Monsieur Periné levanta la voz por la música colombiana

Hablamos con Catalina García y Santiago Prieto sobre la gira mundial de la banda y algunos inconvenientes de la industria musical del país

POR SANTIAGO DE JESÚS | 06 Jun de 2019

<p>Catalina García en vivo. <i>Fotografía por Carlos Müller</i></p>

Catalina García en vivo. Fotografía por Carlos Müller


Pocas bandas colombianas tienen el músculo para poder hacer una gira mundial en la que tocan por Europa, Estados Unidos, América Latina y recorren Colombia. Una de estas es Monsieur Periné, que se encuentra en medio de La Sombra World Tour. La banda pasará por festivales como Bonnaroo, Rock in Rio y Austin City Limits, además de tener un concierto gratis en Bogotá y otros nueve shows en el país.

Antes de embarcarse en la gira hablamos con Catalina García, vocalista, y Santiago Prieto, guitarrista y arreglista, sobre este tour que se viene, los mensajes que quieren dejarle a la gente y algunos problemas que han detectado en la industria musical de Colombia.

La gira es gigantesca, pasan por Estados Unidos, Europa, América Latina, por públicos y personas muy distintas. ¿Qué creen que hace que su música se conecte con culturas y gente tan diferente?

Santiago: Yo creo que nos dimos cuenta de eso cuando empezamos a hacer los primeros tours en Europa, como en 2013 o 2014, que para nosotros era algo nuevo ir a otros países. Recuerdo que la sensación era que traíamos algo exótico, pero también común. Por ejemplo, siempre tuvimos el lenguaje gipsy, swing, algo de jazz, pero también cosas latinoamericanas bailables, que cantamos en español y algunas canciones en francés. Había un puente entre algo común y algo nuevo, pero sobre todo divertido.

La gente, más allá de la nacionalidad, se conectaba y bailaba, se dejaba llenar por la música. Se confirma la frase de cajón de “La música es un lenguaje universal”. Por eso conectó, pero creo que esos dos elementos son lo clave. Que tenía cosas comunes y un elemento exótico.

La parte visual de Periné siempre llama la atención. Los vestidos de Catalina, el color, la decoración. ¿Qué trae, visualmente, La Sombra Tour?

Catalina: El Encanto tropical es un disco que está muy conectado con la esencia del trópico, que es la naturaleza, la fauna que hace que este lugar sea tan mágico. Los animales que están en los bosques y la selva, que han inspirado tantas veces a la música, y las historias y las leyendas de nuestra tierra. Todo eso está presente en nuestra puesta en escena. Animales que representan poder, que representan libertad, que representan diversidad, que representan vida.

Para eso trabajamos siempre en equipo. Ya llevamos varios años trabajando junto a Diego Guarnizo, que además de ser un diseñador con mucha experiencia, también es un director de arte muy importante para la televisión y el cine en Colombia. Él ha sido maravilloso porque tiene una relación profunda con la investigación del trabajo artesanal, que ha sido nuestro enfoque por todo lo que significa el oficio con las manos, que está relacionado a la manera como nosotros hacemos la música.

Ya que hablas de la parte manual, ustedes tocan sus instrumentos y viajan con toda la banda. Hoy en día se hace muchísima música en computadores, ¿tienen alguna opinión al respecto?

S: Pues es otro lenguaje, pero también hay que adaptarse a las nuevas tecnologías. Nosotros hemos querido aprender del mundo de la electrónica, pero sí siento que la gran fuerza es cuando se hace con las manos, cuando está el espíritu humano tocando la música.

La música que nosotros hacemos tiene que ser tocada, así tenga samples. Y lo hacemos en vivo, de hecho tenemos pads, no tiramos una secuencia, pero tocamos sonidos electrónicos. Es algo que intentamos hacer en este disco de una forma muy tranquila, sin ponerlo en primer plano, pero sí tener ese sonido híbrido. Yo creo que, al menos en la música latina, conviene intentar tocar las cosas.

Hace un año lanzaron Encanto tropical y quería saber cómo ha sido recibido por fuera, porque supongo que acá en Colombia, por los sonidos que tiene, es más fácil de digerir…

S: No, menos. Menos porque Colombia es un país, en su mayoría, reguetonero.

Pero hoy en día eso es en casi todos lados

S: En México hay movimientos mucho más grande.

C: No hay un país más reguetonero que Colombia. En España, por ejemplo, los artistas alternativos como Vetusta Morla, Rozalén, El Kanka, Leiva, están metiendo 40 mil personas pagando tickets. Artistas alternativos.

S: Acá ni Maluma.

C: Aquí no existe eso. Por más de que allá el reguetón sea importante y la música urbana tenga tanta fuerza, Colombia es el país más viciado por la estética. Y también tiene todos los vicios de la industria. Acá es difícil vivir de la música haciendo algo diferente, a pesar de ser uno de los países con una diversidad cultural tan expresiva, hermosa e interesante de investigar.

