12 días

3.00

Este impresionante documental nos sumerge en el mundo surrealista de una institución psiquiátrica y nos permite conocer a algunos de sus pacientes

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 03 Dec de 2018

Raymond Depardon se adentra y explora una institución psiquiátrica en su nuevo documental. Foto cortesía de Babilla Cine


El periodista y director francés Raymond Depardon fue el fundador de las prestigiosas agencias de fotografía Magnum y Gamma y es considerado por muchos como uno de los documentalistas más relevantes del cine actual.

Sus trabajos se podrían considerar como observacionales, en el sentido que intentan observar la vida con un mínimo de intervención. Pero también son reflexivos, ya que utilizan técnicas de alienación para sacudirnos, buscando “desfamiliarizar” al espectador de lo que está viendo.

En San Clemente, su documental de 1982, Depardon ingresa a un hospital psiquiátrico de Venecia para registrar las relaciones entre los pacientes, los doctores y las familias de los recluidos. Con 12 días el director vuelve a explorar ese extraño y fascinante mundo de la locura y la institución psiquiátrica, desde el siguiente contexto: a partir de 2013, los pacientes que han ingresado en contra de su voluntad a un hospital psiquiátrico deben presentarse ante un juez luego de haber pasado 12 días y, de acuerdo a su situación su declaración y a la del encargado, podrán ser liberados o retenidos, a criterio del juez.

Es así que el documental se limita a explorar con la cámara las instalaciones de un hospital psiquiátrico y a mostrarnos varias entrevistas entre los pacientes, sus supervisores y los jueces. A partir de esas interacciones, da cuenta de cómo la línea entre la locura y la salud mental tiene que ver (como lo afirmaba el filósofo Michel Foucault) con las relaciones de poder y, especialmente, con el poder del discurso, que cuando está a cargo de una persona señalada como “loca”, posee poco o nada de poder.

Las personas que lleguen a 12 días sin saber que es un documental, quedarán confundidos e impresionados por las “actuaciones” de los pacientes y los jueces. Pero, aunque las personas registradas por la cámara de Depardon son personas “reales” que viven una situación “real”, la cual es la base del género documental, son también unos actores sociales que interpretan su papel en un escenario social que determina las reglas, estrategias y juegos que deben llevarse a cabo.

Del mismo modo, 12 días denuncia una situación social muy difícil de resolver. Los jueces tienen la responsabilidad de dejar en libertad a una persona que puede ser un peligro para sí misma o para otros. Y dicha responsabilidad puede llevar a tomar el camino fácil de recluir a la persona sin tener en cuenta las razones que la llevaron a ser recluida en primer lugar. Por lo tanto, la tragedia de las instituciones psiquiátricas radica en que es mejor aislar de la sociedad a una persona cuya salud mental se cuestiona, que apelar a su compleja condición humana.

Ninguno de estos planteamientos se comunica de manera directa o explícita en el documental de Depardon. Somos los espectadores quienes llegamos a estas o más conclusiones. Y de ahí la fuerza de 12 días.


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