Resumen del final de Game of Thrones: La guardia ha terminado

El destino de los Siete Reinos y el Trono de Hierro fue revelado en un capítulo agridulce

POR SEAN T. COLLINS | 20 May de 2019

<p>Emilia Clarke en el último episodio de <i>Game of Thrones.</i></p>

Emilia Clarke en el último episodio de Game of Thrones.


En la primera escena del capítulo final de Game of Thrones, un héroe entra a una tierra desolada. En la última, sucede lo mismo. A pesar de sus similitudes, las dos imágenes son muy distintas. Escrito y dirigido por los cocreadores de la serie, David Benioff y D.B. Weiss, el último episodio de GoT (titulado, apropiadamente, El Trono de Hierro), es un asunto silencioso y sentimental. Comienza con la muerte y acaba en la vida. Como dicen los libros escritos por George R.R. Martin y Samwell Tarly, es una canción de hielo y fuego… con una melodía agridulce.

El capítulo de más de una hora empieza como debería: los seguidores de Daenerys Targaryen se dan cuenta del desastre que ayudaron a crear. Liderados por Tyrion Lannister, que observa a cada una de las víctimas como si él mismo las hubiera incinerado, los sobrevivientes llegan lentamente a donde la Madre de Dragones.

Jon Snow y Davos Seaworth intentan, aunque fallan, persuadir a Grey Worm de no descabezar a unos soldados/prisioneros Lannister. Es una escena dura de ver, no solo porque saben que no pueden detener la masacre, sino porque el capitán de los Inmaculados parece que no logra recuperarse de su dolor. Cuando era un esclavo, estaba condicionado a ser una máquina asesina. Pero cuando lo libera Dany, al final, termina en el mismo lugar, solo que ahora la decisión es suya.

Tyrion entra a la Fortaleza Roja, pasando por la cámara donde alguna vez fue la Mano del Rey, buscando a su hermana y su hermano. Debajo de todas las ruinas, encuentra a Jaime y Cersei. Cuando llora después de desenterrarlos, ¿es porque lamenta la muerte de un hombre a quien adoró y a una mujer que deseó querer? ¿O es porque sabe que, después de asesinar a su mujer (Shae) y traicionar a su mejor amigo (Varys), sabe que nunca va a volver a tener esa confianza con otra persona?

Arya se encuentra con su hermano en el mismo lugar donde Daenerys se dirige a su ejército. En una interpretación llena de fuerza de Emilia Clarke, en la que revela la seguridad que se tiene y un fanatismo que hace ver sus victorias pasadas como pequeñas conquistas, la Reina dice la promesa que Khal Drogo hizo: destruir las casas de Westeros. El juramento ha sido cumplido. Es hora de expandir este tipo de justicia al resto del mundo. La menor de los Stark le recuerda a su hermano Jon que, al ser el verdadero heredero al Trono de Hierro, en un punto también se convertirá en cenizas.

Después de una conversación con Tyrion, en la que le ruega que detenga a Dany, Snow se reúne con la mujer que ama, cuando está a punto de sentarse en el Trono. Le cuenta con nostalgia sobre sus sueños de infancia y la visión de un mundo que puede reconstruir, sin importar cuantas personas tengan que morir.

Con el corazón divido entre el amor y el deber (tal vez sin entender, realmente, cuál es cual), Jon proclama a Daenerys como su reina, ahora y siempre. La besa.

Y la asesina.

El último dragón vivo, cuando se da cuenta de que su madre murió, quema y derrite el Trono en medio del dolor, mientras Jon aguarda las consecuencias de sus acciones. Esta vez, es Kit Harrington quien carga con todo el peso emocional del momento. Snow, al igual que Dany, se ha convertido en otra persona. A diferencia de ella, no puede resistirlo.

Pero Drogon no mata a Jon. Con una de sus garras toma a Khaleesi y viaja al este, desapareciendo por siempre. El futuro del verdadero heredero es decidido por un consejo de lores y damas que liberan a Tyrion y escogen un nuevo rey: Bran Stark, ahora conocido como Bran el Roto.

