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Moure y de Francisco: “Hay una intención escondida de bloquear medios independientes”

Existen montones de malos imitadores, hay alrededor de ellos un halo de misterio y absurdo; los dos tipos más raros de la televisión hablan con ROLLING STONE sin morderse la lengua

POR RICARDO DURÁN | 19 Dec de 2018

<p>Martín de Francisco y Santiago Moure hablan de <i>La Tele Letal</i> y su enfoque político (Fotografía de Rodrigo Torrijos)</p>

Martín de Francisco y Santiago Moure hablan de La Tele Letal y su enfoque político (Fotografía de Rodrigo Torrijos)


¿Cómo ha sido la experiencia con La Tele Letal?

Martín de Francisco: Ha sido traumática… ha sido una experiencia al principio “jarta”, pero con el ejercicio de ir haciendo el programa nos fuimos encarrilando, logrando hacer lo más cercano a lo que queríamos hacer. Ha sido buena, a veces no, a veces lo deja a uno satisfecho, otras veces no, como todos los trabajos. Pero Santiago ha ayudado mucho a…

Santiago Moure: No, no, no, no digas eso… el faro de La Tele –eso todos lo sabemos- es Martín. Martín y Doña Anciana.

MDF: [Risas] ¿A vos como te ha parecido la experiencia?

SM: Siempre hay dos instancias. La primera es imaginar las cosas, que es muy divertido; ya al hacerlas es aburridor. Entonces, ante la expectativa de hacerla había cierta emoción, cierta ilusión. El ocio previo de inventar las cosas es muy divertido, ya el hacer adquiere ese peso, ese agobio del “tener que”. Entonces, como ahora ya estamos encarrilados como tú lo dijiste, es un poco más tedioso que antes, cuando lo imaginábamos.

MDF: Tiene momentos en que uno disfruta hacerlo y otros en que no. Es una relación un poco bipolar. Como de divertirse mucho, en mi caso, o todo lo contrario. Pero en general ha sido bueno porque salir con un proyecto después de tantos años, seguramente uno hubiera podido quemarlo más. O volver y que no hubiera tenido aceptación, pero la cosa ha salido bien. Sí había temor de sacar una segunda parte de un proyecto de hace tantos años al que hubiera sido bueno dejarlo allá, y que funcionó supuestamente. Pero la cosa va bien.

¿Sienten que lograron renovar un formato que la gente ya había visto, o le dieron continuidad?

SM: Sí más bien eso, porque ya está inventadísimo. Es como dar continuidad a lo que somos nosotros; no es lo mismo que se hizo hace 25 años. Somos diferentes personas, más viejas. No sé si hayamos evolucionado o no, pero somos diferentes. Entonces es como siguiendo la misma línea, pero distinto.

MDF: Sí, aparecen nuevas ideas, pero tiene algo como del espíritu de esa época. Inclusive en mi caso… es una inmadurez a pesar de ser viejo. Pero sí ha habido cosas diferentes de hace tiempo, y eso también ayuda a que uno no salga exactamente con lo mismo.

SM: Lo curioso de la inmadurez es que hace 15 años no se notaba, ahora sí.

MDF: Ahora se nota porque uno está viejo y cansado… y triste

SM: Y enfermo, también.

Si bien se mantienen cosas del formato y de ese espíritu, acá hay una cosa que no estaba tan presente en los proyectos previos de ustedes, entró con fuerza la parte política…

SM: En El Siguiente Programa sí.

Pero una cosa es que unos dibujitos animados dijeran las vainas, y otra cosa es con ustedes dando la cara y diciéndolas abiertamente. Además, en El Siguiente Programa usaban nombres ficticios para los personajes públicos; acá están poniendo la cara y diciendo los nombres propios, ¿qué los llevó a eso? ¿Qué les hizo tomar ese rumbo?

MDF: Es un trabajo que hacemos con el director, Rafa Noguera… los temas del país dan para hablar de eso, y nos interesa hablar de esos temas, mezclarlo con las obsesiones de cada uno. Pero digamos que los temas que despiertan interés en nosotros, la gente, y todo lo que está pasando, hay que registrarlo de alguna manera a nuestra manera. Y los temas del país nos azotan en todos los medios, en Internet, en todo lado, y hay que hablar de eso, es un impulso que está ahí. Y hay que responder a todo lo que pasa, todo lo que pasa en el Congreso, todo lo que pasa en la política.

