divulgar la identidad del padre. Luego, a los 14 años, en enero de 1957, dio a luz a un segundo hijo, Edward. También se negó a dar a conocer al padre de este bebé. Al mismo tiempo, Franklin estaba madurando como cantante. A mediados de los 50, su padre lanzó un exitosa caravana góspel, que recorrió los Estados Unidos, incluyendo el sur, donde la compañía a menudo tenía que tomar caminos alternos y no podía hospedarse en hoteles ni comer en restaurantes segregados.

Los miembros de la gira también se reunían después de los shows, y en esos encuentros reinaba una pasión muy distinta. En el libro Respect, de Ritz, Ray Charles y Billy Preston se refieren al circuito góspel como “un circo sexual”. Charles dijo: “Me encantaban las cantantes de iglesia… Cuando de cantar con el corazón se trataba, le metían todo. Cuando se sexo se trataba, eran más salvajes que yo, y eso ya es mucho decir…”.

¿Estuvo Aretha expuesta a esto? Como escribió Nick Salvatore en Singing in a Strange Land: C.L. Franklin, the Black Church, and the Transformation of America,
“No se sabe qué arreglos hizo C.L. para protegerla de las actividades nocturnas de la gira, pero la expuso inevitablemente a experiencias que van mucho más allá de su edad”. Pero, como se preguntó Salvatore, “¿puede alguien imperfecto realizar buenas acciones? ¿Puede un ministro con defectos llevar a otros a la salvación? C.L. ciertamente pensaba que sí. En 1956, cuando Aretha tenía 14 años, lanzó su primer álbum, Songs of Faith, gestionado por Clarence. Como la música fue grabada en su mayor parte en New Bethel con la misma Franklin en el piano ante un micrófono abierto. Su voz tenía una calidad más allá de las palabras: cansada y mística al mismo tiempo. Mientras Aretha cantaba Precious Lord, alguien presente gritó: “¡Escúchala!”. Una gran carrera en el mundo del góspel estaba alzando vuelo.

Aretha también estaba enamorada del pop secular negro. “El nuevo rhythm & blues no se puede apagar”, dijo. En particular, dos artistas tuvieron un impacto formativo en ella, y le eran familiares ya que solían visitar la casa de su padre: Dinah Washington y Sam Cooke. Ellos no encajaban en ningún género individual; comenzaron en el góspel pero se fueron transformando. Si ambos se fusionan, más o menos se obtiene la alquimia de Aretha Franklin.

Entre 1948 y 1955, Washington consiguió 27 éxitos de R&B en el Top 10, y se convirtió en una estrella del pop con What a Diffrence a Day Makes de 1959. Estaba en la cima, y le gustaban los abrigos de piel, las fiestas y las pastillas. Falleció en diciembre de 1963 por una sobredosis de barbitúricos.

Cooke fue una estrella aún más grande, y Aretha se fijó en él porque su grupo, The Soul Stirrers, a veces formaba parte de las giras de góspel de C.L.. En una ocasión, después de un show en Atlanta, Aretha visitó a Cooke en la habitación de su hotel. Estaban sentados en su cama hablando, “cuando un trueno golpeó la puerta. Era papá. Sam y yo quedamos paralizados. Él sabía que yo estaba allí”, escribió la artista. A la primera oportunidad, ella salió disparada del cuarto, “justo cuando la conversación entre Sam y yo estaba tomando otro rumbo. Papá nunca supo que con su golpe intimidante cambió el curso de la historia”.

Aretha pensó que si Cooke y Washington habían pasado del góspel al pop, ella también podría hacerlo. Cuando le dijo a su padre lo que quería hacer, él accedió. “El plan era convertirla en una estrella”, dijo Carolyn, “y hacer que ocurriera rápidamente”. El fundador de Motown, Berry Gordy, y su compañero de composición, Billy Davis, querían contratar a Aretha. “Cantaba con tanta emoción que se sentía cada palabra”, dijo Davis. “Ella tenía un control tremendo sobre sus expresiones. C.L., sin embargo, pensó que las ambiciones de Gordy y Davis eran demasiado locales.

Para hacerla en grande, decidieron que Aretha debía mudarse a Nueva York, donde inicialmente vivió en hoteles baratos. Sus hijos se quedaron en Detroit bajo el cuidado de su abuela Rachel, dejándolos al igual que su madre lo había hecho. Tenía 18 años, y Jo King fue contratado como mánager. A principios de 1960, King le presentó a Clarence a Phil Moore, un arreglista y pianista de jazz. Moore se sentó con Aretha en el piano y tocaron algunas canciones. Luego, se acercó a C.L. y le hizo el comentario más preciso que alguien jamás hubiera hecho sobre Aretha Franklin: “Su hija no necesita mis servicios. Su estilo ya se ha desarrollado. Su estilo está donde debe estar. Es un estilo único que, en mi opinión profesional, no necesita ninguna alteración”.

Clarence le dijo a Moore que pensaba llevar a Aretha a Columbia Records, y Moore conocía al productor ideal: John Hammond, quien había supervisado las últimas sesiones de grabación de Bessie Smith y había descubierto a Billie Holiday a los 17 años. Hammond fue al estudio de King a conocer a Aretha y a escuchar un demo. No necesitó que lo convencieran. Dijo que Aretha era una “la mejor voz que he oído desde Billie Holiday”. La firmó de inmediato. Hammond produjo su primer álbum con Columbia y tenía una idea de cómo quería que sonara Aretha. “Lo que quiero para ella no tiene nada que ver con el rhythm & blues. La veo como una artista de jazz y blues”.

El debut de la cantante con Columbia, Aretha: With the Ray Bryant Combo, fue lanzado a finales de febrero de 1961. La intención había sido lanzar a Franklin para una audiencia que apreciara a Lena Horne, Carmen McRae y Nancy Wilson, pero en su lugar marcó un sello distintivo. El single Won’t Be Long, que alcanzó el Número Siete en las listas de R&B, sirvió como un punto de partida para su éxito posterior. Franklin lo presentó en su primer show en televisión nacional en The Steve Allen Show, y pudo hacer gala de toda la grandeza y majestuosidad de su voz.

