Pantone, un regreso contundente, clásico y noctámbulo

Tras seis años de silencio, No Rules Clan soltó una bomba que se postula como uno de los álbumes de rap más destacados del año

POR DAVID VALDÉS | 11 Jun de 2019

<p>NRS también brilla por su versatilidad en beats, rapeando sobre boleros, pianos y bombos pesados.</p>

NRS también brilla por su versatilidad en beats, rapeando sobre boleros, pianos y bombos pesados.


Máquina del tiempo, 10 años atrás. No Rules Clan (NRS) no existía, pero ya se estaba cocinando la esencia de un caldo que hoy alimenta al rap nacional puro y duro. Para ese momento, Anyone/Cualkiera (Diego) y Sison Beats se contagiaron de una enfermedad que solo entienden los melómanos curiosos e insaciables: estudiar letras, descubrir samples y afinar sus descargas y punchlines. En un cuarto, en medio de melodías decembrinas, una salsa de Muletaje Orquesta y algún clásico de Heltah Skeltah, los dos descifraban cómo diferenciarse. “Primero queríamos que nos gustara y eso duró unos años. Lo hacíamos más por nosotros”, recuerda Sison. En esas cuatro paredes hubo barras, beats y scratches que se evaporaron y quedaron en el recuerdo, pero eran necesarios para su maduración. Se formaron sin afán y sin aspiraciones económicas. Era amor al arte, porque así funcionaba –y todavía funciona, en la mayoría de los casos– la carrera rapera. Dos años después se graduaron; fueron oyentes y analistas para luego ascender a practicantes.

Más convencidos de sus skills, los arreglos de bombo y caja y su escritura satírica, NRS abofeteó en 2012 con Rap nativo, su primer álbum. Con lata en mano, callejeaban por Envigado marcando canecas y paredes con el nombre del grupo y su estilo pegaba cada vez más. “A nosotros nos enamoró el rap por la ropa, el color de las pistas, los casetes, los shows, las sirenas, el grafiti… un código universal”, confiesa Anyone. Luego, en el concierto en promoción del disco conocieron a Kario One. No pasó mucho tiempo para que se convirtiera en su DJ oficial. Temas como La helada hoguera y En tono sepia explotaban en los barrios y se coreaban sagradamente. Pero, a pesar de la acogida, los tres se alejaron de NRS y tomaron caminos distintos.

Sison continúo su carrera en la universidad y Kario One siguió su trabajó en una casa de diseño. Anyone, por su lado, fue el primero que se lanzó al vacío y se aferró al rap. Comenzó a trabajar con El Arkeólogo y publicó dos trabajos, Tiempo libre y Un día menos. Desde ahí se evidenció mucho más la influencia de Alcolirykoz en sus obras. “Con El Arkeólogo siempre hubo afinidad. Es demasiado versátil y tiene esa puntería para producirle a diferentes personas con diferentes estilos”, resalta Anyone, mientras asiente con su cabeza cuando se preguntan quién es el mejor productor de Colombia.

NRS también brilla por su versatilidad en beats, rapeando sobre boleros, pianos y bombos pesados
NRS también brilla por su versatilidad en beats, rapeando sobre boleros, pianos y bombos pesados

Mientras tanto, NRS estaba en pausa, en un proceso de maduración personal. En esos años fueron testigos de cómo el panorama era cada vez más claro y brillante para el rap, tras un fenómeno mundial que se mantiene. El hip hop llegó a la cima del mainstream, rompió barreras sociales y se quitó el disfraz del patito feo de la fiesta; hoy es la que se lleva las miradas. Con el boom también llegó una oleada de artistas nuevos que quería apostarle a las nuevas tendencias y las melodías que se codeaban con el reggaetón. Los NRS creen que eso es transitorio y que, al contrario, les está ayudando a reconocer a los fieles al género. “El trap nos hizo un favor, porque llegó a limpiar la escena de todos los raperos pasajeros. La diferencia está en que nosotros no estamos haciendo rap porque a alguien le guste, ni para conseguir billete”, sentencia Anyone. “Eso se nota. Es como en la salsa, que se nota quién tiene calle. A mí no me gusta Rubén Blades, porque canta las historias más heavys, pero ninguna le pasó a él. Eso no me llega mucho… en cambio a Orquesta Narváez o a Ismael Rivera les creo apenas me lo dicen”.

Tras la reflexión y cientos de mensajes añorando su regreso, soltaron la bomba. Un bajo gordo y prolongado cargó con la responsabilidad de anunciar que estaban de vuelta. NRS In Da Area, el primer sencillo en seis años, golpeó y noqueó por su contundencia. Era oficial: NRS lanzaría nueva música, y el resultado fue maravilloso. “Queríamos matar caprichos del rap que nos gustaba. No tan ponchado como el anterior [álbum], sino más ‘moteludo’, de cama”.