Nosotros hacíamos La Tele, donde criticábamos las producciones de televisión. Y luego viene El Siguiente Programa, donde criticábamos la televisión, pero caricaturizando lo que pasaba en el país. Y ya mostrando la cara realmente… pues inclusive en sketches que supuestamente no son políticos, metemos los temas porque es el editorial permanente del país. Lo que pasa en este país es demasiado especial y escandaloso como para pasarlo por alto; simplemente es la corriente que lo lleva a uno a hablar de eso, de la injusticia en que vivimos y de la corrupción rampante que nos muestra todo, y ciertos medios no quieren hablar de eso o lo tratan de obviar, pero ya es imposible de obviar.

SM: Sí, los temas serios en este país dan risa, y los temas cómicos dan rabia. El camino era mezclarlos y mezclar la rabia con la risa. Porque da mucha rabia y risa, y da risa que dé rabia y da rabia que dé risa. Pero así es.

“…los temas serios en este país dan risa, y los temas cómicos dan rabia”. Santiago Moure
“…los temas serios en este país dan risa, y los temas cómicos dan rabia”. Santiago Moure

¿En algún momento de este proceso han tenido presiones, estrellones, desencuentros?

MDF: No.

SM: Jamás, antes todo lo contrario. Y no sé, de pronto me esperaba que en algún momento fuera a haber una llamada de atención, por no decir censura, por el contrario, nos han dejado, y eso hay que reconocerlo, nos han dejado el camino libre y expedito para decir lo que queramos.

MDF: Bueno digamos que hasta acá ha pasado que una persona se burla del poder y puede ser peligroso para esa persona, pero sobre todo si esa persona maneja algún acerbo probatorio, alguna cosa que vaya en contra de algún poderoso, esa persona corre peligro. Mientras uno sea como un bufón y se burle, puede correr peligro, pero no tanto. O digamos que puede generar alguna atención. Las personas que corren riesgo son periodistas investigativos que denuncian, que tienen pruebas sobre gente poderosa que aquí es vista como los salvadores de la patria, y resulta que son los que le están haciendo verdadero daño a Colombia. Pero yo creo que nosotros no somos tan tomados en serio. Pero no sé qué pase de ahora en adelante, porque sí queremos hablar de esos temas políticos, y nos causa cierta indignación, tampoco se trata de mostrarse enfurecido, sino de reírse porque no queda más. Lo que nos nace hacer es eso. La gente que sí está corriendo riesgo es la que tiene pruebas sobre todos esos hampones.

¿Sienten ustedes que el país en general, o una proporción grande del país está adquiriendo una consciencia política que antes no tenía?

SM: Claro, claro. Este país siempre ha sido el mismo, pero antes no se notaba, ahora se nota más. Digamos, lo que ocurría debajo de la mesa ahora se ve más y eso ha generado un cambio en los medios de comunicación y en la percepción que tiene la gente de la realidad. Ahora cada vez más gente tiene elementos para sacar un criterio más documentado de la realidad. Antes solo había un sesgo y todo ocurría debajo de la mesa. Entonces, yo sí creo que ha cambiado mucho, claro.

MDF: Sí, está pasando lo mismo pero, las redes sociales tienen su trabajo, y deben estar maquinando, viendo la forma de bloquear eso, pero ya es difícil. La gente ya no solo tiene un medio o dos, tiene muchas vertientes, muchas aristas de la información, muchos puntos de vista, y saca una conclusión acerca de todo eso; eso lo dan las redes sociales, y algún medio independiente que ayuda a que sea así. Entonces la gente ya se está dando cuenta. Ya la popularidad de un político no puede ser tan alta, porque ya la gente empieza a saber quién es quién.

