Tercer día de Rock al Parque: la casa de América Latina

El festival cerró su edición número 23 con un día repleto de agrupaciones latinoamericanas

POR SANTIAGO ANDRADE Y DAVID VALDÉS | 04 Jul de 2017


Este fue el año con la mayor representación latinoamericana que ha tenido el festival. Con 18 bandas en total, América Latina se tomó Rock al Parque, en especial el último día. Las dos tarimas más grandes cerraron con bandas latinas. Agrupaciones de Argentina, México, Chile, Perú, Brasil y, obviamente, Colombia, hicieron vibrar el Simón Bolívar en el cierre del festival tras tres días de rock, metal, ska, punk, reggae, fusión y otros sonidos.

2 Minutos:

Chucky García, coordinador artístico de Rock al Parque, dijo que hablaron con 2 Minutos y establecieron un horario tempranero para su presentación en el festival, y así evitar los problemas que podrían generar las barras bravas. Eso no fue un inconveniente para el público capitalino. A las 2:00 p.m. la banda saltó al Escenario Plaza, con una asistencia nunca antes vista a esa hora, y generaron locura con su rápido punk rock y sus letras sobre lo cotidiano, coreadas por todo el Simón Bolívar. Entre chiste y chanza, Walter ‘Mosca’ Velázquez, el vocalista de la banda, cantó éxitos como Caramelo de Limón, Ya no sos igual, Canción de Amor y ¡Qué mala suerte!

En medio de las canciones, los integrantes hablaban, tiraban chistes, se reían entre ellos e incluso bromeaban con el staff de logística del festival. Cuando el ambiente se puso tenso en el público, Pablo Coll, guitarrista del grupo, dijo: “No hagan eso acá. Vayan a darse piñas [golpes] en el estadio o en los barrios, pero aquí no”. Intentaron calmar el ambiente un poco, pero irónicamente, justo después de sus palabras, tocaron Piñas van, piñas vienen. Los argentinos celebraron sus 30 años por lo alto, lograron llenar la mitad del Escenario Plaza a una hora inusual y pusieron a ‘poguear’ a más de uno.

Pablo Trujillo:

cortesía rock al parque
Foto cortesía de Rock al Parque.

El músico colombiano debutó en el festival con un solazo en el Escenario Bio, que tenía poco público cuando empezó su concierto. La banda que lo acompañó fue Ernesto Santos en la batería y Beto Ojeda en el bajo, para completar una formación clásica de tres músicos. Pero Trujillo, además de tocar guitarra, se animó a hacer solos de armónica, lo que le entregó a su música un sonido cargado de blues, como la canción Casa del árbol. Pero lo suyo es el rock, ya sea en inglés o en español, con guitarras bailables que le piden al público que suelten el control. Solos de guitarra y el uso de varios efectos llevó a una presentación tranquila que algunos disfrutaron bailando y otros sentados en el pasto.

Salt Cathedral:

Rock al Parque recibió con aplausos y sonrisas a Juliana Ronderos y Nicolás Losada, el dúo que conforma Salt Cathedral, una de las bandas colombianas radicadas en el exterior (Nueva York, Estados Unidos). Con una electrónica futurista, riffs de guitarra agradables y una hermosa voz que cobijó al público, Salt Cathedral no dio respiro entre las canciones.

Ni ellos mismos podían creer la asistencia o la reacción del público, al punto que Juliana estuvo al borde de las lágrimas cuando las ovaciones y los gritos de aliento se hicieron presentes. Lograron demostrar una vibra tropical y armónica con su nuevo álbum Big Waves / Small Waves y enamoraron al público bogotano, que a veces no es muy fácil de complacer.

Panteón Rococó:

cortesía rock al parque
Foto cortesía de Rock al Parque.

El ska de la banda mexicana hizo un terremoto en el Escenario Plaza. Toda la orquesta se vistió con camisa azul y negro para llenar de mensajes sociales al público: una bandera del St. Pauli, el equipo de fútbol alemán conocido por su hinchada antifascista, y otra del Ejército Zapatisa de Liberación Nacional (EZLN). En su presentación homenajearon a la cumbia, se les fue el sonido y volvieron como una aplanadora. Enzo Villaparedes, trompetista venezolano, fue por un momento el foco de la tarima cuando gritó “¡resiste Venezuela!”.

En su tercer Rock al Parque recorrieron 22 años de carrera. Mensajes como “No todo en la pinche vida es J Balvin” y “Ama la música, odia el racismo” terminaron de enfiestar a un público que no paró de bailar y brincar. Acabaron su show con La carencia, pidiendo un “círculo de paz” en un pogo de despedida en el que hasta un tipo en silla de ruedas, empujado por su amigo, se metió a levantar polvo.

Los Tres:

cortesía rock al parque
Foto cortesía de Rock al Parque.


La banda chilena llegó a Rock al Parque para celebrar los 20 años de su álbum Fome y sus tres décadas de carrera musical. Apenas salieron a la tarima del Escenario Plaza, el Simón Bolívar se convirtió en una marea de aplausos para recibir el sonido cargado de rock & roll y blues de Los Tres. Sus primeras canciones pondrían a bailar, sin problema, a Mia Wallace y Vincent Vega de Pulp Fiction.

Pero los chilenos son más que eso. Pasan a un rock más crudo en A palos con el águila, con solos de guitarra llenos de efectos, y más tarde a baladas como Amor violento. Antes de empezar esta canción, el cantante y guitarrista Álvaro Henríquez dijo, “Siéntanse libres de cantar, saltar, bailar o besarse”. Y todo eso es lo que provocó la banda durante su presentación.

Mon Laferte:

cortesía rock al parque
Foto cortesía de Rock al Parque.


Entre gritos, cánticos coreando su nombre y miles de luces encendidas entre el público, Mon Laferte salió al escenario como la Betty Boop chilena, con un vestido rojo, un micrófono dorado y siete músicos en traje a su disposición. Su sensualidad innata, su voz potente y estruendosa y el talento de sus músicos protagonizaron un cierre inolvidable en el escenario Bio.

La frontgirl llegaba a notas altísimas sin mucho esfuerzo, cantaba con desgarro y pasión una a una las letras de sus canciones y encantaba al público con su baile. El punto alto de la noche llegó cuando invitó a la tarima a Dr. Shenka, vocalista de Panteón Rococó, para improvisar un poco y tener una pareja para su actuación. La euforia de los asistentes fue de comienzo a fin (desde Tormento hasta Tu falta de querer) en el espectacular show que concluyó el escenario de Rock al Parque como se debe, con alegría, sonrisas y satisfacción.

Draco Rosa:

Cuando salió la banda del cantante puertorriqueño, el Escenario Plaza se convirtió en solo grito. Con la salida de Draco Rosa, se desató la locura a punta de rock en español. Al cantante le encanta estar en el escenario y bailar al ritmo de su música. Todo el Simón Bolívar canto de pies a cabeza canciones como Vagabundo y Penélope en un show cargado de nostalgia que seguramente dejó varias “lágrimas de menta”. Además, el artista contó que cuando sacó el álbum Vagabundo, era rechazado en todas partes y que tenía una “crisis existencial”. Pero llegó a Rock al Parque y todo cambió. Fue bien recibido. “Hoy me presento ante ustedes con cariño y gratitud”, dijo emocionado.

Pero también hubo tiempo para saltar y bailar. El que más bailó fue el mismo Draco, que hasta se puso a dar vueltas con su guitarrista. Él maneja su banda como un director de orquesta, sabe perfectamente cuándo debe entrar cada instrumento. Es un showman con momentos de sinceridad. Se quitó las gafas y, con los ojos aguados, dio todo un discurso por el amor que siente hacia Colombia, el país que le abrió los brazos a Vagabundo hace 20 años y por eso vino a celebrar esas dos décadas con un concierto especial. Y aunque el público pidió otra canción tras el final, Draco Rosa y Rock al Parque son, como dice la canción con la que cerró, “Amantes hasta el fin”.

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