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Mujeres que forjan el futuro: Alexandria Ocasio-Cortez

La estrella demócrata y socialista llegó a Washington D.C. para dar lo mejor de sí y arreglar los Estados Unidos

POR ALEX MORRIS | 27 Mar de 2019

<p>​Fotografía por Zoey Grossman</p>

​Fotografía por Zoey Grossman


Si los demócratas hubieran querido provocar a los republicanos, no hubieran podido traer a una mejor legisladora que Alexandria Ocasio-Cortez; es la hija de un inmigrante puertorriqueño de clase media, fue educada en el noreste, apoya a Bernie Sanders, protesta contra el muro y ayuda a su comunidad. Nació en el Bronx y trabajó como mesera y bartender, hasta que ganó la elección primaria en el Distrito 14 de Nueva York. Sus rasgos llamativos son increíblemente simétricos, su perspectiva es milenial y sus respuestas son claras y bien estructuradas.

Apenas es la hora del almuerzo en Washington, D.C., pero Ocasio-Cortez ya asistió a una manifestación contra el cierre del Gobierno y entró a Twitter para hacer un llamado al Daily Caller por su relación íntima con supremacistas blancos y con Tucker Carlson, recordarles a todos que legalicen la marihuana (#LegalizeIt), “exigir justicia en las comunidades devastadas por la guerra contra las drogas” y criticar a los medios por hacer una cobertura sobre sus supuestos desnudos con titulares que ocultaban la noticia falsa. Tuvimos que interrumpir nuestra conversación porque debía ir a votar al Congreso, pero la continuamos al siguiente día en el Capitolio, en donde complació a algunos turistas que querían una foto con ella, la estrella de las redes sociales del Congreso.

¿Cuándo fue la última vez que sufriste discriminación de género?

[Mira su reloj] Um, a las 10 a.m.

¿En serio?

Pues solo con el tweet [del falso desnudo]... Es gracioso, sí subo varias historias a Instagram, pero no recuerdo haber hecho eso, lo cual demuestra todo lo que nos falta en cuanto a los derechos de las mujeres. Cuando el presidente dice que ha acosado sexualmente a mujeres, actúan con indiferencia, pero cuando hay un rumor de que una mujer tuvo el descaro de tomarse una foto, se ponen furiosos. Me gustaría poder decir “no les respondan”, pero no podemos pretender que estos medios de extrema derecha no están sacando los discursos más subversivos y destructivos, y que estos han ganado fuerza. Se apropiaron de la presidencia.

Y de la conversación política.

Exactamente, entonces puede que no quiera responder a eso. Puede que no nos guste el hecho de que las cosas que no valían la pena hace 10 años, ahora sí importen gracias al poder subversivo que han adquirido. Pero creo que sí merecen una respuesta.

Gracias a tu habilidad de impulsar a tus seguidores en redes sociales, te han comparado con Donald Trump.

Bueno, creo que hay un afán por hacer esa comparación, pero siempre que los medios cambian, los primeros en reconocer ese cambio –aprenderlo y adaptarse–, tienden a tener la ventaja del primer movimiento. Así que esto no es sobre personalidad o Trump, sino sobre quién tiene la ventaja del primer movimiento. Pero hay similitudes. La gente que es exitosa en redes sociales sigue principios similares; para resonar con las personas, tienes que decirles lo que piensas, tienes que estar dispuesto a cometer errores, a ser vulnerable y a aprender en la marcha.

Antes querías ser un ginecobstetra. ¿Por qué cambiaste de idea?

Cuando estaba en la universidad, viví al occidente de África, ayudaba a matronas con partos en el Sahara, y me contagié de malaria. En el mundo en desarrollo, la malaria es una enfermedad económica. Es una enfermedad que afecta a tantas personas como para tener un impacto en el producto interno bruto nacional, por eso comencé a pensar que los asuntos de salud son problemas de política pública macroeconómica.

Pero me afectó personalmente cuando mi padre murió en medio de la crisis financiera, me gradué de la universidad y trabajé como mesera. Lo que la gente no entiende de los restaurantes es que no son los ambientes más políticos. Estás junto a inmigrantes y en uno de los nexos de la desigualdad salarial. Lo que ganas por hora es menor al salario mínimo; trabajas por las propinas, te acosan sexualmente, ves cómo procesan y manejan nuestra comida, y ves cómo los precios de las cosas cambian. Fue una experiencia política muy estimulante.

Cuando renunciaste a tu trabajo de mesera, ¿qué le dijiste a tu jefe? ¿Le dijiste: “Renuncio porque estaré en el Congreso”?