Fue en este momento que Aretha conoció al hombre que, aparte de C.L. Franklin y Jerry Wexler, vendría a ser la figura más significativa de su carrera (para bien y para mal). Ted White recuerda haber conocido a Franklin en un club de Detroit, The 20 Grand. Su hermana Erma había estado hablando con él. “Ella me dijo que él creía que yo era una de las mujeres más bellas del mundo”, escribió la cantante.

White dominó la carrera de Franklin, y le enseñó a presentarse en público. Aretha se negó a hablar de él en muchos años, aunque en From These Roots escribió: “Yo no me di cuenta de lo confundida que estaba; [Ted White] era un aprovechado”.

El hermano de Aretha, Cecil, dijo que su padre “sabía que Ted era un personaje sombrío, y pensaba que la relación le haría daño a Aretha”. El productor de Motown Harvey Fuqua le dijo a Ritz: “Cualquiera que no vea a Ted White como un chulo tiene que ser sordo, mudo, y ciego… Seis meses después de su primera cita, Aretha y White se casaron. Clarence se opuso y consideró a White como un enemigo.

En la crítica pop, se sabe que, con la excepción de Unforgettable: A Tribute to Dinah Washington, de febrero de 1964, los años de Franklin con Columbia años fueron mal manejados por la cantante y el sello.

A decir verdad, las grabaciones de Columbia estaban llenas de canciones de angustia y emoción, cantadas con una voz intocable. Pero ninguno de los álbumes de Columbia de Franklin fue exitoso, y su mezcla de estilos — melodías de espectáculos, canciones de despecho, blues, estándares, pop y aires de R & B — no encajaban en ningún público que pudiera identificarse fácilmente. “En realidad no era yo”, dijo Franklin más tarde. Cuando fue evidente que no iba a renovar su contrato, el sello recopiló grabaciones inéditas y las convirtió en álbumes.

Compañeros de gira Aretha con Sam Cooke (derecha) en 1961. El grupo del góspel de Cooke, The Soul Stirrers, apareció en la caravana góspel de C.L., y Cooke se convirtió en un modelo para la joven Aretha. “Amaba a ese hombre”, dijo más tarde.
Compañeros de gira Aretha con Sam Cooke (derecha) en 1961. El grupo del góspel de Cooke, The Soul Stirrers, apareció en la caravana góspel de C.L., y Cooke se convirtió en un modelo para la joven Aretha. “Amaba a ese hombre”, dijo más tarde.


En 1966 el sello le puso a un lanzamiento el nombre de Soul Sister, pero no era soul en absoluto. La verdadera soul sister, sin embargo, estaba a solo unos meses de distancia. Wexler era copropietario de Atlantic Records en Nueva York, junto con Ahmet Ertegu, y se sentía inquieto por el sello que había ayudado a construir. Tanto Atlantic como Wexler fueron bien recibidos. Durante la década de 1960, el sello ayudó a promover una forma más sólida de rhythm & blues que se identificó cada vez más como soul. Wexler produjo por sí mismo algunos de los artistas más importantes. En 1966 estaba en una sesión de grabación en Muscle Shoals, tratando de detener una pelea entre Wilson Pickett y Percy Sledge, cuando recibió una llamada telefónica de un amigo, un DJ de góspel, que le dijo: “Aretha está lista para ti. Anota su número telefónico”.

Wexler había seguido a Franklin durante mucho tiempo. “La voz”, escribió Wexler, “no era la de una niña, sino más bien la de un sumo sacerdote en éxtasis… En la primera grabación de Aretha, su canto evidenció su genialidad. Desde la congregación, un hombre gritó: ‘Escúchala… ¡escúchala!’ Y lo hice”. Llamó y habló con Ted White, y en noviembre de 1966, ella y White se sentaron en la oficina de Wexler e hicieron un trato. “Sentí una afinidad natural con el sonido de Atlantic” dijo Franklin. Para mí, Atlantic significa soul”.

Wexler se había enamorado de FAME Recording Studios en Muscle Shoals. Estuvo dirigida por su productor y propietario Rick Hall, quien usó compañeros de banda que
Wexler admiraba: el teclista Barry Beckett, el bajista David Hood, el baterista Roger Hawkins y el guitarrista Jimmy Johnson; a quienes en ocasiones se sumaban destacados músicos de estudio como el organista y pianista Spooner Oldham y el guitarrista Dan Penn, todos blancos. FAME, decidió Wexler, era el lugar donde grabaría la primera música de Franklin para Atlantic.

White no estaba convencido. El Ku Klux Klan estaba activo cerca de Muscle Shoals (y aún lo está). Pero Wexler insistió, y se encontró con White y Franklin en FAME el 24 de enero de 1967. El día que Franklin grabó en Muscle Shoals demostró ser el más trascendental de su historia: abrió su futuro y luego cayó en una pesadilla.

Wexler les mostró a los músicos un demo de I Never Loved a Man (The Way I Love You), una canción de Ronnie Shannon, amigo de White. Al principio, la banda no sabía qué hacer con eso. “La canción no tenía realmente una medida específica” dijo Oldham. Fue él quien le dio la vuelta. Se sentó en un piano eléctrico Wurlitzer e ideó una nueva voz –una extraña inclinación de acordes y cadencia– para abrir la canción.

“¡Spooner lo tiene! ¡Spooner lo tiene!”, dijo Chips Moman, un compañero compositor de Penn. Aretha cantó la línea de apertura, era la primera vez que algunos de los músicos escuchaban su voz. “Desde entonces todo fue brillos y destellos”, dijo Penn. “Después de que todos la escucharon cantar, ‘You’re no good, heartbreaker’, tenía instantáneamente cinco nuevos fans. Puedo decirte, ella estaba recibiendo todo el respeto que una persona puede recibir de esos tipos que estábamos allí”. Poco después, Penn y Moman se encerraron a completar una canción en la que habían estado trabajando: Do Right Woman-Do Right Man. Wexler y los compositores pensaron que se podría adaptar a la notable voz de Franklin.

En el estudio, 1973. “Tocando [piano] a puro oído” escribió Franklin, “Me permitió desarrollar un poco mi estilo personal”
En el estudio, 1973. “Tocando [piano] a puro oído” escribió Franklin, “Me permitió desarrollar un poco mi estilo personal”


Terminar I Never Loved a Man (The Way I Love You) tardó solamente un par de horas. “No podía creer que fuera tan buena”, recuerda Wexler. “¡Tuve que acostumbrarme a esa grandeza!”. Luego las cosas se complicaron: más de 50 años después los misterios rodean aquel día y aquella noche (y nadie ha sido capaz de establecer lo que realmente pasó). La tensión crecía entre Wexler y Hall: ¿De quién era la sesión al fin y al cabo? “Hall podía ser conflictivo”, escribió Wexler.