En estas últimas semanas salieron unos titulares que hablaban de censura en relación con ustedes, luego estuvo lo de Los Puros Criollos, ahora está la ley MinTic de la que han hablado Yamid Amat y Omar Rincón, entre otros. A partir de lo que ustedes dicen uno asume que no les ha tocado esa censura, pero, ¿qué perspectiva tienen del resto de situaciones que han salido a la luz en estas semanas?

MDF: Me encanta tu pregunta [Risas]. Realmente lo que hay es un Gobierno que no puede tapar lo que está pasando, y sí hay una intención escondida de bloquear medios independientes. Digamos que, esa política está, la censura se puede dar, sobre todo, del periodismo que está manejando información con pruebas que ya no se pueden ocultar. Y puede haber una segunda intención para censurar, disfrazada de algo que tiene que ver con que los medios ya están unificados, y ya no solo existe la televisión. Hoy existe todo en conjunto, y los medios que manejan Internet, televisión y todo al tiempo, no pueden pagar por un negocio lo mismo que cada vez se está generalizando más, todo va en conjunto. Entonces hay un tema de negocio, y no quieren pagar lo que se pagaba antes por un medio de televisión en espectro televisivo, pero sí hay, en el fondo, un Gobierno que quiere bloquear ciertas voces.

Y digamos, acabar con la televisión pública, esa puede ser una política también. Entonces al no pagar los medios privados por el espectro, no se puede pagar la televisión pública, no se puede subvencionar, entonces eso va a perjudicar.

Lo ideal es que se pueda llegar a un consenso donde se pueda mantener también la televisión pública y se deba pagar también por los espectros… no sé cuánto, no sé si lo mismo de antes porque el negocio cambió, pero no se debe dejar acabar con la televisión pública, eso es algo que tienen que pasar y tiene que haber recursos para que eso se mantenga porque hay unas voces… la gente quiere seguir sabiendo o necesita saber que la cultura no se puede morir, no se puede matar de esa manera. Un programa como Los Puros Criollos muestra mucho de lo que somos nosotros, y acabarlo es infame. Programas y proyectos de ese tipo, que no van a estar subvencionados como antes, pueden morir. No podemos dejar que eso pase. Entonces hay una cantidad de aristas ahí.

SM: Sí, hay cosas que deben seguir siendo públicas. Debe haber un nicho privado en la televisión, como en todo, pero también debe haber la parte pública, la televisión pública tiene que existir. El Estado no es el Gobierno. El Gobierno es un regente momentáneo de Estado, pero la televisión pública pertenece al Estado, a la Nación. Es un bien público y debe conservarse. En todas partes del mundo existe. Por ejemplo tú ves la BBC, y seguramente la subvención de los canales públicos en los otros países necesariamente tiene que venir de lo privado, porque si no de dónde.

MDF: Pagando el impuesto, pagando el espectro, por ejemplo.

Es importante tener en cuenta que la opinión pública se forma una idea sobre el manejo que da el gobierno a los medios a partir de noticias que lee en el periódico de Luis Carlos Sarmiento Angulo, en las emisoras de Ardila Lülle, en los noticieros de Caracol, en Blu Radio; termina siendo víctima en ese conflicto de intereses que tienen los grandes grupos económicos ahí…

SM: Sí, no es raro que lo primero que privatizaron acá fueron los medios de comunicación, los canales privados en el año 97. Esa fue la punta de lanza por la cual empezaron a manejar todo el cuento de la información. Esa época no se notaba y no se podía prever, pues algunos visionarios sí lo pudieron ver pero en esa época no se presentía eso que usted está diciendo, cómo los conglomerados económicos se hicieron a los medios de comunicación de una manera en que la gente no se dio cuenta. Solo ahora, cuando se ve cómo filtran la información, ahora sí se da cuenta, por eso es importante conservar lo público, muy importante. Es el contrapeso a las opiniones sesgadas de los grupos económicos desde sus medios de comunicación.

