Amor a ciegas

1.00

Ciegos, tontos y cursis

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 03 Jan de 2018

Michael Mailer / Alec Baldwin, Demi Moore, Dylan McDermott

Cortesía Cine Colombia


La ceguera y el romance han probado ser una mezcla tóxica en la historia del cine. Tanto la versión original italiana de 1974 como el popular remake estadounidense de Perfume de Mujer realizado en 1992, son unos ejercicios patéticos que se encuentran en el borde de lo ofensivo y que cuentan la historia de un ciego veterano que le enseña a un joven pupilo los misterios del amor. Inexplicablemente, Al Pacino obtuvo el único Oscar de su carrera por su sobreactuada y caricaturesca interpretación de un ciego que gritaba un molesto “¡Whoo-Hah!” a cada momento y en todo lugar. Y no podemos olvidar a Virgil, el masajista ciego interpretado por Val Kilmer en la horripilante película de 1999 A Primera Vista, donde le enseñaba a Mira Sorvino a abrir su corazón y otras partes de su anatomía.

Ahora Alec Baldwin interpreta un escritor ciego en Amor a Ciegas, el debut como director de Michael Mailer (hijo del escritor Norman Mailer y productor de cintas mediocres como Blood and Bone), en un terrible drama romántico que desperdicia el enorme talento de su protagonista, quien aquí abandona la comedia que caracterizó en sus más recientes interpretaciones (Paris Can Wait, The Boss Baby), para convertirse en un acartonado galán maduro.

Amor a Ciegas parece, tanto en forma como en contenido, como si se tratara de una película perdida en la década de los 80. De esas que se alquilaban en formato VHS cuando aplicaba la promoción de 2x1 en la tienda de video.

Cuenta la historia de un exitoso escritor ciego llamado Bill Oakland, quien queda ciego y viudo a raíz de un trágico accidente automovilístico. Bill continúa con su labor como profesor de literatura y es asistido por un joven afroamericano (un débil Steven Prescod), el cual se ofrece como voluntario para leerle los trabajos de sus estudiantes y así poder aprender sobre los misterios de la escritura. A la vida de Bill llega una sofisticada mujer llamada Suzanne Dutchman (interpretada por una Demi Moore momificada), casada con un millonario exitoso pero machista y posesivo (Dylan McDermott), quien termina en la cárcel como consecuencia de unos negocios turbios que la terminan implicando de manera tangencial. Suzanne debe cumplir con cien horas de servicio social, las cuales cumple leyéndole a Bill, quien a su vez le revela los misterios del amor.

Además de la cursilería y las pésimas actuaciones, Amor a Ciegas sufre de una serie de subtramas que nunca llegan a ningún lado (la relación entre el mentor y su discípulo, la celotipia y los actos criminales del esposo de Suzanne, los recuerdos ambivalentes de la esposa de Bill, etc.), eso sin contar los errores de continuidad, la mala edición y una banda sonora de pacotilla.

Baldwin y Moore ya habían trabajado juntos en un desastre de 1996 llamado La Jurado. La ausencia de química entre los dos actores sigue siendo evidente 21 años después.


Deja tu opinión sobre el artículo: