Whitesnake y David Coverdale, el trance de entrevistar a tu ídolo

Cuando tienes la oportunidad de hablar -aunque sea por teléfono- con uno de tus más grandes ídolos, nada es como te lo imaginas

POR RICARDO DURÁN | 04 Oct de 2019

<p><b>David Coverdale en vivo durante su actual gira por Suramérica </b><i>(Tomada de sus redes sociales)</i></p>

David Coverdale en vivo durante su actual gira por Suramérica (Tomada de sus redes sociales)


Habrá quienes piensen que la música de Whitesnake hoy es irrelevante y que David Coverdale ya es un dinosaurio. Para mí ha sido fundamental durante más de tres décadas, y ha estado presente en las cumbres más cursis del primer amor y en las profundidades insondables de la tristeza, aunque hoy esas cosas parezcan solo viejos chistes.

Coverdale fundó su banda a finales de los setenta tras haber sido la voz líder de Deep Purple por algunos años. Desde sus comienzos en 1978 Whitesnake ha pasado por todo, y muchísimos virtuosos han estado ahí. Ian Paice y Jon Lord (Deep Purple), Cozy Powell (Jeff Beck, Rainbow, Black Sabbath), Steve Vai (Frank Zappa, David Lee Roth), Vivian Campbell (Dio, Def Leppard), Don Airey (Ozzy Osbourne, Deep Purple), Guy Pratt (Pink Floyd), y el gran Jimmy Page (en el proyecto Coverdale/Page) son solo algunos de los músicos que han acompañado al vocalista en su larga aventura por los estudios y los escenarios.


La banda empezó explorando el blues, el soul y el rock más clásico, pero luego ‘americanizó’ su sonido hasta convertirse en un referente del hard rock y el glam ochentero. Hubo un momento en que el mundo fue suyo. Los festivales más grandes tuvieron a Whitesnake en lo más alto del cartel, y sus discos se vendieron por millones. Pero el tiempo pasa, y al principio de los noventa se fue al carajo todo el glam de Los Ángeles, Seattle pasó a ser la reina y la cima empezó a verse desde lejos.

A pesar de todo, Coverdale ha seguido siempre en la lucha por encima de las tendencias y las burlas, por encima de los achaques que conllevan cinco décadas de rock & roll. Ese amor por su música lo trajo en 2011 a Bogotá, como parte del Epitaph World Tour de Judas Priest, para un show que Coverdale recuerda muy especialmente.

En mayo de este año se anunció que Whitesnake volvería a Colombia como acompañante de Scorpions en el show del próximo 10 de octubre. Unos días antes del anuncio me habían consultado si un show así funcionaría en Bogotá, y mi respuesta fue entusiasta por mi condición de fanático, pero no fue del todo optimista en términos de venta de boletería. Amo a Coverdale con el alma, pero sé perfectamente que no corren los mejores tiempos para la música que hace, y acepto que prefiero los discos que hizo más o menos hasta 1997. Para sorpresa de muchos, las entradas se agotaron.

Pero vamos al punto: a comienzos de septiembre me confirmaron que el mismísimo David Coverdale llamaría a mi teléfono para hablar conmigo durante unos 15 minutos. A partir de ese momento solo quedaba mantener la cordura y tratar de organizar una conversación que jamás imaginé, pero que desde mi adolescencia estaba preparándose inconscientemente en algún lugar de la cabeza y el corazón.

¿Qué pregunta le hace uno al tipo que musicalizó su adolescencia? ¿La calidad de la comunicación telefónica será óptima? ¿Le cuento que tengo un montón de vinilos, CD’s, casetes (incluso de VHS) y DVD’s con su voz? ¿Alcanzarán esos 15 minutos para todas las preguntas que se me ocurren? No, nunca, jamás. ¿Qué sentirá un tipo de estos cuando lo entrevistan por enésima vez y el periodista resulta ser una fan?

Yo podía seguir haciéndome mil preguntas, pero el día y la hora tenían que llegar. Y llegaron.

