Animales fantásticos II

2.50

La segunda precuela de la franquicia de Harry Potter es una historia exclusiva para sus fans más acérrimos

por PETER TRAVERS | 19 Nov de 2018

Eddie Redmayne y Callum Turner en Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald. Liam Daniel/Warner Bros. Pictures.


En Animales fantásticos y dónde encontrarlos, la primera precuela de J.K. Rowling de Harry Potter, el mago de Hogwarts Newt Scamander (Eddie Redmayne), el mismo que guarda una colección de animales en su traje, ayudó para la captura del mago oscuro Gellert Grindelwald (Jhonny Depp), quien merodeaba por Nueva York. Pero el villano no se quedó en la cárcel por mucho tiempo. En esta secuela, ambientada en 1927, el mago malo intenta dominar a los hechiceros puros. Un Depp muy raro y de pelo rubio actúa como si fuera un supremacista ario o, mejor dicho, un nazi de la magia. Por eso, Newt es visitado sorpresivamente por Albus Dumbledore (un carismático Jude Law), quien le asigna una misión imposible: ir a París y derrotar a Grindelwald.

En la quinta parte de la creación de Rowling, la secuela se concentra en construir al personaje de Grindelwald como un Voldemort y a Newt como su archienemigo. Lastimosamente, Redmayne todavía sigue lejos de convertirse en aquel héroe maravilloso que nos imaginamos. Su hermano, Theseus (Calum Turner), ahora está comprometido con Leta Lestrange (Zoe Kravitz), el amor platónico de Newt cuando estaban en Hogwarts. Su equipo también está conformado por la investigadora Tina Goldstein (Katherine Waterston) y su hermana Queenie (una pícara Alison Sudol). Al lado de ellos está Credence Barebon (un memorable Ezra Miller), quien fue arrastrado al al lado oscuro después de que un parasito llamado Obscurus lo poseyera. Como si no fuera suficiente, nos introducen a Nagini, la acompañante de Credence, una rareza de circo que se puede transformar en una serpiente. Necesitarás un tablero para entender a todos los personajes y sus problemas.

Aun así, no podemos negar la increíble imaginación de Rowling y su ejecución. Cuando la película se acerca al territorio de Harry Potter, las emociones son más fuertes. El regreso de David Yates, quien dirigió la primera Animales fantásticos y las últimas cuatro películas de la saga de Harry Potter, le da una gran fuerza cinemática a la historia. Los efectos visuales son mejores que los de la primera cinta, en especial en una escena en la que Grindelwald está en prisión y escapa con la ayuda de un caballo volador llamado Thestrals.

Con 134 minutos de duración, Grindelwald se siente como una sobrecarga de tareas. Está bien para los aficionados de Harry Potter, pero no para los mortales. Rowling arroja un par de pistas que sugieren que habrá más capítulos para esta serie. “Éramos más cercanos que los hermanos”, dice Dumbledore sobre su relación con el villano, una alusión a la homosexualidad del profesor. La trama se vuelve más interesante con el paso de los minutos y el clímax de la historia, pero el proceso –que debería ser la mitad de divertido– es difícil de sobrellevar.


Deja tu opinión sobre el artículo: