Alma de héroes

2.00

La historia de un héroe y mártir que desea ser un buen esposo y que busca rescatar a su mejor amigo de las garras de la guerrilla, es el eje central de la cinta bélica colombiana dirigida por Orlando Pardo

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 07 May de 2019

Orlando Pardo / Jorge Soto, Stephanie Abello, Tuto Patiño, Lincoln Palomeque, Yarlo Ruíz

La cinta probélica que incluye unas bien logradas escenas de acción, resulta ser un avance para el cine de entretenimiento colombiano. Cortesía Cinecolor


El segundo trabajo del director bogotano Orlando Pardo (luego de Karmma), es la primera película bélica en la historia del cine colombiano (si no se toma en cuenta a El páramo, una mezcla entre cine de guerra y terror sobrenatural dirigida por Jaime Osorio). El resultado, aunque irregular, es prometedor para el cine de entretenimiento colombiano.

Basada en hechos reales, la cinta de Pardo, enmarcada en el escenario del conflicto entre el ejército colombiano y la guerrilla, cuenta la historia del joven teniente Miguel Tabares (interpretado por Jorge Soto, el reconocido “Chiqui” de la serie noventera De pies a cabeza, en su primer protagónico para cine). Tabares le confiesa a su gran amigo, el subteniente Alexander Cohen (Tuto Patiño) que está perdidamente enamorado de Salma, la hermana de este (Stephanie Abello) y que pretende casarse con ella.

Sin embargo, dos tragedias van a entorpecer las aspiraciones de Tabares: su amigo es emboscado junto con su tropa por la guerrilla colombiana y es tomado como prisionero. Asimismo, a Salma se le descubre un tumor cerebral que pone en peligro su vida. Salma cree que Tabares los ha abandonado, pero no es así. Este termina siendo parte de una operación militar que lo lleva a ausentarse por meses sin poder decirle nada a su novia, mientras se organiza una misión de rescate para su amigo. Es así que Tabares termina encarnando a todo un héroe y mártir arquetípico.

En esta cinta, los soldados son todos unos héroes (aunque la rectitud de algunos es puesta equívocamente en duda y los errores de unos soldados resultan en consecuencias fatales para ellos). Por otra parte, los guerrilleros aquí son seres anónimos y malvados que gozan de torturar y masacrar con crueldad a los soldados. Para Alma de héroe todo es blanco o negro, con muy pocos espacios para lo gris.

En un momento de la cinta, un guerrillero es capturado, y cuando Tabares se da cuenta de que es tan solo un niño, este termina muriendo de manera violenta para ilustrar la “tragedia de la guerra”. Así es como la película de Pardo asume un conflicto de gran complejidad y que perduró en Colombia por más de cincuenta años.

Alma de héroe podría pensarse en una especie de supositorio ideológico de derecha disfrazado como cine de entretenimiento (de una manera similar a la infame y longeva serie de televisión colombiana Hombres de honor, la cual también contaba con el apoyo del Ejército Nacional de Colombia). Pero, la verdad es tan candorosa y simplista en sus planteamientos, que no llega a ser un lavado de cerebros y se acerca más a trabajos probélicos que reducen el peso ideológico de la guerra para dar paso a la acción ligera, como The Green Berets, Rambo, Prisoners of War, Navy Seals, Iron Eagle o Top Gun. De esta forma, se aleja de las profundas cintas antibélicas que evidenciaron el horror y el absurdo de la guerra, como lo fueron los clásicos del género All Quiet On The Western Front, Apocalypse Now, Platoon, Full Metal Jacket, The Thin Red Line o Black Hawk Down.

Claro está que semejantes comparaciones no significan que Alma de héroe esté a la par en términos de calidad con las cintas probélicas (y mucho menos antibélicas) mencionadas anteriormente. Aunque las actuaciones de algunos miembros del elenco son destacadas (Jorge Soto lo hace muy bien, al igual que los secundarios como Lincoln Palomeque como el sargento Cañas, Tiberio Cruz como el sargento Rey, Héctor Sánchez como el subteniente Celis y Roger Moreno como el Mayor Sánchez), la contraparte femenina deja mucho que desear, el exceso de metraje actúa en contra de la película y los diálogos y situaciones dramáticas son de una inmensa cursilería, cayendo en algunas ocasiones al límite de lo ofensivo. Cohen acusa a su amigo de ser un marica como si serlo fuera una especie de enfermedad, y el Soldado Valoyes, el único personaje afro del reparto (interpretado con sentimiento por el cubano Yarlo Ruíz), es considerado como un cobarde aunque alcanza a redimirse.

De todas maneras, las secuencias de acción no tienen nada que envidiarle a un capítulo de la serie de televisión norteamericana Misión del deber, lo cual implica una gran mejora en el campo de lo formal para el cine colombiano, lo cual ha sido siempre su talón de Aquiles. Pero hay que recordar que esta serie fue emitida hace treinta años y que el género bélico en la televisión norteamericana ha avanzado a pasos agigantados (las magistrales miniseries bélicas de HBO como Band of Brothers, Generation Kill y The Pacific dan prueba de ello). Y ni hablar de la tradición de calidad del cine bélico norteamericano de los últimos veinte años. Es por esta razón que Alma de héroe sería una película de acción decente, si se hubiera estrenado en 1987, pero este es el año 2019 y los espectadores somos mucho más exigente.


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