Un viernes a las 5:30 PM sonó mi teléfono. La pantalla indicaba “Número Privado”, y ya sabía lo que estaba a punto de ocurrir al contestar y saludar: “¿Ricardo? ¡Soy David Coverdale!”, me dijo.

El tipo dijo mi nombre. Yo sé que ahí lo tiene anotado para no equivocarse, y que en media hora lo habrá olvidado, pero uno nunca espera que sus ídolos lo llamen por el nombre. Parece una tontería, pero es muy emocionante. El discurso del profesionalismo y la objetividad se acaba cuando llega el momento de hablar con alguien que representa tanto para uno. Hace rato dejamos de pedirle a los periodistas deportivos que oculten su entusiasmo por un determinado equipo. Aceptar la pasión le da honestidad al trabajo, y sería una falacia tratar de esconder un amor de estos. La única manera sincera de hablar es escribiendo en primera persona. Dicho esto, llegó el momento:

Hola David, esto es muy emocionante para mí, llevo más de 30 años oyendo tu música…

¡Muchas gracias! ¿Pudiste ver el video de Trouble is Your Middle Name?

Sí, claro

Es maravilloso lo que está pasando con Whitesnake actualmente, se siente la electricidad sobre el escenario. En Europa ha sido maravilloso ver a tanta gente joven cantar mis canciones, he sido bendecido al tener esto por casi 50 años, es ridículo. Mucha gente de la época en que yo estaba con Deep Purple se está retirando, a veces me pregunto qué pasará con esa generación, y de pronto termino cantando ante un montón de chicos con 18, 19 o 20 años, ¡es asombroso!

Es una experiencia grandiosa para nosotros, que somos una banda de rock clásico; estamos tocando música nueva y clásicos de Whitesnake, y vemos a la audiencia responder como puedes ver en ese video, no es mierda, así ha sido. Es algo fantástico.


¿Qué representa el nuevo álbum, Flesh & Blood, para la historia de Whitesnake?

Creo que ha sido uno de los discos más exitosos en los que he estado involucrado con Whitesnake. Tiene canciones que podrían pertenecer a cualquiera de los tres primeros álbumes; una canción como Always & Forever pudo haber estado en Ready an’ Willing (1980), en el disco de 1987 o en Slip of the Tongue (1989). Tal vez es el disco más exitoso que he hecho en los últimos 12 años; nosotros retomamos con Good to be Bad en 2008 y en 2011 lanzamos Forevermore, ¡en esa época estuvimos en Bogotá!

¡Claro! Yo estuve en ese concierto…

¡Empezó a llover dentro del puto coliseo! [Risas]

Sí, era un sitio espantoso. Ahora van a tocar en el mismo lugar, pero ya está completamente remodelado…

¡Oh, gracias a Dios! No sé si lo recuerdas, yo cumplí 60 años estando allá y fue maravilloso. Este año me tocará en Brasil, es un privilegio el hecho de poder seguir haciendo todas estas cosas. Les he contado a tus colegas que el nuevo disco ha revitalizado a la banda con canciones nuevas y poderosas; en Estados Unidos y Europa la gente las ha recibido con mucho entusiasmo.

Actualmente los artistas de pop hacen muchísimas colaboraciones, ¿por qué crees que esto no suele pasar tanto en el rock?

La verdad es que no he pensado en eso, ¡vivo muy ocupado siendo el cantante de Whitesnake! [Risas] Una vez hice algo parecido en mi disco en solitario, Into the Light (2000), donde canté junto a una chica muy talentosa que se llama Linda Strawberry, y en Restless Heart (1997) lo hice con un grupo de cantantes hermosas. Pero es verdad, no es algo por lo que me haya preocupado, y eso significa que estoy muy contento con la gente que trabaja conmigo.

De todos modos entiendo a qué te refieres; un día iba manejando junto a mi esposa y ella estaba escuchando una emisora satelital en la que sonaban las canciones más escuchadas en streaming, y todas eran muy parecidas entre sí. De repente escuché una canción con la voz de Ed Sheeran y luego empezó a cantar The Weeknd, ¡era maravilloso!

