Segundo día de Rock al Parque: para todos los públicos

El segundo día del festival tuvo todo tipo de sonidos, desde el metal más pesado, hasta voces caribeñas para bailar

POR SANTIAGO ANDRADE Y DAVID VALDÉS | 03 Jul de 2017

<p>Hoyliang tocando el guqin eléctrico. Fotografía por Cristhian J. Lozano</p>

Hoyliang tocando el guqin eléctrico. Fotografía por Cristhian J. Lozano


El domingo de Rock al Parque tuvo bandas de todos los estilos y sabores. Desde agrupaciones fusión, pasando por ska y rock en español, hasta post-rock y metal extremo. Un día en el que el sol salió en Bogotá para entregar todo el calor a los asistentes del festival que tuvieron de todo para escoger. Con artistas de Estados Unidos, China, Argentina, España, Chile y México, además de los colombianos, el segundo día del festival demostró que hay espacio para muchos sonidos distintos.

Como asesinar a Felipes:

La banda chilena son de esas agrupaciones difíciles de definir. Mezclan hip-hop, jazz, rock y funk. Aunque su presentación empezó con poquito público, poco a poco fue llegando gente a disfrutar de una agrupación diferente en la que brillan las línea de bajo y el uso de los vientos. Sebabajo (como es conocido el bajista Sebastián Muñoz) maneja a la perfección su instrumento, entregando en cada canción un groove diferente. Pero el reflector cae en Cristián Gallardo, quien se encarga del saxofón y la flauta traversa, aunque que le da un toque único a sus instrumentos al utilizar varios efectos. Los diferentes ritmos con los que juega la banda, permite saltar de jazz, a rock pesado y después a rap. Y eso no es fácil de sacar adelante.

Los Rolling Ruanas:

Los Rolling Ruanas pusieron a bailar y a poguear al público del festiva. Foto cortesía de Rock al Parque
Los Rolling Ruanas pusieron a bailar y a poguear al público del festiva. Foto cortesía de Rock al Parque

Los Rolling Ruanas saltaron al escenario como dioses de la carranga uniformados con sus particulares ruanas color mostaza para dar una muestra de su rock. Con sus pegadizos punteos y rasgueos finos y bailables de tiples pusieron a celebrar al público capitalino, que con el paso de los minutos parecía más uno boyacense. Aprovecharon su presentación para promocionar su primer álbum La Balada del Carranguero, pero no lograron resistirse a la dulce tentación de tocar covers de System of a Down (Toxicity) y de los Beatles (Get Back).

Los metaleros, punkeros y rockeros se unieron en el baile comunal, porque “se puede armar pogo con la carranga, carajo”, gritó Juan Diego Moreno, vocalista de la agrupación rola. Justo en el fin de semana que se celebra el Día de la Ruana, los Rolling Ruanas no decepcionaron a los asistentes que se gozaron la particular agrupación a punta de baile, buena energía y una vibra jocosa y popular.

Los Caligaris:

La banda argentino tocó por primera vez en Rock al Parque y entregó uno de los shows con más energía del día. Cada miembro de la banda tenía la cara pintada como si fueran payasos, lo que es parte de su presentación. Aparte de entregarse totalmente al público, dieron todo un espectáculo de circo con malabares, piruetas, bailes y acrobacia en tela. Por algo su álbum más reciente se llama Circología. Martín Pampiglione, vocalista, dijo que era “el show más feliz del mundo” y lo demostraron. Pusieron a temblar el piso del Escenario Bio para celebrar sus 20 años de carrera y el público respondió con toda la fuerza que tenían. Bengalas, banderas, camisetas al aire, pogos y baile durante una hora. No hubo ni un momento para descansar.

H2O:


Toby Morse hizo vibrar al público del festival. Foto cortesía de Rock al Parque
Toby Morse hizo vibrar al público del festival. Foto cortesía de Rock al Parque

El hardcore punk se hizo presente en el Simón Bolívar con la banda estadounidense que celebra 22 años de trayectoria. Everready, Skate!, Sunday y What Happened fueron algunas de las canciones que se gozaron los punkeros en los mosh pits del Escenario Plaza. El punto alto del concierto se dio cuando el hijo de Tobby Morse, el cantante y líder de H2O, tomó el micrófono y se sumó a la fiesta junto a los 20.000 asistentes. Con la actitud irreverente y el descontrol que los caracteriza en tarima, la banda logró su principal objetivo: darle gusto a sus aficionados con sus éxitos, y romper la cabeza de algunos con sus violentos y ágiles acordes.

Zhaoze:


 Zhaoze llenó el Escenario Eco de su sonido espacial. Fotografía por Cristhian J. Lozano
Zhaoze llenó el Escenario Eco de su sonido espacial. Fotografía por Cristhian J. Lozano


Es la primera agrupación de China que se presenta en la historia del festival y vinieron con todo. Se caracterizan por usar un guqin eléctrico, un instrumento tradicional chino, dentro del post-rock, siendo completamente diferente a todo lo que se había presentado antes en Rock al Parque. Tienen un sonido místico que tal vez no se vuelva a escuchar en el festival. No todos los días viene una agrupación china de este nivel y que toque con tanta pasión.

Durante su concierto, se sentía como si Hoyliang (quien toca el guqin) se fuera elevar en cualquier momento y salir volando. Su música es espacial y se nota que todos la sienten desde el fondo de sus corazones. Con ese sonido pueden poner a mover las cabezas en Rock al Parque hoy y mañana tocar en un teatro con un público que usa smoking y monóculo. Además, en el festival presentaron su álbum más reciente. Todo un honor ver a Zhaoze, que puede una de las agrupaciones con el sonido más hermoso que ha pasado por Rock al Parque.

Elkin Robinson:


Elkin Robinson hizo bailar a todo el Escenario Bio. Foto cortesía de Rock al Parque
Elkin Robinson hizo bailar a todo el Escenario Bio. Foto cortesía de Rock al Parque


El cantante de Providencia contagió con su alegría y su armoniosa voz al público del escenario Bio. A través de mensajes positivos promovió el cambio por un nuevo mañana y una oportunidad por volver a nuestras raíces. “Soluciona los problemas con amor y paz”, profesó Robinson.

Junto a cinco músicos más, invocó el calipso y el reggae con instrumentos acústicos en canciones como Creole Vibration y Sun a Shine, la que le da el nombre a su último álbum. Robinson demostró que solo es necesaria la buena energía para poner a bailar de un lado a otro a los asistentes del Simón Bolívar. Una atmósfera tropical invadió el frío bogotano, al ritmo de las maracas, las claves, la quijada de caballo y el tináfono, y Robinson le ganó el pulso a aquellos que no aceptan la diversidad de géneros en el concierto gratuito.

Obituary:

Obituary, con John Tardy a la cabeza, explotó el Escenario Plaza. Foto cortesía de Rock al Parque
Obituary, con John Tardy a la cabeza, explotó el Escenario Plaza. Foto cortesía de Rock al Parque

La banda estadounidense abrió con los riffs más explosivos del día. Y los mantuvieron por toda la presentación. Las guitarras y el bajo son tan potentes que es como si te gritaran en la cara con el metal más denso que existe. Y para los fanáticos de esta música, esto es lo mejor que puede pasar. Por eso el público llegó a apoyarlos con toda la energía que tienen los metaleros colombianos. Cuando salieron, toda la audiencia se volvió loca. El cantante John Tardy tiene una voz que retumba en la cabeza y que solo inspira mover el cuello al ritmo de la batería. Levantaron pogos gigantes y explotaron el Escenario Plaza con la presentación más poderosa y pesada del domingo.

Titán:

Con 25 años en la escena y contando, Titán demostró por qué es una de las agrupaciones de rock electrónico con mayor presencia en Latinoamérica. Dos baterías, dos sintetizadores, una guitarra eléctrica, un bajo y miles de efectos resultaron ser la combinación perfecta para cerrar el escenario Eco.

La banda de México se lanzó con un explosivo inicio frente a la pequeña audiencia que los prefirió por encima de Macaco y Obituary. La reverberación, un intenso y alucinante juego de luces e incontables loops de sintetizadores lograron un sonido retro que no es costumbre escuchar en el festival bogotano. Quien se llevó todas las miradas fue la cantante Church, que acompañó al trío electrónico en 3 canciones y cautivó a más de uno con su apasionada voz. Se despidieron con Corazón, una de las canciones insignias de la banda sonora de la película mexicana Amores perros, para finalizar una jornada musical heterogénea con géneros desde el death metal hasta el rock carranguero.

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