Las 10 grandes canciones de Luis Alberto Spinetta

Desde su trabajo solista, hasta las icónicas canciones de Almendra, escogimos los temas más importantes del Flaco

POR ROLLING STONE | 08 Feb de 2019

<p>Luis Alberto Spinetta en los 80. <i>Foto por Dante Cosenza</i></p>

Luis Alberto Spinetta en los 80. Foto por Dante Cosenza


Desde que escribió Barro tal vez a los 15 años, Luis Alberto Spinetta trabajó por dominar el arte de la canción con una maestría incomparable. Estas son las grandes composiciones de su repertorio: sus himnos.

10. Almendra - Laura va

El espíritu adolescente de She’s Leaving Home (compuesta por Lennon y McCartney) viaja hasta el Río de la Plata con la historia de Laura, que es cantada suavemente por la frágil voz de Spinetta. En la banda que lo acompaña está Rodolfo Mederos, dándole ese toque único con el bandoneón.

9. Invisible - Los libros de la buena memoria

Spinetta cuenta hasta cuatro y arranca. Una inmersión al planeta de Invisible, con ese espíritu porteño perdido en un tango surreal y una superposición única de ambientes y atmósferas. Para tener la experiencia completa hay que ponerle atención, individualmente, a la letra, las texturas de las guitarras y el bandoneón.

8. Pescado Rabioso – Post-Crucifixión

De un adelanto de Pescado 2 sale esta aplanadora con uno de los riffs más recordados de Spinetta. Ya el grupo cambió, y el órgano de Carlos Cutaia le entrega profundidad. Es difícil no estremecerse cuando canta “Siento presagios de lo que vendrá”.

7. Almendra – Ana no duerme

La canción más rockera del debut de Almendra. Ana es la hermana de Spinetta y esta historia fluye sobre un ritmo rápido que tiene intervenciones de la guitarra de Edelmiro (tiene un sonido ¡grunge!) y arreglos de voces que, hoy en día, recuerdan al primer Queen. El Flaco demuestra que (también) es la voz del vértigo.

6. Luis Alberto Spinetta – Barro tal vez

“Y es que esta es mi morada donde el hacha punteará/ donde el río secará para callar”. Los argentinos tienen tatuadas esas palabras que Spinetta escribió a los 15 años y grabó en el límite de lo sublime. ¿Cómo pudo sentirse, a esa edad, “canción, barro tal vez”? Maravillosa.

5. Spinetta Jade – Alma de diamante

“Aunque tu corazón recircule, siga de paso o venga”. Spinetta se mete en el soul para enfatizar el puente de esta canción rodeada de sintetizadores (ese inolvidable solo espacial de Juan del Barrio), que en ese entonces era lo más novedoso. Un himno brillante con un aire lennoniano en el piano.

4. Almendra – Tema de Pototo (Para saber cómo es la soledad)

El lado A del primer sencillo de Almendra presenta (con arreglos orquestales, órgano Farfisa y distorsión) a Spinetta como un genio precoz y a la banda como los Beatles porteños. El aire barroco de la melodía contiene esa emoción de lo clásico y pone al grupo en sintonía con Procol Harum.

3. Pescado Rabioso – Cantata de puentes amarillos

Hay razones para que creer que esta es la canción que hizo a Spinetta un compositor único. Nada se le parece. Con cada movimiento se revela un gran secreto. Hay un espejismo de espontaneidad, como si hubiera salido sin mucho esfuerzo. Pero no. ¿De dónde salió?

2. Invisible – Durazno sangrando

Hay un aire de baguala (un género folclórico argentino) en la canción más terrenal de Spinetta desde que apareció en 1968. El tema que le entrega el título al segundo disco de Invisible enfatiza el concepto acústico de un álbum cuyas letras son, en parte, la adaptación de una adaptación de Jung. Un clásico del repertorio spinettiano.

1. Almendra – Muchacha (Ojos de papel)

Si las 200 mil copias vendidas de La balsa de Los Gatos fue un punto de quiebre en el mercado del rock argentino, Muchacha (Ojos de papel), la apertura del primer disco de Almendra, dejó muy arriba el nivel artístico de un movimiento imparable. Desde el arpegio que abre la canción se siente la sensibilidad de un clásico eterno. Como en una serenata hippie, las voces del coro acompañan la melodía temblorosa, casi recitada. Muchacha sigue siendo la canción insignia de Almendra y un emblema de las conquistas sociales de individuales de los 60 en Argentina.

En Muchacha, Spinetta le metió sentimentalismo a la técnica surrealista del collage con la que Miguel Abuelo experimentó en Mariposas de madera. Aquí, como un trovador, Spinetta le da atributos a cada parte de esa muchacha que es contemporánea a la Ramona de Berni, otro collage. Su musa (Cristina Bustamante) tiene “pechos de miel”, “piel de rayón”, “corazón de tiza” y, claro, “ojos de papel”. Un ejercicio surrealista que recuerda a las alucinaciones de Lennon en Lucy in the Sky with Diamonds.

*Extraído de ROLLING STONE Argentina

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