Bad Bunny

2.00

Apenas un par de destellos se pueden rescatar de su álbum debut

por DAVID VALDÉS | 29 Jan de 2019

​Foto tomada de sus redes.


El Conejo Malo prefiere el confort en un disco innecesario

Qué época tan curiosa. Bad Bunny (Benito Martínez) ya estaba en la cima del trap antes de lanzar su primer álbum. Con X 100pre, un disco sorpresa que estrenó antes de que se acabara 2018, comienza su discografía. Sin embargo, fue un golpe sin la contundencia que uno esperaría de una figura que aparece hasta en la sopa. Bad Bunny permanece aferrado a los temas recurrentes, como la vida lujuriosa (200 MPH), el desamor (Si estuviéramos juntos) y su grandeza en la industria (¿Quién tú eres?). No es fácil escuchar 15 canciones (es demasiado, pudieron haber sido siete) con su estilo de grito asfixiado y beats comunes y corrientes. Tal vez el problema radica en que nadie espera un álbum suyo cuando el público le pide un sencillo al mes y un post diario en Instagram, nada más.

En medio de todo, Bad Bunny se sale de su zona de confort un par de veces. En Otra noche en Miami revela que está cansado “de una vida vacía” (¿?) y en La Romana descarga sus versos sobre una guitarra de bachata pegajosa. Mejor dicho, se monta en la película poco creíble de que el Conejo es Malo y Benito es bueno. Hace falta más que un video como el de Caro para convencer en medio de su insípida dualidad. No será X 100PRE si sigue así.


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