Mad Men, probablemente se convierta en una figura central tras su iniciación satánica en El mundo oculto de Sabrina

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Sabrina y la bestia

Kiernan Shipka, la niña de Mad Men, probablemente se convierta en una figura central tras su iniciación satánica en El mundo oculto de Sabrina

POR RODRIGO TORRIJOS | 29 Oct de 2018

<p>Cortesía de Netflix</p>

Cortesía de Netflix


Kiernan Shipka obtuvo el premio del gremio de la actuación en EE. UU. por su actuación en Mad Men a los 10 años. Era 2009, apenas su segundo año en la serie, pero ella ya había estado frente a las cámaras desde antes de poder ponerse en pie o hablar. Por eso se considera afortunada al poder recordar sus improvisaciones en la prueba de actuación que hizo para la serie; ella ya jugaba con trucos que caracterizan a los grandes actores.

La pequeña rubia se mantuvo hasta el último aliento de la serie en 2015 y creció ante los ojos del público. Matthew Weiner —showrunner de Mad Men— ha dicho que lo único que lo haría pensar en una secuela sería preguntarse qué pasaría con el personaje de Kiernan al convertirse en una mujer adulta. ¿Alguien quiere saber más sobre el mundo soberbio y machista de los publicistas de los 60?

Shipka jamás ha pisado un colegio, y como la mayoría de niños que se dedican a la actuación, recibía clases particulares. Se graduó de una institución online, y bromeaba diciendo que podía ir a la fiesta de los Emmy, pero que realmente quería ir a un prom.

Actualmente es el centro de un universo macabro que gira a su alrededor, protagoniza El mundo oculto de Sabrina y se prepara para celebrar su propia fiesta. Sin haber sido estrenada, esta sombría adaptación del inocente comic de los años 50 ya tiene garantizada su segunda temporada. Según quienes pudieron verla antes del estreno, Sabrina será para ellos (la generación del streaming) lo que fue Harry Potter para sus padres.

Cortesía de Netflix


Con respecto a las referencias pop del cine de miedo y los clásicos del horror que se respiran en cada capítulo de El mundo oculto de Sabrina, Kiernan opina; “Es muy cool, me he convertido en una fanática de las películas clásicas de terror y en cada episodio puedo encontrar una referencia, o aprender y comentar sobre este legado para seguirme enamorando de este tipo de narraciones”. Además le dan un halo de nostalgia que en cierta manera sintoniza a Sabrina con la onda de Stranger Things, aunque lo suyo irradia fascinación por la presencia femenina macabra y poderosa de cintas de la segunda mitad del siglo pasado como The Craft, Carrie o Las Brujas de Eastwick.

Hay algo de sincronía entre lo que vive Kiernan al convertirse en adulta y la forma en la que su personaje se encuentra con un destino como servidora de Satán.

Kiernan señala que también hay profundas connotaciones artísticas para ella en esto, como actriz le emociona: “Este periodo particular de la vida en que estás cambiando, lleno de dudas y buscando tu identidad. Es increíble poder interpretar a un personaje en medio de una búsqueda, alguien que es diferente en cada episodio”. Con respecto a cómo afecta esto al resto del elenco, un reparto joven de chicos que como ella han crecido ante las cámaras, dice; “Todo el elenco experimenta transformaciones maravillosas, crece y evoluciona, lo cual dota a la serie de drama y dinamismo”.

Cortesía de Netflix


El mundo oculto de Sabrina es producida por Roberto Aguirre-Sacasa, responsable de Riverdale, quien se ha anotado un éxito rotundo al convertir el clásico Archie de los comics, en una experiencia oscura y realista. La historia ocurre en Longdale, el pueblo vecino de Riverdale, pero es decididamente más oscura, a veces profunda y no deja fuera de la viñeta ciertas preocupaciones contemporáneas.

Para Kiernan, “el argumento de la brujería es muy cool, es fascinante jugar con el poder”. En la serie su personaje se enfrenta a Satanás, quien busca hacer cumplir el pacto de obediencia que toda bruja guarda con las fuerzas oscuras. Sin embargo, Sabrina —mitad humana y mitad mortal— lo duda.

La intrigó mucho WICCA, una asociación de jóvenes contra la sociedad patriarcal que su personaje constituye en el colegio: “Las mujeres en el show son extremadamente poderosas y no me refiero solo a quienes tiene poderes mágicos o están en contacto con el ocultismo”. Hay una sensación de empoderamiento femenino a través de la solidaridad que convierte a Sabrina y a la brujería en una metáfora de la persecución a las mujeres dueñas de su destino, en tiempos de verdaderos demonios como el absolutismo demagógico y el patriarcado. Esta producción de “terror” puede cobrar importancia de muchas formas.

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