Ricardo, dime una cosa, ¿con quién te gustaría que colaborara? Dame algunas ideas [Risas]. Yo cantaría con Tina Turner, ¡por favor! Escribí Is This Love pensando en que ella la cantara…

¡Claro! Tina Turner sería espectacular, Rod Stewart también sería buenísimo…

Sí, me gustaría oír nuestras voces juntas. De todos modos, nunca me he puesto a pensar en eso.


Cambiemos un poco de tema: alguna vez hablabas sobre la canción Sands of Time y decías que creías en la existencia de vidas pasadas, ¿qué te llevó a tener esa creencia?

Me ha pasado algunas veces mientras medito en lugares como Portugal o Rusia, donde percibo algo muy familiar, y siento que mi espíritu ya ha estado en esos sitios. No soy lo que se conoce como “un hombre religioso”, pero definitivamente soy un tipo espiritual. No siento la necesidad de ir a un templo o seguir una religión organizada; yo soy mi propio templo y entro a mi iglesia durante mis meditaciones. Creo que es posible que haya existido la Atlántida hace miles de años, pero no puedo creer en el maldito Donald Trump, perdón… hubiese preferido no mencionarlo en esta entrevista [Risas].

Las vidas pasadas son algo que siento, algo en lo que creo. Creo que nuestras almas son eternas y permanecen, creo que vinimos a hacer algo aquí con nuestro cuerpo físico y volvemos eventualmente para hacer algo más en este planeta maravilloso.

David, ¿qué consejo le darías al muchacho que eras cuando grabaste tus primeros discos?

Dios mío, siento que he aprendido muchas cosas en todos estos años, pero te diré algo que me parece interesante: mi hijo quiere ser actor, es también un escritor muy talentoso, pero últimamente ha empezado a crear una música muy emocionante. El primer consejo que le daría sería que fuera honesto; que crea honestamente en las cosas que está diciendo, porque de otra forma la gente va a descubrir que está hablando mierda. Él está usando la música para expresarse, tal como hago yo.

Le diría que se concentrara en la calidad de las canciones, le diría que hiciera canciones que duren para siempre. Here I go Again fue algo que hice hace casi 40 años, y hoy ves a gente de 17 años cantándola a voz en cuello. Enfócate en las canciones más que en la imagen, ¡y asegúrate de conseguir un buen abogado! [Risas] Asegúrate de tener un abogado putamente bueno y un buen contador, así podrás concentrarte en la música. Es lo que yo hago, me rodeo de gente buena para manejar el negocio, así me puedo concentrar en la música, en mi voz, en las giras…

En los años setenta estaba explotando el punk y, aunque tenías 26 o 27 años, ya decían que eras un dinosaurio…

¡Sí, imagínate que hace poco me entrevistó el guitarrista de los putos Sex Pistols! [Risas] ¿Puede haber algo más cool que eso?

¡Claro! Yo sigo la cuenta de Steve Jones en Instagram, y pude ver esa foto…

¡Fue una entrevista muy divertida! En los setenta estaban todos esos chicos punks, ¡me decían “dinosaurio” a los 25 años! [Risas]

En marzo de este año Coverdale fue invitado a Jonesys Jukebox, el programa de radio del guitarrista de Sex Pistols, Steve Jones, que suele invitar a grandes figuras del rock mundial. (Tomada de sus redes sociales)
En marzo de este año Coverdale fue invitado a Jonesys Jukebox, el programa de radio del guitarrista de Sex Pistols, Steve Jones, que suele invitar a grandes figuras del rock mundial. (Tomada de sus redes sociales)


Eso pasaba en los setenta, pero ¿cómo te sientes ahora, tantos años después, en medio del reinado del hip hop y las redes sociales?

Bueno, soy un gran fanático de toda la música afroamericana, y logro valorar la poesía que puede encontrarse en el hip hop. Hace un par de meses tuve una conversación muy buena con Dr. Dre, él es un artista hermoso, y hablábamos sobre cómo al comienzo las letras no necesariamente hablaban de amor y sexo; el primer rap, esa primera poesía también hablaba sobre las divisiones raciales. Cuando escuchabas a N.W.A sentías su frustración por el entorno que enfrentaban, por la intimidación y la violencia policial. Era una cosa honesta, e insisto en esa palabra porque cuando escucho a Otis Redding encuentro algo real, cuando oigo a Muddy Waters encuentro algo honesto. Lo mismo pasa cuando pienso en la gente de la Motown, que sigue siendo una gran inspiración para mí.

