Agente bajo fuego

2.50

Para todos aquellos que busquen en el cine explosiones, balaceras, cuchilladas, frases graciosas para rematar al enemigo y situaciones inverosímiles, llega una “buena” noticia: el superescolta Mike Banning vuelve para hacer de las suyas

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 23 Aug de 2019

Ric Roman Waugh / Gerard Butler, Morgan Freeman, Nick Nolte, Tim Blake Nelson, Piper Perabo, Danny Huston, Jada Pinkett Smith

La tercera entrega de las aventuras de Mike Banning logra superar a sus predecesoras en términos de la acción, pero sigue siendo una saga descerebrada y poco original.


La saga del superescolta Mike Banning (interpretado por Gerard Butler) se niega a morir. Este personaje, quien en parte se parece al John McClane de Die Hard (Banning es un tipo duro de matar y siempre se encuentra en el lugar equivocado), como también al agente Frank Horrigan de In The Line Of Fire (Banning haría lo que fuera por salvar a su presidente), y al Jack Bauer de la serie 24 (Banning tiene toda una historia de hazañas sobrehumanas), no ha logrado ni siquiera equipararse a los personajes de los que deriva.

El problema radica en que sus películas son extremadamente mediocres. Olimpo bajo fuego, la primera entrega, gozó de la dirección de Antoine Fuqua, el talentoso autor de Día de entrenamiento y El Justiciero. Pero el resultado dejó mucho que desear, pese a que su elenco incluía a actores de la talla de Morgan Freeman y Aaron Eckhart.

Londres bajo fuego, la segunda entrega, fue todo un desastre, debido a la ineptitud del director iraní Babak Najafi por confeccionar una sola secuencia de acción decente, y por el exceso de situaciones inverosímiles, su patriotismo de pacotilla (que avergonzaría hasta el mismísimo Michael Bay) y una sobrecarga de homoerotismo no intencional entre el presidente (Eckhart) y el superescolta (Butler).

Llega ahora la tercera entrega (y ojalá la última) titulada Agente bajo fuego, la cual logra superar a sus predecesoras, pero que, en últimas, como película de acción constituye un producto efímero y descerebrado.

Ric Roman Waugh, un doble de acción convertido en director, asume las riendas de esta nueva aventura de Mike Banning, que da comienzo con el encuentro de este con Wade Jennings, un antiguo amigo del ejército. La elección de Danny Huston (un actor que jamás ha interpretado a un personaje honesto), como el mejor amigo de Banning, acaba con cualquier tipo de giro sorpresivo.

Acto seguido, un nuevo atentado al presidente (Morgan Freeman), esta vez con drones, hace que Banning (ya resentido de tantos golpes) vuelva a hacer gala de su heroísmo. Sin embargo, el presidente queda en coma, todos sus colegas terminan muertos y el superescolta termina siendo incriminado del intento de asesinato al líder norteamericano. El preocupado vicepresidente Kirby (Tim Blake Nelson, otro actor que es la picardía encarnada) asume el poder y revela que Banning y Rusia están conectados con el ataque, lo que lo lleva a aprobar la contratación de un grupo de mercenarios para contraatacar, liderados por Wade Jennings.

Todos aquellos que hayan visto una que otra película de acción en los últimos treinta años, sabrán que Banning se escapa del arresto y decide ir en busca de quienes lo incriminaron (adivinen quienes). Pero esta vez tendrá la ayuda de su padre (Nick Nolte), un viejo ermitaño y veterano de Vietnam, tan rudo o más que su hijo.

Aquellos que busquen cuchilladas, balaceras, explosiones, amigos traicioneros, viejos pedosos, políticos corruptos, esposas en peligro y diálogos chistosos para rematar al enemigo, encontrarán en Agente bajo fuego un producto más que satisfactorio. Los demás, quedan advertidos.

P.D. Esta película contiene un epílogo innecesario después de los créditos.


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