Resumen de Game of Thrones: La noche del caballero

El segundo episodio de la temporada final nos entregó una última y emotiva noche en Winterfell

POR SEAN T. COLLINS | 22 Apr de 2019

<p>Nikolaj Coster-Waldau en <i>Game of Thrones</i>. <i>Helen Sloane/HBO</i><i></i></p>

Nikolaj Coster-Waldau en Game of Thrones. Helen Sloane/HBO


Brienne de Tarth tiene dudas. Normalmente es una mujer que actúa, pero cuando le ofrecieron la posibilidad de convertirse en lo que siempre ha sido, un caballero, quedó congelada. Es como si esperara un chiste más de la vida. Pero Jaime Lannister está hablando en serio. Su hermano Tyrion le dijo Ser Brienne y ahora el mayor de los Lannister quiere transformar eso en una realidad.

Para él también es algo importante. A pesar de su reputación de ser un “León de Oro”, ha pisoteado el hecho de ser caballero durante toda su vida. Ahora puede darle el honor a alguien que realmente se lo merece. Al final, Brienne se dirige a donde Jaime, mientras sus compañeros se paran de sus sillas. “Levántate, Brienne de Tarth”, dice el Matarreyes. “Caballero de los Siete Reinos”.

Tormund Giantsbane empieza a aplaudir. Tyrion brinda. Y, tal vez por primera vez en toda la serie, Brienne sonríe. Si al final de esa escena tus ojos estaban secos, mejor revisa que no sean tan azules como el hielo. Puede que ya estés muerto.

El episodio de anoche sacó su título de esta escena (Un caballero de los Siete Reinos) y es GoT en un su mejor estado. De algún modo sigue la misma línea del primer capítulo, que se inclinó a un lado más alegre, la calma antes de la tormenta. Sí, hubo menos acción que la semana pasada, y no hubo zombies en llamas. Pero el escritor Bryan Cogman y el director David Nutter, ambos veteranos del show, profundizaron en las relaciones entre personajes.

En cuanto a la trama, es básicamente lo mismo que el episodio anterior: Todos se encuentran en Winterfell para la guerra contra el Rey de la Noche y su ejército. Pero hay unas cuantas diferencias que valen la pena recordar. Ghost, el lobo de Jon Snow, finalmente regresa. Bran Stark revela que el enemigo viene a buscarlo a él para destruir la memoria colectiva de la humanidad que está en su cerebro, pero no dice nada sobre el intento de asesinato de Jaime (Isaac Hemptstead está haciendo un gran trabajo como el Cuervo de tres ojos, más allá de su extraña actitud digna de memes). Daenerys se entera que su novio es, en realidad, Aegon VI Targaryen, el verdadero rey… y su sobrino. Al final, los muertos llegan sobre sus caballos, preparados para la guerra.

Pero eso no es todo lo que pasa en el capítulo. Parece una mezcla entre la reunión de la semana pasada y Blackwater, la memorable batalla de la segunda temporada que comenzó con escenas largas y pausadas que mostraban personas en momentos de camaradería, justo antes de marchar a la guerra. Acá nadie tiene tiempo para las mentiras. Las emociones son crudas y reales.

Y, como se esperaría en una noche que podría ser la última para la humanidad, la lujuria florece. Entre Tormund y Brienne da risa. El salvaje intenta sorprenderla, contándole cómo se ganó el apodo de Giantsbane al asesinar a un gigante cuando tenía 10 años… y después pasar tres meses mamando del seno de la esposa del titán, quien creyó que él era un bebé. La mirada sorpresiva y asquienta de sus compañeros lo dice todo.

Arya y Gendry no pierden el tiempo. La más solitaria de los Stark no está dispuesta a morir sin saber cómo es el sexo, así que escoge al bastardo de Roberth Baratheon para que le muestre. En el proceso, se compara con Melisandre, quien una vez utilizó la sangre del herrero en un hechizo. “No soy la Mujer Roja”, dice Arya mientras se quita le ropa. “Quítate tus propios pantalones”. Es una de las escenas sexuales más eróticas desde que Jon e Ygritte estuvieron juntos en una cueva.

También funciona para comparar a Sansa y Theon Greyjoy, quien regresa a Winterfell para luchar por la gente que alguna vez traicionó. Lady Stark pasa casi todo el capítulo dando órdenes, como suspendiendo el castigo de Jaime, lo cual no deja contenta a Daenerys. Después, mientras parece que finalmente nace una amistad con la Madre de Dragones, todo se cae cuando le dice que el Norte debe independizarse una vez termina la guerra.

Pero cuando ve a Theon, corre y lo abraza mientras llora. Ambos han sobrevivido a la violencia sexual de Ramsay Bolton. Entre todos los habitantes de Westeros, solo ellos pueden entender lo que significa estar con vida y seguir luchando a pesar de todos los horrores que han vivido.

Es un capítulo lleno de momentos que te sorprenden. Y hay más. La conversación junto al fuego entre Tyrion, Jaime, Brienne y un grupo de personajes adorables; la reunión de la Guardia de la Noche entre Jon, Sam y Edd Tollett; la charla de Davos Seaworth y Gilly para que una niña se aleje del peligro.

Pero, ¿cuántas de estas conexiones humanas seguiremos viendo? En un punto, Bran le dice a Jaime que lo mantuvo vivo porque lo necesita para pelear contra los muertos. El Matarreyes le pregunta qué piensa hacer después. “¿Cómo sabes que hay un después?”, responde el Cuervo. Es la gran pregunta del capítulo, y de nuestra era.

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