Underworld reta a la industria musical

En un mundo artístico donde parece que las reglas ya están escritas, Karl Hyde y Rick Smith se la juegan por el camino difícil, el que más disfrutan

POR SANTIAGO DE JESÚS | 14 May de 2019

<p>Fotografía por Rob Baker Ashton (@robbakerashton)</p>

Fotografía por Rob Baker Ashton (@robbakerashton)


Lanzar un álbum en la era digital implica seguir unos pasos que, al parecer, ya están establecidos. Primero hay que publicar un sencillo a través de redes sociales, que se convierte en el anuncio del disco. Después se debe sacar algún videoclip, ojalá con una colaboración, y dar a conocer una fecha de lanzamiento. Con unos tres o cuatro cortes antes de sacar el LP, se hace buen ruido.

Con el disco vienen las giras de medios, donde las preguntas se repiten en cada entrevista para radio, prensa, televisión, canales de YouTube y podcasts de Spotify. Luego llega el tour, que el artista aprovecha para presentar sus canciones nuevas, mientras los fanáticos esperan que cante sus temas más conocidos. Puede sonar algo cínico, pero pasa, sobre todo, con las bandas más antiguas.

Los medios le hacen ruido a la gira por unas semanas, tal vez unos meses. Después viene otra banda, con otro anuncio, que llama la atención en redes sociales con un tema nuevo. Sale en radio y televisión, se habla de su disco, de su influencia, de sus mensajes. Hay una gira y, por un tiempo, le siguen la pista. En dos o tres años, repita el ciclo. Sencillo, video, colaboración, disco, tour. Estrellato.

Claro, es mucho más fácil decirlo que hacerlo, el reto es saberlo jugar. A Underworld, el legendario dúo de electrónica que creó Born Slippy (el hipnótico clásico que siempre nos recordará a Mark Renton y Trainspotting), nunca le ha ido muy bien con estas reglas. Rick Smith, la mente musical del grupo inglés, lo dice sin problemas. Es un tipo tranquilo y amable, que viste con jeans, camisa y una chaqueta abrigada. No tiene la pinta de ser una de las figuras más importantes en la historia de la música dance.

“Queríamos acabar con una serie de patrones que no nos han funcionado. No éramos muy felices lanzando un álbum cada tres años, era un proceso muy lento y predecible”, explica Smith en un bar en el barrio San Felipe de Bogotá. Hace unos minutos terminó una rueda de prensa, se comió su primera empanada y está con Karl Hyde, su compañero musical desde hace casi 40 años, rodeado de maquinitas de los 80. “Hay una ventana por la que te observan durante tres semanas mientras publicas el disco, tienes la atención de todos apenas sale y, después, se acaba. Queríamos cambiar, y los cambios son buenos”.

Hyde toma la idea y la complementa. “Nuestro objetivo era plantearnos un reto. ¿El arte no debería enfrentarse a lo establecido? Y si no lo está haciendo, ¿para qué sirve?”, se pregunta. No tienen ni que mirarse para saber que el otro está terminando su frase. “Me gusta mucho eso. Lo que estamos haciendo, primero que todo, es retarnos a nosotros mismos. No es fácil. Tenemos que volver a pensar cómo hacemos nuestro trabajo”, completa Smith.

ROMPIENDO LAS REGLAS Underworld estallando una fiesta en vivo. El dúo se encuentra en una experimentación creativa desde noviembre de 2017.
Rompiendo las reglas. Underworld estallando una fiesta en vivo. El dúo se encuentra en una experimentación creativa desde noviembre de 2017.


Desde noviembre del año pasado, Underworld ha estado trabajando en Drift, un proyecto con el que lanza cada semana un clip y una canción nueva. La parte musical está a cargo del dúo, lo visual lo hace Tomato, un colectivo artístico con el que han colaborado desde hace décadas. El concepto es unir el sonido, el video y el texto en un mismo formato, tratando distintos temas. La idea de los británicos es hacerlo por 52 semanas seguidas. Al momento de escribir este artículo, llevaban 16.

Hyde es un par de años mayor, pero se ve más joven. Tiene una camiseta de rayas, un saco abierto y bufanda. Su pose al estar sentado con las piernas cruzadas y las manos sobre su muslo, la mirada que pone cuando escucha una pregunta (aunque puede que solo sea la forma de sus cejas) y las frases con las que se expresa, denotan que él es la cara de Underworld. En ningún momento corta a su compañero, ambos hablan cuando quieren, pero tiene una vitalidad distinta. Cuando están en el escenario es mucho más evidente. Mientras Smith pone toda la música, Hyde canta y baila. Es un tipo de 62 años que puede bailar, sin parar, por casi dos horas.

“Si no hay un reto, se pierde fácilmente el interés. Si es fácil, entonces no hay por qué molestarse. El reto es lo que hace que tu mente se mueva y encuentre respuestas, pero las respuestas no suelen ser suficientemente buenas”, dice Hyde sobre este proyecto. “Al ser así, siempre termino regresando al mismo punto a pensar, ‘Bueno, ¿qué más puedo hacer para sorprender a Rick o, tal vez, para sorprenderme a mí mismo?’”.

La cabeza del vocalista siempre está dando vueltas. Desde hace casi 20 años actualiza a diario un blog en la página web de Underworld. Por eso toma fotos y escribe todos los días. En el texto que acompaña This Must Be Drum Street, el tema de Drift que salió una semana después de su visita a Bogotá, dice: “el sonido de una ajetreada metrópolis a gran altitud, escuchado desde la ventana abierta de un carro”. En ese tipo de momentos es que el dúo encuentra inspiración. En un paseo por la ciudad. En lo común. Ahí está lo realmente complicado: hallar arte en lo cotidiano.

RELACIONADOS

Underworld reta a la industria musical
Vér

Deja tu opinión sobre el articulo: