Amigos por siempre

1.50

Kevin Hart y Bryan Cranston protagonizan un remake mediocre sobre un exconvicto que cuida a un multimillonario cuadripléjico

por DAVID FEAR | 14 Jan de 2019

Neil Burger / Kevin Hart, Bryan Cranston

Kevin Hart y Bryan Cranston en Amigos por siempre. David Lee/STX Films


Realmente tenemos que hablar de Kevin Hart. Por fin veremos Amigos por siempre, una tragicomedia con esta megaestrella de cine y comediante de stand up. Hace cuatro años el actor se unió al proyecto, hace dos lo grabó, en septiembre de 2017 vio su estreno en Toronto, luego fue archivado indefinidamente por el escándalo de abuso sexual de Harvey Weinstein, y este año finalmente vio cómo lo estrenaban, justo después de su controversial presentación en los Óscar. Hart ha tenido mucha suerte durante toda su carrera, pero es tentador pensar que este proyecto está maldito.

Tanto en sus rutinas como en sus papeles de coestrella, Hart ha perfeccionado un personaje que es un poco descuidado y que tiene momentos frenéticos. Cada vez que escuchas su nombre, lo más probable es que pienses en su cómico giro hacia la cámara y su mirada característica; esa mirada de súplica y de “qué carajos pasó”, que da a entender que las cosas irán de mal a peor. Esa es la toma del millón, la que lo ha puesto por encima de otras estrellas como Ice Cube, La Roca, Will Ferrell y Tiffany Haddish. Eso lo convirtió en una estrella.

No sabemos por qué Hart se unió a este remake de la película francesa Amigos, el éxito de 2011 basado en una historia real sobre un multimillonario cuadripléjico y un exconvicto que lo cuida, la cual se convirtió en una de las películas más taquilleras del país. Quizá lo hizo porque era un desafío, o quizá lo hizo para llamar la atención de la Academia. Es ese tipo de personajes: el exconvicto que aprende lecciones de vida y repara algunos errores en el camino. Lo que sí sabes es que hay una persona en la pantalla que es diferente a la que sueles ver; es alguien valiente con un poco más de encanto y que no comenzará a robar y a gritar. Alguien que se arriesga a enfrentarse a Bryan Cranston, quien todavía tiene una actitud desafiante a pesar de que más de la mitad de su cuerpo no funciona. Alguien que está intentado demostrar que puede expresar sus sentimientos.

Hay algunas escenas que te sacarán una carcajada: Kevin vs. una ducha sueca de lujo, Kevin teniendo que decir “pene”, Kevin acechando a una entrenadora (Golshifteh Farahani) como si fuera Salma Hayek en los Globos de Oro de 2015. Pero en su mayoría, la estrella es más calmada de lo normal y apunta a una actuación más profunda. Lac cintano podría ser más predecible al tocar cada fibra sensible con una fuerza increíble y al apoyarse demasiado en la dinámica repetitiva del “hombre rico, culto y malhumorado conoce al estafador con inteligencia callejera”. ¡Uno de ellos nunca ha estado en la ópera o ha conducido un Jaguar! ¡Y el otro nunca ha escuchado a Aretha Franklin o ha fumado yerba!

De vez en cuando, Hart y Cranston parecen tener una conexión; hay una escena hermosa, que desearías que durara más, donde ambos fuman y piden perros calientes de Gray’s Papaya. Pero la química entre los protagonistas viene y va aleatoriamente; dos piedras que chocan entre sí y que rara vez producen una chispa. La mitad del tiempo te das cuenta que le prestas más atención a Nicole Kidman y esperas que la actriz supere a sus coestrellas al encarnar por completo a Margaret Dumont.

Esta es la parte de la reseña donde mencionamos que Neil Burger, el cineasta detrás de El ilusionista, Sin límites y Divergente, es el director de esta película y Jon Hartmere, quien escribió la continuación de The Electric Company, es el guionista. Hay poco que decir sobre el resto del equipo, además de reconocer su participación.

Aunque Amigos por siempre no es el tipo de historia que habla sobre temas complicados como la clase económica y la raza (a pesar de la trama), es decepcionante ver cómo la película los trata con tanta superficialidad. El director está más preocupado por jugar con los sentimientos de los espectadores que ahondar en estos temas. La película tiene la mala fortuna de estrenarse justo al final de la gira de disculpas de Hart, y la buena fortuna de llegar a los cines mientras que una ola de conversaciones sobre divisiones culturales está surgiendo en EE. UU. Era evidente que las personas querían sentir cada vez más un sentimentalismo pasajero en Amigos por siempre. Pero, aun así, sin importar cuándo la estrenen, sigue siendo mediocre.


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