“Pudo ser Ted White. Y, como al final resultó, pudo ser uno de los trompetistas”. El músico había sido un complemento de último minuto para la sección de vientos. Además, había estado bebiendo, algo que Hall intentó prohibir en su estudio. White también estaba tomando y compartía una botella con el trompetista. Aquí es donde las versiones comienzan a variar. Las burlas entre White y el trompetista terminaron en pelea cuando, según White, este último comenzó a usar términos racistas – “un redneck siendo condescendiente con un hombre negro”, dijo Wexler – y White le dijo a Wexler que despidieran a ese músico y lo sacaran del lugar. Como este era el estudio de Hall, él pudo haberlo echado, pero le molestaba que le dijeran qué hacer en su propio estudio. La mayoría de los músicos estaban en otros asuntos.

Wexler y Hall regresaron al hotel de Wexler para brindar por la sesión, luego White llamó desde otra habitación. Le dijo a Wexler que él y Franklin se irían en la mañana de regreso a Nueva York; no iba a tolerar eso. Mientras tanto, según un testigo, “Rick ve que las cosas están empeorando y decide mediar…no debió hacerlo teniendo tragos en la cabeza”. Wexler le dijo a Hall que no lo hiciera, que solo empeoraría todo, pero Hall no seguía órdenes. “Esa euforia nocturna se convirtió en un horror”, escribió Wexler.

“Era como un Walpurgisnacht, o sea, una tormenta Wagneriana de los mil demonios”. Solo tres personas estaban presentes en la habitación de Franklin, pero nadie ha dado una versión uniforme. “Fui al cuarto de Ted y Aretha”, dijo Hall después. “Eso solo dio pie a más gritos de Ted diciéndome que nunca debió haber llevado a su esposa a Alabama para tocar con estos rednecks. ‘¿A quién le estás diciendo redneck?’, dije. ‘¿A quién llamas nigger [término racista usado en Estados Unidos para referirse a los afroamericanos]?’ ‘Nunca usaría esa palabra’. ‘Pero lo estabas pensando, ¿verdad?’ ‘Estaba pensando que deberías irte a la mierda’. Eso hizo que Ted me lanzara un puño y antes de que me diera cuenta estaba en medio de una pelea con Ted White”.

De acuerdo con una de las versiones, Aretha se escondió en el baño apenas empezó la pelea. Otra dice que se metió en la pelea y ayudó a sacar a Hall de la habitación. En From These Roots, Aretha escribió, “Recuerdo vagamente oír ruidos, gritos y portazos. Nunca supe los detalles”. Según los informes, Hall llamó a White desde el lobby del hotel, sugiriéndole que saliera de la ciudad por la mañana. Wexler le dijo a un entrevistador que posiblemente hubo disparos. “Lo que más me había esforzado por evitar era algún tipo de malentendido racial”, dijo Wexler, y eso es exactamente lo que la sesión nocturna había provocado… Ted, sin embargo, no pudo consolarse. “Fuiste tú quien dijo que Muscle Shoals era el paraíso del soul”, dijo. “Hasta donde he podido ver, Muscle Shoals es la mierda del soul. Estos honkies [término peyorativo para referirse a los blancos] del sur son unos malditos hijos de puta. No volveré a someter a mi esposa a circunstancias como esas. Nos vamos”. Los sucesos de esa noche, como la liberadora sesión de grabación que tuvo lugar durante el día, representaron grandes avances para Franklin. Quería salirse de Muscle Shoals, sin dudarlo, y probablemente no era la primera vez que pensaba en ello. También quería escapar de su matrimonio. Ya habían circulado ciertos rumores sobre la pareja, pero por un tiempo, Aretha se había atenido a lo que dijera White. Etta James dijo, “Ted le dio la ventaja que ella necesitaba. Y si las cosas salieron mal para Aretha más adelante, este fue el comienzo. Esa fue la historia de la mayoría de nosotras y nuestros hombres. Ellos nos vestían y nos mandaban al escenario, pero nosotras nos convertimos en estrellas’”.

El 24 de enero de 1967 en Muscle Shoals Aretha fue la única que no la embarró. White la embarró. Hall la embarró. Incluso Wexler la cagó. Pero no Franklin. Aun así, desapareció como un fantasma en agonía, reflexionando sobre su corazón en la bruma. Wexler no pudo encontrarla. Estaba molesto y avergonzado; ¿cómo podía haberse dañado semejante regalo? Sabía que él y Franklin estaban a punto de comenzar algo emocionante, pero un contrato abandonado acabaría con esa posibilidad. Wexler finalmente se dio cuenta: “Ella estaba traumatizada por este incidente, y estaba escondida en algún lugar”. Aretha estaba haciendo una declaración: quería que le dieran el respeto que le correspondía.

Cuando Franklin finalmente apareció en Atlantic Studios en Nueva York, insistió en la presencia de la banda de los Music Shoals y del saxofonista King Curtis. También había llevado a sus hermanas Emma y Carolyn, para que hicieran las armonías vocales. White no estaba con Aretha para esta ocasión, algo lógico al considerar el drama que había tenido lugar el mes anterior. El 8 de febrero de 1967, Franklin le estaba poniendo los toques finales a Do Right Woman-Do Right Man, la canción en la que Penn y Moman habían estado trabajando en FAME, antes de que explotara el escándalo. Ahora Wexler tenía un sencillo, I Never Loved a Man (The Way I Love You), con un lado B, y los lanzó ambos un par de días después. I Never Loved a Man, alcanzó el Número Uno en la lista Billboard de R&B el 15 de abril, y el Número Nueve en la lista de pop.

La voz del millón de dólares C.L. Franklin con sus hijas Aretha (izquierda) y Carolyn en 1965. El reverendo tenía un estilo de predicación casi “bluesero” descrito como “whooping”, y se hizo famoso grabando una serie de álbumes de sermones; más de 70 en total.
La voz del millón de dólares C.L. Franklin con sus hijas Aretha (izquierda) y Carolyn en 1965. El reverendo tenía un estilo de predicación casi “bluesero” descrito como “whooping”, y se hizo famoso grabando una serie de álbumes de sermones; más de 70 en total.


