Anima de Thom Yorke

4.00

El cantante de Radiohead crea una distopía perfecta para nuestra época

por ROB SHEFFIELD | 28 Jun de 2019

Yorke y un nuevo disco que enfría el alma. Alex Lake


Thom Yorke ha descrito Anima, su nuevo y grandioso álbum, como algo “distópico”, que no es ninguna sorpresa. Con o sin Radiohead se ha pasado su carrera dibujando la distopía en la que vivimos. Podría pasar todo el disco haciendo freestyle con nuevos versos para Old Town Road y de todas formas sería distópico. Pero nadie lo acusaría de ser exagerado. En un momento en el que el mundo es más oscuro que la última vez que Radiohead lanzó un álbum (A Moon Shaped Pool de 2016), Yorke se ha movido a nuevas pesadillas.

Anima son 48 minutos de confesiones abstractas y electrónicas. El disco fue una colaboración en producción y composición con Nigel Godrich, con una experimentación inspirada en Flying Lotus. En los primeros minutos la voz digitalizada de Yorke asegura que “no puedo respirar” y que “no hay agua”, sobre unos sintetizadores al estilo Idioteque y un loop de percusión. Trata sus preocupaciones personales y geopolíticas. Está “despierto”, pero es porque lleva tanto tiempo sin dormir que sus párpados vibran. Es en este reino, donde la ansiedad paraliza el cuerpo, que se siente cómodo.

El álbum va de la mano de un corto de 15 minutos hecho por Paul Thomas Anderson, en el que el director utiliza tres canciones para darle vida a la historia protagonizada por Dajana Roncione, la actriz italiana y novia de Yorke. La música genera la misma sensación que los últimos proyectos del músico, como sus composiciones para el remake de Suspiria a cargo de Luca Guadagnino y su trabajo con Atoms for Peace. Hay muy poco del rock enérgico que Radiohead entregó en su última gira. En cambio, se la juega por una percusión clásica con claps de beatbox en The Axe, cantando, “Maldita máquina, ¿por qué no me habla? Un día le clavaré un hacha”. Llega a una pregunta típica de Yorke: “¿Dónde está ese amor que me prometiste?”.

Al igual que en sus otros álbumes como solista, The Eraser y Tomorrow’s Modern Boxes, contiene canciones discretas que no necesitan de las otras para brillar. Uno de los temas que sobresale es I Am A Very Rude Person, con una línea de bajo sinuosa que complementa el coro. “Tengo que destruir para crear”, dice Yorke. “Tengo que ser rudo en tú cara/ estoy rompiendo la tornamesa/ ahora voy a ver morir a tu fiesta”.

Pero el premio se lo lleva Dawn Chorus, un tema que los fanáticos de Radiohead recordarán de los bootlegs en la época de In Rainbows. Es compleja, pero tiene un teclado solitario que acompaña a Yorke mientras murmura como si despertara de un sueño: “Creo que extraño algo, pero no estoy seguro qué es”. Es un contraste impactante con el final, Runawayaway. Es un juego de guitarras (en un disco donde casi ni aparecen las seis cuerdas), mientras el cantante repite una y otra vez, “Aquí es cuando sabes quienes son tus verdaderos amigos”. Como si, en realidad, estuviera diciendo: Más te vale tener alguno. Es la típica canción con la que Yorke cerraría, es su especialidad, desde Street Spirit (Fade Out), hasta Videotape o Nose Grows Some. Suena ansioso, desamparado y enojado, pero vivo. En un álbum tan frío como Anima, es una señal de esperanza que recibimos con los brazos abiertos.


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