Sí, por mucho tiempo hablé con mi mamá sobre mi campaña…

Tenías doble trabajo.

Sí, al menos durante todo un año. Algunas de las personas con las que trabajé sabían porque eran mis amigos, pero un día, el gerente escuchó a alguien hablando de mi campaña. Se me acercó y me pregunto si era cierto, yo asentí, él me dio un gran abrazó y me dijo que le avisara si necesitaba algo.

Has reemplazado a Pelosi al recibir las críticas por el partido demócrata. ¿Eso te afecta?

Me reía porque estaba hablando con un miembro republicano de la Cámara y me dijo: “¿Eres comunista? Está bien si lo eres”. Entonces me comencé a reír porque eso es exactamente lo que hace Fox News.

Pero, ¿buscas polémica? ¿Estás intentando entablar un diálogo para enfrentar a Trump?

Considero que hemos tenido bastante polémica. Creo que hemos tolerado lo intolerable. Recuerdo ser una constituyente y preguntarme por qué no se defendían en algunos de estos asuntos. Lo que el presidente está intentado hacer es comprometer la verdad. Solo porque estoy contraatacando a los reporteros que tildan a las mujeres de antipáticas, no significa que piense que sus medios son “falsos”. Hay una diferencia enorme entre corroborar una narrativa y revisar una verdadera institución. Así es como se logra que quienes niegan el cambio climático sean tratados con la misma seriedad que un científico distinguido.

Pienso que está bien la polémica. El conflicto es parte del cambio. También le he dicho esto a otros miembros: si me quieren apuntar con sus armas, no importa. Estoy en un distrito muy demócrata. Mejor a mí que a alguien más. Generalmente no me molesta, pero en las últimas 24 horas me ha afectado porque su histeria se está manifestando en sexismo e intolerancia. Ahí es cuando me defiendo.

¿Votarías por destituir a Trump?

Sí, sin dudarlo ni un segundo. Ni sé por qué resulta controversial. No me refiero a que no sé la razón, porque entiendo que algunas personas vienen de distritos duros donde sus constituyentes están divididos, pero para mí y mi comunidad en el Bronx y en Queens, es fácil.

Todos quieren eso.

Sí, todos.

Has estado poco tiempo aquí, pero, ¿has tenido conversaciones con republicanos sobre por qué lo apoyan?

En el partido republicano hay una situación de rehenes. Hay muchos republicanos que saben lo que es correcto –no solo en su destitución sino en general–, pero se niegan a hablar.

Porque sería un suicidio político.

Sí, no pueden hacerlo. Para mí, es una posición inaceptable, porque ya no estamos en un ámbito político. Estas no son preguntas políticas, estas son preguntas de la sociedad, de trato igualitario y de derechos civiles.

¿No prefieres que haya republicanos escondidos que saben lo que es correcto, en lugar de personas que se atreven a hablar y pierden sus cargos frente a personas que realmente apoyan a Trump?

El problema está en que, si votan de la misma manera, ¿qué importa? No me importa en qué crees, si tu voto es el de un racista. A la hora de la verdad creen que sus intenciones los van a salvar, pero las decisiones son las que importan. Estoy cansada de oír gente diciendo: “Voy a votar de la misma manera que los intolerantes, pero no comparto su ideología”. Bueno, estás haciendo lo mismo que ellos. Necesitamos que se hagan responsables de sus actos.

¿Qué tanto de lo que dices intenta mover la ventana Overton [rango de ideas aceptadas en el discurso público] para que los demócratas puedan competir con la manera en que los republicanos la han movido?

Una gran parte de mi agenda es mover la ventana Overton, porque es una posición estratégica. Soy una novata en una institución que trabaja por antigüedad, parece un colegio. Eres el estudiante nuevo, así que, como novato, tienes que ver las herramientas a tu disposición y en el primer periodo, si tienes la oportunidad de enmarcar el debate, entonces esa es una de las maneras de tener más poder. Si estoy aquí por cuatro días, lo mejor que puedo hacer es crear un debate nacional sobre las tasas impositivas marginales a los ricos.

¿Cuánto tiempo has pasado con Bernie Sanders desde que llegaste? ¿Se han tomado una cerveza juntos?

Bueno, no hemos ido por una cerveza desde que llegué, pero [durante mi campaña] tuve la oportunidad de hablar con él y pedirle un consejo.

¿Cuál fue su consejo?

Uno de los consejos más funcionales fue que, ya que uno pasa tanto tiempo en el comité, es importante elegir un tema que a uno le apasione.