Aunque Franklin no había escrito ninguno de los dos lados, el material se convirtió enalgo que la identificaba. En I Never Loved a Man (The Way I Love You) Franklin reflexiona sobre su problemático matrimonio con White. “You’re a no-good heartbreaker”, cantaba. “You’re a liar, and you’re a cheat / And I don’t know why / I let you do these things to me… / How could you hurt me so bad / Baby, you know that I’m the best thing / That you ever had / Kiss me once again”. La letra de la canción puede entenderse como una confesión lastimera, pero la voz… era algo completamente distinto, estaba llena de aflicción y tenacidad. Pocos intérpretes le habían dado una voz como esta a palabras tan difíciles. Muchas grandes cantantes negras emanaban blues: Bessie Smith, Billie Holiday, Dinah Washington. Pero la cantante de góspel y amiga de Franklin, Mahalia Jackson no le iba a conceder al blues ningún tipo de poder. “Cualquier persona que cante blues”, dijo Jackson, “se encuentra en un pozo profundo, gritando y pidiendo ayuda”. En otra ocasión añadió, “Lo que pasa con el blues es que cuando terminas de cantarlo, sigues sintiendo la tristeza”. Pero Aretha no se permitió eso a sí misma.

Para millones de personas Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band de Los Beatles fue el gran hito cultural de 1967, la quintaesencia de una cultura emergente y sus valores. Sin embargo, mirando atrás, parece ser que si ese año tuvo un marcador cultural que lo cambió todo, fue el álbum debut de Franklin en Atlantic, I Never Loved a Man (The Way I Love You), lanzado el 10 de marzo. Apeló a una gran variedad de audiencias al mismo tiempo: fue un audaz e imprevisto reclamo de orgullo que le habló a un público negro y al naciente movimiento femenino.

El productor Con Jerry Wexler, que firmó a Franklin con Atlantic Records en 1966. Después de su primera sesión de grabación, Wexler quedó atónito: “¡Me tuve que acostumbrar a ese tipo de grandeza!
El productor Con Jerry Wexler, que firmó a Franklin con Atlantic Records en 1966. Después de su primera sesión de grabación, Wexler quedó atónito: “¡Me tuve que acostumbrar a ese tipo de grandeza!


En 1965, cuando Otis Redding escribió y grabó Respect, ya era reconocido como el rey del nuevo y ferviente estilo de R&B. Franklin ya llevaba un tiempo cantando su propia versión de la canción en sus presentaciones. En la versión de Redding, la canción era una petición de un hombre a la mujer que amaba, pero cuando Franklin grabó la canción para su siguiente sencillo, le dio un giro propio: “I’m about to give you all of my money / And all I’m askin’ in return, honey / Is to give me my propers”. No era una petición, era una exigencia.

Aretha y sus hermanas interpretaron el tema con estilo y humor (usaron el título para reiterar el apodo de la cantante, “Ree, Ree, Ree”), y añadieron un puente que se volvió legendario y le dio a la canción una nueva identidad: “R-E-S-P-E-C-TT/Find out what it means to me/R-E-S-P-E-C-T/Take care, TCB/Oh (Sock it to me, sock it to me, sock it to me, sock it to me)”. En la voz de Franklin Respect ya no era la petición de un hombre; fue una especie de amenaza que cambió las reglas de género. Era algo completamente nuevo. Cuando Wexler le mostró a Redding la nueva versión de la canción, el compositor dijo: “Acabo de perder mi canción”.

Respect y I Never Loved a Man (The Way I Love You) fueron suficiente para establecer a Franklin permanentemente como una de las grandes voces de los escenarios estadounidenses. Guralnick recordó el día en que se lanzó I Never Loved a Man (The Way I Love You), el 10 de febrero de 1967. “Había ido a Skippy White’s Mass Records: el hogar del blues”, escribió en Sweet Soul Music, “el pequeño altavoz que estaba sobre la puerta, transmitía la voz de Aretha al mostrador que había en la acera. La gente estaba bailando en la calle congelada, solos o en grupos, mientras hacían la fila en el mostrador para comprar ese mágico sonido”.

La versión de Franklin de Respect hizo evidente que una mujer podía hacer más que esperar lo que la vida quisiera darle: podía vivir en sus propios términos. La poeta Sherley Anne Williams dijo “Aretha estuvo justo a tiempo… Cuando llegó al punto de deletrear la palabra ‘respect’ supimos que no estaba jugando”. La misma Franklin, aunque siempre fue demócrata y defensora de los derechos civiles, admitió que no grabó la canción con esa intención. “No creo haber sido la catalizadora del movimiento femenino”, dijo. “Lo siento. Pero ¿y si lo fui? ¡Muchísimo mejor!”.

Respect llegó a ser una representación de otros cambios que tuvieron lugar en la cultura y la política de la gente negra. Franklin, como su padre y su amigo Martin Luther King Jr., favorecía una política de no violencia en la lucha a favor de los derechos civiles, pero otros estaban comenzando a sentir que la espera ya había sido demasiado larga. Había activistas en las calles y en las universidades, mientras Franklin estaba sonando cada hora en la radio, proclamando a favor del cambio con una voz que nadie, blanco o negro, podía ignorar. Franklin escribió luego, “No suelo incluir mi orientación política en mi música o en mis comentarios sociales, pero el que Respect se convirtiera de forma natural en un himno de batalla para toda una nación, me demostró algo”.

Entre 1967 y 1968, Franklin logró tener 10 álbumes dentro del top 10 (I Never Loved a Man, Aretha Arrives, Lady Soul y Aretha Now) y nueve sencillos también en el top 10. Todos fueron producidos por Wexler (algunas veces en compañía de Arif Mardin). Las canciones a menudo contaron con el apoyo del saxofonista King Curtis y de las hermanas de Aretha o Sweet Inspirations; muchas incluyeron la misma banda de los Muscle Shoals de su primer sencillo. La música era soul puro: Chain of Fools, Baby, I Love You, (Sweet Sweet Baby) Since You’ve Been Gone. O blues profundo (Drown in My Own Tears, Ain’t No Way), sexy (Dr. Feelgood) o incluso, en cierto modo, devocional: la trascendental (You Make Me Feel Like) A Natural Woman, de Gerry Goffin y Carole King.

La fama de la noche a la mañana implicó un costo. “Estuvo recurriendo al alcohol para calmar el dolor que le causaba su pésimo matrimonio”, dijo Ruth Bowen, jefa de prensa de Franklin. En un show en Columbus, Georgia, en mayo de 1967, la cantante se cayó del escenario y se rompió un brazo. Luego dijo que las luces del escenario la habían cegado, pero a Bowen le dijeron que había sido porque estaba borracha.

Dos incidentes en 1968 cambiaron la vida de Franklin para siempre. El primero fue el asesinato de Martin Luther King el 4 de abril. C.L. Franklin y sus hijos siempre habían sido cercanos a King; habían socializado e hicieron hecho campaña juntos. Las protestas estallaron en más de 100 ciudades del país. Aretha asistió al funeral en Atlanta y visitó a la viuda de King, Coretta Scott King. El 2 de mayo lanzó Think pieza clave de su próximo álbum Aretha Now. La canción parecía ser una respuesta a los terribles tiempos que estaban viviendo: “People walking around every day/Playing games, taking scores/Trying to make other people lose their minds/Ah, be careful you don’t lose yours”.

Sus otras preocupaciones en 1968 eran más personales. El 28 de junio Franklin fue la portada de Time y la proclamaron como la estrella del soul. En el artículo elogiaban sus talentos, pero también la retrataban como una persona melancólica y describían a Mr. Feelgood como la historia de “una mujer que todo el día cocinaba y limpiaba la casa de una familia blanca… El sexo era lo único que anhelaba”. En realidad, se insinuaba que la cantante tenía que saldar algunas deudas, algo común entre los cantantes de blues. “Una de las molestias de Franklin el año pasado fue cuando Ted White, su esposo, fue grosero con ella en público en el Hotel Hyatt Regency de Atlanta. No era la primera vez que pasaba algo así”, reveló Time.

Franklin se molestó por la forma en que la revista habló de ella. Como lo había señalado, su voz iba más allá del dolor y trascendía esas barreras. Después de la historia de Time y sus problemas maritales, Franklin se ganó una reputación que no buscó y tampoco le asustó: era vista como una persona distante y reservada, y parecía que no le molestaba.

Franklin era una mujer maltratada con una voz que dio valor y reconocimiento a otras mujeres. Se divorció de White en 1969. Hasta entonces, White todavía manejaba parte de sus negocios, sus giras y fue reconocido como coescritor en varias de sus canciones; sin mencionar que también fue vital para la composición de I Never Loved A Man. Ella nunca dijo una sola palabra, aunque luego admitió que “el alcohol jugó un papel destructivo”. Rod Hicks, un bajista que salió de gira con Franklin en esa época, le contó a Vanity Fair que White “no tenía a una gatita inocente. Esa mujer era un tigre cuando se emborrachaba”.

Algunos han calificado que la “época dorada” de Franklin fue en Atlantic entre 1967 y 1972. En ese momento ella era, sin duda alguna, la mayor estrella femenina, y durante ese mismo periodo se transformó la percepción de los negros en Estados Unidos. “Esa revolución me obligó a mí y a la mayoría de personas negras a dar una segunda mirada sobre nosotros mismos”, confesó. “Pero tengo que decir que mi evolución fue muy personal. He ganado mucha confianza”.

Aretha, la activista Franklin con el reverendo Jesse Jackson (izquierda) en Nueva York, en 1972, durante un evento para apoyar la organización de justicia social y derechos civiles fundada por Jackson. Detrás de Jackson está Betty Shabazz, viuda de Malcolm X.
Aretha, la activista Franklin con el reverendo Jesse Jackson (izquierda) en Nueva York, en 1972, durante un evento para apoyar la organización de justicia social y derechos civiles fundada por Jackson. Detrás de Jackson está Betty Shabazz, viuda de Malcolm X.


Entre 1970 y 1972, Franklin lanzó algunas de sus grabaciones más profundas: tres sesiones en el estudio (This Girl’s in Love With You y Spirit in the Dark, ambas de 1970, y Young, Gifted and Black de 1972) y dos en vivo (Aretha Live at Fillmore West de 1971 y Amazing Grace de 1972). Pero esos años también fueron intensos e inestables para la cantante. Todavía sufría las consecuencias de su caótico matrimonio con White mientras empezaba una nueva relación con su mánager de gira, Ken Cunningham (en marzo de 1970 dio a luz a su hijo, Kecalf). Como consecuencia, Franklin hizo muy pocos conciertos. “Las repentinas desapariciones de Aretha eran
frecuentes”, dice Wexler. “Nadie usaba la expresión ‘colapso nervioso’, pero nosotros lo sabíamos”. Pero cuando Wexler llevó a Franklin a su estudio en Miami, los resultados fueron, como lo describió en su autobiografía, “unas sesiones gloriosas que crearon Spirit in the Dark”.

Ese era el álbum más inspirador de Franklin y se sentía más personal que cualquier otra cosa. Estaba construido a partir de polaridades: tenía heridas abiertas (Don’t Play That Song) y al mismo tiempo sentimientos amargos (When the Battle Is Over); era fiel (You and Me y Honest I Do), pero la traicionaban (One Way Ticket); y sensual, pero a la vez mística (Spirit in the Dark). En la magnífica The Thrill Is Gone (From Yesterday’s Kiss) Franklin cantó sobre una desilusión que se reflejaba tanto en su matrimonio fallido como en los continuos maltratos que sufrían los negros en Estados Unidos. Incluso, reafirmó su esperanza cantando, al estilo de un coro eclesiástico, un cover de Nina Simone de Young, Gifted and Black: “When you’re feeling real low / Here’s a great truth you should remember and know / That you’re young, gifted and black / You got your soul intact, and that’s a fact”. Franklin se dio a conocer por todo el mundo a través de su percepción política del góspel. El sufrimiento y la esperanza de esas canciones eran más que una promesa de libertad en el paraíso; eran una promesa de libertad en este mundo.