“La música que nosotros hacemos tiene que ser tocada, así tenga samples”, dice Santiago. Fotografía por Carlos Müller
“La música que nosotros hacemos tiene que ser tocada, así tenga samples”, dice Santiago. Fotografía por Carlos Müller


¿Entonces sienten que, entre tanta variedad, la gente no valora lo de acá?

C: La audiencia existe y es increíble poder estar ahí.

S: Y es súper fiel.

C: Pero es difícil que crezca porque también es una industria que está, de alguna forma, invirtiendo todos los recursos y los discursos a este camino de la música urbana. Es culpa también de la propia industria que la diversidad en nuestra cultura no sea algo interesante para nuestra propia gente. Por eso a la mayoría de los artistas colombianos, incluso a los urbanos, les toca migrar y crecer afuera, después es que crecen acá.

Que ustedes, en medio de eso, son un caso distinto porque sí crecieron acá.

C: Sí y no. La mayoría de nuestros conciertos son afuera, y cada vez nos damos cuenta de que nos tenemos que ir para afuera.

S: Y es que más jodido vender acá, la gente no compra tickets. Es difícil y eso que nosotros somos privilegiados. Hay que cambiar el consumo de la música local, hay que crear audiencias de nueva música.

C: También tiene que haber un plan que haga parte del ejercicio de gobierno, de invertir en cultura, que sea importante para la gente. Que no sea una cosa distante o inferior. No mirarse a uno mismo desde la inferioridad, que creo que esa es nuestra mayor cadena. Por eso seguimos ahí tan atrasados frente a otros contextos, porque seguimos agachando la cabeza. El de afuera es mejor, se le atiende increíble, pero el de adentro nada.

S: Por eso le pusimos el nombre a la banda, por esa actitud. Burlándonos de esa actitud esnobista.

¿Cómo es esa historia del origen de Monsieur Periné?

C: Comenzamos tocando en bautizos, matrimonios, puras fiestas con gente con plata de Bogotá, siendo la música de fondo y nadie nos paraba bolas. Pero tocábamos un repertorio latinoamericano que conecta con muchas generaciones y que no hace mucho escándalo.

Les empezó a llamar la atención y nosotros siempre observábamos esa actitud esnobista de mucha gente que cree que por tener cosas de afuera, por mostrar la cultura de afuera, es mejor y le da más estatus. Por eso nos inventamos un personaje afrancesado, que todo lo que viene de Europa, y en especial de Francia, es mucho más sofisticado. Aprovechamos ese cliché y nos burlamos porque periné es una palabra en español.

Hablas de la falta de inversión en la cultura, pero, ¿no falta también algo de rebeldía por parte de algunos artistas?

C: No creo, me parece que hay mucha rebeldía y precisamente por eso es que hay tanta música colombiana distinta tratando de sobrevivir. Sin embargo, somos una sociedad masacrada por la violencia. No hemos tenido tiempo de alimentarnos culturalmente como sociedad. De sentir que somos útiles por fuera de la guerra, que somos útiles pensando, que somos útiles creando por nuestra capacidad, por nuestra inteligencia y por nuestros talentos.

Todo tiene que ser una cosa de supervivencia y de querer estar por encima del otro, de ver cómo voy yo solo. Es que son varias generaciones llenas de violencia. No es culpa de este presente, ni culpa de alguien en específico, hace parte de nuestra historia. Pero si queremos construir un país y una sociedad con unos valores, si queremos caminar hacia una sociedad en paz, pues hay que invertir en educación y aprovechar esa fuerza cultural que tenemos.

Entiendo entonces que ese es un mensaje que les gustaría entregar en sus conciertos por Colombia. Por afuera, ¿qué les gustaría dejar?

S: Lo mismo. Yo no soy muy nacionalista en ese sentido, obviamente soy colombiano, pero todo esto es una montaje desde que en 1810 salió la independencia. Uno igual le hace honor a las raíces que tiene, pero lo que hacemos es crear nuestra propia identidad. Al final la identidad se construye.

Más allá del nacionalismo, es el cuidado del entorno, de la tierra. Hemos estado tratando de volcarnos a una cosmovisión distinta a la de, por ejemplo, la música urbana, que es totalmente materialista, con cadenas, carros, joyas, huevonadas. Nosotros hacemos otra cosa, queremos mirar lo esencial de las cosas, y en ese sentido pues da igual ser colombiano.

C: Libertad creativa, para nosotros lo que tiene sentido y mucho valor, es la capacidad de crear. Creo que es ahí donde estamos jodidos los colombianos, porque creemos que los de afuera crean mejor y por eso agachamos tanto la cabeza. Y no es así. Acá, por toda esa mezcla que tenemos, por toda esa cantidad de información que hemos recolectado en nuestra historia, tenemos esa sensibilidad y una cantidad de lenguaje para crear. ¿Por qué buscar el de afuera siempre? ¿Por qué darle más relevancia?

Adentro hay muchas cosas, adentro de uno hay universo increíble. Esa es la verdadera riqueza del ser humano porque en la vida no nos vamos a llevar las joyas, los carros, ni los premios, ni la ropa. Lo que se queda es lo que uno crea.

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