Attaque 77

3.50

Triángulo de fuerza refleja la solidez que adquiere una banda con una larga trayectoria

por SANTIAGO DE JESÚS | 16 May de 2019

​La banda Argentina mantiene su espíritu punk con más de tres acordes


Con más de 30 años de carrera, Attaque 77 ha pasado por el punk más crítico, el rock más sentimental y un concierto totalmente acústico. Su nuevo disco comienza con ese primer punto: riffs veloces y volumen alto, pero en Sin tierra se alejan de la crudeza instrumental, creando la transición hacia Canto eterno, la colaboración con dos leyendas argentinas como Vitillo Ábalos y Peteco Carabajal. Es un comienzo que no podría gustar mucho a los que esperan al Attaque más crudo, pero que deja claro lo que se viene.

Huérfanos sirve para volver a las guitarras distorsionadas, mientras que Lobotomizado (colaboración con Campino de Die Toten Hosen) y a Cielo abierto son las últimas puñaladas punk politizadas. Entre los power chords y las letras críticas, Por una vez es un track que no encuentra su lugar; María es un tema de amor que plantea un giro sentimental; Babel, un reggae que anuncia la despedida del disco; y el cierre entre Última generación y Soldaditos, fluyen muy bien con el resto del álbum.

Triángulo de fuerza muestra la variedad que Attaque ha logrado a lo largo de más de tres décadas. Sigue cantando por la justicia, continúa conectando sus letras con las emociones y, con o sin amplificadores, demuestra que la solidez se gana con los años.


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