Pantone, como su título lo revela, es un álbum repleto de colores, sensaciones y ambientes distintos. A veces se sentirán en una cantina tomando un ron añejo, otras en una reunión de La Cosa Nostra y muchas más escuchando un bolero de antaño que sus madres adoran. Su contenido, sus letras y sus mensajes hablan de la familia, el rap competitivo, los amores de una noche y las veladas largas escuchando loops. “Estamos engomados con ese estilo, de música romántica, bossa nova y jazz. Con DJH hemos trabajado a otro ritmo, en un estudio con más comodidades, y él ha creído mucho en nosotros. Hasta le decimos el cuarto No Rules”, revela Sison. Y los beats no se cuelgan. Kario One, Ignorancia Sofisticada y El Arkeólogo escarbaron vinilos y archivos hasta encontrar baladas en italiano, un discurso del Joker en la Batman de 1989, una trompeta jazzera, teclas oscuras y melodías clásicas de gangsta rap. Solo hay dos colaboraciones con MCs, pero son memorables: Alcolirykoz se luce con un coro que los promulga como el “escuadrón del boom bap” y Vic Deal descarga versos en medio de una juerga entre amigos.

"Soy J Dilla en París, rapeo hasta en silla de ruedas", rapea Anyone en Desert Eagle.
“Soy J Dilla en París, rapeo hasta en silla de ruedas”, recita Anyone en Desert Eagle.

Sin duda, el disco es uno de los regresos más fuertes y atinados que hemos visto en los últimos años. Fieles a su esencia noctámbula, de tonadas oscuras y callejeras, NRS no ha perdido esa capacidad de sorprender con un rap clásico y tradicional. Con versos ingeniosos, analogías originales, coros saltones y samples “a prueba de Shazam”, Sison, Anyone y Kario demostraron que no se trata del qué, sino del cómo se hace. Una lección de 13 canciones para el no creyente.

Guía Rolling Stone – Pantone:

Intro: Nos dan la bienvenida con un discurso del Joker sobre un piano juguetón.

Me di cuenta que estaba destinado para la grandeza. (…) Yo hago arte mientras otros mueren”.

NRS In Da Area: Un puñetazo de boom bap directo a la barbilla con un coro pegajoso, muy noventero, que anuncia su regreso.

Barcos pesqueros naufragaron en busca de su norte y sin soporte de mi puerto zarparon”.

Give Me The Loop: Una trompeta jazzera, punchlines con nombre propio y una vibra amenazante.

Botellas y pa’l caño como Colmenares, porque no vales dos pesares, ni una descarga gratis en el Ares”.

Jet Ski: Se juntan con Vic Deal por primera vez y descargan referencias modernas como Kenny, Comic-Con y WhatsApp.

Canciones se hacen como resolviendo un triqui, por una guerra en mi psiquis hallando el valor de x.

Veladas de rap: Es un homenaje a sus madres y las baladas que adoran, que cierra con un sample romántico.

Yo no sé si nací pa’ esto, pero que no estoy de paso es lo que me repito cada que despierto”.

Desert Eagle: Tras una ráfaga de ego trip, DJ Z-Kruel desenfunda scratches que rememoran el rap criminal de los 90.

Soy J Dilla en París, rapeo hasta en silla de ruedas”.

Skit: Mientras parchan y escuchan beats, Vic Deal escupe versos sacados del horno.

Ustedes no crecieron con hip hop, no hagan trampa. De eso sí presumirá en 10 años el hijo de Gamba”.

Quién va: Kaztro y Gambeta sorprenden en el tema más cabeceador del disco.

Aquí no puedes descagarla, ni deschuparlos. Habla la voz de la experiencia”.

Toto Rina: Un bolero en italiano abre y el bajo y la batería se acoplan a la melodía.

No me hacen falta los chorros para hablar como hombre. Si estoy aquí es por los regaños de mamá”.

Gota gota: La base es un murmullo soul ameno y su letra va dedicada a los envidiosos.

Los haters me dan el Día del Padre, pues reconocen quién educó a todos esos pelaos”.

El grupo: Cuenta la historia de una noche en El Poblado, de rumba y anécdotas, sobre una batería cruda.

Como la Luna con el Sol nos vamos, como la Luna con el Sol nos fuimos”.

Pantone: Presumen de ser fieles a sí mismos y de su pasado.

Que lo escuchen niñas, nerdos y calentones. No Rules ha vuelto, es alimento pa’ los clones”.

Pico y chao: Es la despedida a una mujer o a muchas, de esquina a esquina y de ciudad en ciudad.

Por eso soy el animal que nunca quiere a nadie, así me dicen las mujeres y es verdad”.

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