El mismo año que Franklin lanzó Young, Gifted and Black grabó el majestuoso Amazing Grace. Algunos la habían criticado por cambiarse a música que no era religiosa en 1959 y el público góspel era conocido por dar la espalda a los cantantes que tomaban ese camino. En 1961, Franklin escribió una columna para el periódico negro de Nueva York Amsterdam News que decía: “De ninguna manera creo que ofendí a Dios cuando hace dos años cambié de rumbo. Después de todo, el blues es una música que nació por el sufrimiento de mi gente en la época de la esclavitud. Todas las canciones de blues tienen una historia de amor, frustración o tristeza. Creo que la verdadera democracia no ha llegado a nosotros, y por eso las canciones originales de blues aún tienen significado para nosotros”.

Franklin reclutó al reverendo James Cleveland como pianista y moderador, al igual que al coro de la comunidad del Sur de California, para las presentaciones en la Iglesia Bautista New Temple Missionary en Los Ángeles. Además, llevó una banda de instrumentos eléctricos, una rareza para un concierto en una iglesia. Esas dos noches, a mediados de enero de 1972, fueron grabadas por Wexler para un álbum doble. New Temple tenía un ambiente que ningún otro estudio les podía dar, e involucraba a un público que conocía lo que verdaderamente era la música góspel. Mick Jagger y Charlie Watts fueron una de esas noches y la presentación los influenció a la hora de componer Exile on Main St..

Franklin unió algunas melodías con la canción favorita de Martin Luther King, Precious Lord, Take My Hand. También evocó canciones sagradas como Climbing Higher Mountains, Amazing Grace (un himno cristiano de 1779 escrito por un clérigo anglicano traficante de esclavos que creía que Dios perdonaría sus pecados) y Mary, Don’t You Weep. La última es una de las interpretaciones más inolvidables de Franklin: una manifestación letal y rebelde en el New Temple con un estruendoso coro en segundo plano. Amazing Grace fue el esfuerzo más ambicioso y la creación más significativa de Franklin. Conectó una declaración espiritual con una política, al igual que un triunfo comercial: en contra de todo pronóstico, se convirtió en el álbum más vendido de la cantante. Fue la coronación de lo que se llamó “La era de Aretha”, un espíritu optimista que también estaba envuelto por su sufrimiento. Mostraba, según Clara Ward, la forma en que superó un periodo maravilloso y agitado: “Mi alma mira hacia atrás y se pregunta cómo salió adelante”. Debió sentir un poco de consuelo, porque Amazing Grace también fue uno de sus últimos grandes éxitos en años. La era de Aretha había terminado.

Alrededor de 1972, Franklin se había vuelto amiga de Quincy Jones y quería trabajar con él; tenía una sensibilidad amplia e impecable. “El problema”, según Wexler,
“era que Quincy se demoraba mucho arreglándolo (un poco más de un año) y era un periodo crítico en el que Aretha no quería estar fuera de los reflectores”. El álbum, Hey Now Hey (The Other Side of the Sky), finalmente se lanzó en junio de 1973 y fue el más controversial de la carrera de Franklin, a pesar de sus complejidad se ha convertido en una obra maestra desperdiciada.

Groove neoyorquino El cartel del Apolo, cuando Franklin tocó en 1971. Su padre la mandó a vivir a Nueva York siendo una adolescente, aunque más tarde se mudó de nuevo a Detroit.
Groove neoyorquino El cartel del Apolo, cuando Franklin tocó en 1971. Su padre la mandó a vivir a Nueva York siendo una adolescente, aunque más tarde se mudó de nuevo a Detroit.


Wexler regresó para grabar tres álbumes junto a Franklin a mediados de 1970 pero, aunque no eran tan terribles como unos suponían, no fueron tan exitosos. En 1975, Wexler se fue de Atlantic y trabajó como productor freelance. Franklin disfrutó de su resurgimiento en 1976 con Sparkle, una banda sonora escrita y producida por Curtis Mayfield. Era un soul único que reafirmaba que Aretha todavía podía brillar con el material correcto. A pesar de eso, su calidad tocó fondo después de Sparkle.

Franklin, al igual que su padre, era una persona complicada, pero ella no quería que nadie lo supiera. Muchos de sus allegados, incluyendo su familia, la describían como una persona depresiva. Un poco después de que Franklin se mudara a una casa en Manhattan en 1973, su vida era una pesadilla. “Aretha estaba desequilibrada”, dijo Carolyn Franklin. “Al final, nuestra única opción era llevarla al hospital”. Franklin se enfureció cuando reportaron el incidente y presionó a la revista Jet para publicar un artículo en el que hablaran bien de su estado, con el título Aretha desmiente los rumores de haber enloquecido”. Un tiempo después, según su hermano Cecil, “Aretha volvió a caer en la depresión. No sabía cómo animarla. Era una depresión profunda”. Por su parte, Erma comentó, “Esto es lo que pasa con mi hermana. Uno cree que estas decaídas son un patrón. Y de algún modo lo son, aunque, al final, ella sale de ahí… Puede que se demore un rato, pero el compromiso con su carrera es tan fuerte como el acero”.

En el verano de 1975, Franklin se mudó a Encino, California con su novio Ken Cunningham. En junio de 1977, Jet publicó otro artículo: TODAVÍA EN EL TRONO, ARETHA PIERDE PESO Y MIRA HACIA ADELANTE. Había bajado 18 kilos y estaba orgullosa de ello. Evidentemente, creía que tenía fama de ser una mujer resistente, y con o sin depresiones, quería verse feliz y confiada frente al público. Cunningham la ayudó a controlar la bebida e influyó en su orgullo negro. La pareja había tenido un hijo, aunque nunca se casaron, y terminaron tranquilamente un año después de mudarse al barrio de Los Ángeles. En enero de 1977, Franklin comenzó una nueva relación con el actor Glynn Turman. En abril de 1978 se casaron en la iglesia de su padre en Detroit y C.L. ofició la boda. En ese momento, la cantante le dijo a Jet, “No tengo problemas
emocionales. No hay problemas. Solo los que todo el mundo tiene a diario… Por encima de todo, soy feliz”.

Algunos vieron esto como una fachada. “Si lees las versiones que Aretha le cuenta a las revistas sobre su vida”, dijo su hermana menor Carolyn, “pensarías que no tiene
preocupaciones. Yo sé que eso es lo que su corazón desea… Pero si crees que dejó de pensar en cómo levantar su carrera, estás equivocado. Y si crees que no hay dificultades con Glynn, estás totalmente equivocado”.