Soy muy consciente en lo político y en lo ambiental, pero no tengo interés en escribir sobre política. Lo siento, no soy bueno para eso. Creo que estoy aquí para explorar otras manifestaciones, para celebrar la vida y el amor. Eso es lo que sale de mí como persona creativa; nunca me siento intencionalmente a escribir canciones de amor, es que lo que me sale naturalmente, y hace muchos años dejé de luchar contra eso. Tienes que creer en ti y en lo que estás haciendo… eso te incluye a ti como escritor; tienes que creer porque de lo contrario no vas a hacer lo mejor que puedes hacer, no podrás convertirte en todo lo que puedes llegar a ser. No tienes que demostrarle nada a nadie, solo a ti mismo…

¿Qué has aprendido sobre el liderazgo en todos estos años al frente de tu banda?

Tienes que crear un ambiente tan democrático como sea posible, nunca dejar de observar y escuchar a las personas. Todo el mundo es importante cuando estás trabajando en equipo; alguien puede estar pasando por problemas emocionales o puede tener una gripa, pero de todos modos hacemos grandes shows porque nos apoyamos los unos a los otros, confiamos en nosotros y nos respetamos. Antes de cada show nos reunimos en un abrazo grupal en mi camerino y les hablo: “Sean las putas estrellas de rock que ya son, escúchense, apóyense, inspírense, acompáñense y entreguen lo mejor a ese público maravilloso…”.

No soporto a la gente abusiva, y me siento muy honrado al poder trabajar con estas personas y con la gente que me ha acompañado en el pasado. No podrían haberlo hecho si yo me portara como un pendejo, yo no puedo portarme como un pendejo con la gente que respeto.


Finalmente, ¿Qué pasa por su cabeza cada vez que canta Burn sobre un escenario?

¡Oh, Dios! Eso me hace recordar que las audiencias más ruidosas que he visto son las suramericanas. No solo cantan la letra de las canciones, ¡cantan los riffs de guitarra! Whitesnake puede llegar a tener un sonido ensordecedor, pero siempre termino oyendo a la gente cantar en Suramérica. En esta gira estoy llevando unos micrófonos que graban en 360 grados con última tecnología para grabar solamente sus voces y escucharlas después en mis audífonos [Risas]. Estoy muy feliz de poder llevar a mi hijo y a mi esposa conmigo; él tiene 23 años y me ha visto cantar desde que era pequeño pero nunca ha estado en Suramérica. Me emociona mucho que pueda ver y oír a un público tan increíble como ustedes, es fantástico…

Ricardo, mi amigo, muchas gracias por tu interés. Creo que hace un rato se nos acabó el tiempo y tengo que irme, espero que podamos compartir una copa de vino cuando estemos allá…

***

Ahí llegó la despedida. Yo sé que esa copa de vino se quedará en la dimensión de las buenas intenciones o en el cementerio de las promesas sin cumplir, pero no importa. Los 15 minutos iniciales se convirtieron en 25, y logramos salir adelante, aunque el sonido de la llamada fue muy confuso por momentos.

Me tomó un montón de tiempo atreverme a editar esta entrevista porque me daba miedo. ¿Por qué? No sé, tal vez no quería volver a escucharla y descubrir que había arruinado una oportunidad que probablemente no se repita nunca. La verdad es que funcionó muy bien gracias al entusiasmo y la simpatía de Coverdale, aunque siempre iba quedando la sensación de que no respondía exactamente mis preguntas. Tampoco es tan grave. Es solo rock & roll, y nos gusta. La próxima semana iré a verlo cantar, y ese día solo seré una cabeza en un mar de cabezas. Él seguirá siendo el tipo de la voz impresionante. Tal vez esa copa de vino me la tome yo solo y brinde por las canciones que me enseñaron a vivir.

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