Mamma Mia!: Vamos otra vez

2.00

Los sobrantes del catálogo musical de la agrupación ABBA se reciclan en una secuela innecesaria.

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 17 Aug de 2018

Mamma Mia!: Vamos otra vez parece un karaoke de alto presupuesto al son de las canciones de ABBA que no usaron en su versión original. Cortesía UIP


En 2008 la adaptación cinematográfica del musical Mamma Mia!, que contaba una simpática historia sobre paternidad responsable, se convirtió en un estruendoso éxito de taquilla. Por esta razón, se decide desempolvar el catálogo olvidado de la agrupación sueca y utilizar las canciones que no fueron parte de la película original para realizar una secuela y repetir el triunfo de su predecesora. Lastimosamente, no es así.

La historia de Mamma Mia!: Vamos otra vez no es más que una serie de viñetas conectadas de manera forzosa para darle sentido a las letras de las canciones. Primero que todo, hay que informar que Donna Sheridan, la protagonista de la primera parte y la principal responsable de la magia que hay en ella gracias a Meryl Streep, aquí ha pasado a mejor vida. Esto es fatal para la secuela y nos recuerda la desilusión causada por el cambio de protagonista en Mi pobre angelito 3 o el anuncio de Val Kilmer como reemplazo de Michael Keaton en Batman. Sin embargo, Streep hace una aparición especial al final de la cinta, así que no todo está perdido… ¿o sí?

Sophie (Amanda Seyfried) busca continuar con el legado de su madre con una nueva inauguración de su hotel. Para ello cuenta con la ayuda de Fernando Cienfuegos, un latin lover veterano, y de Rosie y Tanya, las mejores amigas de Donna (encarnadas por Julie Walters y Christine Baranski).

Por medio de flashbacks nos cuentan cómo Donna llegó a Grecia, ahora interpretada con mucha belleza y carisma por Lily James (Cenicienta). También nos muestran la gran amistad que tuvo con Rosie y Tanya en su juventud (las también bellísimas y carismáticas Alexa Davies y Jessica Keenan Wynn) y relatan los encuentros de Donna con Sam, Harry y Bill, los “tres padres” de su hija, que son interpretados por los apuestos Jeremy Irvin, Hugh Skinner y Josh Dylan..

Volviendo al presente, nos enteraremos del embarazo de Sophie con su novio Sky (Dominic Cooper), a quien le han ofrecido un trabajo en Nueva York, muy lejos de Grecia, y de la renuncia del trabajo de los “tres padres” para apoyar a su hija, sin mencionar que conoceremos a la abuela de Sophie, encarnada por Cher.

La película a cargo de Ol Parker no asume la pérdida de Streep y se limita a que todo luzca bonito (tanto los escenarios como los personajes parecen retocados en exceso con photoshop), y las interpretaciones de los temas de ABBA como I Have a Dream, Dancing Queen, Angel Eyes, Kisses of fire o Super Trouper carecen de la fuerza y el encanto de la primera parte.

Como resultado, Mamma Mia!: Vamos otra vez parece una especie de karaoke de alto presupuesto, que no logra cautivar y nos hace pensar si no hubiera sido mejor un musical con el catálogo de los Bee Gees y una historia diferente.


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