Y acabas de ser nombrada para el Comité de Servicios Financieros.

Sí, todavía no es oficial, pero va por buen camino. Eso estaba dentro de mis tres primeras opciones. Es un comité muy poderoso en cuanto a lo que puede regular. Estoy emocionada.

¿Qué te gustaría lograr en 2019?

Lo que tenemos que hacer es redefinir qué es el movimiento climático y lo tenemos que hacer en el ámbito de la justicia ambiental. Por mucho tiempo, la gente ha creído que la legislación del cambio climático es salvar a osos polares, pero no piensan en las tuberías de Flint, ni en el aire del Bronx, ni en los mineros con cáncer en Virginia Occidental. Cuando hablamos de definir el alcance, tenemos que hablar del clima como un asunto de justicia social, de justicia económica y como un problema ambiental.

Queremos exponer algunos de nuestros intereses: “Si tu legislación no se preocupa por el empleo, si no piensa en la infraestructura, si no está intentando llevar justicia a las comunidades, entonces no es un Green New Deal [propuestas para ayudar a abordar el cambio climático]”. Somos la mayoría en la Cámara, así que, ¿por qué no dar lo mejor?

Espero que funcione.

Yo igual. Llama a tu representante.

¡Tú eres mi representante! [Risas]

¡Exacto!

Inicialmente dijiste que querías ver más opciones en cuanto al liderazgo de la Cámara. ¿Cuándo y cómo cambió?

No surgieron opciones reales. Y luego comencé a ver una resistencia hacia la exlíder Pelosi –ahora presidenta de la Cámara de Representantes–, que provenía de un flanco más conservador de su partido que intentaba tomar el discurso de “necesitamos un cambio” hacia una dirección más empresarial. Nancy Pelosi es la candidata más progresista en ese campo. Ante todo, eso es lo que voy a apoyar.

¿Hay cosas en común?

Por supuesto. Algo para resaltar de la presidenta es que cree que el partido demócrata debería ser partido progresista. Está en la difícil posición de tener que lidiar con todas estas diferentes posturas dentro del partido, pero su política personal es muy progresista. No he encontrado ningún asunto en el que estemos en desacuerdo.

¿Has interactuado personalmente con ella?

Sí, nos hemos sentado varias veces y hemos destacado lo importante que es el clima para la agenda. Ella estuvo dentro de los primeros demócratas que presionaron sobre este asunto hace años.

¿Te preocupa que por llevar tanto tiempo en la política, Pelosi termine comprometida?

Considero que como partido nos comprometemos mucho. No creo que todo dependa de ella, porque solo puede presionar tanto como puede establecer una coalición. Por eso veo una responsabilidad especial en mi papel de cambiar la conversación, así todos los miembros sienten un poco más de presión, porque estamos intensificando lo que los votantes ya sienten. Me postulé en un distrito que era muy demócrata, y la representación que teníamos no era tan progresista como la actual. Cuando [los congresistas] comiencen a sentir que la conversación proviene de sus distritos, tendrán más libertad de moverse y eso le dará a la presidenta libertad para comprometerse menos y presionar más. Especialmente cuando se trata del medio ambiente, pero también en otra gran variedad de asuntos.

Ocasio- Cortez cree que su función es “cambiar la conversación”. Mark Peterson
Ocasio- Cortez cree que su función es “cambiar la conversación”. Mark Peterson

¿En qué estarías dispuesta a comprometerte?

No quiero comprometer hacia dónde vamos, pero estoy dispuesta a comprometerme en cómo llegar allá. Creo en un sistema de salud con contribuyente único en el que todos los estadounidenses estén cubiertos física, mental y odontológicamente, y que sea gratuito. Esa es mi visión. Si presiono a la bancada lo suficiente como para que nuestros miembros más conservadores peleen por una opción publica, es una gran victoria.

¿Te preocupa dividir al partido por no solo estar provocando a los republicanos, sino también a los demócratas? ¡Estás provocando a todos! [Risas]

No me preocupa dividir al partido, pero como he dicho en el pasado, no podemos ser un partido de los derechos más básicos. No debería ser una declaración política el decir que todos deberíamos tener el mismo trato. El hecho de que esté sesgado me molesta. Creo que ambos partidos deben estar de acuerdo en justicia racial, derechos queer, igualdad en el matrimonio, todo eso. Estos no deberían ser asuntos partidistas, deberían ser derechos universales. Entonces debemos defender esas cosas, pero debemos ir mucho más allá. Especialmente cuando se trata de ampliar nuestros derechos a la dignidad económica.

