La tragedia de Avicii

La superestrella le dio forma al EDM, pero nunca pudo superar sus propios problemas

POR DAVID BROWNE | 07 Jun de 2018

<p><b>EN ACCIÓN </b>Avicii en Ibiza, España, en 2013.</p>

EN ACCIÓN Avicii en Ibiza, España, en 2013.


Para Avicii era una oportunidad de relajarse. El 8 de abril, luego de un largo período de grabación, el DJ sueco viajó a Omán, un país al oriente de Arabia Saudita, donde visitaría a sus amigos de la familia real. Pero el músico parecía demasiado entusiasmado con su trabajo como para tomarse un descanso. Un día después de su llegada, tuvo una conferencia telefónica con miembros de su equipo en la que hablaron sobre los artistas invitados que quería tener en su nueva música. La conversación continuó por correo electrónico durante los días siguientes. “Todo lo que escribía era positivo”, dice Per Sundin, director de Universal Music Suecia, quien estaba sosteniendo reuniones con posibles colaboradores.

“Le encantaba lo que había hecho”. Avicii también se tomó fotos con fans en un resort y fue a hacer kitesurfing y a navegar con amigos. Por eso, todos quedaron estupefactos cuando el DJ —cuyos beats de house, melodías de pop contundentes y pinta nórdica lo convirtieron en una de las estrellas más importantes del EDM— se suicidó el 20 de abril en una propiedad de la familia real.

La muerte de Avicii sorprendió a su círculo más cercano. El sueco había mostrado varios cambios positivos desde que había dejado las giras para concentrarse en su salud y en superar sus problemas con el alcohol. “El estilo de vida que llevaba era una fiesta constante”, dice el colaborador Mike Einziger. “Pero parecía estar logrando el equilibro que buscaba”.

Hijo de una actriz de comedia y un ejecutivo sueco, Avicii —cuyo nombre de pila era Tim Bergling— nació en 1989. En su adolescencia, el chico comenzó a subir los tracks que hacía en su casa de Estocolmo a sitios de EDM, en donde sobresalía gracias a la calidad de sus melodías (según Neil Jacobson, un ejecutivo de Geffen Records que tuvo la oportunidad de trabajar con el artista, Coldplay era su “estándar de oro”). Luego de que un amigo hablara del término budista Avici —el lugar infernal donde los pecadores muertos nacen de nuevo— el sueco decidió adoptarlo como nombre artístico.

En 2009, Avicii lanzó un vibrante sencillo de electrohouse titulado Ryu, y comenzó a viajar a Miami a hacer apariciones en fiestas de música electrónica. “Se veía como un niño con esa cara de bebé, y estaba nervioso, pero tenía talento”, dice su promotor Louis Diaz. La carrera de Avicii despegó con Levels, de 2011 —un sencillo de house progresivo que incluía un sample de Etta James— y se volvió una apuesta millonaria. El artista firmó con Island y al poco tiempo ganaba 250 mil dólares por evento y aparecía en comerciales de Ralph Laurent.

Posando con fans en Omán poco antes de su muerte.

A medida que el fenómeno del EDM explotaba en todo el mundo, Avicii se destacaba por su voluntad para ignorar los límites del género. En el Ultra Music Festival de Miami en 2013 debutó con una nueva canción llamada Wake Me Up, un himno que mezclaba el bluegrass y el house. En su presentación subió al escenario con una banda que incluía banjo y violín… y fue abucheado. Pero la canción vendió cuatro millones de copias y fue Número Uno en 22 países. “No me siento como un vendido”, le dijo a ROLLING STONE en 2013, mientras discutía el rechazo por parte de los puristas de la música dance. “Esta es la música que escucho y la que me gusta”. Avicii escribió Wake Me Up con el cantante Aloe Blacc y con Mike Einziger, guitarrista de Incubus. “Verlo producir era como ver a alguien jugando videojuegos”, dice este último. “Era muy rápido. Uno pensaba que estaba jugando Nintendo, pero en realidad le estaba dando forma a un sonido”.

En 2014 Avicii era el tercer DJ mejor pagado del mundo y colaboraba con Madonna, Billie Joe Armstrong, Lenny Kravitz y Coldplay (sus héroes de siempre). También se convirtió en una marca al vender artículos como condones en su propia tienda en Miami. “Nunca soñé con hacer música o giras a este nivel”, le dijo a ROLLING STONE. “Todo ha sido muy rápido. La carga laboral ha sido una locura desde el principio. Siento que no he tenido tiempo para parar un poco”.

Este ritmo le pasó la cuenta en 2012 cuando fue hospitalizado por más de una semana en Nueva York a causa de una pancreatitis aguda, causada en parte por su abuso con el alcohol, el cual el DJ atribuyó a sus nervios en situaciones sociales.

En marzo de 2014, un año después de que los médicos sugirieran extraerle la vesícula biliar (Avicii había aplazado el procedimiento por motivos laborales), finalmente se sometió a la cirugía. “Estaba muy adolorido”, dice Sundin. “Estaba comiendo comida chatarra, durmiendo en un autobús, tomando licor. Si uno hace eso por mucho tiempo, seguro querrá descansar”. Avicii canceló una serie de espectáculos y regresó en 2015 con Stories.

El álbum no fue tan exitoso como True de 2013, y sus viejos amigos comenzaron a ver señales de tensión de nuevo. “Parecía un cadáver ambulante”, dice Laidback Luke —el DJ y productor holandés que fue fundamental en los primeros días de la carrera de Avicii— al describir un encuentro en Ibiza en 2015. “Estaba muy flaco. Se envejeció en los últimos cinco años. Quedé sorprendido”. En 2016, Avicii anunció que ya no saldría de gira. “Las producciones se volvieron gigantescas y desmesuradas”, dice Jacobson. “Él tenía la dualidad de lograr un sentido gigantesco de ambición teatral, pero, al mismo tiempo, era una persona muy humilde y sencilla. Quedó atrapado entre esos dos mundos y la vida comenzó a triturarlo”.

Sin las presiones de las giras, Avicii volvió a hacer música de la forma como comenzó: en casa. Instaló un estudio en un viñedo en Toscana y se concentró en planear su regreso. Cambió de management y de sellos disqueros, y se fijó la meta de lanzar tres EPs; el primero salió el verano pasado. Einziger sintió un cambio en Avicii mientras trabajaba con él en una de las cerca de 300 canciones que el DJ dejó: “No parecía esquelético. Parecía sano, como si hubiera estado tomando el sol”.

Antes de irse a Omán, Avicii invitó a Joe Janiak —un compositor y productor, conocido por sus éxitos con Tove Lo y Ellie Goulding— a su estudio casero en Los Ángeles. Ambos pasaron varias semanas componiendo canciones en las que Avicii tocaba el piano y escribía las letras. Janiak tuvo la impresión de que el sueco estaba entrando en una nueva fase productiva. “Se podría decir que había pasado mucho tiempo pensando, y que trataba de reorganizar su vida”, dice Janiak. “Parecía animado. Eso es lo que sorprende. No parecía un tipo en sus últimos días”. Avicii le dijo que se pondría en contacto cuando regresara de Omán, luego se fue a empacar su maleta para el viaje de la mañana siguiente.

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