En junio de 1979, Franklin bajó del escenario en Las Vegas y supo que su padre había estado a punto de morir en Detroit. Se había enfrentado a un grupo de ladrones que entraron a su casa y uno le disparó en la rodilla y en la ingle. Clarence estuvo sangrando en el piso por un buen rato. Ya había comenzado su decadencia. Aunque pertenecía a la realeza de Detroit, no era tan respetado como antes. “Hacia el final, la enfermedad y la bebida acabaron con el hombre”, escribió Anthony Heilbut en The Fan Who Knew Too Much. Cuando Franklin llegó al hospital, el reverendo estaba en coma y nunca se recuperaría.

C.L. Franklin murió en su casa el 27 de julio de 1984. Por tres días, los dolientes soportaron el calor incesante para rendirle un homenaje. El funeral del 4 agosto en New
Bethel ha sido uno de los más grandes en la historia de Detroit. El reverendo Jesse Jackson, quien conocía a la familia desde hace años y había hecho campaña con los Demócratas en las elecciones presidenciales, fue uno de los primeros en hablar. Dijo que C.L. “fue un profeta” y que su voz había animado a los estadounidenses negros durante décadas.

Como algunos amigos de Franklin sabían, el luto de la artista podía convertirse en ira. Al poco tiempo del funeral de su padre, su hermana Carolyn dijo en una entrevista que la familia estaba preocupada porque no sabían si Aretha podría superarlo. “Quedé boquiabierta”, escribió la cantante en From These Roots. “¿Se había olvidado de mi fe en Dios? Fuimos criadas por el mismo padre, que nos inculcó la fuerza espiritual para sobrevivir en los momentos más complicados”. Después de esto, dejaría de hablar con su hermana por meses.

Mientras tanto, había roces entre Franklin y Turman. Él era actor y se le dificultaba estar a la sombra de ella. En los años que el reverendo estuvo en coma, la cantante terminó mudándose a la casa de C.L., declarando que sus prioridades eran su familia y su carrera. En el verano de 1982, Franklin y Turman se separaron sorpresiva y enigmáticamente, para divorciarse en 1984. Algunos lo vieron venir. Franklin nunca habló del tema. En su biografía, Mark Bego escribió, “El rumor más grande decía que Aretha, supuestamente, descubrió que Glynn le fue infiel con alguiencercano a ella, y eso acabó su relación”.

En 1980, Franklin firmó con el sello de Clive Davis, Arista. Mientras que Wexler era respetado e intimidante, Davis era encantador y exitoso. Él podía revivir la complicada carrera de la cantante. Trajo a Arif Mardin, que había trabajado con ella en Atlantic, y a Chuck Jackson (que ayudó a despegar la carrera de Natalie Cole) para que coproducir Aretha, su primer trabajo con la disquera lanzado en octubre de 1980. “Aretha y Clive dejaron claro que querían que este disco tuviera cierto brillo”, dijo Mardin. Tanto Aretha como Love All the Hurt Away, de 1981, sirvieron de transición: estaba intentando encontrar su voz y su alma en medio de arreglos más grandes. Sin embargo, la música que estaba de moda a principio de los 80 restringía su canto.

Franklin estuvo en Arista Records desde 1980 hasta 2017: 27 años, mucho más tiempo que con Atlantic. Davis creía que el equipo correcto de producción hacía la
diferencia, tanto psicológica como musicalmente. La cantante no se llevaba bien con productores que le dijeran cómo y dónde cantar. En 1981, Davis contrató a Luther Vandross, cuyo debut, Never Too Much, estaba cerca de encabezar los listados. Al principio, Aretha no era muy amable con él. “Formal”, decía Vandross. “La Srta. Franklin quería saber si el Sr. Vandross tenía alguna canción que sirviera para ella… Evidentemente, tuve que hacer un audición”. Al final, el Sr. Vandross tenía Jump to It para la Srta. Franklin, una canción que despertó su sensibilidad góspel, pero que la llevó a un sonido más armonioso, comprensible y rico. El resultado la llevó a tener su primer éxito en años en el Top 40 y el álbum, que llevaba el mismo nombre, llegó al Número 23 en los listados. El disco era adecuado para la época, y eso fue suficiente en un momento crucial: Franklin había regresado.

El problema fue que, con toda esa grandeza, también apareció el temperamento de Franklin y los misterios de sus personalidades, una que ella se apropió y otra que mantuvo en secreto, una con la que creció y otra que la hizo sufrir. Vandross las conoció todas. En 1983, mientras grababan Get It Right, el siguiente trabajo tras Jump to It, el productor dijo, “Cada vez que yo hacía un pequeño comentario, ella gritaba, ‘Si crees que puedes hacerlo mejor, entonces canta la maldita cosa’. Yo solo me iba. ‘Simplemente discúlpate’, decía Clive. ‘Eso es todo lo que quiere’. Le hice caso y le pedí perdón”. Desde entonces, la relación estuvo llena de altibajos, pero tras la muerte de Vandross el 1 de julio de 2005 por un paro cardiaco, ella cantó en su funeral.

En ese entonces, un viaje en avión no era algo fácil para Franklin. En 1983, tras unos conciertos en Atlanta, y ansiosa por regresar a Detroit, cogió el último vuelo: una avioneta. Hubo turbulencia en el recorrido (Franklin asegura que, en un momento la avioneta quedó patas arriba), lo cual asustó a todos los pasajeros y marcó a la artista. No volvió a volar. Tomó un bus para ir al funeral de Vandross en Nueva York.

Tras ese suceso, tuvo éxitos y fracasos. En 1984 grabó Who’s Zoomin’ Who? con Narada Michael Walden como productor principal. Sería su primer álbum
de platino. Walden tenía bastante imaginación y podía moverse en diferentes frentes: había sido baterista de John McLaughlin and the Mahavishnu Orchestra y
de Jeff Beck, además de hacer su propio R&B pop y bailable para Atlantic. Coescribió los dos éxitos del disco que llegaron al Top 10, Freeway of Love y la canción que le dio título al álbum. Who’s Zoomin’ Who? también tuvo un tercer sencillo, Sisters Are Doin’ It for Themselves, una declaración feminista en la que cantó Annie Lenox de Eurythmics. Wexler, viéndolo desde lejos, comentó, “[Walden] ayudó a Aretha a entrar al capítulo más rentable de su carrera. Pero cuando escucho lo que hicieron juntos, no oigo la grandeza de su voz. Está gritando…. Como vocalista, debes envejecer bien. ¿Aretha hizo esto? Me temo que no”.

