Bad Religion

4.00

La banda californiana desata el caos en su último álbum con un mensaje apocalíptico y un punk rock clásico y violento

por DAVID VALDÉS | 07 Jun de 2019


El mundo va en caída libre, pero Bad Religion aún guarda una pizca de esperanza en su nuevo álbum, Age of Unreason. Seis años después de su último lanzamiento, los pioneros del punk rock se aferraron a sus raíces instrumentales y profundizaron en la política y la indiferencia social. Don’t Lose Your Head y My Sanity nos recomiendan cuidar nuestra salud mental, alejarnos de la oscuridad moderna y, sobre todo, ser humildes (y nos consuelan con la frase “pronto todos estaremos muertos”). Candidate y Old Regime desenmascaran la política superficial, critican a los seguidores cegados por la ignorancia y cuestiona la subjetividad entre el bien y el mal. Y para cerrar el LP, recitan profecías contemporáneas e intentan descifrar qué nos depara el futuro en What Tomorrow Brings. Lo más reconfortante del álbum es que la voz de Greg Graffin sigue intacta, a pesar de haber gritado y cantado por casi 40 años. Aunque Bad Religion todavía aplica la típica fórmula de estrofa/coro/estrofa/coro/solo de guitarra/coro, siempre es un placer cabecear al ritmo de clásicos del punk.


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