La escena del consejo es compleja, en la que algunos de nuestros personajes favoritos se ríen apenas Sam propone que el rey se elija democráticamente. Edmure Tully regresa en un tono cómico, gracias al cameo del gran Tobias Menzies. Y una de las mejores actuaciones, aunque subvaloradas, llega a su punto más alto cuando Isaac Hempstead Wright acepta la corona. Su omnisciencia (¿por qué iba a viajar hasta acá si no iba a recibir el título?) es entretenida y, al mismo tiempo, inquietante.

En el cierre, nuestros héroes reciben lo que merecen.

Grey Worm rechaza la idea de ser un lord importante y decide navegar a Naath, la pacífica tierra de su querida Missandei. Brienne se convierte en la Comandante de la Guardia Real, con Podrick Payne como su mano derecha. Es ella quien escribe y termina la historia de Jaime Lannister en el libro de la hermandad. Sam es el nuevo Gran Maestre. Davos, el mejor traficante de los Siete Reinos, ahora es el Maestro Naval. Bronn regresa como Maestro de la Moneda, una posición en la que se enfocará, primero, a reabrir los burdeles. Los Dothraki, al parecer, se integran a la vida cosmopolita de King’s Landing.

Tyrion, el hombre que nominó a Bran, es “sentenciado” a ser, una vez más, la Mano del Rey. Su última frase, mientras la cámara se aleja de la mesa del Consejo Privado, es un chiste de burdeles de la primera temporada. Sí, es, de nuevo, el final de Seinfeld.

Arya viaja al oeste para descubrir las tierras que nadie ha conocido. Esta puede ser considerada una misión suicida, teniendo en cuenta que en los textos de George R.R. Martin nadie ha regresado de un viaje similar. O, por otro lado, puede ser interpretado como un acto de esperanza, un salto lleno de fe en encontrar una nueva vida. De cualquier modo, parece un cierre apropiado para un personaje que nació para ver a la muerte a los ojos y decirle “Hoy no”. (No es ninguna coincidencia que el caballo blanco del episodio pasado no haya aparecido anoche).

El final de Sansa Stark también es perfecto para ella. Su trono no se derrite, y lo ocupa con orgullo aunque su hermano sea el verdadero heredero. Se niega a arrodillarse y libera al Norte, convirtiéndolo en un reino independiente. Y lo hace sin derramar sangre, no le hace falta recurrir a la brutalidad de Joffrey, Cersei, Littlefinger, Ramsay Bolton o Daenerys. Los gritos de “La Reina del Norte” recuerdan a Robb y Jon, la diferencia es que, por primera vez, son para celebrar, no para ir a la guerra.

¿Qué pasa con Jon? Su secreto viaja al Norte con él, para trabajar en el Muro y reubicarse en territorio salvaje. ¿Regresar a la Guardia de la Noche es una recompensa diminuta para alguien que salvó el mundo dos veces? Puede que sí. Pero su consciencia no le permitiría asesinar a alguien sin recibir un castigo, sobre todo si es alguien a quien amó, así sea una criminal de guerra. Tampoco reconstruiría el Trono de Hierro para reinar como Aegon Targaryen. El primer rey Targaryen conquistó los Siete Reinos; el último los liberó y partió.

Pero su condena le permite reunirse con su amigo Tormund Giantsbane y su lobo Ghost. Después de un último vistazo a las puertas del Muro, una mirada a lo que pudo ser, Lord Snow lidera al Pueblo Libre a sus tierras de origen. Su misión es revivir un lugar donde solo habitó la muerte.

La gente marcha y hay algo verde saliendo debajo de la nieva. A pesar de lo que Jon le dice a Tyrion, puede haber vida después de la muerte. Lo importante es que los vivos decidan seguir adelante y hacer lo correcto.

Bran, Arya, Sansa, Jon: Al final, los herederos de la Casa Stark desafían las palabras de su familia, “El invierno se acerca”. Después de mostrarnos una pesadilla por ocho temporadas, Game of Thrones nos deja soñar con la primavera.

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