En 1987, Franklin regresó a la fuente de sus grandes logros, la música góspel, para un nuevo disco doble en vivo, One Lord, One Faith, One Baptism, grabado en New Bethel y producido únicamente por ella. Pero resultó decepcionante. En parte, no fluía bien (habían demasiados invitados y sermones) y algunas canciones no tenían un cierre natural. Aparte de la música, el álbum también fue un reflejo de las características por las que era cada vez más conocida: su desconfianza en los demás y su falta de cortesía. Había cantado en vivo con Mavis Staples en Oh Happy Day, pero, preocupada porque Staples la eclipsara, volvió a grabar la voz en estudio.

Algunas veces, las peleas de Franklin se volvieron tan famosas como su canto. A través de los años tuvo disputas con Martha Reeves, Diana Ross, Natalie Cole, Mavis
Staples, Whitney Houston, Tina Turner, Dionne Warwick y Patti LaBelle. De hecho, Aretha y LaBelle se negaron estar juntas en el escenario.

Algunos veían las batallas de Franklin como una estrategia en su carrera. “Digo que estaba actuando como diva”, dijo Erma. “Yo todo eso fue por Clive, él vio que al público le encantaban las divas. A punta de voluntad pueden superar cualquier cosa”.

Esa voluntad fue puesta a prueba para Franklin. Su hermana Carolyn, que cantó a veces coros para Aretha, tuvo cáncer de mama, mientras estudiaba en el Marygrove College de Detroit. Aretha se llevó a Carolyn a vivir a su casa e hizo que la cuidaran a tiempo completo. Cuando el cáncer se hizo más agresivo, hizo que su hermana recibiera el diploma en la cama, con toga y birrete.

Carolyn Franklin murió el 25 de abril de 1988, a los 43 años. Luego vino Cecil: aunque Aretha se negaba a reconocerlo, su hermano se había vuelto adicto a la pasta de
coca en los 80. Entró a rehabilitación, pero en el verano de 1988 tuvo otro traspiés; los médicos encontraron una mancha en los pulmones de Cecil. La muerte reciente de Carolyn hizo que las noticias de Cecil fueran particularmente difíciles para la cantante. El 29 de diciembre de 1989, a las dos de la mañana, Ruth Bowen llamó a Aretha. “Ven al hospital”. Cuando llegó Cecil había fallecido. “Ebony una vez escribió que él era ‘mi más grande recurso’”, dijo Aretha. “Amén, ningún mánager, ninguna persona, ningún espíritu vivo podría reemplazarlo”.

Bowen dijo: “Sin Cecil, y teniendo que manejarse a sí misma, ella se volvió imposible”.

Franklin no volvió a tener grandes éxitos, aunque su sencillo A Rose Is Still a Rose, escrita junto a Lauryn Hill, llegó al Top 40. Claramente, ella aún tenía un instrumento sobresaliente. En febrero de 1998 MusiCares –la organización de caridad de los Grammy que atiende a músicos necesitados– entregó el premio como Persona del Año al
tenor Luciano Pavarotti. Entre los artistas que rindieron tributo estuvo Aretha, que cantó Nessun Dorma, del acto final de Turandot. Pavarotti le dijo, “los puristas pueden tener problemas con las libertades que te tomas, pero me encantó tu interpretación. Puccini tenía un alma grande, pero tú hiciste que fuera aún más grande”.

Dos noches más tarde, Franklin cantó Respect en la transmisión del Grammy desde el Radio City Music Hall, donde Pavarotti iba a interpretar Nessun Dorma. Cuando Pavarotti se enfermó y tuvo que cancelar, el productor Ken Ehrlich le preguntó a Aretha que ocupara su lugar. “Era como de vida o muerte”, dijo ella. Para que sonara auténtico, abrió el aria con un gruñido góspel, y cantó con un rango dinámico más amplio que el de muchos cantantes de ópera. En Nessun Dorma, Franklin logró pasar de un susurro a un grito; su dominio del pop y el soul le permitieron mostrarse vulnerable. Su declaración final, “Vincerò” [Venceré], fue un místico aullido de soul. Fue el momento público más espectacular de su carrera. El Radio City Music Hall estalló con una ovación de pie.

Wexler dijo, “Ella no tuvo miedo de esa aria. Se apoderó de ella, la hizo suya”.

Aretha tuvo otro momento espectacular en enero de 2009, cuando cantó My Country, ’Tis of Thee en la primera posesión de Obama. El sombrero del lazo gigante –diseñado por Luke Song– se robó el show, y rápidamente le abrieron una página en Facebook. Se ha dicho que el Smithsonian pidió la custodia del sombrero, y un segundo sombrero fue a dar al Rock and Roll Hall of Fame.

En agosto de 2001, a Erma (la primera persona que grabó Piece of My Heart, que popularizó Janis Joplin) le diagnosticaron cáncer. Cuando su hermana Sabrina llamó a Aretha para darle la noticia, “Aretha se puso furiosa”, le dijo Sabrina a David Ritz. “Decía: ‘No la llames así para darme malas noticias, no las quiero oír, no las puedo creer’”. A pesar de eso, no tuvo más opción que aceptar la verdad. Erma murió en septiembre de 2002, a los 64 años.

Nueve semanas más tarde el medio hermano de Franklin, Vaughn, murió a los 67 años. Él se había encargado de una parte del trabajo de Cecil, y Aretha se convirtió en
el único miembro vivo de su familia más cercana. Muchos habían muerto de cáncer, y era apenas lógico que ella le tuviera miedo a ese legado.

En agosto de 2010 se anunció que Franklin había tenido una caída en la ducha. En noviembre la cantante parecía seriamente enferma; según Ritz sufría de un “agudo dolor estomacal”. Después de los exámenes médicos, y tras la insistencia de los doctores, se cancelaron todas sus presentaciones.

A comienzos de 2011 invitó a Wendy Williams para que la entrevistara. Dijo que había perdido casi 40 kilos, pero eso era todo lo que podía anunciar al respecto. Cuando William le dijo que se sabía que había tenido una cirugía en el abdomen, Aretha se cerró ante el interrogante. “¿Eso fue lo que escuchaste? OK, bien. Se han dicho muchas cosas. Lo he dejado atrás. Me sie

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