Muchos estadounidenses están preocupados por la economía de su país, donde gente con trabajos de tiempo completo no puede sostener a su familia. Me parece increíble que esto no sea visto como una crisis nacional.

En este país nunca hemos salido de situaciones desesperadas con una mentalidad pequeña. Nunca hemos ahorrado en nuestro camino hacia la prosperidad, jamás. La única manera en que salimos de la Gran Depresión fue con una inyección masiva de inversión pública, una expansión enorme en la ambición pública y la idea de lo que es posible en Estados Unidos. No vamos a salir de esto con pequeñas transformaciones. Necesitamos ideas ambiciosas e innovadoras.

¿Hay algo que creas saber y la vieja guardia ignore?

Una de las cosas que ofrezco es un entendimiento visceral de personas menores a 40 años que han sido formadas por una serie de eventos completamente distintos. Literalmente hemos crecido en Estados Unidos diferentes. Ellos fueron formados por un país que vivió la Guerra Fría y las consecuencias la Segunda Guerra Mundial, y nosotros somos un país de la guerra de Irak, que vivió los atentados del 11 de septiembre y la crisis económica. La gente está acostumbrada a hablar de los millennials como si fuéramos adolescentes; ya tenemos treinta y tantos. Estamos criando niños, casándonos, teniendo familias, sacando hipotecas y préstamos estudiantiles. Es importante que [el Congreso] esté en contacto. La gente tiende a interpretar esto como si estuviera criticando a personas mayores y discriminando por edad, pero no se trata de eso. Es un problema de representación, no tenemos suficiente representación intergeneracional. Eso no quiere decir que una generación debería estar fuera del poder, sino que otras también deberían estar aquí.

¿Todavía tienes una deuda por un préstamo estudiantil?

Claro que sí, tengo 29 años.

¿Cuál fue la última cosa que te hizo enojar y cómo la gente canaliza ese enojo para hacer algo productivo?

Especialmente las mujeres, porque no tenemos permitido enojarnos.

Exacto. O ser feas, gordas o tener una opinión.

Ajá, solo tenemos permitido ser bonitas y tranquilas. Y al ser una mujer de color también, es como un estereotipo. Incluso si no estás enojada dirán que lo estás.

Así es.

La última vez que me enojé fue con el presidente al hablar mierda sobre la frontera y ser racista desde el Despacho Oval. Lo vi como una profanación. En términos de cómo la canalizamos, tomamos la ira y esa energía para decir: “Por esto necesitamos ideas ambiciosas e innovadoras”.

¿Te preocupa que al empujar el partido demócrata más hacia la izquierda, termines por polarizar aún más el país?

Creo que está mal decir que lo que estoy proponiendo es polarizar el país. Lo que estamos viendo es una clase gobernante de empresas y una élite muy pequeña que ha capturado el Gobierno. Los hermanos Koch son dueños de todos los republicanos en el Senado, y ellos no votan por nada a menos que sus sugar daddies les digan. Pero el 70 % de los estadounidenses está a favor de Medicare for All [propuesta de ley de Bernie Sanders]; el 90 % cree que debemos quitarles dinero a los políticos; 80 % cree que el cambio climático es un problema real, sistemático y urgente; y el 67 % cree que los inmigrantes son una fuerza positiva en los Estados Unidos. Yo creo que estoy luchando por el consenso estadounidense.

Le dijiste a Anderson Cooper que querías que las personas te subestimaran porque así fue como ganaste las elecciones primarias. ¿Cuándo es seguro dejar eso y tomar el mando?

A la gente le gusta hacer estas declaraciones despectivas: “Oh, es buena en Twitter. ¿De verdad va a ser congresista?”. Creo que está bien ser subestimada en esa capacidad al principio. Corrijo a la gente cuando me intentan mostrar como una persona poco inteligente y sin fundamento. Ahí es cuando me ves contraatacar. Cuando llaman a Elizabeth Warren o a Kamala Harris “antipáticas”, usan una palabra que no tiene fundamento, es insustancial y misógina. ¿Antipática? ¿Qué es eso? No es una crítica política. Paul Ryan fue un estafador durante 10 años y dijeron que era un niño prodigio por las políticas diseñadas para destruir a las familias trabajadoras. Pero yo soy la charlatana…

Tienes 29 años y estás en el Congreso. ¿Qué harás de ahora en adelante?

No tengo idea. Voy a donde la gente me dice que vaya, y me refiero al pueblo.

No cualquier persona.

No cualquier persona. Mientras sea útil, estaré aquí.

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