Amor de vinilo

3.00

Una comedia romántica basada en la novela del autor de Alta fidelidad, acerca de un hombre obsesionado con un cantante que obtiene su merecido por demeritar a su pareja.

por ANDRÉ DIDYME-DÔME | 23 Nov de 2018

Jesse Peretz / Ethan Hawke, Rose Byrne, Chris O’Dowd

Foto cortesía de Diamond Films


Nick Hornby es un autor muy especial. Este escritor británico logra establecer una conexión muy íntima con aquellos lectores De sexo masculino obsesionados por algo, ya sea por el fútbol o por la música. Pero, al mismo tiempo, nos muestra cómo para los geeks, coleccionistas y fanáticos, dicha obsesión es la causa del desastre para las relaciones de pareja y familiares.

El trabajo de Hornby ha sido llevado con éxito a la pantalla grande, gracias al trabajo de directores como Stephen Frears (quien llevó al cine la novela Alta fidelidad), David Evans (quien estuvo a cargo de la versión inglesa de Amor en las gradas), o Chris y Paul Weitz (encargados de adaptar Un gran chico). Hornby, quien también colaboró como guionista en las estupendas cintas Enseñanza de vida, Alma salvaje y Brooklyn (una de las mejores películas románticas de todos los tiempos), vuelve ahora con la adaptación de su obra publicada en 2009 Juliet, desnuda, que en español se conoce como Amor de vinilo (los gajes de la traducción).

El director encargado de llevarla al cine es Jesse Peretz, quien antes fue el bajista de la agrupación noventera The Lemonheads, la cual, en su época, fue considerada por la crítica como la gran promesa del rock alternativo, pero que después de dos elogiados álbumes (It’s a Shame About Ray y Come on Feel the Lemonheads), desapareció en la oscuridad junto con su carismático líder Evan Dando.

Amor de vinilo cuenta la historia de Duncan (Chris O’Dowd), un profesor universitario encargado de la cátedra de estudios fílmicos y televisivos, que no puede ocultar su admiración (que raya en lo homoerótico) por el cantante Tucker Crowe (Ethan Hawke), un artista que grabó un solo álbum llamado Juliet y quien después se retiró de los escenarios sin dejar rastro.

Duncan participa de un blog de culto a Tucker y su vida gira alrededor de la música del artista. Su pareja, Annie (Rose Byrne), no logra entender la devoción de Duncan por un cantante al que considera mediocre y las cosas empeoran cuando llega primero a las manos de ella un CD con los demos del álbum de Tucker titulado Juliet, Naked.

Annie escucha el álbum, lo odia y no repara en decírselo a Duncan, quien se escandaliza ante semejante afirmación. Ella, indignada, ingresa al blog de tributo a Tucker y de manera anónima realiza una crítica argumentando la mediocridad del álbum de demos. Pero, ¡oh sorpresa! El mismo Tucker, quien sigue también de manera anónima el blog, coincide con la opinión de Annie, y ella termina hablando de manera virtual con el ídolo de su novio, hasta que este lo engaña con una profesora que le consiente su ego y Annie, despechada, decide entablar algo más que una amistad con el ídolo de su ex. Y ni hablar de Tucker, al que descubriremos como un hombre inmaduro, con muchas relaciones fracasadas e hijos descuidados.

Esta pesadilla de nerd se beneficia de un director que sabe sobre la escena del rock, de tres actores que brillan en sus papeles y de una serie de situaciones muy graciosas y humanas. La opción de Peretz y de los guionistas Jim Taylor, Tamara Jenkins y Evgenia Peretz consiste en resaltar las cualidades de Hornby como diseccionador de las relaciones de pareja y del culto a la música para entregarnos un trabajo en apariencia ligero, pero que en últimas se siente profundo, sin perder su humor y gracia.


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