MDF: Ahora, cualquier medida que tome un Gobierno como este, que taimadamente quisiera clausurar ciertas voces, hagan lo que hagan, la gente tiene otros medios para enterarse de todo. Pueden dar patadas de ahogado, lo que sea, pero la gente ya sabe, ya tiene muchos puntos dónde fijarse. Ya no es tan fácil ocultar las intenciones de las empresas, ya la gente sabe quién compró el periódico y quién es dueño de los medios, ya sabe cómo funciona. Por lo tanto, puede haber sufrimiento, puede haber un trauma de aquí a que tomen medidas, todo va a terminar siendo consensuado y negociado de tal manera, pero ya no hay marcha atrás. Es decir, la gente ya se dio cuenta cada vez más de cómo están funcionando los poderes económicos y cómo se han adueñado de los medios para que ellos el negocio lo tengan aún más redondo. Pueden tomar medidas ahora, pero va a ser difícil que se pueda concretar de alguna manera, ya no es fácil ocultar.

SM: No es fácil de ocultar, pero cuando ya no puedan hacerlo por las vías que han venido usando, pues para eso está el ESMAD en todas sus formas, no solo el físico, sino el ESMAD ideológico. Como la policía del pensamiento de la que alguna vez hablaba Orwell. Ese es ya el último recurso, cuando los poderes hegemónicos se quiten la máscara y lo hagan de frente.

MDF: O sea, fascismo.

SM: Exactamente.

MDF: Sí, fascismo, pero, ¿cómo van a hacer para contener lo que son todas las redes sociales? ¿Lo pueden hacer? Eso ya no es tan fácil.

SM: A las malas.

MDF: Pues sí, pero, yo creo que con medios tipo Twitter, donde la gente se está documentando, se está informando, de un momento a otro ¿empezar a qué? ¿A clausurar esa corriente de información? ¿Cómo lo pueden hacer? Ya no es tan fácil.

SM: Pues como lo han hecho siempre, ¿no? Apagarla, por ejemplo. Pueden apagar la red, igual eso pertenece al Estado. Los que regentan el Estado pueden decir: “Bueno, se acabó la guachafita”.

Pueden subirle los costos a su acceso a Internet y a los planes de datos…

MDF: Se acabó y empiezan a cobrar.

SM: Poner dificultades, y ya la dificultad mayor es pues que, un día como en El Proceso de Kafka, un día te levantes y esté la policía revisándote. ¿Y cómo entraron? Ah, por el sifón. De frente.

MDF: Sí, puede ser y un pensamiento catastrófico es llegar allá. Pues sí lo pueden hacer, pero tan fácil tampoco es.

Quisiera ver si ustedes se atreven, cada uno, a definir su propio perfil político.

MDF: Yo fajardista no soy.

SM: No, aunque fue acusado.

MDF: Sí, fui acusado.

SM: Mi criterio es fraccionado y basado en informaciones muy fraccionadas. Yo me consideraría un anarquista. Utópico, totalmente. Pienso en una sociedad que pudiera regentarse a sí misma, el individuo ser libre y tener la autoridad ante sí mismo, y la educación que le permitiera tener un nivel ético para escoger con certeza sus decisiones. Creo en la anarquía como en la libertad de un individuo, sin jefes, sin guías, sin policías, con un nivel ético lo suficientemente elevado, pues, para que uno pueda optar por las mejores decisiones.

MDF: Ok, me encantó ese perfil [Risas]. Me gusta la libre empresa, Estado pequeño, pero a la vez que existiera educación gratuita, salud gratuita y golpear la corrupción. Es como una mezcla de todo eso, puede ser centro-izquierda en el sentido de que la izquierda es también velar por los intereses no solo de mi entorno, sino de lo que está afuera de mi entorno. La derecha es “yo protejo mi entorno, y lo que esté allá de mi entorno, pues no sé, ya veremos. Lo primero es cuidar mi propio entorno”. En eso no estoy de acuerdo. El pedazo de la izquierda que es valioso es que el entorno mío no sea lo único que importe, sino que importe más allá, la gente que no tiene las mismas oportunidades. Lo ideal sería una izquierda democrática en ese sentido, pero que exista la libre empresa y que no sea un Estado tan grande en burocracia, que llegue a cada lugar pero que pues no tenga tantos puestos inoficiosos. ¿Cómo podemos ver eso? Como un centro-izquierda, tal vez. ¿O no?

Para terminar, ¿qué va a pasar con La Tele Letal?

SM: Volveremos el otro año con la tercera temporada de esta nueva serie.

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